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Carta abierta al (inverecundo) Capitán (R) Miguel Krassnoff Marchenko

por Jorge Vergara del Solar (Chile)

http://www.piensachile.com/secciones/opinion/9445-carta-abierta-al-capitan-r-miguel-krassnoff-marchenko

Miércoles, 30 de Noviembre de 2011

Querido amigos de piensaChile

Esperando que todo marche bien para Uds. les hago llegar  una carta que escribió un amigo.

Jorge es Profesor universitario, doctor en Antropólogia, especialista en la causa Mapuche. Por él me enteré que Krassnoff había condenado a su madre por haber tenido un amor con un mapuche, del cual nació una niña, una hermana, a la que Krassnoff siempre trato de ocultar de la vista pública, ya que su racismo no le permitiría nunca aceptar a alguien con sangre indígena.

Si la consideran de interés esta carta, pueden publicarla en piensaChile.

Un abrazo

Marcela

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Nueva versión de la carta, corregida por su autor (01.12.2011 - 23:39 horas de Chile)

Santiago, 1 de diciembre de 2011

Carta abierta al Capitán(R) Miguel Krassnoff Marchenko

Con ocasión del homenaje que se le ha rendido recientemente en el Club Providencia, con el auspicio del Alcalde de la comuna y, como usted, ex militar y ex integrante de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), he querido dirigirme públicamente a usted para transmitirle mis impresiones sobre dicho acto y su caso particular.

Nadie que esté mínimamente informado puede equivocarse respecto al sentido de la reunión: aglutinar al sector más duro de la derecha política para presionar al Presidente Piñera y a su gobierno respecto del cumplimiento de compromisos que él les hizo durante su campaña, conducentes a la eventual rebaja o conmutación de sus penas y las de otros uniformados comprometidos en graves violaciones a los derechos humanos. Por supuesto, el patrocinador oficial, Coronel ® Cristián Labbe, no lo presenta como tal, sino como el lanzamiento de la cuarta edición del libro “Prisionero por servir a Chile”, de Graciela Silva Encina, que en lo sustancial, no hace sino reproducir sus propias palabras y carece de cualquier valor periodístico o histórico. Es una mera obra de propaganda y el acto mismo una típica maniobra de inteligencia, que no convence, perdone la expresión, sino a los tontos.

En efecto, exceptuando a los fanáticos adoradores civiles y militares de la dictadura de Pinochet, todo el mundo sabe que su testimonio, allí reproducido, es una mentira de punta a cabo. Lo saben también Labbé y todos los que estuvieron interiorizados con el aparato represivo que ustedes montaron. Ya que fueron tan valientes para hacer lo que hicieron con gente que se encontraba completamente indefensa cuando llegaba a sus mazmorras y, en un porcentaje abrumador, cuando fue secuestrada para llevarla allá, podría haber tenido un mínimo de hombría para reconocer lo que hizo y que lo hizo plenamente convencido de que era lo correcto. Al menos eso hicieron algunos criminales de guerra nazi, con los que su padre y abuelo colaboraron tan estrechamente. No celebro su trágica muerte: los crímenes del régimen estalinista merecen el mismo y enérgico repudio que los del nacionalsocialismo y los de la dictadura de Pinochet y cualquier otra dictadura, militar o no.

No voy a recordarle lo que hizo: los apremios, las torturas, los asesinatos, usted lo sabe mejor que yo. Son hoy tristemente conocidas sus acciones luego de las pesquisas realizadas por los tribunales de justicia y lo han venido a corroborar en estos últimos días algunos de los que lograron sobrevivir a usted y a su tropa de verdugos infames. Por más que lo repita, no va a ser menos falso que usted no es un prisionero político sino un criminal de lesa humanidad y esa será la condición que lo acompañará durante todo lo que le resta de su vida y después de ella. Ese será su legado a la historia, no otro, no se engañe. Aunque lo liberaran mañana de la cárcel de lujo en que se encuentra, en condiciones infinitamente más humanas que las que usted procuró a sus víctimas, seguiría siendo el mismo criminal, sólo que, para vergüenza nuestra y del mundo, un criminal sin castigo.

Y si alguna vez el horror que ustedes instauraron se ensañase nuevamente del país, no dejaría de ser menos cierto, porque no se puede engañar a un país o al mundo entero para siempre. No lo logró Stalin, que era un genio siniestro, como Hitler, ni mucho menos los que, como usted, acompañaron a Pinochet en su empeño de liberar a Chile de los “comunistas”, los “marxistas”, o los “terroristas”, como los llaman ahora.

No puedo dejar de mencionar en mi carta que, detrás de su retórica anticomunista pretenciosa - digna de ridículo o de pena, de no haber servido de justificación a tantos actos siniestros- calla usted no sólo los crímenes cometidos, sino también su antisemitismo furibundo. No creo que haya olvidado el caso de Diana Aaron, militante del MIR de ascendencia judía, embarazada, a la que usted mismo dio muerte. Si me he visto obligado a mencionarle un hecho concreto, es para recordarle que usted no sólo miente respecto a sus actos sino también respecto de sus ideas. Como cosaco orgulloso, no podría usted sino hacer honor a esa herencia, manteniendo en alto la bandera del “mundo sin judíos” y el recuerdo de tantos pogromos que los cosacos cometieron contra indefensas aldeas judías en las postrimerías de la Rusia zarista.

Lamento decirle, sin embargo, que en el mundo, sigue habiendo millones de personas de origen o religión judía, que tantos valiosos aportes hacen en el campo de las ciencias, las artes, la política, etc., y aún muchos más que siguen adhiriendo al legado de justicia, igualdad y fraternidad que dio forma al socialismo. A la vez, han aprendido de las terribles lecciones del siglo XX, que ese legado no puede sino materializarse en el pleno respeto a la democracia y a los derechos humanos. En cambio, pocos, muy pocos en el mundo podrán apelar a las ideas de Pinochet, Somoza, Videla y otros de tan negra memoria.

Consuelo de los vencidos, dirá usted, pero en realidad, se trata de la capacidad de aprender a mirar en los otros a seres humanos como nosotros, incluso a alguien como usted que, cegado por el fanatismo y el odio, tan poco respeto mostró por la vida y la dignidad de tantos compatriotas. ¡Y todavía enarbola su participación en tales actos como motivo de honra y de orgullo!

Concluyo: su peor fracaso radica, precisamente, en que la humanidad es una sola, a ella pertenecemos todos: incluyendo a los judíos, los comunistas, los musulmanes, los indígenas (y, por supuesto, a esa media hermana mapuche que usted rechaza) y los cristianos. Usted, que se dice tal, sabrá que lo espera también el juicio divino. ¡Dios tenga piedad de su alma, la piedad y el amor que nos hace ser verdaderamente humanos y dignos ante sus ojos y ante los de otras personas! Y mucho me temo, Sr. Krassnoff, que usted, que ya fue condenado por la justicia, no saldrá absuelto por su juicio ni por el de la memoria de un pueblo ni del de la humanidad toda, que repudia su causa y a sus autores.

Jorge Vergara del Solar

 

03/12/2011 16:04 inverecundos Enlace permanente. Ejecutores inverecundos No hay comentarios. Comentar.

A MI ME TORTURO KRASSNOFF

Dia Internacional de los Derechos Humanos en el Museo de la Memoria, A MI ME TORTURO KRASSNOFF.

El próximo sábado 10 de diciembre, a las 20:00 hrs, se llevará a efecto la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos en el Museo de la Memoria, Matucana 501, Santiago.
 
En esta ocasión, la celebración incluirá la presentación de obras inéditas relacionadas a la promoción, respeto, y resguardo de los DD.HH por parte de conjuntos musicales juveniles, y se dará inicio a la actividad con la presencia del grupo de personas que compilamos y difundimos la lista A MI ME TORTURO KRASSNOFF, que causó impacto dentro y fuera de Chile.
 
La lista antes mencionada, copia de la cual encontrarán al termino de este mensaje, contiene 89 nombres de personas. . 
 
Por último, acompaño descripción de la actividad musical que enmarcará esta celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos en el Museo de la Memoria.
 
Afectuosamente,
 
Pedro Alejandro Matta.
 
Músicos chilenos se unen por los derechos humanos

Grupos y solistas como Banda Conmoción, Mano Ajena, La Legua York, Camila Moreno, Chinoy y Daniel Muñoz se presentarán este 10 de diciembre -día en que se celebran 63 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos- en un concierto masivo y gratuito, para lanzar un disco con temas musicales inéditos que reflexionan acerca de los derechos humanos en la historia de Chile y en la actualidad.

El concierto, denominado “Música X Memoria”, espera congregar a más de cuatro mil asistentes en los 8 mil metros cuadrados de la explanada que rodea el edificio del Museo de la Memoria, ubicado en el cuadrante de las calles Chacabuco, Catedral, Matucana y Santo Domingo, frente al Metro Quinta Normal.  

El evento, financiado por la línea Bicentenario del Fondo de la Cultura y las Artes (FONDART), es parte de un proyecto que el Museo trabaja hace más de un año, y que incluye además la creación de cinco obras visuales y una investigación a cargo de la historiadora Elizabeth Lira. El objetivo es poner en relieve la importancia del respeto por los derechos humanos en las distintas esferas de la sociedad actual: una reflexión ética desde la música, el arte y la historia.

El disco, que será lanzado junto con la investigación histórica en formato de libro, incluye temas como “Cárcel arde”, compuesto por Manuel Sánchez sobre la tragedia de la cárcel de San Miguel; “Canción de terror” de Chinoy, sobre el Caso Bombas; “Cardenal”, de Banda Conmoción, inspirado en la figura del Cardenal Raúl Silva Henríquez; y “Tres sillas vacías” del Colectivo Cantata Rock (Quilapayún + Inti-Illimani Histórico + Chancho en Piedra), un homenaje a los tres profesionales asesinados en el llamado Caso Degollados.

Para David Ponce, coordinador musical del disco, “los grupos y solistas reunidos emprenden caminos propios y distintivos desde un punto de partida común en la memoria y los Derechos Humanos como motivación para escribir y componer. Esta selección es un retrato de parte del panorama de la música popular joven acrecentada en los últimos años en Chile.

Es un panorama en el que puede caber la música de una banda de bronces nortina, la canción acústica, el rock, la herencia de la Nueva Canción Chilena, el rap, el jazz, la cueca, las fusiones mestizas y globales, el pop y la raíz latinoamericana”.

 

A MI ME TORTURO KRASSNOFF...

 

Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia.

Erika Hennings Cepeda

Patricio Bustos Streeter, Médico

Cecilia Bottai Monreal, Dentista

Carmen Bottai Monreal

 

Patricio Reyes Sutherland, Periodista

Pedro Alejandro Matta Lemoine

Nubia Becker Eguiluz

Dagoberto Trincado Olivera

Hernán Brain Pizarro

 

Elba Duarte Valle

Sara De Witt Jorquera

Lelia Pérez Valdés

Gladys Díaz Armijo, Periodista

Beatriz Bataszew Contreras

 

Claudio Cabello Pino

Jorge Véliz

Nieves Ayress Moreno

Ingrid Heitmann Gigliotto, Médico

Maritza Villegas Arteaga

 

Sonia Valenzuela Jorquera

Ana María Arenas Romero

Bernardita Núñez Rivera

María Cristina Zamora Eguiluz

Mariluz Lagos

Alejandro Núñez Soto

Osvaldo Torres Gutiérrez, Antropólogo

Jorge Amaro Toledo

Beatriz Miranda Oyarzún, Química

Mario Francisco Venegas Jara, Científico

 

Sheila Cassidy, Médico (nacionalidad inglesa)

Heraldo Povea Pacci, Médico

Cristina Godoy Hinojosa

Boris Lagunas León

Nelson Fernández Sepúlveda, Científico

 

Miguel Ángel Rebolledo González

Domingo Cadin Cruces

Osvaldo Andrade Lara, Abogado

María Isabel Romero Méndez

Roberto D’Orival Briceño

 

Nelson Viveros Lagos, Profesor

Víctor Hugo Miranda Núñez

Marcia Scantlebury Elizalde, Periodista

María Isabel Matamala Vivaldi, Médico

Luis Fuentes Urra

 

Raimundo Elgueta Pinto, Economista

Mirtha Compagnet Godoy

Cristián Mallol Comandari, Matemático

Ángeles Álvarez Cárdenas

Hugo Urrestarazu Silva, Físico

 

Verónica Martínez Ahumada, Educadora de Párvulos

Alejandra Holzapfel Picarte

Patricia Zúñiga Barros

Diana Beausire Alonso

Julio Laks Feller

 

Elena Altieri Missana

Edmundo Lebrecht Díaz-Pinto

Oscar Troncoso Muñoz

Rafael del Pozo Valdebenito

Eva Palominos Rojas

 

Carmen Gloria Díaz Rodríguez

Cristián Van Yurick Altamirano

Marcelo Duhalde Magnet

Patricia Barceló Amado, Médico

Silvia Mazzella Muñoz, Matrona

 

Horacio Marotta Rozman, Periodista

Luis Orlando Gutiérrez Díaz

Alicia Hinojosa Soto

Nelly Pinto Contreras

Víctor Toro Ramírez

 

Rodrigo del Villar Cañas

Sergio Requena Rueda

Blanca Troncoso Díaz

Walter Eduardo Castro Abarca

Armando Elgueta Plana

 

Clara Tamblay Flores

Lautaro Videla Moya

Miguel Ángel Montecinos Jeffs, Arquitecto

Graciela Scarlett Mathieu Loguercio

Amanda Liliana Denegri Quintana, Abogado

 

Guillermo Lebrecht Díaz-Pinto

Jorge Figueroa Monsalve

Patricio Paniagua Gianini

Susana Veraguas Segura 

María Isabel Santander Marín                                          

 

Salomón Ubilla Loayza                                 

Jaime Oyarzo Espinoza

Juan Carlos Feres Nazarala

Juan Araos Acevedo

 

 




LOS CASOS DE LOS ARCHIVOS DEL CARDENAL

 

Por Roberto Garretón
En la defensa por los derechos humanos que desarrolló la Vicaría de la Solidaridad durante la dictadura cívico militar de Pinochet tuvimos siempre dos frentes esencialmente unidos: la violencia más brutal y sanguinaria de toda la historia de Chile, y la mentira inherente. Lo que más indignaba al dictador y sus secuaces era que la Vicaría desenmascarara todas y cada una de sus mentiras. No hay detenidos desaparecidos; son mentiras del comunismo internacional; no hay presos políticos; nadie ha sido torturado; murió al fugarse; murió en un enfrentamiento; atravesaron la cordillera a pié; los mató el Partido Comunista; se suicidó (incluso una familia completa asesinada fue presentada como suicido colectivo).
Se montaron espeluznantes operaciones mediáticas para justificar los crímenes, como la de los 119 opositores asesinados en Chile que se dieron por muertos por sus amigos en el extranjeros, para lo que fundaron diarios tanto en Argentina como en Brasil.
En este esfuerzo participaron todos los estamentos del Estado y los que el Estado autorizaba: cuatro ramas de las Fuerzas Armadas, la diplomacia, el Poder Judicial, la Contraloría, todos los servicios públicos, la diplomacia (el embajador Sergio Diez es el ejemplo emblemático del recurso a la mentira), las organizaciones juveniles de fachada, los sindicatos alineados, las comisiones legislativas que redactaban las leyes que pedía el dictador, el gran empresariado que se liberaba de los sindicatos descabezados. La mentira no se detenía ni frente al ridículo: en Chile hubo una guerra que nadie vio, sin que se pudieran siquiera de acuerdo en cuándo comenzó: algunos Consejos de Guerra dicen que en 1969, otros que 1970, varios en marzo de 1973, y algunos el 11, 12 o 22 de septiembre 1973.
Nada de esto se inicia con el cuartelazo: estaba todo organizado desde hacía muchos años. Piénsese en el montaje tramado en la Universidad Católica sobre un supuesto fraude electoral que había ocurrido en las parlamentarias de marzo de 1973, en que Jaime del Valle, Hernán Larraín, Gustavo Cuevas y algunos otros golpistas sostuvieron que hubo fraude, porque los resultados no cuadraban con sus cálculos … y lo evaluaron en 600.000 votos. Las operaciones para deshacerse del general Prats fueron también montadas por civiles, y, como no, de la Universidad Católica.
El plan del Golpe incluía masacres desde antes del 11: los detenidos en La Moneda fueron llevados a Peldehue, donde días antes habían comenzado a hacerse las fosas para el gran día. De los asesinados, que estuvieron años como desaparecidos, se dijo que nunca habían sido detenidos.
La Caravana de la Muerte no existió. Tampoco fueron detenidos los campesinos de Isla de Maipú, pero cuando en Lonquén fueron encontrados sus restos, el entonces ministro del Interior Sergio Fernández cambió de mentira: murieron en enfrentamientos.
Cuatro Alamos, Villa Grimaldi, el cuartel Silva Palma y cientos de otros, no existieron para las autoridades de facto. Desde luego, toda la prensa autorizada, los canales de televisión y la mayoría de las radios sostenían el discurso de las mentiras.
Todas esas mentiras fueron develadas en un primer momento por la Vicaría, y luego por las comisiones Rettig y Valech, y desde el histórico 16 de octubre de 1998, también por nuevas generaciones de jueces.
Ya con todo develado, hubo que cambiar de mentiras. Y apareció la del yo no supe. Nadie supo nada, pero todos participaron en los crímenes, por acción u omisión: desde luego los directores, editores y periodistas de televisión, de los diarios del Bando 15 (El Mercurio y La Tercera); los jueces a quienes tapábamos con un promedio de 300 escritos diarios sólo en Santiago; el Contralor; Sergio Diez, obligado profesionalmente a leer todos los informes sobre las atrocidades de la dictadura; los ministros militares pero sobretodo civiles que disponían detenciones en centros de torturas y otros que firmaban decretos arrebatando la nacionalidad chilena a opositores en el extranjero, los que requerían la firma de todos los secretarios de Estado; los ministros de Hacienda que entregaban fondos de todos los chilenos a los criminales de la DINA y demás cuerpos represivos; los que desfilaban en Chacarillas; el rector de la Universidad Católica y su jefe de gabinete, que entregaron ilegalmente al profesor Ávalos Davidson a funcionarios no identificados de la DINA, tampoco supieron nada, ni siquiera que lo entregaron.
Hubo también otra colaboración igualmente siniestra: la de los que optaron por no hablar para alegar no saber, y que están magistralmente representados en “Los archivos del cardenal”: aquellos que, sabiendo, aparentaban ignorancia. Si alguien hablaba de algún crimen, pedían “no hablemos de política” (madre del abogado Sarmiento); su esposo agrega “cuidado que soy asesor”, y su hijo “nos pones en peligro”. Así ninguno sabía nada y todos tenían la conciencia tranquila. Terrible, porque se creen el cuento de la conciencia tranquila.
Estos últimos fueron indispensables para el régimen: con su silencio transmitían la sensación de que no pasaba nada y que todo eran mentiras de los comunistas.
El senador Carlos Larraín pertenece a estos, que sabiéndolo todo, jugaron y juegan a no saber nada. Y tiene la conciencia tranquila. Por eso la serie y la verdad lo intranquilizan, y de allí sus reacciones destempladas contra el programa de TVN.
Seamos claros. Uno: todos supimos siempre todo. Dos: todos tomamos nuestras opciones políticas, pero por sobre todo morales, sabiéndolo todo. La barrera moral entre unos y otros es insuperable e indestructible.
Nadie puede pretender que militares y civiles, ministros, subsecretarios, jueces, diplomáticos, religiosos, propietarios, directores de medios autorizados y periodistas de esos medios, y los empresarios que hicieron sus fortunas gracias al régimen dictatorial, no sabían nada. La serie ”Los archivos del cardenal” no descubre nada, pero desenmascara todo.Y eso el fascismo no lo perdona.
 
*Roberto Garretón fue abogado de la Vicaría de la Solidaridad entre 1976 y 1990.
Difunde:Enrique Orellana

 

27/12/2011 21:12 inverecundos Enlace permanente. Artículos No hay comentarios. Comentar.


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