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LOS INVERECUNDOS DE CHILE

Nueva querella criminal contra (inverecundo) Agustín Edwards presentaron familiares de detenidos desaparecidos

Publicado el 11 Diciembre 2013

ESCRITO POR ERNESTO CARMONA*

FUENTE: HTTP://GOO.GL/2JHVBE 

Inverecundo Agustín Edwards, traidor a la Patria

En el Día Internacional de los Derechos Humanos y, por coincidencia, 7º aniversario de la muerte de Pinochet, fue presentada hoy una querella colectiva por “asociación ilícita genocida” contra Agustín Edwards Eastman, el dueño de la cadena El Mercurio, y otros personajes vinculados al periodismo.

La demanda fue introducida ante la Secretaría Criminal de la Corte de Apelaciones de Santiago por el abogado Hiram Villagra Castro y familiares de 119 detenidos desaparecidos en Chile que en 1975 la llamada Operación Colombo de la DINA presentó como muertos en “pugnas internas” o enfrentamientos con fuerzas de seguridad de Argentina.

La demanda invoca los artículos 292 y 293 del Código Penal para procesar a Edwards, la periodista Mercedes Garrido, en 1975 editora del diario La Segunda de la cadena El Mercurio; Beatriz Undurraga Gómez, en esos tiempos cronista policial de El Mercurio de Santiago; Álvaro Puga, “Alexis”, asesor en comunicación y propaganda de la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet, “y de todos los que además resulten responsables” del mismo delito de “asociación ilícita genocida”.

El libelo acusador de 16 páginas, suscrito por 16 familiares de otras tantas víctimas entre Los 119, relata a la Corte que “a pretexto de una situación de guerra se produjeron graves violaciones a los derechos más fundamentales de la persona humana establecidos en tratados internacionales vigentes en la Constitución y en las leyes”, y explica que “para encubrir los hechos se diseñó la llamada ‘Operación Colombo’, una vasta operación de encubrimiento desarrollada por la DINA y sus colaboradores civiles en una operación de guerra psicológica”.

La demanda judicial describe que a partir de junio de 1975 comenzó una vasta campaña de propaganda mediática en que “diversos medios nacionales de comunicación reprodujeron profusa y ampliamente una información que daba cuenta de la supuesta muerte de 119 hombres y mujeres chilenos, a manos de sus propios compañeros, producto de pugnas internas o en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad de diversos países.

En realidad, las personas mencionadas por las listas habían sido detenidas en Chile por la DINA y se encontraban, en esos momentos y hasta hoy, desaparecidas. Como se supo entonces, y tal como lo estableciera posteriormente el Informe Rettig, dicha publicación fue producto de la Operación Colombo, una maniobra destinada a encubrir la detención de cientos de chilenos y que había comenzado en junio de ese año, con la difusión en la prensa chilena de una información que alertaba sobre la presencia de ‘grupos guerrilleros’, integrados por ciudadanos chilenos, que se preparaban en territorio argentino para ingresar al país”, señala la demanda judicial.

Coincidentemente con lo anterior, las autoridades de la época comenzaron a afirmar que muchos de los ‘supuestos detenidos” estaban en realidad en la clandestinidad”, prosigue el libelo acusatorio. “Como parte de esa política de negación, el 4 de julio el general Pinochet anunció su decisión de no permitir el ingreso al país de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, anunciada para el día 10 del mismo mes”.

A los pocos días, y como respuesta a la presión internacional, se sucedieron diversas informaciones en la prensa argentina y chilena sobre detenidos desaparecidos chilenos cuyos cuerpos habrían sido encontrados en el país transandino. Tal fue el caso de Luis Guendelman, Jaime Robotham y, luego, Juan Carlos Perelman. Incluso se llegó a informar que la verdadera identidad del ‘terrorista Carlos’ [el venezolano Ilich Ramírez Sánchez, llamado también ‘el Chacal’] correspondía a la del chileno detenido y desaparecido Néstor Gallardo Agüero”. Es decir, “encontraron” cadáveres de ciudadanos desconocidos que aparecieron calcinados en Argentina con documentos de identidad de personas detenidas y desaparecidas en Chile.

Exterminados como ratones”

La falsedad de estas y otras informaciones burdamente fabricadas, que fueron difundidas, entre otras, por las agencias United Press International y Associated Press y reproducidas en Chile por los diarios de Agustín Edwards, y el matutino La Tercera, entre otros, quedó al descubierto una vez que se dieron a conocer las listas con los 119 nombres, el 22 y 24 de julio de 1975 en dos publicaciones fantasmas de Argentina y Brasil, en la revista argentina “Lea”, que salió por una sola vez, y enseguida en el diario Novo O’Dia, de Curitiba, que también tuvo una edición única.

El 24 de julio de 1975, el vespertino La Segunda, de Agustín Edwards, tituló en portada “Exterminan  como ratas a miristas” [miembros del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria]. La Tercera inauguró un género informativo-editorial, mezclando la “noticia” con interpretación propia: “Habían sido presentados recursos de amparo [habeas corpus] a favor de los miristas muertos o evadidos en Argentina y otros países, con lo cual quiere decir que habría existido una operación malintencionada de los padres, madres, o hijos o cónyuges de los desaparecidos, para procurar el desprestigio del gobierno y de la justicia chilena”, escribió un cronista anónimo.

El Mercurio del 25 de julio de 1975 editorializó: “Los políticos y periodistas extranjeros que tantas veces se preguntaron por la suerte de estos miembros del MIRF y culparon al gobierno chileno de la desaparición de muchos de ellos, tienen ahora la explicación que rehusaron aceptar. Víctimas de sus propios métodos, exterminados por sus propios camaradas…”, etcétera, haciendo notar malestar “por el hecho de que los extremistas y una serie de organizaciones que alegan defender los derechos humanos hubieran utilizado a los jueces en el sucio juego de desprestigiar a Chile”, explica la querella.

Los cerebros de esta trama de “inteligencia mediática” fueron los asesores comunicacionales de la dictadura, aunque la querella sólo identifica a Álvaro Puga (“Alexis”), “y todos los demás que resulten responsables”. El trabajo de “inteligencia” en Argentina, para el “hallazgo” policial de cadáveres de ciudadanos desconocidos portando documentos de identidad chilenos, fue coordinado por Enrique Arancibia Clavel, chileno, agente DINA, ex bailarín, partícipe del asesinato del general Carlos Prats González en septiembre de 1974, quien terminó sus días asesinado de 34 puñaladas por un explotador de homosexuales, el 29 de abril 2011 en Buenos Aires, después de pasar 11 años en la cárcel.

Los periodistas pidieron perdón

Los demandantes quisieran que los diarios que mintieron sobre sus familiares pidieran perdón en títulos de primera página tan destacados como los publicados en 1975, dijo Roberto D’Orival Briceño, hermano del desaparecido Jorge D’Orival Briceño y uno de los firmantes de la querella. En un extraño incidente, la guardia del Palacio de los Tribunales impidió el acceso a los demandantes que deseaban firmar la querella. La Justicia sólo permitió el ingreso de cinco familiares para impetrar justicia.

El Colegio de Periodistas realizó un juicio interno para procesar, según el Código de Ética de la orden, a los periodistas que participaron en esta tramoya periodística. Algunos de los procesados por el Tribunal de sus pares resultaron sancionados o expulsados y más de uno se desempeñaba como “profesor de ética periodística” en escuelas de periodismo de universidades privadas. En junio de 2008, el Colegio cerró este capítulo deshonroso para la profesión pidiéndole perdón a los familiares de los dos casos más relevantes tratados por sus instancias éticas, el de Los 119 y el de la Rinconada de Maipú, entonces sector rural de Santiago donde 5 miembros de la familia Gallardo Moreno y 3 personas más fueron presentadas como “terroristas caídos en un enfrentamiento con fuerzas de seguridad” que nunca existió. Fue una puesta en escena transmitida in situ por “rostros” de los principales noticiarios de TV de aquella época, en coproducción con la DINA.

 

La familia Gallardo, incluido el padre, Alberto Gallardo Pacheco, tornero de 62 años, fue exterminada en calabozos secretos de Villa Grimaldi entre el 18 y el 19 de noviembre de 1975. Entre los sobrevivientes se encuentra Alberto Rodríguez Gallardo, Beto para sus amigos y familiares, quien también fue detenido en 1975, cuando apenas tenía 6 meses de edad, y concurrió hoy a los tribunales a respaldar esta querella por crímenes de asociación ilícita genocida cometidos bajo dictadura, como el asesinato encubierto de su madre, Catalina Gallardo Moreno, de 29 años. En rigor, los Gallardo fueron 6, y no 5, porque Mónica Pacheco Sánchez, de 25 años, profesora de inglés y esposa de Roberto Gallardo Moreno, de 25 años, estaba embarazada de tres meses.

Fabricación rutinaria de “enfrentamientos”

El quinto miembro victimado de esta familia Gallardo fue el padre de Beto, Juan Rolando Rodríguez Cordero, pero el crimen ocurrió al año siguiente, el 20 de octubre de 1976, cuando fue herido en un “enfrentamiento” falso en la vía pública y trasladado por agentes de la DINA a un hospital, de donde salió muerto. Y es que el encubrimiento noticioso por la vía del “enfrentamiento” falso fue el pan informativo que cada día hacían comer a los chilenos los grandes medios como El Mercurio, La Tercera y los canales de TV. Los cientos de casos no caben en una crónica, quizás en un libro de unas 500 páginas, como el del periodista Augusto Carmona Acevedo, asesinado por la espalda el 7 de diciembre de 1977, en Santiago, y presentado casi como un héroe que resistió el arresto por la Central Nacional de Información (CNI), sucesora de la DINA desde 1977.

Por ejemplo, la Operación Alfa Carbón, que exterminó a 7 personas el 23 y 24 de agosto de 1984, movilizó a 60 agentes de la CNI para matar en Concepción, Los Ángeles y Valdivia, cumplió su tarea llevando consigo a un equipo de TVN, a cargo del periodista policial Esteban Montero, quien “cubrió” en exclusiva los “enfrentamientos”, obtuvo “información privilegiada” –pero inventada– e hizo despachos tipo flash “en vivo” que irritaron a los verdaderos periodistas locales, a quienes la CNI les impidió el acceso y cobertura. Otro periodista vinculado al MIR, Juan Elías Espinoza Parra, de Concepción, murió acribillado con 22 disparos, la mayoría por la espalda, el 29 de diciembre de 1985, en otro "enfrentamiento" al sorprendérsele "poniendo una bomba" a plena luz del día, en una concurrida esquina del sector Quinta Normal, Santiago.

La querella de los familiares de los 119 pide citar a los imputados, despachar “orden amplia de investigación” a la Brigada Investigadora de Delitos contra los Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones (PDI), oficiar al Colegio de Periodistas para que remita copias, anexos y materiales del sumario ético realizado por la Operación Colombo y solicitar al cinematografista Ignacio Agüero copia del material no editado de su documental “El Diario de Agustín”.

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

 


Justicia acusa a ex agentes de la DINA por delito de tortura en Villa Grimaldi

INVERECUNDOS QUERELLADOS:
JUAN MANUEL GUILLERMO CONTRERAS SEPULVEDA,  
 PEDRO OCTAVIO ESPINOZA BRAVO,  
ROLF GONZALO WENDEROTH POZO,  
MARCELO LUIS MANUEL MOREN BRITO,
FRANCISCO MAXIMILIANO FERRER LIMA,
MIGUEL KRASSNOFF MARTCHENKO, 
BASCLAY HUMBERTO ZAPATA REYES,
FERNANDO EDUARDO LAURIANI MATURANA, 
GERARDO ERNESTO GODOY GARCÍA, 
ORLANDO JOSE MANZO DURAN, 
RICARDO LAWRENCE MIRES.
QUERELLANTES:
María Cristina Chacaltana Pizarro, Raúl Enrique Flores Castillo, Ricardo Frodden Amstrong, María Cecilia Bottai Monreal, Omar Antonio Barraza Diaz, Juan Alejandro Rojas Martínez, Edwin Patricio Bustos Streeter, Martín Humberto Hernández Vásquez, Lelia Matilde Pérez Valdés, Renán Gregorio Castillo Urtubia, Nuvia Betsy de Lourdes Becker Eguiluz, Osvaldo Ignacio Torres Gutiérrez, Lucrecia Brito Vásquez, Amelia Odette Negrón Larré, Renato Francisco Donoso Garay, Simón Alejandro Donoso Garay, José Moya Paiva, María Isabel Ortega Fuentes, Patricio Negrón Larré, Selva Ivonne Hidalgo Fuentes, María del Carmen Andrade Sánchez por su cónyuge Salvador Alejandro Donoso Garay, Roberto Ernesto Gajardo Gutiérrez, Pedro Alejandro Matta Lemoine, Rosa Elvira Lizama Leiva, Gladys Diaz Armijo, Alicia Alvarado Vistoso, Jesús Clara Tamblay Flores, Lautaro Robin Videla Moya, María Isabel Matamala Vivaldi, Sergio Carlos Requena Rueda,María Stella Dabancens Gándara, Delia Susana Veraguas Segura, Gerardo Cornelio García Huidobro Severín, Ofelia Nistal Nistal, Hilda Garcés Durán, María Alicia Salinas Farfán, Mariluz Zabrina Pérez Allendes, Marcia Scatleburry Elizalde.
ARTÍCULO PUBLICADO POR CNN
http://www.cnnchile.com/noticia/2013/12/04/justicia-acusa-a-ex-agentes-de-la-dina-por-delito-de-tortura-en-villa-grimaldi
El ministro en visita de la Corte de Apelaciones, Leopoldo Llano, dictó la acusación en contra de 11 miembros de la DINA por el delito reiterado de tortura contra 36 ex presos políticos en Villa Grimaldi. La acción genera precedente por ser la primera vez que se les acusa por dicho delito en este centro de detención y en el que, según el ex jefe de la policía secreta de Pinochet, Manuel Contreras, jamás se torturó a nadie. 

Villa Grimaldi fue un centro clandestino de detención, tortura y exterminio, que hoy se ha vuelto Museo y Parque por la Paz, a fin de promover la memoria y promoción de los Derechos Humanos. 

Pedro Matta, Rosa Lizama y Lautaro Videla, son algunos de los  ex detenidos, en 1975, por la policía secreta de Augusto Pinochet, DINA. Ellos recibieron la ratificación, por parte del Ministro en visita de la Corte de Apelaciones, Leopoldo Llanos, respecto a sus demandas por las torturas que habían establecido por décadas y que fueron negadas por Manuel Contreras, ex jefe de la DINA. Además, Llanos responsabilizó a 11 ex funcionarios de la DINA por los delitos cometidos en el lugar, entre ellos Manuel Contreras, Pedro Espinoza, Gerardo Godoy, Ricardo Lawrence, Marcelo Moren  Brito, Miguel Krassnoff y Basclay Zapata.

"El hecho que la sociedad chilena, que nuestro país finalmente llegue, aunque sea muy tarde, a esclarecer todo y a juzgar es un mérito", Acotó Lautaro Videla, ante la resolución de sus demandas. 

Ejército aún paga sueldos a ex agentes de la DINA

FUENTE: www.elmostrador.cl

25 DE NOVIEMBRE DE 2013

Enviado por Luis Tapia

Según aparece en la página institucional del Ejército correspondiente a 2013, reciben pagos mensuales los coroneles retirados y vueltos a contratar Patricio Zambelli Restelli y Hugo Acevedo Godoy, y el ex suboficial Eugenio Álvarez Gonzalez, todos ellos exagentes de la DINA.

DINAuu

El Ejército destina mensualmente varios millones de pesos para pagar sueldos a ex agentes de los organismos represivos de la dictadura de Augusto Pinochet que figuran en sus plantillas como personal “a honorarios”, según se puede comprobar en la página institucional de esa rama castrense. 

La situación se contradice con lo que declaró en septiembre de 2009 el entonces comandante en jefe, general Oscar Izurieta, actual subsecretario de Defensa, a la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, de que a esa fecha “no quedaban” ex agentes recibiendo pagos del Ejército. 

Según aparece en la página institucional del Ejército correspondiente a 2013, reciben pagos mensuales los coroneles retirados y vueltos a contratar Patricio Zambelli Restelli y Hugo Acevedo Godoy, y el ex suboficial Eugenio Álvarez Gonzalez, todos ellos ex agentes de la DINA. 

También reciben pagos mensuales los exagentes operativos de la Central Nacional de Informaciones (CNI), sucesora de la DINA, Nazario Aracena Robles, Iván Droguett Ruiz y Nora Carreño Barrera. 

Ninguno de ellos figura hasta ahora condenado o procesado por delitos de lesa humanidad, a pesar de que cumplieron funciones operativas en brigadas vinculadas a crímenes, lo que han negado en sus declaraciones judiciales. 

Quién sí está encausado por los crímenes de la Caravana de la Muerte en la ciudad de Antofagasta en octubre de 1973, es el general retirado Gonzalo Santelices Cuevas, quien recibe una remuneración mensual de 1.670.000 pesos como “asesor del Estado Mayor de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine)”. 

Santelices no perteneció a la DINA o a la CNI, pero estando al mando de la Guarnición Militar de Santiago, en febrero de 2008 fue dado de baja del Ejército por el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, tras la publicación de un reportaje en el diario La Nación Domingo que incluyó su declaración judicial, prestada en septiembre de 2002, admitiendo su participación en ese crimen. 

Bachelet disputará el próximo 15 de diciembre la segunda vuelta presidencial ante la candidata oficialista de derecha Evelyn Matthei.

 Santelices declaró que la noche del 18 de octubre de 1973 secuestró desde la cárcel de Antofagasta a 14 prisioneros políticos y los condujo en camiones a la Quebrada del Way en las afueras de esa ciudad. 

Con personal bajo su mando, formó a los presos para que el escuadrón de la Caravana de la Muerte, comandado por el general Sergio Arellano los asesinara. 

Después subió los cuerpos a los camiones y los dejó apilados en la calle frente a la morgue local, donde los encontraron sus familiares.

 Patricio Zambelli Restelli recibe del Ejercito 1.300.000 mensuales como “asesor de Planificación de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine). 

Según una declaración judicial de mayo de 2010, Zambelli es experto en inteligencia y operó como agente en el campo de prisioneros Villa Grimaldi “junto a Miguel Krassnoff” mientras allí se torturaba y asesinaba a prisioneros. 

En 1976 integró la Brigada Caupolicán, de la DINA, que ese año secuestró a todos los miembros de la dirección clandestina del partido Comunista, que finamente fueron asesinados en otro cuartel del organismo (Simón Bolívar). 

Hugo Acevedo recibe 750.000 pesos mensuales como “asesor de proyectos estructurales de la Escuela de Infantería de San Bernardo”. 

En la DINA Acevedo integró la Brigada “Rengo” y después pasó a la CNI, donde cumplió funciones operativas hasta el fin de la dictadura, en 1990. 

Eugenio Álvarez, que también perteneció a la DINA y a la CNI, obtiene al mes 340.000 pesos como “asesor administrativo de la Dirección de Mantenimiento del Ejército”. 

El exteniente coronel Nazario Aracena, antiguo agente operativo de la CNI, gana 787.000 pesos mensuales como “supervisor de Seguridad del Estado Mayor General del Ejército”. 

Nora Carreño, exagente operativa de la CNI, gana al mes 660.000 pesos como “asesora de la Comandancia de la Guarnición Militar de Santiago”, mientras Iván Droguett recibe 420.000 pesos mensuales como “asesor del Estado Mayor General del Ejército”. 

Jorge Tarud, miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, consideró “indignante” la situación y dijo a Efe que el el comandante en jefe del Ejército, general Juan Miguel Fuente-Alba, y el subsecretario de Defensa, Óscar Izurieta, serán citados por dicha comisión, “para dar explicaciones al país”. 

Consideró además que los exagentes deben ser cesados de inmediato de sus funciones. 

En tanto, Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), señaló que “con esta información queda claro que el Ejército sigue comprometido con quienes violaron los derechos humanos bajo la dictadura”. 

A su juicio, más grave aún es que el Ejército “atentó contra una institución de la democracia, como es la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, al afirmar en 2009 su comandante en jefe, general Izurieta, que a esa fecha no quedaban exagentes financiados por el Ejército. Ahora vemos que no es verdad”, concluyó. 

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Fuente: www.elmostrador.cl/pais/2013/11/25/ejercito-aun-paga-sueldos-a-ex-agentes-de-la-dina/

 

FUENTE--- actualidad.rt.com

 

 

 

EL “PRONTUARIO” DE LOS 9 REOS DEL PENAL CORDILLERA

Fuente: http://www.lanacion.cl/el-prontuario-de-los-9-reos-del-penal-cordillera/noticias/2013-09-28/163356.html

Tras el suicidio de Odlanier Mena el sábado, son 9 los condenados por violaciones de derechos humanos que siguen en el recinto de Peñalolén: Manuel Contreras, Miguel Krassnoff, Marcelo Moren Brito, Pedro Espinoza, José Zara, César Manríquez, Hugo Salas Wenzel, David Miranda y Jorge del Río. Sólo entre los 4 primeros suman más de 6 siglos en condenas de cárcel.

El “prontuario” de los 9 reos del penal Cordillera

Sábado 28 de septiembre de 2013 | por Nación.cl + Sigue a Nación.cl en Facebook y Twitter

Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda (84), alias “el Mamo”, general de Ejército en retiro del arma de Ingenieros, post grado en la Escuela de Las Américas de Panamá, ex director de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), inquilino -hasta este sábado- de la cabaña N° 1 del penal “5 estrellas” Cordillera, registra hasta agosto de 2013 condenas a firme por un total de 273 años y 14 días.

Imagen foto_00000001De acuerdo a datos del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, del total de estas sentencias ratificadas por la Corte Suprema, laspenas de cumplimiento efectivo suman 231 años y 14 días. Los 42 años restantes corresponden a libertades vigiladas o remisiones condicionales. En todo caso, “el Mamo” suma constantemente nuevos procesamientos.

La única pena que Manuel Contreras cumplió y después y salió en libertad (de Punta Peuco) fue por el asesinato de Orlando Letelier. El ministro en visita Adolfo Bañados lo condenó a 7 años y en 1995 el fallo fue ratificado por la Corte Suprema Ese mismo año entró a cumplir y la sentencia culminó en enero de 2001, pero luego quedó bajo arresto domiciliario por los procesos que vinieron en su contra.

El más importante de estos es el asesinato del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert. El 8 de julio de 2010, la Corte Suprema lo sentenció a 17 años de cárcel como autor de ambos homicidios calificados, más otros 3 años y 1 día por asociación ilícita. Se trata de la pena más abultada, porque –al contrario de lo que se ha informado repetidamente- no tiene ninguna condena a presidio perpetuo. El ministro Alejandro Solís lo sentenció en primera instancia a cadena perpetua en este caso, pero la Suprema rebajó la pena.

KRASSNOFF TAMBIÉN PASÓ POR LAS AMÉRICAS

Imagen foto_00000007Miguel Krassnoff Martchenko (57), alias “Caballo Loco”, “Capitán Miguel” y “el Ruso” por su origen cosaco, brigadier de Ejército en retiro, curso de contrainteligencia en la Escuela de Las Américas jefe de la agrupación Halcón de la DINA cuando era teniente, usuario de la cabaña N° 2 del penal Cordillera, suma hasta agosto de 2013 un total de condenas a firme por 141 años y 188 días de cárcel (103 efectivos y 38 remitidos, pero sigue agregando procesos).

La primera sentencia ratificada por la Corte Suprema en su contra remonta al 17 de noviembre de 2004, cuando fue condenado a 10 años y 1 días por un secuestro calificado (detenido desaparecido). Lapena más abultada es de 15 años, dictada el 30 de mayo de 2006 por otro secuestro calificado. La víctima más conocida de Krassnoff es la mirista Lumi Videla, cuyo cadáver fue arrojado al jardín de la embajada de Italia en 1974.

MOREN BRITO SE PASÓ DE MALO: MATÓ A SU SOBRINO

Marcelo Luis Manuel Moren Brito (78), alias “Coronta” y “el Ronco”, coronel de Ejército en retiro, comandante de la Brigada Caupolicán de la DINA, uno de los jefes de Villa Grimaldi, inquilino de la cabaña N° 3 del resort Cordillera, tenía hasta mayo de 2012 un total de condenas a firme por 162 años (35 en libertad vigilada y 3 remitidos), pero constantemente suma nuevas causas.

Imagen foto_00000006La pena más abultada y de hecho la primera que le ratificó la Corte Suprema, el 17 de noviembre de 2004, es de 11 años de cárcel por un secuestro calificado. Y de sus víctimas, la más conocida es nuevamente Lumi Videla. Pero Moren Brito está procesado desde diciembre de 2012 por el homicidio de  su sobrino Alan Roberto Bruce Catalán, a quien –según testigos- torturó y mató con sus propias manos.

Según el relato de prisioneros supervivientes de Villa Grimaldi, cuando éstos le comentaron a Alan Bruce que era afortunado porque su tío era el jefe del campo, éste les respondió que estaban equivocados, que seguramente moriría, porque a Moren lo que más le preocupaba era que sus superiores no lo consideraran débil.

Dicho y hecho. De acuerdo a los antecedentes que investiga el ministro en visita Alejandro Solís, Moren ahorcó a su sobrino con un alambre y para asegurarse le introdujo la cabeza en una bolsa de plástico para terminar de asfixiarlo. Alan Bruce, ingeniero civil, tenía 24 años y ahora es uno de los 119 detenidos desaparecidos de la Operación Colombo.

ESPINOZA TAMBIÉN CUMPLIÓ POR CASO LETELIER

Imagen foto_00000005Pedro Octavio Espinoza Bravo (81), coronel de Ejército en retiro, ex subdirector de la DINA, ocupante de la cabaña N° 4 del penal Cordillera, está condenado a 71 años de cárcel en fallos ratificados por la Corte Suprema, 16 de ellos con el beneficio de libertad vigilada. Sin embargo,tiene más de 60 causas pendientes, por lo que seguramente seguirá añadiendo años de condena.

Al igual que Manuel Contreras, la pena más importante es la sentencia a17 años de presidio por los homicidios calificados del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, más otros 3 años por asociación ilícita en la misma causa. Junto con Contreras, fue condenado por el ministro Adolfo Bañados por el asesinato de Orlando Letelier, pero sólo a 6 años.

JOSÉ ZARA CORTA EL PASTO EN EL PENAL CORDILLERA

Imagen foto_00000003José Octavio Zara Holger (70), brigadier de Ejército en retiro, comando, paracaidista, subjefe del departamento exterior de la DINA, inquilino de la cabaña N° 3 del penal Cordillera, está condenado a firme desde el 8 de julio de 2010 a 15 años y 1 día de presidio por los homicidios calificados del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, más otros 100 días por asociación ilícita en la misma causa.

Se caracteriza por ser muy servicial con sus superiores. En 1988, poco antes del plebiscito en que ganó el NO, ofreció a Pinochet los “corvos acerados” de los comandos en contra de los opositores. Ese espíritu servicial lo ha llevado a asumir las labores de jardinería en el penal Cordillera donde corta el pasto y mantiene las áreas verdes.

PROCESADO POR VÍCTOR JARA Y MIGUEL ENRÍQUEZ

César Manríquez Bravo, general de Ejército en retiro, ex jefe de la Brigada Metropolitana de la DINA, pasajero de la cabaña N° del penal Cordillera, está condenado a firme desde el 19 de junio de 2012 a 5 años y 1 día por el secuestro calificado de Héctor Vergara Doxrud, ocurrido a partir del 17 de septiembre de 1974.

Está sometido a proceso en múltiples causas, pero sin duda las más importantes son por los homicidios calificados de Víctor Jara y de Miguel Enríquez, ex secretario general del MIR. Manríquez fue comandante del Estadio Chile y fue sometido a proceso en 2008 por el ministro de fuero Juan Belmar. La causa por Miguel Enríquez la lleva el ministro en visita Mario Carroza.

SALAS WENZEL, EL ÚNICO CONDENADO A PERPETUA

Imagen foto_00000004Hugo Iván Salas Wenzel (77), general de Ejército en retiro, ex director de la Central Nacional de Informaciones (CNI), usuario de la cabaña N° 5, es el único condenado a cadena perpetua de los 10 reos del penal Cordillera.

La Corte Suprema lo sentenció el 28 de agosto de 2007 como autor de 5 homicidios simples y 7 homicidios calificados en el marco de la Operación Albania.

MIRANDA COMETIÓ HOMICIDIOS EN TEJAS VERDES

David Adolfo Miranda Monardes (79), teniente coronel de Ejército en retiro, ex miembro de la DINA, usuario de la cabaña N° 5 del penal Cordillera, fue condenado a firme el19 de noviembre de 2011 a 6 años de presidio por seis homicidios calificados cometidos en 1973 en el regimiento Tejas Verdes de San Antonio, donde se constituyó como fiscal militar. También tiene procesos pendientes.

DEL RÍO PRESO POR CRÍMENES EN TEMUCO

Jorge Nibaldo Del Río (69), coronel de Ejército en retiro, inquilino de la cabaña N° 2 del penal Cordillera, tiene dos condenas ratificadas por la Corte Suprema: una del 9 de junio de 2009, a 5 años y 1 día por tres homicidios calificados cometidos en Temuco, y otra del 5 de octubre de 2011, a 100 días por 4 detenciones ilegales, también en Temuco.

HISTORIAL PROCESAL PENAL DE MANUEL CONTRERAS

HISTORIAL PROCESAL PENAL DE MIGUEL KRASSNOFF

EL INVERECUNDO GRAL.CHEYRE SE HACE EL ZORRO MANCO

Un interesante artículo del abogado de Derechos Humanos, Eduardo Contreras, publicado en http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20130823095118/cheyre-y-el-futuro/

En este artículo se nota que Cheyre intenta (como se dice en Chile) sacarle el poto a la jeringa, pero queda claro y probado de que es un inverecundo.

Cheyre y el futuro

Por Eduardo Contreras

23 Agosto 2013

El simbólico encuentro en un programa de TV de personas que representan posiciones antagónicas en la situación creada a consecuencia del genocidio desatado por el brutal golpe de Estado del 73, reiteró que las heridas siguen abiertas, que no hay reconciliación posible, que no es un asunto del pasado y que si de veras aspiramos en el futuro a la estabilidad democrática y al desarrollo social, no hay otro camino que enfrentar la verdad y buscar la justicia.

No será posible el “nunca más” en brazos del olvido y la impunidad como de algún modo, más o menos evidente, se ha intentado en las últimas décadas al impulso de los mismos centros de poder, nacionales y foráneos, que desataron la peor tragedia de nuestra historia.

Este es, en nuestra opinión, el tema central de la controversia protagonizada por una parte por Ernesto Lejderman Avalos, cuyos padres fueron asesinados delante suyo por una patrulla militar cuando tenía poco más de 2 años en septiembre del 73 en el sector de La Aguada, Gualliguaica, cerca de Vicuña y, por otra parte, el hasta hace poco presidente del Servel, general ® Juan Emilio Cheyre quien ostentó algunos años la calidad de Comandante en Jefe del ejército chileno.

Como muchos compatriotas que vieron el debate, sentí que de un lado estaba la simpleza y la fuerza de la verdad en las palabras de Ernesto y, por otro, el rebuscado ocultamiento de la verdad en defensa de lo indefendible en las palabras del ex uniformado.

Debo aclarar que, en mi personal opinión, Cheyre no es la imagen grotesca del típico militar torturador, inculto, agresivo por encima de todo; sé que es una persona ilustrada, sé que ha declarado en tribunales, conozco perfectamente los expedientes judiciales en los que ha debido comparecer o ha sido citado y por supuesto no ignoro que no fue procesado ni condenado en ninguno de esos procesos penales a los que concurrió.

Sin embargo, nada de eso lo exculpa ética y moralmente y, desde mi perspectiva, tampoco lo excusa en el plano jurídico penal. Que los tribunales no lo hayan condenado ni procesado no significa en modo alguno su inocencia.Lamentablemente, la justicia en nuestro país está todavía muy, muy lejos, de ser plena, correcta y suficiente.

En efecto, sin negar los avances logrados gracias a la tenaz lucha de las organizaciones de familiares de las víctimas y de los defensores de derechos humanos, prevalece la sensación justificada de impunidad, de falta de rigor del poder judicial.

¿Hay un mejor ejemplo de que el propio dictador, Pinochet, murió sin ser condenado? A lo más pudimos lograr su desafuero, procesamiento y detención domiciliaria en Chile ; también estuvo preso en Londres en mérito de la jurisdicción universal. Pero en nuestro país no fue condenado.

¿Y acaso han sido condenados los autores, instigadores, cómplices y encubridores civiles del golpe? ¿Han sido requeridos los ex ministros y ex subsecretarios de Pinochet, o los dueños de medios de comunicación golpistas, o periodistas que colaboraron con la Dina, o el líder del grupo terrorista “Patria y Libertad”?

Argucias legaloides como la llamada “media prescripción” y la aplicación de penas ridículamente bajas o de beneficios arbitrarios a asesinos como los degolladores de Guerrero, Parada y Nattino, completan el cuadro de impunidad.

Dicho lo anterior, volvamos al general Cheyre, sus antecedentes y sus declaraciones. En el caso específico del matrimonio formado por Bernardo Lejderman, argentino, de 30 años y María del Rosario Avalos, mexicana, de 24 años, padres de Ernesto, ellos fueron fusilados cuando intentaban salir por la cordillera hacia Argentina huyendo con su pequeño del clima de terror impuesto por los militares en La Serena y pueblos aledaños. La orden provino del regimiento “Arica” a cargo del oficial Ariosto Lapostol, otro impune hasta hoy.

¿Quién era su hombre más próximo? Su ayudante Juan Emilio Cheyre. Tan próximo que fue precisamente a él a quien, tras el crimen, le encomendaron la tarea de entregar al menor a las religiosas.

A la luz de los hechos concretos y del conocimiento de los deberes militares establecidos entre otros en los artículos 131 y 134 del Código de Justicia Militar, ¿puede haber alguien que comulgue con el peregrino argumento de que el ayudante del comandante del regimiento que da la orden y al que pertenecen los asesinos no tuvo conocimiento del crimen y angelicalmente creyó que el matrimonio se había inmolado o había muerto en un enfrentamiento?

¿Que sólo descubrió la verdad al iniciarse los procesos judiciales 30 años después?¿No hubo entonces un sumario, una investigación interna militar? ¿Le daba lo mismo cómo habían muerto los padres del niño? Francamente, no hay quien lo crea.

Técnicamente por tanto sostengo que en conocimiento de los hechos y, es más, dada su posición, en dominio del hecho, por la participación que tuvo, sin descartar la probabilidad de que incluso haya estado presente cuando la ejecución de las víctimas, el sr. Cheyre debió necesariamente ser procesado como cómplice o encubridor como se desprende de la simple lectura de los artículos 15 y siguientes del Código Penal.

Es verdad que existió un juicio y hubo una condena, pero bajísima y sólo a 3 de los asesinos, salvándose los oficiales Mario Larenas, el propio comandante Ariosto Lapostol y sin afectar para nada a su ayudante, Cheyre. La Corte Suprema fue la encargada del capítulo final y rebajó las penas a sólo 5 años mediante la “media prescripción” y negó además toda indemnización a la víctima por parte del Estado. Entiendo que el caso se ve ahora en la Comisión Interamericana de justicia.

Pero, hay más elementos. Digamos a propósito del aludido oficial que en el proceso judicial sobre el episodio La Serena de la llamada “caravana de la muerte”, el ex oficial Pedro Rodríguez Bustos, hizo presente al tribunal que fue Juan Emilio Cheyre quien disparó el tiro de gracias a los 15 ciudadanos sacrificados la noche del 16 de octubre del 73.

El horror desatado en la ciudad nortina los primeros años del golpe fue de los peores del país, incluidos los macabros asesinatos de notables músicos, como Peña Hen y científicos como Vincenzio. ¿Se habrá enterado el asesor del comandante del regimiento de La Serena, desde donde emanaban las órdenes?

Tiempo después este mismo oficial fue inculpado por la muerte de otros 2 menores, Rodrigo Javier Palma, 8 años y Jimmy Christie Bossy, 9 años, en La Herradura, Coquimbo. Pero fue igualmente sobreseído

Tengo a mano una copia de la sentencia del consejo de guerra de La Serena de 17 de septiembre de 1975, de la causa rol nº 61 – 73 que condenó a una decena de chilenos a presidio perpetuo luego de haber sido sometidos durante más de un año a todo tipo de suplicios físicos y psíquicos.

De ese ignominioso “consejo” formaba parte don Juan Emilio Cheyre. ¿Se le habrá olvidado también?

Podrá decirse que integrar un consejo de guerra no es un delito en sí. Sin embargo, cabe recordar que esa farsa de los consejos fue consecuencia de un operativo montado por la dictadura. Más claro la declaración de “estado de guerra interno” decretado por la Junta golpista el 12 de septiembre del 73 para justificar sus crímenes ante la opinión pública internacional, precisamente amparándose en esos supuestos juicios militares de tiempos de guerra.

El pequeño detalle es que nunca hubo guerra. Por tanto esos “consejos de guerra” fueron parte del montaje para encubrir el genocidio, un elemento de la máquina de exterminio. Formar parte de ellos está muy lejos del honor y la dignidad.

Se equivocó por tanto el gobernante que con tales antecedentes le designó comandante en jefe del ejército aunque debamos reconocer que no había muchas opciones mejores y se equivocaron quienes le designaron, sin votos en contra en el Senado, a cargo de un proceso eleccionario legal.

Es una evidente contradicción. El general no ha cambiado. En su carta renuncia a la presidencia del Servel habla de una “brutal incomprensión del actuar militar”, cuando lo brutal ha sido precisamente el actuar militar. Dijo además tener su conciencia en paz.

A estas alturas cabe tener presente que el origen de esta polémica fue una publicación de prensa. Es posible que quizás el columnista y rector de la UDP don Carlos Peña, no imaginara la repercusión y consecuencias de su comentario acerca de Cheyre que fuera publicado el pasado día 18. Pero en esencia tenía la razón.

Mi diferencia con él es que estimo que no son asuntos del pasado, sino del presente y del futuro.Todo está vivo. Es más, cada vez más sorpresas. Como la denuncia del periodista Mauricio Weibel acerca de la existencia en manos de la dictadura de gran cantidad de sustancias tóxicas mortales lo que nos lleva directamente a pensar en casos como el asesinato del ex presidente Eduardo Frei, o de Pablo Neruda, o el cuartel de Simón Bolívar.

Toca ya un cambio verdadero en nuestro país. Es hora de quitarnos de encima todo lo que huela al terrorismo de Estado implantado en 1973, empezando por la Constitución heredada de la dictadura que nos avergüenza.

Son demasiados años sin toda la verdad y todala justicia, sin los que no estará seguro el porvenir. Es mucho tiempo bajo un sistema político, económico y social tan injusto.

Lograrlo sería el mejor tributo a las víctimas de la dictadura.

 



EL INVERECUNDO TORTURADOR CRISTIÁN LABBE

 Los cobardes crímenes del hasta ahora impune coronel Cristián Labbé son confirmados por testigos –ex prisioneros políticos e, incluso, un miembro del Ejército– en El despertar de los cuervos, nuevo trabajo del periodista investigador, especializado en Derechos Humanos, Javier Rebolledo, sobre los orígenes de la DINA, en el Regimiento de Ingenieros Militares Tejas Verdes. Este tan impactante como riguroso e indesmentible libro será presentado en Club Providencia* –exactamente el mismo local donde, cuando Labbé todavía era alcalde, se efectuó un `homenaje´ al infame asesino Miguel Krassnoff–, el sábado 31 de agosto, a las 19:00 horas.

* Avenida Pocuro 2878 [Metro Francisco Bilbao]

 

Adelanto de la investigación periodística contenida en el libro El Despertar de los Cuervos

Las denuncias que acusan al coronel Labbé de tortura en Tejas Verdes

 

“Patricio Salvo está completamente seguro de que vio a Cristián Labbé, ese día, en la sala de torturas. No tiene dudas”, es una de las citas del nuevo libro del periodista Javier Rebolledo. El texto aborda la historia de cuatro prisioneros, detenidos en los albores de la Dictadura, al interior del primer campo de concentración que hubo en Chile. De sus páginas, adelantamos parte del capítulo 17. Se trata de, hasta ahora, desconocidos testimonios contra el ex alcalde de Providencia.

 

Javier Rebolledo

El Mostrador - 20 de agosto de 2013

 

Acciones

Quien cuenta el episodio que se detalla a continuación es Héctor Patricio Salvo Pereira, aspirante a oficial de reserva antes del golpe de Estado, en el Regimiento de Ingenieros Militares Tejas Verdes. Con la organización del aparato represivo en dicho lugar, Salvo pasó a conformar parte de la Agrupación de Patrullaje Nocturno, comanda por el mayor Mario Alejandro Jara Seguel, conocido entre los soldados como `El Papi y brazo derecho del director del Regimiento, el entonces teniente coronel Manuel Contreras Sepúlveda. La función de la agrupación era detener personas, allanar lugares, prestar guardia personal a las familias de los altos oficiales de Tejas Verdes y, también, torturar.

 

 Salvo, quien prestó testimonio para El Despertar de los Cuervos, declaró judicialmente este episodio, hace poco más de un mes, en la Corte de Apelaciones de San Miguel, donde se sigue una causa por los crímenes cometidos en Tejas Verdes. Es el primer militar que reconoce a Cristián Labbé en el centro de torturas, lo que se suma al testimonio [que recoge el mismo libro, en un capítulo anterior] de Anatolio Zárate, quien declaró judicialmente que fue torturado por el ex alcalde de Providencia.

 

 El acontecimiento narrado se desarrolla en el subterráneo del casino de oficiales del Regimiento. El lugar fue acondicionado exclusivamente para la tortura de detenidos, quienes permanecían presos a poco más de un kilómetro de distancia, en el Campo de Prisioneros Número Dos. Eran llevados periódicamente hasta este lugar, para recibir tormentos de parte de un grupo torturador dependiente de Manuel Contreras e integrado por el mayor Jorge Núñez Magallanes y el capitán Klaus Kosiel Hornig, entre otros.

 

 Labbé, junto a otros oficiales de la naciente DINA, instruía a los aspirantes a agentes, en un conjunto de cabañas —expropiadas por Manuel Contreras a la CUT— ubicadas en el balneario Rocas de Santo Domingo, también a poca distancia de Tejas Verdes y el campo de detenidos. Los nuevos agentes alojaban y entrenaban en las cabañas, y asistían al subterráneo del casino de oficiales, donde se aplicaban los tormentos, con el fin de observar las torturas y aprender cómo aplicarlas. En total, los tres lugares —el subterráneo del casino de oficiales, el campo de detenidos y las cabañas de la CUT, como centro de formación— conformaban un triunvirato destinado a foguear a los prospectos de la DINA.

 

A continuación, parte del texto:

 

–Vamos, necesito que me acompañes al subterráneo. Tengo que mostrarte algo.

 

Entraron por el ingreso interior del casino. Al bajar las escaleras vio el perchero al frente. Normalmente, los especialistas de la tortura dejaban ahí su chaqueta de trabajo y la cambiaban por un delantal blanco, ad hoc para la situación. Jara se quitó su chaqueta y dejó ahí su boina granate. Le llamó la atención que en uno de los percheros, otro delantal había sido sacado y en su lugar se encontraba una boina de color negro.

 

Bajó detrás de Jara por el pasillo, hasta una de las habitaciones del subterráneo. Ahí estaba Kosiel y, a su lado, el mismo hombre que casi había llegado a los balazos con el `Papi´. Ambos con sus delantales blancos. A su alrededor, unos cinco detenidos, entre hincados y acostados, con el estómago hacia el piso, amarrados los brazos tras la espalda, en malas condiciones. Parecían torturados. Si hubiera andado con casco, se le hubiera caído de la impresión.

 

—Te presento a Patricio Salvo, jefe de patrullaje nocturno —dijo Jara, con su buen tono habitual, como si nada. Salvo, él es el teniente Cristián Labbé. Viene a Rocas de Santo Domingo. Está haciendo un curso para los futuros agentes.

 

Es justamente esta unidad desde la cual Cristián Labbé cumplió su labor. Se trataba de un grupo de elite compuesto, prácticamente en su totalidad, por comandos salidos de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales de Peldehue y cuyo rol fue dar seguridad a Pinochet, su familia y, en un comienzo, al resto de los integrantes de la Junta de Gobierno. Pero, según reconoció el propio subdirector de la DINA, Pedro Espinoza Bravo, el trabajo de Mulchén incluía también «operaciones clandestinas», tal como lo hacía la Brigada Lautaro, que fue guardia de Contreras y, al mismo tiempo, grupo exterminador en el Cuartel Simón Bolívar, de La Reina.

 

Se saludaron, cordialmente. Labbé reaccionó del mismo modo que Jara, como si el enfrentamiento ni siquiera fuera un mal recuerdo [unos días atrás, Salvo había presenciado una disputa entre Jara y Labbé que casi había terminado a balazos]. En ese mismo instante, uno de los detenidos levantó la cabeza y miró hacia donde estaban ellos. «Creí que el hombre había reconocido mi voz, de alguna parte. Algún allanamiento o, simplemente, me buscó por instinto. Labbé también se dio cuenta. Caminó hacia el detenido, levantó la pierna y le dio un tacazo fuerte, seco, en la espalda».

 

– ¿Qué estái escuchando, sapo?

 

Tras un profundo quejido, el hombre cayó de nuevo a su posición original.

 

Luego, Jara conversó un par de palabras más con Kosiel y Labbé, de forma animada. Con camaradería. Parecía una locura; pero, bueno, se debieron haber arreglado en algún momento sin que él se enterara. Por lo menos vio a Labbé ahí durante un par de semanas. Yendo y viniendo, desde Rocas hacia Tejas Verdes. Se veía como parte de ese núcleo cercano a Jara.

 

Luego de su paso por Tejas Verdes y Santo Domingo, Cristián Labbé partió a la capital, para realizar su trabajo de seguridad presidencial, por encargo de la DINA.

 

Para ordenar su estructura, las unidades bajo el mando de la Brigada de Inteligencia Metropolitana (BIM) —creada en Rocas de Santo Domingo— se habían dividido en dos grandes agrupaciones: Caupolicán y Purén, para dar caza al MIR y al Partido Socialista, respectivamente. Algunas agrupaciones, sin embargo, quedaron fuera del mando de la BIM, dependiendo directamente de Manuel Contreras. Una de ellas era la Brigada Mulchén.

 

Del análisis de las declaraciones de agentes de la DINA e información anexa, se obtuvo que en una primera etapa Labbé integró la Agrupación Pisagua, apéndice de Mulchén y destinada a la seguridad presidencial.

 

Mulchén ha sido un fantasma para la justicia chilena. Su única acción «encubierta» y, luego, «descubierta», fue el crimen del diplomático español y militante comunista Carmelo Soria, asesinado por agentes de Mulchén, el 16 de julio de 1976. Lo torturaron, luego le fracturaron el cuello y, finalmente, lo lanzaron cuesta abajo en el sector de La Pirámide, por un barranco, con botellas de alcohol en el interior del vehículo, simulando que había muerto en un accidente. En la tarea habrían recibido la cooperación de la Brigada Lautaro, su hermana en «operaciones clandestinas».

 

Cristián Labbé declaró judicialmente: «Fui destinado a la seguridad domiciliaria del Presidente Pinochet», rol que comenzó a cumplir «luego del 11 de septiembre de 1973» y se mantuvo ahí «hasta el año 1978», lo que significa que cuando ocurrió el crimen de Soria habría estado cumpliendo labores en dicha unidad.

 

Al cruzar los datos biográficos entre el jefe de Mulchén, Guillermo Salinas Torres —procesado por el crimen de Soria— y Cristián Labbé, se obtiene que tuvieron el mismo camino en la DINA. Para el 73, ambos estaban destinados a la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales de Peldehue. Salinas era capitán y Labbé teniente. Luego, los dos fueron llamados desde ahí a integrar el equipo de seguridad de Augusto Pinochet y ambos viajaron a Santiago para efectuar la seguridad directa en su casa. En otras palabras, trabajaron juntos.

 

Para el crimen de Soria, como jefe de Mulchén, Salinas fue quien dio la orden de eliminarlo.

 

Otra de las pocas huellas que ha dejado Mulchén, respecto de sus «operaciones clandestinas», se encuentra en la declaración judicial del jefe de la Brigada Lautaro, Juan Morales Salgado, quien situó a los agentes de Mulchén en el centro de exterminio Simón Bolívar, el mismo día que ahí envenenaron a dos ciudadanos peruanos con gas sarín. Fue un ensayo, ya que era una de las posibilidades para eliminar al ex canciller Orlando Letelier. Finalmente, se optó por una bomba bajo su auto y en la acción participaron agentes de Lautaro y Mulchén, en conjunto.

 

Si Labbé integró la seguridad presidencial entre 1973 y 1978, como él mismo lo declara, significa que también habría estado dentro de la Brigada Mulchén cuando se eliminó a los peruanos y en la caza a los militantes del Partido Comunista y sus dineros, con el fin de seguir financiando su estructura.

 

Patricio Salvo está completamente seguro de que vio a Cristián Labbé, ex alcalde de Providencia, ese día, en la sala de torturas. No tiene dudas. Como a esas alturas tenía el ojo aguzado y estaba entre sus funciones controlar el tránsito de todos los vehículos en el regimiento, incluso se dio cuenta que el Volkswagen rojo de Klaus Kosiel, el segundo de la Secretaría de Estudios, por esos días era manejado por Cristián Labbé. Kosiel se lo había prestado. Quizás eran amigos. Durante esos días, vio el Volkswagen estacionado en el cuartel Rocas de Santo Domingo y afuera del casino de oficiales.

 

 

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INVERECUNDO IDEOLOGO: Jaime Jorge Guzmán Errázuriz

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Guzm%C3%A1n

Comentarios de Máximo Kinast en fuente y color diferentes

Jaime Jorge Guzmán Errázuriz (Santiago28 de junio de 1946 - Ibídem1 de abril de 1991) fue un político, abogado constitucionalista y profesor universitario chilenoSenador de la República y colaborador, en asuntos jurídicos y políticos, del Régimen Militar de Augusto Pinochet,1 participó también en la redacción de la Constitución de 1980 y de sus leyes complementarias, y fue fundador del partido Unión Demócrata Independiente (UDI), del Movimiento Gremial de la Universidad Católica y de la revista Realidad.

Murió el 1 de abril de 1991 a causa de un atentado perpetrado por dirigentes del movimiento armado de ultraizquierda Frente Patriótico Manuel Rodríguez en las afueras del Campus Oriente de su alma máter, donde ejercía la docencia en la cátedra de Derecho Constitucional.2

El FPMR nunca fue de ultraizquierda. Era y es de ideología comunista. El Partido Comunista de Chile está en la Concertación y apoya a la inverecunda Bachelet. 


Jaime Guzmán

Vida política

Guzmán tuvo desde muy joven "una gran proximidad ideológica y personal con Jorge Alessandri", del que decía que "fue la persona que más influyó en mi interés por la política. Su candidatura presidencial en 1958 y su presidencia de la República, entre los 12 y 18 años, me hicieron admirarlo como un hombre superior".3

Jorge Alessandri fue Presidente de Chile de 1958 a 1964. El pueblo le decía 'La Señora' por su supuesta (aunque nunca probada) orientación homosexual. Era dueño de La Papelera, una de las mayores empresas de Chile. Estableció en 1961 la paridad de mil pesos antiguos con un dolar y creó el escudo, una nueva moneda; pero dejó filtrar la noticia y si un escudo valía un dolar, no valía mil pesos antiguos, sino una pequeña diferencia que enriqueció y aumentó el patrimonio de sus allegados.

Estudiaba todavía cuando, en 1967, se produjo la reforma universitaria en su alma máter. Lideró la resistencia a la ocupación de la universidad por los reformistas e intentó tomarse a su vez la casa de estudios para revertir la reforma. Aunque fracasó en su empeño, estos hechos dieron nacimiento al movimiento gremial en ese plantel, que se caracterizó por una crítica a la democracia liberal, y por sostener la independencia de los grupos intermedios de la sociedad de las influencias partidistas e ideológicas ajenas a los fines propios de cada gremio en particular.

Para entendernos, se opuso a los jóvenes que pusieron el letrero famoso: 'El Mercurio miente' y su movimiento gremial (a lo Oliveira Salazar, dictador de Portugal) asirvió de germen a las ideas neoliberales que hoy se están robando el planeta.

 Según antecedentes de la DINA y de la inteligencia naval,7Guzmán formó parte del grupo paramilitar8 nacionalistaPatria y Libertad, si bien, de acuerdo a los mismos antecedentes, él presentaba «una repulsa al nacionalismo». En relación a esto se lo relacionó al asesinato de René Schneider. Consultado por la DINA, Guzmán respondía: «para derrotar al marxismo fui capaz de aliarme con el fascismo y esto último es el peligro que hay que derrotar hoy día».9

Su antimarxismo visceral lo lleva a justificar (si es que no participó) el asesinato del general democrático René Schneider.

El 26 de septiembre de 1973, días después del golpe de Estado que derrocó al socialista Salvador Allende, se formó una comisión encargada de elaborar el proyecto de una nueva constitución para Chile, ya que ese fue uno de los fundamentos por los cuales la Junta de Gobierno justificó su accionar: restablecer la institucionalidad supuestamente quebrantada. La Comisión Ortúzar, llamada así porque su presidente fue el abogado Enrique Ortúzar, estaba integrada, además, por: Alejandro Silva Bascuñán, Alicia Romo, Juan de Dios Carmona, Sergio Diez y el mismo Guzmán, entre otros.

Al interior de dicha comisión, Guzmán se transformaría en el principal creador de la nueva Constitución, aprobada en el plebiscito del 11 de septiembre de 1980, cuya legitimidad ha sido cuestionada dada la ausencia de registros electorales, la inexistencia de partidos políticos, la falta de libertad de prensa y la sistemática persecución de los opositores políticos. Finalmente, la nueva Constitución entró en vigor el 11 de marzo del año siguiente, con vigencia plena a partir del 11 de marzo de 1990, de acuerdo a lo prescrito en sus disposiciones transitorias.10

Una Constitución que hace imposible cualquier cambio, hecha a la medida del apetito voraz de la Derecha.

Luego de haber participado en la comisión redactora de la Constitución, Jaime Guzmán dedicó buena parte de su tiempo al desarrollo del Movimiento Gremial. Paralelamente, si bien no asumió ningún cargo de autoridad en el nuevo régimen, siguió colaborando estrechamente con el General Augusto Pinochet, siendo su principal redactor de discursos políticos, proporcionándole a este frecuentes minutas con recomendaciones políticas y propuestas doctrinarias.4

¿Cómo pueden decir que no sabía de los crímenes de la Dictadura? Jaime Guzman fue un ideólogo del genocidio y del robo de los bienes del Estado bajo el eufemismo de 'privatizar'.

A partir de dicho Movimiento, Guzmán fundaría en 1983 la Unión Demócrata Independiente.

Después del retorno a la democracia en 1990, resultó elegido senador por la circunscripción de Santiago Poniente con un 17% de los votos, derrotando a Ricardo Lagos que había obtenido el 30%, gracias al sistema binominal. Fue considerado la figura más importante de la oposición, según una encuesta realizada en marzo de 1991 por el Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), y uno de los más críticos del nuevo gobierno, acusándole, entre otras cosas, de falta de rigor en la lucha contra el extremismo de izquierda.11

 


INVERECUNDA JUEZA CHEVESICH A LA SUPREMA

La inverecunda Jueza Gloria Ana Chevesich es encubridora y protectora de genocidas como el Mamo Contreras, por eso, Piñera quiere llevarla a la Suprema.

Esta es la noticia:

17 DE JUNIO DE 2013

También se manifestó contraria a indemnización en caso de violación de DD.HH.

El desconocido voto a favor del “Mamo” Contreras que puede complicar la nominación de Chevesich a la Suprema

Escribe MARCELA JIMÉNEZ

Fuente: El Mostrador 

En el caso por la desaparición y asesinato de tres miristas, la magistrada invocó la “irreprochable conducta anterior” del ex jefe de la DINA como atenuante a la hora de fijar la pena. En un segundo fallo del tribunal de alzada, votó por aplicar la prescripción de los delitos y de las acciones civiles (indemnizaciones) a favor de las víctimas.

     Inverecundos unidos para siempre

Este martes la ministra Gloria Ana Chevesich, propuesta por La Moneda para ocupar uno de los cupos abiertos en la Corte Suprema, debe concurrir ante la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado para responder preguntas e inquietudes de los parlamentarios. Luego, en la sala de la Cámara Alta deberá votarse su nombre. Uno de los puntos que la magistrada tendría que explicar en dicha instancia son sus votos disidentes en materia de derechos humanos, tema muy sensible para los senadores de la oposición. Esto, considerando que por su desempeño a favor de la prescripción en causas de crímenes de lesa humanidad fue que se truncó la llegada al máximo tribunal del país del anterior candidato de La Moneda, el magistrado Juan Muñoz Pardo.

Hay dos causas clave de DD.HH. en las que la ministra Chevesich ha dejado plasmado su enfoque jurídico en esta materia, siendo en ambas el voto disidente: una sentencia contra el ex jerarca de la DINA, Manuel “Mamo” Contreras, donde alega a su favor una “irreprochable conducta anterior” como atenuante y un segundo fallo del tribunal de alzada en el cual aboga por la prescripción de los delitos y de las acciones civiles (indemnizaciones) a favor de las víctimas.

Respecto del “Mamo” Contreras, jefe de la represión en la dictadura de Augusto Pinochet —condenado en múltiples causas por los delitos de tortura, secuestro y desaparición de miles de chilenos—, la ministra y candidata a subir a la Suprema, invocó la atenuante de la irreprochable conducta anterior. Ese argumento lo instaló Chevesich en la sentencia del 1 de junio del 2010 de la Corte de Apelaciones en el caso de tres miristas detenidos y desaparecidos desde la población La Bandera en 1974: Antonio Patricio Soto Cerna, Luis Omar Mahuida Esquivel y Luis Genaro González Mella.

En el fallo se condenó a Contreras a una pena de presidio mayor en su grado medio, entiéndase entre diez años y un día a quince años, mientras que como autores de los tres secuestros calificados se condenó a Raúl Iturriaga Neumann, Manuel Carevic Cubillos, Risiere Altez España y Hugo Hernández Vallea con la pena de presidio menor en su grado máximo, es decir entre tres años y un día a cinco años.

En la sentencia se precisa que la Ministro señora Chevesich, que concurre al fallo penal, estuvo por considerar a favor del condenado Contreras Sepúlveda la atenuante de irreprochable conducta anterior, acorde con lo razonado por el a quo”.

La sentencia final en todo caso establece —contrario al argumento de Chevesich— que no se reconocerá al “Mamo” Contreras la atenuante de irreprochable conducta anterior, porque “se estima que a su respecto no concurren los requisitos exigidos para tal reconocimiento, no obstante que a la fecha de los hechos no registra condena ejecutoriada, entre otras razones porque desde que se hizo cargo de la represión mostró una conducta reprochable y poca ética como lo demuestra la existencia de numerosos procesos en su contra relacionados con violación a los derechos humanos; quedando entonces sin atenuantes ni agravantes, manteniéndosele la pena con que viene condenado”.

En la misma sentencia, la Corte de Apelaciones acoge la demanda civil de indemnización por perjuicios por un monto de 25 millones de pesos a favor de la familia de una de las víctimas. Sobre este punto, la ministra Chevesich votó en contra también argumentando que resulta “indudable que la demandante sufrió con motivo de los hechos”, pero que estima que “corresponde aplicar la institución de la prescripción por la finalidad que persigue, obtener la paz social y la certeza jurídica, incluso tratándose de la acción por la que se pretende obtener que se resarzan los perjuicios derivados de la conducta de los agentes del Estado que los provocaron, pues no existe una norma que declare su imprescriptibilidad”.

Es más, la magistrada agregó en el voto disidente que “la acción para hacer efectiva la responsabilidad extracontractual prescribe en cuatro años contados desde la perpetración del hecho que causa el daño, noviembre de 1974”, que por esa razón se inclinó por “acoger la excepción de prescripción invocada por el Consejo de Defensa del Estado, por el Fisco de Chile, atendido a la fecha en que fue notificada la demanda” y que cabe la misma conclusión, “si el referido plazo se cuenta desde el advenimiento de la democracia o desde la data en que se dio a conocer a la ciudadanía el denominado Informe Rettig”.

EN LA MISMA LÍNEA

Dos días después del Golpe en 1973, desde su casa en Temuco, fue detenido el estudiante ecuatoriano de medicina de 31 años,  José García Franco, quien hacía su internado en el hospital local. Estuvo hasta la madrugada del 18 de septiembre en la Segunda Comisaría de Carabineros de esa ciudad, de la cual desapareció esa madrugada, mientras que los jefes policiales aseguraron a su esposa que lo habían dejado en la frontera con Argentina.

A través de una querella que presentó su familia, se abrió en el año 2000 la causa que en primera instancia condenó a diez y ocho años al ex suboficial Hugo Opazo Insunza, al mayor (r) Juan Bustamante León y los sargentos (r) Juan Fritz Vega y Omar Burgos Dejean.

La Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, rebajó las penas a cinco años y un día y se mantuvo la demanda civil fijada en 30 millones de pesos por daño moral. La defensa de Fritz Vega y de Burgos Dejean presentó recursos de casación en contra de la sentencia de primera instancia, los cuales fueron rechazados por la Corte en la sentencia del 26 de diciembre del 2008.

En dicho falló, redactado por Chevesich, la magistrada nuevamente tuvo un voto disidente en materia civil, ya que una vez más se inclinó por acoger “la excepción de prescripción”, argumentando lo mismo que en la causa del “Mamo” Contreras:

“La institución de la prescripción por la finalidad que persigue, obtener la paz social y la certeza jurídica, tiene aplicación tratándose de la acción por la que se pretende obtener que se resarzan los perjuicios derivados de la conducta de los agentes del Estado que los provocaron, a menos que exista una norma expresa que declare su imprescriptibilidad”, reza textual la sentencia.

Nuevamente apela a que corresponde la prescripción a los cuatro años contados desde la perpetración del hecho y que, por tanto, se debe acoger “la excepción de prescripción por haber transcurrido en exceso el referido plazo contado desde la fecha del hecho y aquella en que se verificó la notificación de la demanda”.

En el 2009 la Corte Suprema dictó sentencia definitiva en este caso. En fallo dividido la segunda sala —Rubén Ballesteros, Jaime Rodríguez, Hugo Dolmesch y Carlos Kümsemüller más el abogado integrante Benito Mauriz— condenó a los cuatro ex policías a cuatro años de presidio, con beneficio de libertad vigilada y se anuló la indemnización por daño moral.