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LOS INVERECUNDOS DE CHILE

Los otros inverecundos

IRÓNICA Y RESPETUOSA CARTA DEL DR. WESTPHAL AL INVERECUNDO SENADOR ARANCIBIA

NOTA DE MÁXIMO KINAST. El ex Almirante Arancibia es uno de los momios más cobardes y asquerosos que existen. Casi tan cobarde como el Finado Vitalicio. No se atrevió a verme cara a cara... y eso que él tiene entrenamiento militar. Claro, es lógico, yo no estoy atado y de hombre a hombre es imposible, porque yo soy un hombre, pero él es un mequetrefe miembro de la Armada de Chile, buenos para asesinar sacerdotes y torturar a mujeres indefensas o apuñalar guardias de discoteca y salir huyendo con nocturnidad. Bueno, el caso es que German Westphal ha creído necesario reírse un poco de ese inverecundo impresentable y yo publico su carta.

 

 

Distinguido Senador Arancibia:


He leído con mucho interés sus declaraciones relativas al doble estándar de la Justicia y el Gobierno de Chile (Gendarmería y Gobierno Interior) respecto a los miembros de las FF. AA. que cometieron crímenes de lesa humanidad y que tienen la calidad de reos rematados.

 

En efecto, es una vergüenza nacional que tales sujetos disfruten en el Penal Cordillera de los privilegios reiteradamente denunciados por Amnistía Internacional y otros organismos de DD.HH. --rivilegios que no tiene el resto de la población carcelaria chilena.


Como Ud. muy bien señala --aunque por otros motivos que no resisten análisis--, el doble estándar es evidente. Por tanto, me permito sugerirle muy respetuosamente a Ud. y demás parlamentarios a los cuales incluyo copia de esta mensaje, la intervención de sus buenos oficios para que los Tribunales y el Gobierno de Chile terminen de una vez por todas con esta forma de injusticia que violenta la recta conciencia nacional.


Desde luego, no pretendo sugerir que los criminales de marras sean hacinados con el resto de la población carcelaria pues su integridad física sería expuesta a graves riesgos, como la sodomía no voluntaria y el asesinato. Como bien sabemos, la población penal tiene sus propias formas de "hacer justicia" internamente. Sin embargo, existen opciones perfectamente viables, como la CAS, por ejemplo, con un adecuado régimen horario de aislamiento y protección.

 

Al respecto me permito recordarle que el ex Senador Jorge Lavandero, ex colega suyo en la Cámara Alta, cumple su condena en una Cárcel de Alta Seguridad. Los criminales actualmente en el Penal Cordillera no tienen por qué ser excepción. Si el ex Senador Lavandero, un político de envergadura nacional que dejó al país un legado legislativo incuestionable, puede cumplir socráticamente con la ley de la polis, los criminales actualmente en el Penal Cordillera, también pueden y deben hacerlo.


Por último, en su calidad de ex miembro de las FF. AA. de Chile, me permito sugerirle la intervención de sus buenos oficios ante los Altos Mandos de la Armada, Ejército y Carabineros para que todos los criminales que pertenecieron a tales instituciones permanentes del Estado de Chile, sean debidamente degradadillos según manda el Código de Justicia Militar. Al respecto, le incluyo más abajo una interesante Declaración Pública Internacional difundida por la Organización de Militares Democráticos de Chile.  Saluda cordialmente al señor Senador,



Germán F. Westphal

RUN 4.645.308-5

¿CUÁNDO EMPEZARÁN A SER DEGRADADOS?

NOTA DE MÁXIMO KINAST: Esta carta va dirigida a los inverecundos que profitan en las Fuerzas Armadas de Chile y que aún no rinden cuenta por sus crímenes contra la Humanidad y contra el pueblo de Chile.


por Organización de Militares Democráticos de Chile

Jueves 02 de agosto de 2007,

Fuente:  www.piensachile.com/


Organización de Militares Democráticos de Chile, “OMIDECHI”


Santiago de Chile, 2 de Agosto 2007


DECLARACIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL


Habiendo transcurrido 17 años desde el advenimiento de la democracia en Chile, estando procesados y sentenciados por violaciones sistemáticas de los DDHH y torturas, cientos de militares, la opinión pública se pregunta para qué existe y existió en el Código de Justicia Militar , por ejemplo, los siguientes artículos..:


Art.178.-del Título III “ De las acciones civiles que nacen del delito”: Las acciones civiles para obtener la mera restitución de alguna cosa que hubiere sido objeto de un delito, se deducirán ante el juez que conociere o hubiere conocido la causa en primera instancia y se tramitará conforme a la reglas del Código de Procedimiento Civil para los incidentes, en expediente o cuaderno especial. Los recursos que en éste se deduzcan no entorpecerán la marcha de la causa principal, ni viceversa.


Por tanto los militares son civilmente responsables de sus crímenes, desde antes del golpe militar de septiembre de 1973.


Art.179.-La regla del artículo anterior se aplicará también cuando, desaparecida o perdida la cosa, se reclamare su valor.


Art.-203.-TRIBUNALES DE HONOR.-Si algún oficial, de cualquiera jerarquía que sea, cometiere un acto deshonroso para sí o para la unidad, cuerpo o repartición en que sirva, podrá ser sometido a un Tribunal de Honor para que juzgue si puede continuar en el servicio.


¿Alguna vez, sólo alguna vez se aplicó durante la dictadura a un oficial o sólo a la tropa?. Este es un artículo clasista.


Art.-216.-...Son penas militares aplicables en conformidad al presente Código: Muerte; Presidio militar perpetuo; Reclusión militar perpetua; Presidio militar temporal; Reclusión militar temporal; Arresto militar; Destitución; Expulsión; Separación del servicio; Destino a una compañía disciplinaria; suspensión del empleo militar y Pérdidas del derecho a premios .


Fuera del escalafón de complemento y la lista “cuatro” por ineptitud, no hay otra sanción para los oficiales, incluso en crímenes, las detenciones son meramente nominales. Sin embargo para los suboficiales, está toda la gama disponible y cárceles comunes.


Art.-217.-Son penas militares accesorias: La Degradación, Destitución, Separación del servicio, Suspensión del empleo militar…


Pero estas siempre se refieren y aplican SÓO a los suboficiales.


Históricamente NUNCA SE HA APLICADO A OFICIALES, salvo los exonerados políticos. La degradación NUNCA se ha aplicado en Chile por delitos militares.


Hoy hemos visto como fue “engrillado” el cobarde, fugado de la justicia y criminal ex general de ejército  ITURRIAGA NEUMANN ¿Cuándo empezaran a ser degradados?


Algunos generales (R) del ejército y la mal entendida “familia militar” seguramente es la protectora. Luis Danús, Hernán Nuñez Manríquez, entre otros, parecen  no entender que fueron los Tribunales que condenaron a la dirección de la DINA y la CNI, por reiterados crímenes de lesa humanidad, algunos políticos enfermos y vendidos aun culpan al gobierno de la injusta situación que éstos viven. En países más civilizados los habrían degradado públicamente y en los otros, en que funciona la Shariat, ley musulmana del “diente por diente”, simplemente los habrían fusilado y torturado, que es lo que ellos hicieron, “ojo por ojo”.


Con ésta actitud desconocen, seguramente por prepotencia la potestad de los Tribunales, la existencia del estado de derecho y el daño que estos mismos criminales causaron al resto de los miembros de las FFAA y Carabineros, sobre todo a la tropa, la gran mayoría gente honesta, decente y trabajadora, que fue abandonada a su suerte por sus supuestas autoridades que se enriquecieron ilegítimamente.


La actitud insolente, de estos generales, más que añorar tiempos de poder absoluto, es apología a la sedición, incentivo a la formación de bandas terroristas y, sólo representa a una ínfima cantidad de ex “chupópteros uniformados y civiles” de la dictadura, en ningún caso a los Militares Democráticos de Chile.


Teniendo en cuenta que TODAS las penas anteriores, SI SOLO SI, se LE APLICARON A LOS EXONERADOS POLÍTICOS de las FFAA y de Orden, tanto a oficiales como a suboficiales, todos sin derecho alguno a una legítima defensa  y con sumarios plagados de infamias y burdas intrigas , cabe preguntarse..:


¿Cuándo empezarán a aplicársele estas penas a los criminales, torturadores , asesinos, ladrones, violadores y corruptos que pululan en altos cargos de nuestras FFAA y de orden todavía?


¿Cuándo empezarán a responder civilmente, previo embargo preventivo de sus bienes? ¿Cuándo se va a reformar la ley de previsión al respecto?


¿Cuándo se corregirán y compensarán civilmente los delitos y errores cometidos por oficiales superiores y tribunales ilegítimamente constituidos, en contra de ex funcionarios de la FFAA y de orden, víctimas de sus derechos constitucionales y reglamentarios? .


¿Cuándo reformaremos el Código de Justicia Militar?. ¿ah?.


Hay cientos de preguntas al respecto, que por razones de espacio no incluimos, en la seguridad de que son éstas las más sustanciales.


Agradecemos a Uds. publicar nuestras inquietudes, que seguro representan al mundo democrático chileno.


Atentamente,


Mario A. De La Fuente Fernandez

Teniente (R) de Carabineros

Preso, torturado y exonerado político

P r e s i d e n t e


E-mail: militaresdemocraticosde@chile.com

 

A LOS INVERECUNDOS QUE AÚN SE OCULTAN

Tito Tricot
publicado en giraluna.cl

LOS FANTASMAS DE LA TORTURA

La noche se hizo más oscura en aquel momento preciso en que el cuarto estalló en un millar de llamaradas azules quemando la piel, remeciendo huesos y todas las frágiles certezas. Porque estando allí, desnudo y vendado, no podía haber sonrisas ni océanos turquesa, ni claveles o puestas de sol amaranto. De repente la vida se había transformado en ese febril instante suspendido en un desesperado y denso soplo de aire fresco, despiadadamente perforado por la electricidad. El mundo había sido dolorosamente reducido a ese breve espacio entre tus ojos y la obscena venda, un recuerdo permanente de que una madrugada de triste rocío nos acribillaron el alma cuando los militares chilenos asaltaron el poder e hicieron lo que hacen los militares: matar.

Y mataron, detuvieron y torturaron a miríadas de hombres y mujeres cuyo único crimen fue pensar distinto. Pensar era peligroso para esta moderna inquisición que no permitía críticas y que, de la noche a la mañana, decretó la obsolescencia de la felicidad. Si embargo, gente valiente y obstinada resolvió pensar y sonreír e incluso tratar de ser feliz en medio del horror circundante. Estábamos convencidos que la vida podía conquistar a la muerte. Además, muchos de nosotros no podíamos creer lo que escuchábamos de boca de los amigos o lo que se decía en la calle. Porque, ¿Cómo era posible que seres humanos cometieran tales atrocidades? ¿Cómo era posible que algo así estuviera sucediendo en Chile? ¿Adónde se habían marchado la montañas de nieves eternas, los hermosos bosques sureños, la lluvia nocturna, nuestra legendaria solidaridad?

Simplemente no queríamos creer que chilenos hicieran eso a otros chilenos, a sus amigos, vecinos, parientes. Pero lo hicieron y ahora, de pie, desnudo y amarrado en medio del cuartel, la verdadera dimensión del golpe de estado me fustigaba con la furia del mar. Como los golpes de electricidad en diferentes partes del cuerpo, haciéndome temblar y gritar con tanta fuerza que las venas parecían explotar entre el dolor y la incertidumbre. No puedes domar la electricidad, te doma ti; no puedes luchar contra la electricidad, te domina a ti; no puedes ignorar la electricidad, pues recorre cada pliegue de tu cuerpo. Te quema la carne, el corazón y el alma. Y, por sobre todo, te hace gritar con tal ímpetu que los pelícanos y las mariposas detienen su vuelo perturbados por el agónico alarido. Es como si alguien más estuviera gritando, un sonido gutural que proviene de tu boca, pero no es tu boca. Un golpe metálico que te toma por sorpresa cada vez, pues no importa cuan preparado creas estar, el fulminante latigazo te recuerda que no tienes el control.

Y ellos lo saben, los torturadores saben que ellos tienen el control y se solazan en su espurio poder. Entonces, el vergajazo golpea nuevamente para estremecerte con la indolente frialdad de la muerte mientras ríen de tu sufrimiento y desconcierto. Como probablemente rían cuando llevan a sus hijos a jugar en la plaza local o cuando besan a sus novias después de hacer el amor. Es la horrorosa constatación de que los torturadores son gente común y corriente que tienen vidas también comunes y corrientes durante el día, pero se transforman en fieras durante la noche, porque tienen el poder. Y lo usan para patearte y golpearte, gritarte, atemorizarte. Han sido desprovistos de toda su humanidad y tratan de desproveernos de toda nuestra humanidad. Pero, en la abrumadora soledad y oscuridad de nuestras celdas, aún sonreíamos y llorábamos, recordábamos a nuestros seres queridos y soñábamos en la libertad. Nos negamos a ser deshumanizados, porque nadie tenía el derecho a pensar por nosotros, respirar por nosotros o convertirnos en meros fantasmas. Esto no lo podíamos permitir, entonces, cuando y como podíamos, forzábamos una sonrisa o nos erguíamos en el umbral del dolor para caminar unos centímetros. Era nuestra propia venganza para enfrentar la brutalidad militar.

Los militares libraban una Guerra contra un pueblo inerme, pero nosotros librábamos nuestra propia guerra: la guerra por la supervivencia. No era ni coraje ni heroísmo, sino que simplemente el instinto elemental de vivir. Para ello necesitábamos creer que existía un mañana después del infierno. Podían despojarnos de nuestras ropas, pero jamás de nuestra dignidad; podían quitarnos todas nuestras posesiones, pero jamás nuestra capacidad de soñar. Teníamos que convencernos que un día terminaría esta locura, que más temprano que tarde nuestro país recuperaría la sonrisa Era la única manera de soportar los gritos, los llantos, el dolor y las angustiantes lágrimas de esas mujeres inermes violadas por marinos hijos de putas que hablan de galeones antiguos y estrellas fulgentes mientras hollan la dignidad de las mujeres del pueblo. Y solo podíamos susurrar una palabra de solidaridad por ellas, aunque sabíamos que nada las salvaría de aquel horrendo sino. Entonces, quisiera haber podido hacer más, pero no podía. Quisiera no haber estado ahí, pero estaba; desearía que los militares no hubiesen derrocado al gobierno de Salvador Allende e instalado una dictadura, pero lo hicieron. Desearía no haber sido torturado, pero lo fui. Quisiera que los torturadores hubiesen sido juzgados por sus crímenes, pero no lo fueron.

Así, treinta años después, muere tranquilamente el dictador entre los vítores de sus seguidores y la vergüenza de los gobiernos de la Concertación que nada hicieron por juzgarlo. La muerte le ganó a la justicia, el tiempo a la memoria, la cobardía a la valentía de los caídos, el engaño a la verdad, la complacencia a la implacable dignidad de la verdad. Mientras tanto, continúan desaparecidos los desaparecidos, torturados los torturados, ejecutados los ejecutados, exiliados los exiliados. Así, a la vuelta de cualquier esquina, en otoño o invierno, podemos encontrarnos cara a cara con todos los torturadores del mundo, quizás riendo a carcajadas por vivir en este paisito con vista al mar donde nadie les juzgará por sus crímenes. Pero que no se olviden de la memoria colectiva que, agazapada en algún rincón de la esperanza, pervive para nacer y renacer la verdad y la justicia.

¿Y LOS OTROS INVERECUNDOS?

¿Y LOS OTROS INVERECUNDOS? Maximo Kinast - 20 de enero de 2005

 

Todo parece ir bien en el mejor de los mundos posibles. Chile es (o lo parece) la copia feliz del Edén. El pasado domingo 16 de enero (2005) la Televisión Nacional ofreció un reportaje denuncia sobre la tortura como política del Estado bajo la Dictadura. Incluso pasaron entero el reportaje filmado por los alemanes orientales sobre Pisagua y otros campos de concentración y exterminio. Que se haya hecho con unos 30 años de retraso no le resta merito. Es bueno conocer la verdad, aunque sea en una pequeña parte.

 

Pero hay algo perverso y malsano cuando la verdad se utiliza para ocultar, para falsear, para mentir. Quiero explicarme y lo intentare. Mi tesis es que hay demasiados intentos de tapar el sol con un dedo.

 

Por ejemplo, el General Cheyre reconoce (así como al pasar, como que no quiere la cosa) en un comunicado sobre la disolución de un cuerpo del Ejercito, que la tortura fue una Política de Estado; pero (y el pero es la madre del cordero) achaca los hechos al contexto de la Guerra Fría, con lo que mantiene impoluta la falsa Teoría de los Dos Demonios.

 

Su Excelencia, Don Ricardo Lagos, el Presidente de la Republica, se apresura a reconocer el hecho, alaba el valor del General Comandante en Jefe, ofrece pagar una magra pensión a algunas victimas, pide respeto a las instituciones armadas y consigue aprobar en tiempo record una ley de Olvido y Silencio por 50 años, con la excusa de no ofender a las victimas, pero que en la practica favorece a los victimarios.

 

El hallazgo de las cuentas de Augusto Pinochet (tiene tantos alias, que ahora  es mejor llamarlo por su verdadero nombre) en varios bancos de Estados Unidos demuestra que robó y recibió grandes coimas, producto del tráfico de armas y/o narcotráfico o del patrimonio de Chile. (Hace años que lo vengo diciendo públicamente y ahora se confirma).

 

Y aquí viene lo más malsano de todo. Lo aberrante. Lo increíblemente sutil que puede ser la mentira vestida con los ropajes de la verdad.

Ahora se deja solo al ‘Salvador de la Patria’ (es otro de sus alias) y todo Chile se centra en las investigaciones al patrimonio de Pinochet, como único responsable, como si hubiese actuado solo. No se está investigando a los otros Inverecundos, los que también tuvieron su cuota de poder durante la Dictadura 

 

Todos sabemos que en las instituciones no se roba en solitario. Si Pinochet recibió coimas por compra de armas o por tráfico de drogas o por ambas cosas, aunque solo haya sido por ‘privatizar’ las áreas de propiedad social,  es obvio que los jefes militares y altos cargos de su Gobierno también las recibieron.

 

Por ejemplo, se sabe que Pinochet hizo que fueran transferidos a sus cuentas personales fondos del ejército de Chile. Esto tuvo que haber sido hecho con conocimiento de algunos subordinados, incluyendo al Jefe de Tesorería. Estas transferencias de fondos de propiedad del ejército de Chile a sus cuentas personales demuestran que Pinochet contó con la venia del Ejército y con la complicidad de sus más altas autoridades. Es obvio que Pinochet no robó solo.

 

Si el dinero ilícito proviene del tráfico de armas o tráfico de drogas o de bienes nacionales, entonces hay que exigir que se levante el secreto bancario y que sean investigados:

- los otros miembros de la Junta Militar

- los ideólogos

- los altos jefes de las Fuerzas Armadas

- los altos jefes de Carabineros

- todos los ministros, especialmente de defensa y del interior y sus subsecretarios

- los ministros de economía y sus subsecretarios (que tuvieron que saber del desvío de fondos del ejercito)

- los ministros de obras publicas y sus subsecretarios (donde obviamente también han de existir jugosas coimas).

- los embajadores y agregados militares, entre otros

 

Que quede en claro que Pinochet no actuó solo. Así como la práctica de la tortura fue institucionalizada, así mismo la coima forzosamente ha de haberlo sido. Esa complicidad explica la ‘lealtad’ de las Fuerzas Armadas con Pinochet

 

El Gobierno Militar se constituyó en asociación ilícita para delinquir:

 

a) Siguiendo instrucciones y órdenes impartidas desde el Gobierno de los Estados Unidos de América.

 

b) Con el propósito de apoderarse de los cien mil millones de dólares de propiedad de todos los chilenos en calidad de bienes del área de propiedad social y del área de propiedad mixta.

 

c) Un objetivo secundario –mas bien una forma de encubrir el robo- fue el exterminio de izquierdistas

 

d) Como justificación se inventaron una guerra sucia, que les permitió traficar impunemente con armas, drogas y bienes nacionales, además de pagarse a si mismos un doble sueldo por peligrosidad durante 17 años.

 

De esa Asociación Ilícita formaron parte los altos jefes militares y de carabineros; junto a altos funcionarios de los ministerios. Y no se les esta investigando. Hay incluso varios Senadores de la Republica que tuvieron altos cargos en el Gobierno Militar, a los que aparte de alguna tímida acusación de pedofilia, nadie les pide cuentas de sus ingresos.

 

Por eso me parece una cortina de humo, una burla de la Televisión Nacional al hacer estos reportajes tan trasnochados y tan vilmente orientados a acusar solo y como único culpable al General Augusto Pinochet Ugarte.

 

Es necesario que no solamente se investigue a Pinochet, como el Inverecundo Mayor, sino que se inicie una campaña exigiendo que sean investigados todos los altos miembros del gobierno militar chileno. Hemos de exigir que se les levante el secreto bancario, no sólo en Chile, sino en el mundo. El que no la debe no la teme, todos deberían pedir voluntariamente que se les levante el secreto bancario, pero no lo harán, porque son inverecundos contumaces.

 

Una verdadera reconciliación implica el reconocimiento público de que la Dictadura fue corrupta y el robo fue la única motivación de la Fuerzas Armadas y de sus adláteres e ideólogos. El resultado esta a la vista. El patrimonio de Chile ha sido ‘privatizado’ que es una forma elegante de llamar al robo de los bienes nacionales.

 

¿Quién está investigando por ejemplo al general del ejército que autorizó que se transfirieran dineros a las cuentas de pinochet? ¿Quien está investigando al tesorero del Ejército en ese momento? ¿Y a los embajadores chilenos o agregados militares de ese entonces? Nada, solo una cortina de humo y de silencio se alza sobre los otros inverecundos.

 

Maximo Kinast

CI 2274418-6