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LOS INVERECUNDOS DE CHILE

Los otros inverecundos

CARTA ABIERTA A LA INVERECUNDA DIPUTADA KARLA RUBILAR

ANTE LA IRRESPONSABILIDAD E INDOLENCIA DE LA DIPUTADA KARLA RUBILAR

NUEVA IZQUIERDA EXIGE SU RENUNCIA A LA PRESIDENCIA DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE LA CÁMARA

Ante las irresponsables e indolentes denuncias de la derecha en la persona de la diputada Karla Rubilar, señalamos que éstas ofenden gravemente la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado en Chile y de toda la sociedad chilena que ha hecho denodados esfuerzos por avanzar en el camino de la verdad y de la justicia.

La derecha chilena, en lugar de tomar distancia del Pinochetismo y la dictadura, en los hechos minimiza y osa poner en duda la dolorosa verdad histórica representada por la violación sistemática de los derechos humanos que ocurrió en nuestro país, tragedia que contó con su activa complicidad y anuencia.

Esta situación lamentable también ha puesto en evidencia las insuficiencias, errores y negligencias de los gobiernos de la Concertación en el enfrentamiento de tan delicado tema. Sin embargo, hechos aislados de aprovechamiento como los que recientemente golpearon la conciencia pública, y que deben aclararse, no desmienten la política sistemática de exterminio que practicó la dictadura.

Sorprende el empeño de la diputada Rubilar en precisar quiénes NO fueron víctimas, apoyándose en defensores de un criminal de la talla de Manuel Contreras, en lugar de influir desde su alta investidura para que los responsables de esos crímenes de lesa humanidad informen sobre el paradero de los miles que SÍ lo fueron.

En el proceso de elaboración de los informes Rettig y Valech, que contó con la representación de amplios sectores de la sociedad, las Fuerzas Armadas se rehusaron a entregar cualquier antecedente que permitiera avanzar en el esclarecimiento de la verdad. Situación similar ocurrió durante la Mesa de diálogo, en la que participaron entregando información falsa, que sólo sirvió para revivir el dolor de los familiares de las víctimas. Es de todo punto de vista abusivo poner bajo sospecha a los familiares, mientras los verdaderos culpables e instigadores no asuman su responsabilidad.

Esperamos que el gobierno, a través de las instituciones que trabajan en defensa de los derechos humanos, pueda confirmar y defender con diligencia la información que poseen y que es patrimonio de toda la sociedad chilena.

Queremos señalar con fuerza que, frente a las repudiables y falaces denuncias de la diputada Rubilar, solidarizamos con respeto y ternura con todas las víctimas del terrorismo de Estado, con sus familiares, compañeros y amigos. Reafirmamos nuestro compromiso cotidiano con la defensa y promoción de la memoria de sus vidas y proyectos truncados por esa violencia inaudita. Apoyaremos las acciones que legítimamente emprendan los familiares de Detenidos Desaparecidos en repudio a esta nueva agresión de la que han sido objeto. Asimismo, demandamos de la parlamentaria que, en un gesto de decencia política, renuncie a la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara, y que la Comisión de Ética de la misma la sancione como corresponde.

Esperamos que todos los chilenos de convicciones democráticas se sumen a la tarea moralmente imprescindible de recuperar y defender la memoria, con esperanza, fuerza y alegría, para que NUNCA más el terror se imponga sobre la vida.

Nueva Izquierda

www.nuevaizquierda.cl

Santiago, 8 de Enero 2009

Manuel Guerrero Antequera

08- 2092837

EL INVERECUNDO PIÑERA ES UN TRAVESTI

PIÑERA SEGÚN PAMELA JILES

Recibido por cortesía de Celsa Parrau

Escribe Pamela Jiles

Antes de conocer a Sebastián Piñera tuve el placer de departir con su padre, don José, que en plena dictadura me invitaba a tomar el té a su departamento en El Golf.

Era un caballero con mucho mundo, que se manchaba las camisas con mermelada de ciruelas, un señor ilustrado, nervioso, interesante, sin pelos en la lengua, que no se hacía problemas de pelar directamente a sus hijos y a la madre de éstos, de la que se había separado siendo ambos ancianos, en no muy buenos términos según su propia versión.

También conocí a don Bernardino, el tío cura del actual candidato, siendo yo una adolescente, cuando mis abuelos lo contrataban para ir a decir misa a nuestro fundo familiar. Curiosamente, mis padres y abuelos son completamente agnósticos pero propietarios de una capilla de más de doscientos años adosada a nuestra casa-hacienda.

Una vez al año, don Bernardino era convocado para alegría de los inquilinos que aprovechaban de bautizar sus guaguas, hacer la confirmación y confesarse. Recuerdo que llegaba de buen humor, exigiendo su cazuela de pava, de la que se comía tres platos una
vez concluida la tarea apostólica.

A Sebastián Piñera lo conozco hace dos décadas. Lo entrevisté unas diez veces por lo menos para diversos canales de televisión: lanzándose en parapente, cocinando huevos fritos, afeitándose semi desnudo en el baño principal de su casa de Camino La Viña sólo cubierto por una toalla –debo consignar que yo estaba completamente vestida-, en un set con bailarinas emplumadas, ejercitando su laxa musculatura en un gimnasio, acompañado de dos de sus hijos, o mostrándome su dormitorio y su enorme cama matrimonial [la misma en que se reunió con Andrés Velasco y Pérez Yoma cuando estaba convaleciente de su cirugía estética], en fin, en las más curiosas situaciones.

Todas esas entrevistas tenían por objeto –para mí- hablar de política y -para él- mostrar aspectos desconocidos de su personalidad.

En materias sociales, legislativas, económicas o de política internacional, Piñera es conocido entre los periodistas como "livianito", un señor con ideas más vistosas que profundas, que no se sale de un decálogo de frases populistas y en ningún caso muestra la consistencia de un estadista.

En cambio, cuando se trata de exhibirse como personaje mediático se convierte en un entrevistado creativo, generoso, articulado, dispuesto a todo y que jamás elude las preguntas complicadas, tanto así que hasta hoy me recrimina cierta indiscreción que según él lo obligué a cometer en un programa en directo y que le trajo algunos problemas familiares.

Creo conocer lo suficiente al actual candidato a la presidencia como para afirmar que Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique es muchas cosas, pero sobre todo un travesti.

No sólo por el detalle patético de que usa tacos altos, se somete a cirugías estéticas –cualquier día se pone tetas- y se pasea por los canales de televisión con un estuche de cosméticos en la cartera.

Piñera es un travesti en el plano social. Un tipo que creció en una familia de estricta clase media, que no tiene la cultura de su padre ni el encanto deschavetado de su madre, y que desde temprano mostró tendencia al arribismo. Siempre soñó con tener estatus.

Sus compañeros del Verbo Divino lo recuerdan como un alumno desmesuradamente competitivo que vivía obsesionado con ganar los primeros puestos, tener acceso al poder económico, codearse con los chilenos de estirpe, comprarse una identidad aristocrática.

Desde joven era entrador, práctico y realista. Captó sin demora que carecía de la brillantez intelectual de su hermano José y también que le costaba sofisticar sus gustos y modales más allá de lo cosmético, pero se hizo millonario gracias a la dictadura de Pinochet, a través de negocios especulativos, sin haber creado fuente de trabajo alguna y profitando de las obscenas reglas laborales impuestas por su hermano ministro, regalón del tirano.

Lo triste es que ni todo su poder adquisitivo puede comprar clase, cosa que a sus sesenta años cree, haber obtenido, mientras la oligarquía tradicional chilena lo considera hasta hoy un aparecido, siútico, mal agestado, sin cuello y con los bracitos cortos, algo chabacano, farandulero y muy poco fino, particularmente cuando ostenta sus millones, sus propiedades y sus ganancias.

Piñera es un travesti en el plano de la seducción. A Sebastián no le iba muy bien con las mujeres. De joven era feúcho, bajito y mal hecho, además de indiferente a los encantos femeninos. Cuando le resultaban sus escarceos con alguna muchacha, resultaba ser demasiado popular para sus planes de subir en la escala social, así que se casó
con su primera polola oficial, una joven sin alcurnia como él, pero perfecta para ejercer de la clásica esposa medio pelo, dispuesta a anularse sin tregua para dedicarse a su familia y a apoyar a su marido en el proyecto de convertirse en nuevo rico.

Hoy, dicen que se siente sexy. El dinero lo ha transformado en un galán. Le gusta rodearse de mujeres atractivas, como Pía Guzmán –antes de la debacle-, Lily Pérez, y, sobre todo, la estupenda Carmen Ibáñez. Eran íntimos amigos, inseparables, veraneaban juntos incluso,
hasta que algún acontecimiento misterioso quebró esa cercanía.

Piñera es un travesti en el plano de los negocios. Dicen que el actual magnate y candidato era gerente general del viejo Banco de Talca cuando éste quebró estrepitosamente. No debe haber sido muy brillante su gestión si esos fueron los resultados. Pero claro, entonces administraba la plata de otros.

Es un experto en fusionar empresas y volverlas monopólicas, obteniendo así enormes elusiones tributaria al absorber las pérdidas de unas con las utilidades de otras.

Piñera es un travesti en el plano intelectual. Astuto, rápido, inquieto, no es, sin embargo, un tipo culto. En su juventud se empeñó en convertirse en el más morenito de los neo capitalistas de su generación que fueron a doctorarse a los Estados Unidos. Tal cosa fue posible para él, gracias al pituto espectacular que le proporcionaba su hermano José, que ya era el mejor alumno en Harvard, muy bien considerado por el cuerpo académico y directivos de esa universidad.

Fue el pivote perfecto para hacer fortuna junto con la hornada de nuevos ricos que apareció en los ochenta, en plena dictadura. Sus temas e intereses no van mucho más allá de las ventajas de la economía de mercado. No es un conocedor del arte ni de otras disciplinas del saber. Prefiere los best-sellers a lecturas más complejas. Según él, toda buena idea debe caber en una hoja tamaño carta.

Y –como conoce sus limitaciones culturales- se siente más cómodo en escenarios superficiales, frívolos, que en alguno en que puedan ponerse a prueba sus conocimientos.

Piñera es un travesti mediático. Convencido de que es algo así como el Berlusconi del tercer mundo, el candidato del neoliberalismo concentra todos sus esfuerzos en el trabajo mediático, es uno de los máximos personajes de la farándula nacional, y al mismo tiempo abomina de ese género e intenta "domesticarlo".

Adquirió un canal y se compró también unos cuantos ejecutivos de la industria televisiva con el objeto de que apoyen centralmente su campaña. Para él, los medios de comunicación deben usarse como difusores del pensamiento único, conservador, retardatario, consumista, xenófobo y arribista, todo lo cual él considera "moderno".

Entiende como fundamento de la sociedad democrática el que los ciudadanos son consumidores. Los consumidores determinan la producción mediante su demanda.

Consumidor y elector son –desde la óptica piñerista– la misma cosa. Cada  individuo elige con total libertad los bienes que puede comprar [si eres pobre, te endeudas] así como elige a sus representantes en el gobierno, en el parlamento y en el municipio. Pero esta doble calidad de consumidores y electores pasa a ser peligrosa para sus intereses en la medida que el rating, el zapping y el telecomando comprometen la exhibición continua de las miserias de los estigmatizados sectores populares, las enormes falencias de la democracia, los actos de corrupción de los políticos [sobre todo los de su bando], la verdadera ideología autoritaria de la derecha y, quién sabe, hasta la posibilidad de liderazgos completamente distintos a los oficiales.

Ahora usa su canal para posar de estadista, serio y profundo, cuando en 1992 todos fuimos testigos del bochornoso episodio en que insultaba de la manera más vulgar a su correligionaria Evelyn Matthei y complotaba contra ella usando un vocabulario muy poco caballeroso.

Piñera es un travesti político. Dice que votó por el NO. ¿Producto de una tendencia mitomaníaca y de una innegable habilidad para construirse leyendas? Probablemente, porque tal cosa es abiertamente contradictoria con su irrestricto apoyo al régimen militar y el silencio que mantuvo durante dos décadas respecto de la tortura y los asesinatos políticos. Lo que no cabe duda es que se trata del mayor de sus rasgos de travestismo: fue pinochetista desde 1973 hasta 1988, fecha en la que según él pasó a ser "humanista cristiano".Pero tras esa oportuna epifanía no entregó su aporte a la construcción de la democracia sino que asumió como la mano derecha del candidato de Pinochet a la presidencia: Hernán Büchi.

En 1989, el travesti Piñera derrochó entusiasmo como Jefe de Campaña del continuismo dictatorial. Tampoco se afilió al partido que recoge la vertiente "humanista cristiana" que él dice profesar –la DC- sino que se sumó al aparato político que se creó para salvaguardar "la obra" de Pinochet durante la transición: Renovación Nacional.

En 1995 promovió la amnistía de los crímenes de la dictadura y en el 2005 los militares en retiro apoyaron su candidatura tras recibir su compromiso de aplicar la prescripción de los asesinatos políticos.

Voltereta sobre voltereta:este pinochetista arrepentido, ha vuelto a valorar los supuestos méritos del régimen militar la semana recién pasada.

La inconsistencia parece ser el sello personal de Piñera. Su sed de dinero, posición y poder lo han transformado en una caricatura de sí mismo, un pelele sonriente que vende una pomada jabonosa, contradictoria y oportunista. Un travesti.

INVERECUNDOS EXONERADOS

Los verdaderos falsos exonerados

por Pascale Bonnefoy M.

28 noviembre 2008

 

Cuando en 1998 una segunda ley sobre exonerados políticos amplió el universo de potenciales beneficiarios para incluir a militares y ex parlamentarios, se produjo una avalancha de postulaciones, especialmente del Ejército. Y en ese proceso fueron calificados como exonerados políticos, militares involucrados en violaciones a los derechos humanos, ex parlamentarios golpistas, y funcionarios de la dictadura. Estos son algunos de ellos.

 

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Esta semana, el presidente de un comando de exonerados políticos denunció que hay unas 100 mil pesonas recibiendo beneficios como exonerados políticos sin haberlo sido jamás, y abrió una caja de Pandora cuyos contenidos muchos ya conocían, sospechaban o han intentado ocultar.

 

Las reacciones fueron insólitas. La Coordinadora Nacional del Programa Reconocimiento al Exonerado Político (PREP) del Ministerio del Interior, Marta Joignant, aseguró que era "imposible engañar al sistema", ya que la Contraloría de la República debía tomar razón de cada caso. Sin embargo, la Contraloría hace sólo eso, "tomar razón" de lo que decide el Ejecutivo; o sea, acusa recibo.

 

El presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, le hizo un flaco favor a Joignant, y más encima, salió totalmente impune de sus dichos. Dijo que la propia Contraloría habría permitido que las oficinas parlamentarias registraran a indigentes como exonerados políticos como una manera de asegurarles una pensión. Plop.

 

Más allá de la exagerada cifra entregada por el presidente de la Comisión Nacional Unitaria de Exonerados y ex Presos Políticos, Raúl Celpa, -porque significaría que dos-tercios de los 145.286 calificados como exonerados políticos está mintiendo-, para nadie es un secreto la variedad de irregularidades en la postulación y otorgamiento de beneficios a exonerados políticos. Irregularidades de las que el PREP por cierto se ha enterado, porque a sus oficinas le han llegado decenas de denuncias a través de los años, denuncias, por lo demás, que se han hecho públicas en la prensa.

 

Se han otorgado beneficios (pensiones y abonos de tiempo por lagunas previsionales) a personas que nunca fueron exoneradas; se ha falsificado documentación; se han pagado favores y cobrado comisiones; se ha sido poco riguroso y negligente en el proceso de verificación para calificar a un postulante como exonerado; y se han creado "verdaderas mafias" – como me lo describió un profesional del PREP- para lucrar con la desgracia ajena.

 

Desde la aprobación en 1993 de la primera ley para otorgar beneficios a los exonerados políticos – aquellos que perdieron sus trabajos por razones políticas durante la dictadura militar-, algunos autoproclamados "dirigentes de comandos de exonerados políticos" han cobrado servicios y comisiones por tramitar las postulaciones, a pesar de que el proceso no requiere de intermediarios y es completamente gratuito. Otros han falsificado documentos y/o han inscrito a personas que no cumplen con los requisitos, y sobre esto, basta recordar las denuncias públicas en las Provincias de Osorno y Llanquihue el año pasado.

 

En Río Negro, Fresia y Puerto Montt, entre otras localidades, se denunció que autoridades comunales estaban tramitando y cobrando comisiones indebidamente por postular a exonerados. En algunos casos, se cobraba una comisión considerable a exonerados verdaderos que postulaban a beneficios. En otros, se falsificaba documentación para postular a exonerados falsos, incluyendo la invención de "asentamientos", ya que la ley también acoge a quienes fueron despojados de sus tierras. A algunos de ellos también se les estaba cobrando una comisión.

 

Se habló de más de 100 casos fraudulentos. El diputado Fidel Espinoza dijo al Diario Austral de Osorno (5 marzo 2007) que los mismos beneficiarios le habían informado que "algunas autoridades comunales les han cobrado para hacerlos partícipes de este programa, cuyo ingreso es gratuito, y que en algunos casos, las incorporaciones han sido fraudulentas para hacerles entrega de beneficios que no les corresponden". Entregaron nombres y apellidos, y denunciaron detalladamente la situación al PREP.

 

Pero tal vez donde más se viola el espíritu de la ley del exonerado político es en relación a militares golpistas y políticos de derecha.

 

Una segunda ley sobre exonerados aprobada en 1998 amplió el universo de potenciales beneficiarios para incluir a funcionarios del Congreso Nacional, las Fuerzas Armadas, Carabineros y la Policía de Investigaciones, entre otros. Esto permitió que cualquier parlamentario que hubiese quedado sin trabajo el 12 de septiembre de 1973 –porque fue clausurado el Congreso- podría postular a beneficios como exonerado. Y así postularon y lograron pensiones y abonos de tiempo varios parlamentarios que pública y notoriamente instaron al golpe militar y apoyaron a la dictadura.

 

En cuanto a los militares, la ambigüedad de la ley los favoreció. Podrían postular muchos, ya que la ley hablaba de exoneraciones "debido a cambios en el orden institucional". No preguntaba si eran golpistas o no golpistas, si habían sido miembros o colaboradores de la DINA o la CNI, o si habían torturado, asesinado o desaparecido a personas.

 

Esto provocó una verdadera avalancha de postulaciones entre 1998-2000. Sólo del Ejército postularon más de 1.200 oficiales en retiro; muchos sólo querían mejorar sus pensiones. La mayoría de las veces, dicen en el PREP, bastaba con el aval o patrocinio de algún político o abogado para calificar.

 

En la época, la persona encargada de evaluar los antecedentes presentados por cada postulante y recomendar su calificación era el Jefe Técnico del Programa, Luis Salinas Rojas, segundo en el PREP. No fue terriblemente riguroso en la calificación ni en el mantenimiento de los archivos con los antecedentes y documentación que respaldaría la calificación de exonerado.

 

En diciembre de 2003, cuando uno de los "exonerados" que Salinas había aprobado calificar fue procesado como cómplice del asesinato, se desató un terremoto al interior del PREP. Se buscó desesperadamente el archivo del "exonerado" para ver sus antecedentes, pero nunca se encontró. En el PREP se dieron cuenta de que había varios casos que se "les habían pasado", y se pusieron a buscar y ordenar las carpetas con la documentación de respaldo para revisarlas caso a caso. Sin embargo, muchas carpetas de los militares calificados como exonerados políticos no se encontraron, y siguen sin aparecer, si es que alguna vez existieron. Muy poco después, Luis Salinas se fue raudamente del PREP, pasando a un cargo gerencial en el INP.

 

Así fue que solicitaron y consiguieron beneficios de exonerados algunos militares involucrados en violaciones a los derechos humanos, ex parlamentarios de derecha que conspiraron activamente para el golpe militar, y funcionarios de la Junta.

 

Estos son algunos de ellos:

 

Rafael González Verdugo (también "Berdugo"), ex agente civil del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA). "Espía" de carrera, tras el golpe militar, fue ubicado en el Departamento II (Inteligencia) del Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMDN). En diciembre de 2003, fue procesado como cómplice de homicidio calificado del estadounidense Charles Horman, ejecutado en septiembre de 1973. Fue calificado como exonerado político de la Fuerza Aérea en noviembre de 1999 y recibe una pensión de $464 mil pesos.

 

Edwin Dimter Bianchi, ex teniente de Ejército, participó en el "tanquetazo" en contra del gobierno de Salvador Allende (junio 1973). Tras el golpe militar, fue enviado como represor al Estadio Chile. Una investigación de esta periodista confirmó que Dimter era el oficial al que los prisioneros políticos del Estadio Chile llamaban "El Príncipe", a quien acusan de dar muerte a Víctor Jara, aunque esto no se ha comprobado judicialmente. Fue citado a declarar en la causa de Jara en 2006 en calidad de imputado. Dimter fue dado de baja en 1976, y consiguió trabajo en el Ministerio de Obras Públicas. En 1985, ingresó a la Superintendencia de AFP, escalando posiciones hasta lograr un alto cargo de confianza. Postuló como "exonerado político" en febrero de 1999, y fue calificado como tal un año después, recibiendo un abono de tiempo de 11 meses y 29 días. Sin embargo, tras la revelación pública de su pasado y una ruidosa funa en su lugar de trabajo, fue despedido de la Superintendencia de AFP y el PREP le quitó el beneficio.

 

Patricio Kellet Oyarsún, ex capitán de Ejército, jefe de inteligencia del Regimiento Cazadores de Valdivia en septiembre de 1973. Posteriormente, fue jefe de gabinete del general Roberto Guillard. Dejó el Ejército en mayo de 1986. Fue calificado como exonerado político en marzo de 2002, gracias a una carta de patrocinio del ex abogado de la Vicaría de la Solidaridad, Luis Toro. Una carta corta, manuscrita, que acreditaba que era un buen tipo. El Jefe Técnico, Luis Salinas, conocido de Toro, entonces recomendó su calificación como exonerado político.

 

Horacio Toro Iturra, ex general de Ejército. Tras el golpe militar, fue designado por Pinochet como segundo jefe del Comité Asesor de la Junta de Gobierno (COAJ). En 1975, fue agregado militar de la Junta en Francia. Pasó a retiro en 1978, y fue calificado como exonerado político en mayo de 2002. Se benefició con un abono de tiempo de 54 meses.

 

Enrique Cruz Laugier, comandante del Grupo de Artillería del Regimiento Tacna al momento del golpe militar. Ese día, atacó el palacio presidencial con artillería. Se retiró del Ejército en septiembre de 1987, y postuló a los beneficios de exonerado político, siendo calificado como tal en enero de 2000. Fue jefe de seguridad del Senado hasta 2004, cuando un reportaje de La Nación Domingo reveló su pasado. Hoy recibe una pensión como exonerado político.

 

Al que no le resultó la movida fue al ex oficial de Ejército Salvador Ballas Siglic. Postuló a los beneficios para exonerados siendo que él fue sumariado y dado de baja del Ejército antes del golpe, y por golpista. Ballas había participado vestido de uniforme en la manifestación de mujeres en contra del entonces Comandante en Jefe del Ejército general Carlos Prats, frente a su casa, en agosto de 1973. Pinochet, quien reemplazó a Prats, ordenó su baja, pero la tramitación demoró y el decreto fue emitido seis meses después del golpe militar, por lo que alcanzó a estar en el periodo para postular como exonerado. Alegó que la baja fue motivada por razones políticas, pero el Programa lo rechazó. Indignado, envió una carta acusando al PREP de discriminación.

 

Y los civiles…

 

Sergio Onofre Jarpa Reyes, ex senador del Partido Nacional y activo promotor del golpe militar. Fue embajador de la dictadura y también su Ministro del Interior. Fue calificado como exonerado político en julio de 2000 y recibió el beneficio de abono de tiempo de 35 meses.

 

Hermógenes Pérez de Arce Ibieta, ex diputado del Partido Nacional, férreo defensor del golpe militar y del general Pinochet hasta el día de hoy. Colaboró en las comisiones legislativas de la Junta Militar, y es columnista eterno de El Mercurio. Pidió ser calificado como exonerado político y lo logró en febrero de 1999, pero no obtuvo ningún beneficio porque nunca perdió trabajo – no tenía lagunas previsionales.

 

Juan de Dios Carmona Peralta, ex senador de la Democracia Cristiana, apoyó el golpe militar y luego fue Consejero de Estado de la Junta Militar. En 2001, recibió la Condecoración 11 de Septiembre de parte de la Corporación 11 de Septiembre. Fue calificado como exonerado político en febrero 1999 y desde entonces recibe una pensión de $644.000 pesos.

 

Mario Arnello Romo, ex diputado del Partido Nacional, apoyó el golpe y fue un entusiasta hincha de Pinochet. Fue calificado como exonerado político en noviembre 1999, con una pensión de $611.000 pesos.

 

Tal vez ahora sea un buen momento para volver a buscar esas carpetas.

UN INVERECUNDO QUE LO SALVA LA MUERTE DE IR A LA JUSTICIA

MURIO RICARDO CLARO, NO SABEN QUE HACER EN EL INFIERNO

Por Rivera Westerberg

Abogado, comerciante, hombre de empresa, soltero. Al parecer una vez le dijeron "enano eunuco" y, también al parecer, se vengó comiendo frío el plato. Católico de esos "ultramontanos". Peligroso. Murió a una hora imprecisa de la madrugada de este 28 de octubre de 2008: el corazón que se cansó de faltar eligió callar para siempre. Una de las grandes hazañas de Claro es haber puesto dos buques a la orden de la dictadura. Imagínense para qué. No importa, el ministro del Interior de Chile manifestó pesar por su muerte. Por algo será.

La historia de las sociedades reside en parte en documentos; los que en el caso de Ricardo Claro Valdés dirán que asesoró en materias de política exterior y de negocios a la dictadura militar-cívica que amó; los que perdieron hacinados en las bodegas de sus barcos si dijeron algo no quedó registrado entonces. Los documentos no amparan el dolor del cuerpo ni las penas del alma. El vino –en términos de algún esoterismo– es la sangre de la Tierra. ¿Qué sangre da cuerpo a los vinos Santa Rita?

Pocos lo echarán de menos, más son quienes –discretamente– suspiraron con cierto alivio al conocer la nueva de su deceso; la Iglesia Católica romana hará misas y probablemente recibirá lo mayor de su herencia: no deja hijos que lo lloren. Quizá quien sí pene, al menos un tiempo, por él será su amigo, colega y socio en asuntos menores Juan Agustín Figueroa –tal vez por eso de que se encontrarán en sus diferentes culpas.

Figueroa no tiene ni tuvo una flota de barcos, a él pertenece aplicar leyes del "antiterrorismo" de la dictadura a las comunidades mapuche. Y haber invertido el legado de Neruda en una empresa –Cristalerías Chile– del fenecido Claro.

Hace años, en 2003 la revista The Clinic publicó parte de la "historia pequeña" de Claro Valdés, pequeñeces que, ay, demasiado se emparentan con la historia a secas de Chile. El texto que sigue pertenece a Alejandra Delgado y Sebastián Foncea (1).

El vengativo señor Claro

En 2001, El Mercurio lo coronó como el hombre más temido de Chile. Sepa por qué el decano tenía la razón.

En 1956, Ricardo Claro Valdés fue expulsado de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile por denunciar a una compañera de curso de ser comunista. Claro, la acusó ante Carabineros y, según testigos consultados por The Clinic, cuando éstos llegaron a buscarla a la Facultad de Derecho donde ambos estudiaban, Claro comenzó a gritar “¡ella es, ella es!”. Y se la llevaron a rastras.

En 2001, una encuesta realizada por El Mercurio coronó a Claro como “el hombre más temido de Chile”. Una treintena de personajes públicos de las más diversas áreas estimaron que el millonario dueño de la Sudamericana de Vapores y de Megavisión les provocaba más temor que el Mamo Contreras (director de la disuelta DINA) o que Pablo Longueira. Es muy probable que este grave incidente universitario sea la hora cero en la construcción del perfil del temido empresario. El debut de un estilo.

Ricardo Claro tenía entonces 21 años y cursaba quinto año de derecho. No tenía ni la sombra del poder económico que ostenta hoy, pues provenía de una rama de los Claro sin mucha fortuna. Pero demostró que ya poseía los elementos personales que lo han hecho famoso: un conservadurismo extremo y, sobre todo, la falta de escrúpulos para hacer de la información un misil contra sus enemigos. En esos años, el PC era uno de ellos.

El joven Claro militaba en la Juventud Conservadora y adhería plenamente a la Ley de Defensa de la Democracia promulgada por el presidente Gabriel González Videla en 1948. En virtud de esa ley, los comunistas fueron perseguidos y relegados. Muchos, como el poeta Pablo Neruda, debieron salir del país o pasar a la clandestinidad. Para 1956, sin embargo, el nuevo presidente, Carlos Ibáñez del Campo, había prometido derogarla. Ante la falta de apoyo, la persecución fue perdiendo fuerza. El ambiente de distensión era mayor en la Facultad de Derecho de la Chile, donde los comunistas ya no se ocultaban.

Claro, por cierto, no estaba de acuerdo con eso.

Ese año, el PC realizó su décimo congreso en Cartagena. Silvia Soto Brito, compañera de curso de Claro y dirigente del centro de alumnos, fue la encargada de repartir las conclusiones del encuentro.
Un día, Ricardo Claro se le acercó y le preguntó si le podía facilitar uno de esos documentos. Soto le respondió que únicamente le quedaba el suyo. Claro le pidió que se lo prestara, sólo para leerlo, y ella se lo pasó. La joven sabía que él era de derecha, pero antes que todo Claro era un compañero de aula.

El folleto contenía anotaciones manuscritas de Silvia Soto y resultó un medio de prueba indesmentible para que Claro y su compañero José Manuel Fernández, la acusaran a la policía del delito de ser comunista.

Al día siguiente, Soto fue detenida en las puertas de la Escuela de Derecho. Ricardo Claro estaba presente.

–Los pacos entraron y Ricardo Claro empezó a gritar: “¡Esta es la cabecilla!, ¡esta es la comunista!, ¡ella es!”, –recuerda el escritor Luis Alberto Mansilla, compañero de cátedra de ambos.

–La detuvieron con mucha violencia. Fue una escena salvaje. Varios compañeros tratamos de arrebatársela a los pacos, pero fue imposible rescatarla –agrega Mansilla.

–Fue macartismo puro –apunta el economista Hugo Fazzio, otro testigo de los incidentes.

Silvia Soto permaneció una semana en la Cárcel Correccional de Mujeres “junto a delincuentes y prostitutas”, según apuntó la revista Vea. Su estadía tras las rejas incluyó tres días de incomunicación.

El hecho indignó a la mayoría de los estudiantes de la Chile. La FECH calificó el acto como “delación”. “Los grupos falangistas, radicales, socialistas y comunistas coincidieron en repudiar la actitud de los delatores”, escribió el semanario Vistazo. Claro fue pasado al tribunal de disciplina de la FECH, donde se defendió con un encendido discurso "valórico".

–Soy católico y, por lo tanto, forzosamente tengo que respetar la declaración del Sumo Pontífice que ha declarado al comunismo como una doctrina intrínsecamente perversa. Además, soy ardiente partidario de la Ley de Defensa de la democracia –declaró a Vistazo. En la revista VEA agregó, “El sentimiento de compañerismo es muy estimable, pero ¿puede invocarse el compañerismo para cometer actos delictuales extra universitarios? Y, por último, ¿no hay acaso valores que deban ser preferidos, aquellos como Dios, la Patria, la Justicia y la Verdad? Para mí, sí, pero en todo caso es un problema de conciencia”.

La argumentación le sirvió de poco. El dirigente estudiantil Arsenio Poupin (quien llegó a ser subsecretario de Allende y fue asesinado tras resistir el bombardeo en La Moneda) calificó de “soplones” y “delatores” a Claro y Fernández y pidió la expulsión de ambos. La FECH aprobó la moción.

–Desde que la FECH se formó en 1906, este ha sido el único caso de expulsión. ¡En toda su historia! –dice Gonzalo Rovira, hijo de Silvia Soto y ex presidente de los estudiantes de la Chile–. Agrega que cuando su madre salió de la cárcel y volvió a la Escuela, “los profesores más conservadores le hicieron la vida imposible. Ella llegó a la conclusión de que la persecución desatada por Claro era tal que tenía que retirarse. A mi madre le cambió la vida. En esa época, las prisiones eran mucho más brutales que hoy. Fue tremendamente duro. Se acababa de casar con mi padre y tenía una niña recién nacida”.

Silvia Soto murió hace poco más de un mes. Su hijo recuerda que hasta el final, cada vez que Claro aparecía en televisión desatando algún escándalo o encabezando alguna campaña de moral pública, ella meneaba la cabeza y decía, “sigue siendo el mismo canalla de siempre”.

Enano eunuco

Esta no es la única historia que vincula a Claro con la persecución de comunistas (ver “Muertos en Elecmetal”). Pero Claro ha dejado sus huellas en muchos otros sectores, al punto que se puede afirmar que el temor que genera es completamente transversal dentro de la sociedad chilena. Abogados de izquierda y políticos de derecha ponen un rictus de preocupación cuando se les pide opiniones y recuerdos sobre este empresario.

El temor se extiende a periodistas, economistas y hasta enólogos. Se comenta, por ejemplo, que hace algunos años Claro invitó a la Viña Santa Rita –una de las empresas de su holding– a un importante grupo de enólogos de nivel internacional. Les ofreció para catar el vino top de su viña y esperó muy serio el dictamen de los expertos. Según confidenciaron fuentes que estuvieron presentes, el vino tenía gusto a corcho. Pero nadie se atrevió a decírselo.

A pesar de ser hijo de un hombre que no terminó el colegio, en 1998 Ricardo Claro figuró en la revista Forbes como el quinto hombre más rico de Chile, con una fortuna superior a los 550 millones de dólares. Según ha contado él mismo, de su padre sólo recibió unas pocas acciones de Elecmetal, empresa que rápidamente llegó a controlar.

–Una vez un político me atacó diciendo que me había enriquecido en los tiempos de Pinochet. Yo le refuté y le dije que la fortuna que tengo se la debo a los dos últimos años de Frei Montalva y, especialmente, al gobierno de Allende. Compré acciones cuando todos vendían –dijo, en 1999, a la revista Capital.

Antes que eso, se desempeñó con éxito como abogado de la oficina Claro y Cía. Mientras acumulaba fortuna y experiencia legal, también ganaba motivos para ser temido. Uno de los episodios que hoy se comentan como parte de ese currículum es el que afectó al empresario Edmundo Eluchans Malherbe a fines de los setentas.

Se comenta que Eluchans tuvo la mala idea de insultar a Claro en público. Fuentes aseguran que el altercado se produjo en medio de una junta de accionistas de la CCU, pero no hay precisión sobre eso. Lo que si está confirmado es que el encontrón existió y los epítetos de Eluchans fueron de grueso calibre. Así lo corrobora el socio y amigo de Claro, el penalista Juan Agustín Figueroa:

–Conozco muy bien ese caso, hubo efectivamente un enfrentamiento violento entre Ricardo y Edmundo.

–¿Es cierto que Eluchans lo trató de “enano eunuco”?

–No sé si fue exactamente eso, pero sí usó expresiones muy injuriosas.

Claro, dicen fuentes ligadas a grandes negocios, rumió la humillación durante años. Pero vengó la afrenta usando su arma mortífera: la ley. La oportunidad se le presentó cuando supo de una querella en contra de Eluchans interpuesta por terceras personas. Claro se hizo cargo de la causa y no cejó hasta enviar a Eluchans a la cárcel.

–Claro compró los “derechos litigiosos”, ocupando el lugar jurídico del demandante de Eluchans. Eso le permitió iniciar las acciones legales que terminaron con Eluchans en la cárcel –explica una fuente que conoció el caso.

Sin embargo, Juan Agustín Figueroa, quien participó en ese juicio, no cree que se pueda vincular los insultos de Eluchans con su estadía en la cárcel.

–Yo no establezco una relación de causa y efecto entre una cosa y otra. Cuando ocurrieron los hechos, había una conducta que estimó delictual y donde, a nuestro juicio, tenía clara responsabilidad Edmundo. Ahora, que Ricardo haya sido motivado con ánimo de venganza, yo creo que no.
The Clinic intentó confirmar con el propio Claro estas y otras historias, pero no accedió a recibirnos.

I love Pinochet

Hay antecedentes que indican que Ricardo Claro incluso le cobró una cuenta al propio Pinochet, en los años en que éste tenía el poder total.

Como la mayor parte de los empresarios, Claro recibió con agrado el golpe de Estado y estuvo disponible para participar en “la tarea de reconstrucción nacional”. En los primeros días de septiembre de 1973, el ministro de Economía, general Rolando González, lo llamó para pedirle consejos. Después le ofrecieron asesorar al ministerio de Relaciones Exteriores, y en eso estuvo dos años. En 1975, el régimen lo envió como embajador plenipotenciario a China.

–Fui con el disfraz de una misión económica, pero realmente fui a conseguir el apoyo de China por si presentaban una moción para expulsar a Chile de la ONU. Por ese trabajo nunca cobré sueldo… Fue un gesto para ayudar al país –dijo a Capital.

Pero Claro ambicionaba más: quería ser canciller. “Nunca me lo ofrecieron… Lo único que me ofreció el general Pinochet fue ser embajador en Washington en diciembre del 74″. Y no aceptó.

Hay quienes sostienen que fue éste su primer motivo de discordia con el régimen. Y que, a partir de ahí cultivó una creciente distancia. Durante la crisis económica que se inició en 1982, Claro aprovechó la tribuna que tenía en La Tercera y publicó una serie de críticas columnas.

“Creo interpretar a la inmensa mayoría de los chilenos al pedirle al presidente un regalo para Chile: que trate de restablecer la confianza. Y creo que para empezar a restablecerla se necesita con urgencia, y como primera medida, un nuevo gabinete que reúna a la mejor gente de Chile”, escribió en una de ellas.

Pero el desencuentro quedó definitivamente de manifiesto en mayo de 1984 cuando se destapó el escándalo inmobiliario conocido como “el caso Melocotón”. Se trataba de una serie de propiedades en San José de Maipo que el fisco había vendido a precio de huevo al coronel de Ejército Ramón Castro. Este, a su vez, traspasó todo y a bajo costo a Pinochet.

Los documentos de esta transacción debían permanecer reservados, pero inexplicablemente comenzaron a circular. Finalmente, se hicieron públicos, con gran escándalo, en la revista Hoy. La situación revestía especial gravedad. Aunque ya se habían conocido los exorbitantes gustos de Pinochet a través de la denuncia de la casa de Lo Curro, el general podía excusarse diciendo que se trataba de una inversión para la casa de los presidentes. Pero en el caso El Melocotón el beneficiado era directamente él.

El periodista de la desaparecida revista Hoy, Mauricio Carvallo, recuerda haber entrevistado a Claro sobre este tema.

–Nunca me reconoció que él era la persona que había filtrado los documentos. Pero me lo dio a entender, asegura el periodista.

Lo que sí está claro es que el empresario zarandeó a Pinochet desde el programa “Improvisando” en Radio Chilena, donde Claro era panelista.

–Me parece que las explicaciones que está dando son insatisfactorias –dijo respecto de la defensa que hacía el régimen sobre la legalidad de las operaciones–. Agregó: “Creo que los hechos denunciados son contrarios a ciertas tradiciones de conducta de los presidentes de Chile. Por otra parte, este presidente no es común: llegó al poder a través de un pronunciamiento militar destinado a solucionar, entre otros, el problema de la corrupción del gobierno anterior”.

–Pinochet sabía que Claro actuaba así porque no le había querido dar la Cancillería. El general siempre relataba esa anécdota y decía: "Este hombre está enojado conmigo porque no le quise dar el puesto"– recuerda un empresario que prefiere mantenerse en el anonimato.

Cuentas con Piñera

Con la transición a la democracia, Claro se hizo de una trinchera poderosa. Compró la señal de televisión abierta Canal 9, Megavisión, uno de los negocios “menos brillantes” de su carrera empresarial, según su socio Juan Agustín Figueroa. El canal ha mantenido una línea editorial conservadora, amiga de la Iglesia, la censura y hasta hace poco, de los balances en rojo.

Ricardo Claro ama el poder y sabe perfectamente lo importante que son las comunicaciones. Pero no tiene idea de televisión. Hasta hace un par de años, en el canal le achacaban la autoría de los peores programas que exhibía el Mega. Por ejemplo, se decía que habían sido ideas suyas la lamentable “Travesía”, que condujo Mary Rose Mac Gill, y “Seamos Concretos”, conducido por Gregorio Amunátegui.

María Luisa Vial, la mujer de Claro, tiene mucho que decir en el Mega. Se comenta que fue ella la que puso el grito en el cielo cuando el programa “Aquí en Vivo” hizo un reportaje sobre el destape en Chile. La cobertura estaba plagada de tetas y potos, con una voz en off de fondo cuestionando estas exhibiciones. En el canal se comentó que María Luisa había considerado pornográfico el programa. Y Claro mandó un comunicado para ser leído en los tres noticiarios de la estación en los que pedía disculpas a los espectadores por haberlos sometido a semejante impudicia. Patricia Guzmán, directora de prensa del canal, presentó su renuncia y Claro no la aceptó.

Tiempo después, Guzmán fue despedida, pero la línea programática del Mega fue evolucionando hacia las tetas y los potos en todo horario (desde Mekano hasta Kike), lo que ha solucionado los problemas de financiamiento de la estación. Al menos, en lo que respecta a la televisión, Claro ha debido ceder a su férrea moral católica, condecorada con la Orden Papal de San Silvestre en 1992.

Claro era otro en ese año. Armado de la famosa radio Kioto, acabó por más de 10 años con las ambiciones presidenciales de Sebastián Piñera y cambió el cuadro de la derecha en forma definitiva. El 23 de agosto, el empresario llegó a su canal y pidió ser invitado al programa “A eso de …”, que conducía Jaime Celedón. Claro dijo que quería hablar acerca de la Orden Papal que había recibido. Al fin y al cabo, el local era suyo. Sin embargo, ya en maquillaje, le soltó a Celedón sus verdaderas intenciones. “Tengo una bomba”, le dijo. Esa noche, el invitado al programa era Sebastián Piñera quien peleaba con Evelyn Matthei la opción a ser el candidato presidencial de la derecha.

–Entró y se sentó entre los panelistas, tras saludarlos a todos atentamente. Ya estaba ahí cuando comenzaron los créditos e inicié el programa. Luego de un rato de conversación, inesperadamente se agachó, puso sobre la mesa el maletín de cuero, lo abrió y sacó una grabadora Kioto– recuerda Jaime Celedón en sus memorias.

Claro dijo que lo que iban a escuchar los telespectadores era extremadamente grave. Se trataba de una grabación que le había sido facilitada por una persona que él no conocía.

–Ustedes saben que yo recibo mucha información, sin que la pida yo; y hoy día, después de almuerzo, recibí a un señor que no conocía, me dijo: usted se precia de ser muy independiente, pero en su canal hay gente que está interviniendo, y me entregó una cinta grabada de una conversación aparentemente telefónica entre un amigo de Jorge Andrés Richards, don Pedro Pablo Díaz, y el senador Piñera, y en esa cinta la voz que aparece como la de Sebastián Piñera le dice a Pedro Pablo Díaz, tú tienes que hablar con Jorge Andrés Richards para que a Evelyn Matthei se la trate en determinada forma, se le pregunte sobre el divorcio, cuál es la posición sobre el divorcio, se la ponga en evidencia de que cambia de opinión igual que su padre, y Pedro Pablo Díaz, que es un ejecutivo de la Coca-Cola a quien conozco, le contesta, mira, yo voy a hablar con el “pelao”.

Tras pedir excusas porque el lenguaje no era de salón, Claro apretó el play y detonó la bomba.

Más tarde se sabría que la grabación fue hecha por agentes del Ejército quienes entregaron la grabación a Evelyn Matthei. Esta la entregó personalmente a Ricardo Claro.

Para cercanos a Piñera, esto fue el resultado de una operación de inteligencia del Ejército para destruir a la derecha liberal. Pero Claro habría encontrado aquí un espacio para otro de sus famosos actos de venganza. Una afrenta que, según dicen cercanos a Piñera, llevaba más de 10 años esperando en la mente del empresario para ser vengada.

–A mediados de los ochentas, Sebastián era el gerente general del Banco CityCorp en Santiago. Claro y Cía. históricamente le había llevado los asuntos legales. En una oportunidad, Sebastián necesitaba la firma de Claro para cerrar un negocio. Como no obtuvo pronta respuesta, Sebastián se fue hasta Nueva York a pedirle personalmente la firma a John Reed, presidente de CityCorp. Claro nunca le perdonó que lo pasara a llevar –relata un amigo de Piñera que prefiere guardar su anonimato.

Treinta y seis años después de su debut en sociedad gritando en las puertas de la Universidad de Chile, Claro reedita su viejo tema. Ahora con mucha más experiencia, poder y en horario estelar. Y lo que ocurrió después tiene muchas similitudes con su expulsión de la FECH. Claro fue rechazado e, incluso, insultado por empresarios tan poderosos como él. El primero en hacerlo fue Juan Carlos Délano, quien asistió al programa acompañando a Piñera. Según el libro Piñera versus Matthei de Carolina García de la Huerta y Francisco Javier Piriz, cuando Claro salía del estudio, Délano lo increpó duramente.

–Mi nombre es Carlos Alberto Délano, soy empresario igual que usted y siempre he tenido la peor impresión suya, pero lo que hizo no tiene nombre… es el peor cristiano que he conocido, debería devolver su medalla papal…

–Yo no me voy a hacer cargo de sus pesadeces, señor Délano –contestó Claro.

–Esto no va a quedar hasta aquí… usted es un bosta –lo paró Délano.

Días después del escándalo, los empresarios más importantes del país asistieron al congreso de Ética Empresarial en el Centro de Extensión de la Universidad Católica. Claro fue uno de los expositores. El cientista político Oscar Godoy le pasó una nota a Claro que decía: “Yo no lo quiero sorprender como usted lo hizo, así que le anuncio que reclamaré por su presencia. Usted no tiene autoridad moral para hablar sobre ética”.

–Al leerla, Claro no dio aviso del golpe, permaneció impertérrito y continuó la conversación con su séquito de delfines –recuerda Godoy.

La molestia del académico no quedó ahí. Habló con el cardenal Raúl Oviedo. Este le prohibió evidenciar su enojo. Luego, se acercó hasta el presidente de la mesa de expositores, el empresario Eliodoro Matte, quien le aseguró que no le darían la palabra.

Cuando Claro comenzó con su discurso, Godoy se puso de pie y a viva voz reclamó alrededor de un minuto por su presencia. Recuerda que Claro miraba perplejo la escena. El moderador repetía: “¡no se le ha concedido la palabra, no se le ha concedido la palabra!”. Godoy asegura que desde el público, “brotaron insultos de grueso calibre. Cerca de 150 asistentes se retiraron, fue una escena impresionante”. Entre ellos estaban los empresarios Bernardo Matte y Felipe Larraín.

Probablemente Claro pensó en algún pasaje bíblico o en la condecoración papal. Lo cierto es que siguió con su discurso como si nada.

Asesinatos en Elecmetal

17 septiembre de 1973. Juan Fernández, miembro del sindicato de Elecmetal, oye el bando militar que ordena a la población volver al trabajo y que promete que no habrá represalias. Juan y sus hermanos Miguel y Mario, que también trabajan en esa empresa de Ricardo Claro, no están muy seguros de hacerlo. Un año antes, la empresa fue intervenida por el Ministerio de Hacienda de la Unidad Popular. Protagonista privilegiado de la intervención fue el sindicato de la industria. Ricardo Claro, el dueño de la empresa, estaba furioso.

–Claro le dijo a mi hermano Juan que iba a vengarse, que él iba a pagar lo que había sucedido. Y lo llevó a efecto –dice Mario Fernández, 30 años después de los hechos, a The Clinic.

Finalmente, los hermanos parten a Elecmetal. Mario se queda en la puerta para ver qué pasa con sus hermanos. Más tarde se entera que han sido citados a la gerencia por el interventor militar Patricio Altamirano, el gerente Gustavo Ross y el director, Fernán Gazmuri.

Una hora más tarde sale de allí Juan. Va esposado, con las manos en la espalda y cubierto con una chaqueta. Carabineros lo suben a una patrulla. Más tarde salen de la empresa, detenidos y transportados en una camioneta de Elecmetal, el presidente del sindicato Augusto Alcayaga Aldunate, José Devia, José Maldonado Fuentes y Miguel Fernández, el otro hermano de Mario.

Mario se sube a una micro y trata de seguirlos, pero pronto los pierde de vista.

El Informe Rettig consigna el hecho:

–Alrededor de las 10.00 se hizo presente en la empresa un contingente de carabineros y militares, quienes, en forma selectiva, procedieron a detener a algunos de los trabajadores. Las detenciones decían relación con los cargos que a la fecha ocupaban en el sindicato de la empresa y en el llamado Cordón Industrial Vicuña Mackenna.

–Esta fue una venganza de Ricardo Claro –dice hoy Mario Fernández–. Asegura que antes y durante la intervención de la empresa por orden de la UP, sus directivos trataron infructuosamente de convencer al sindicato de echar pie atrás. Fernández afirma que a su hermano Juan le ofrecieron una casa para que cambiara de parecer y que como no aceptó, comenzaron a amenazarlo.

–Meses antes de que viniera el golpe, el gerente Gustavo Ross citó a mi hermano Juan para conversar. Le dijo que si no dejaba libre la empresa, sufrirían las consecuencias. Claro, Altamirano y Gazmuri tuvieron muchas reuniones con mi hermano, ellos lo conocieron, ellos sabían quién era. Le decían el loco Fernández, pero de loco no tenía nada. Era una persona muy inteligente, era capaz. Y ellos, incapaces de dominar la mente de mi hermano decidieron matarlo.

El abogado Juan Agustín Figueroa, el mejor amigo de Claro, formaba parte del directorio al momento de los asesinatos. Desmiente tajantemente las declaraciones de Mario Fernández.

–Los directivos de la empresa llamaron a carabineros denunciando un sabotaje. Su intención sólo fue aclarar lo sucedido, jamás atentar contra la vida de los trabajadores –dice el abogado. Agrega–: Cuando llamaron a carabineros, a nadie se le pasó por la mente que los detenidos iban a pasar a una patrulla militar y que los tipos iban a aparecer baleados. A nadie se la pasó por la mente. Varios días después, con verdadero horror, nos enteramos del hecho y tomamos la decisión de asistir económicamente a las familias y compramos las tumbas de esa gente.

–¡Esa es una gran mentira! –contradice Mario–. Las tumbas las pagó el sindicato con una cuota mortuoria. No se les dio ninguna asistencia económica. A mí, me despidieron y me persiguieron. Mis otros hermanos tuvieron que arrancar. Mi madre no tenía qué comer. Destruyeron a mi familia. Pregúntele a Claro si alguna vez me dio un peso de su mugre. ¡Nunca me ha dado nada!”.

Peor aún, Mario sostiene que, aunque la empresa estaba intervenida por los militares, era Ricardo Claro el que daba las ordenes ahí, vía telefónica.

–Claro no estaba presente, pero dirigía todo por teléfono. En ese momento mandaba Altamirano, pero atrás de él había una llamada telefónica que la dirigía Claro. Él nunca perdió el poder. Y todos sabían lo que iba a pasar. Sabían en que condiciones estaban matando a los trabajadores porque se empezó a matar desde el 11 de septiembre hasta el 17. Desde el 11, ellos sabían la masacre que se estaba cometiendo, ellos sabían que había impunidad, que todo era matar.

Cinco días después de la detención, los cuerpos de los cinco obreros fueron encontrados en la vía pública y derivados a la morgue. Luego de una desesperada búsqueda, la mujer de José Devia encontró a su marido sin vida en un frío subterráneo colgando de un gancho, igual que un animal, con la cabeza destrozada producto de las balas. Juan Fernández recibió un disparo en el mentón con salida craneal, y múltiples heridas de bala. A Miguel le cortaron las dos manos y los dos pies con arma blanca, y también recibió múltiples heridas de bala. El estado del resto de los cadáveres era similar.

Ricardo Claro ha declarado lamentar lo ocurrido y no tener ninguna responsabilidad en los asesinatos. Sin embargo Elecmetal jamás interpuso alguna acción judicial para tratar de aclarar las muertes de sus empleados, a los cuales se les vio por última vez con vida saliendo de esa empresa.

(1) www.theclinic.cl  Edición Nº117, del 27 de noviembre de 2003.

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Enviado por:

Patricia PARGA-VEGA
Journaliste/Periodista
Investig'Action - Belgique.

UN ARTÍCULO SOBRE LOS INVERECUNDOS SENADORES DE CHILE

Las acciones y sociedades que los senadores no declararon. Hace poco más de cuatro meses CIPER publicó las declaraciones de patrimonio de los miembros de la Cámara Alta, ya que pese a ser públicas, su acceso sólo era posible viajando a Valparaíso y copiándolas a mano.

 

Recién ahora, el Senado anunció que este mes pondrá en su web dichos documentos, después de que permanecieran dos años archivados en la secretaría de la corporación. Investigamos exhaustivamente las declaraciones de patrimonio y de intereses: descubrimos no sólo que la información que se exige en ambos documentos es insuficiente para fiscalizar posible enriquecimiento ilícito, o ejercicio del cargo en beneficio propio. Además, varios senadores no incluyeron todas sus inversiones y sociedades: al menos 13 de los 38 están en esta situación, y otros 11 no respondieron las consultas sobre inconsistencias en sus declaraciones. Y para los que omitieron información en la declaración de intereses, no hay sanción. Por Pedro Ramírez y Juan Pablo Figueroa.

 
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Atentamente, 
  
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ROCHA, UN ASESINO INVERECUNDO Y LA INVERECUNDA IGLESIA CATÓLICA

EL CASO ROCHA Y LA IGLESIA CATÓLICA

Publicado en El Clarín Digital del 14 de mayo

Dude bastante sobre la conveniencia u oportunidad de tratar este tema.   Evidentemente no es de buen gusto referirse a quien acaba de morir, sin embargo, el tema principal de lo que sigue no es Rocha sino la actitud de la Iglesia Catolica.

A traves de los medios de comunicacion (y principalmente del diario El Mercurio, que ha efectuado una cobertura de este tema particularmente respetuosa y de "guante blanco"), nos hemos enterado de la vida, milagros, pasion, y muerte de Gerardo Rocha.   Desde sus humildes origenes y dificultosa juventud hasta su reciente muerte, pasando por sus periodos de auge y magnificencia.   Cien millones de dolares de fortuna lo atestiguan.   Decenas de establecimientos educacionales creados y formados al alero de la dictadura, desde centros de formacion tecnica hasta universidades, lo confirman.   Segun se ha dicho, Rocha era "un Tomista" (un seguidor y admirador de Santo Tomas de Aquino); sus universidades  --entre ellas la muy catolica Universidad Santo Tomas, que cuenta con varias sedes en el pais--  , fueron creadas en ese molde.

Quizas por eso es el trato que ha recibido de la Iglesia Catolica.  Estamos hablando de una persona a la que, todos los elementos y pericias conocidas, señalan no solo como el autor de un brutal homicidio con ensañamiento   --el del anciano Jaime Oliva, quien vivia un tranquilo retiro en el balneario de El Quisco en compañia de su esposa--   , sino tambien de un sujeto que mato a su a su victima mediante el expediente de torturarla   --hasta provocarle un paro cardiaco--   con una arma de electroshock.   En otras palabras, torturo a Jaime Oliva hasta matarlo.  El incendio de la casa y la posterior incineracion del cadaver de Jaime Oliva solo tenian por fin tratar de ocultar el deleznable crimen anteriormente descrito.   Es mas, esto lo hizo con premeditacion   --incluyendo la previa contratacion de un "detective privado" para localizar y espiar a su victima--   y tambien con alevosia   --se hizo acompañar de dos otros individuos, empleados de el, para no tener problemas en reducir fisicamente al anciano que era casi treinta años mayor.

Rocha, como producto de sus celos descontrolados   -y ahora sabemos, celos tambien infundados--  , rabia, y tambien de su imprevision, fue victima del incendio que inicio con el fin de calcinar el cadaver de Jaime Oliva.  Rocha resulto gravemente quemado y esas lesiones le causaron finalmente la muerte, en su cama de la Clinica Indisa donde habia sido internado, y 74 dias despues de cometido el crimen. 

Hasta aqui, esto no seria sino una pagina mas de la cronica roja, quizas con el agregado de la fortuna y de la relevancia social del asesino  (relevante entre aquellos que se reconocen entre si como "gente de bien").

Poco a poco, a traves de los dias y las semanas transcurridos, nos hemos ido enterando de otras situaciones que resultan dificiles de explicar:   Rocha era un catolico integrista y estaba casado.   Sin embargo, hace muchos años habia dejado a su esposa legitima ("esposa a los ojos de Dios") para irse a vivir con otra mujer.   Con esta mujer tuvo tres hijos, hijos   --desde el punto de vista tradicional de la Iglesia Catolica--    del pecado:   todos ellos producto del deseo y de la fornicacion.  

Hasta el dia de hoy en muchos  --si no en la mayoria--  de los establecimientos educacionales regentados por la Iglesia Catolica se exige que los padres de los estudiantes alli matriculados esten casados e incluso, en el caso de que los padres esten separados o, peor aun, divorciados, esta sola razon impide que ese estudiante pueda ingresar en ese establecimiento.  

En el caso de Rocha, esto no fue asi:  no solo sus hijos estudiaron en colegios catolicos (sin que, obviamente, nadie les exigiera los mismos requisitos que al resto del alumnado) sino que se ha llegado a saber que el Papa Juan Pablo II, algun tiempo antes de morir, recibio a Rocha y a su conviviente en una visita privada.   En otras palabras, el Papa recibio a dos personas que estaban viviendo en concubinato (y por lo tanto, en "pecado mortal") y que lo continuaron haciendo despues de su visita al Pontifice, hasta el momento de la muerte de uno de ellos.  A partir de esto, uno concluye que la Iglesia Catolica no aplica las mismas razones y la misma logica   --e incluso esta dispuesta a torcer o a no aplicar sus propias normas a personas seleccionadas--   cuando se trata de "gente de bien".     El caso de Cecilia Bolocco y la rapida anulacion de su anterior matrimonio por la Iglesia, para poder casarse nuevamente por la Iglesia con Carlos Menen, cuando este era aun Presidente de Argentina, vienen a la memoria.

Es mas, el episodio de violencia criminal de Rocha llevado a cabo en el balneario de El Quisco, en contra de Jaime Oliva, no fue el unico:   hubo tambien episodios de violencia intrafamiliar que, esporadicamente, afectaron a su conviviente y de los cuales quedo evidencia judicial a traves de distintas denuncias.

Dentro de este escenario, la muerte de Rocha no habria sido objeto de mayor analisis, si no es porque tras su muerte se efectuaron, obviamente, sus funerales.  Y, para extrañeza de muchos, sus funerales, que se llevaron a efecto de manera privada tras un velatorio en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas en el Cajon del Maipo (oh, sorpresa!), continuaron con una misa (mas sorpresa aun!!!) , que tambien fue privada, a la que asistieron desde Lucia Pinochet Hiriart hasta Marta Larraechea (pasando por el Senador Nelson Avila y por el diputado Maximiano Errazuriz, entre otros conspicuos del espectro politico) y contando con la presencia del Obispo Bernardino Piñera.    

Extraña situacion para quien no solo asesino a otra persona, un anciano que no estaba en condiciones de defenderse, sino que esta acreditado pericialmente que le causo la muerte a traves de torturas...   Y, mas sorprendente aun, es constatar que ahora se trate de proyectar, a traves de una campaña comunicacional,  que Rocha es alguien a quien hay que admirar   --y seguir en su ejemplo--   porque Rocha seria uno de los "educadores" (a traves de la creacion de "universidades negocios") mas importantes que ha tenido Chile...   Esto ultimo, la pretension de mostrar a Rocha como un ejemplo digno a emular, sin que salgan voces en contrario, ayuda en parte a explicar el estado de la educacion en nuestro pais...

Por ultimo, toda esta situacion me trae a la memoria una vivencia que me toco presenciar de muy cerca:   el inesperado, doloroso, e inexplicable suicidio de la hija de una querida amiga mia.   La hija de mi amiga, recien titulada de medico y cursando un postgrado en la UCLA, se suicido en la ciudad de Los Angeles probablemente producto de una depresion.    Presencie el dolor de mi amiga, indecible, indescriptible, inenarrable.    Supe de su viaje a Estados Unidos para traer los restos de su hija de regreso a Chile.   Supe despues de su peregrinar de iglesia en iglesia y de parroquia en parroquia para solicitar un espacio a la Iglesia Catolica para poder velar el cadaver de su hija y para efectuar una misa de despedida.   Supe de su dolor al ser rechazada en cada uno de esos lugares    --por esta misma Iglesia Catolica que acaba de honrar a Rocha con otra misa--    porque, le dijeron, su hija se habia suicidado... (y probablemente muerto, por lo tanto, en "pecado mortal").   Finalmente mi amiga fue acogida por la Iglesia Ortodoxa quien proveyo el lugar para el velorio de su hija y tambien efectuo la misa que mi amiga deseaba para despedir a su hija y que la Iglesia Catolica le habia negado.

Extraña sociedad esta de la "gente de bien", extraña Iglesia esta que despide "privadamente" a un asesino (millonario) pero que se niega a despedir a una suicida (joven y talentosa).  Extraña Iglesia que le ofrece una misa a quien vivio hasta su ultimo suspiro en estado de "pecado mortal" (conviviendo con otra persona distinta de su legitima esposa) y que aduce el "pecado mortal" como excusa para no realizar una misa por quien no causo nunca un daño a otro...     Extraño pais este, que se define como catolico, y que observa todo esto en silencio y que calla lo que seguramente siente "en el fondo de su alma", para no ofender o provocar disgusto en la "gente de bien", o al Obispo Piñera y a la jerarquia eclesiastica.  

Pedro Alejandro Matta

CAMIROAGA, INVERECUNDO 'MARIQUITA', REPRESENTA A LOS COMANDOS DE CHILE

CAMIROAGA, INVERECUNDO 'MARIQUITA', REPRESENTA A LOS COMANDOS DE CHILE

HOMOSEXUALIDAD Y COMANDOS

Por Máximo Kinast

La homosexualidad es una opción sexual, tan válida como cualquiera otra y merece el mismo respeto que cualquier otra opción.

El sexo es una necesidad de caracter imperativo. No tener sexo es condenarse a alteraciones mentales que afectan el caracter y la personalidad. Estamos hechos así. Somos animales sexuados y sexuales. Negarlo es del género idiota.

Esa necesidad de sexo hace que la homosexualidad brote con fuerza en organizaciones de hombres solos, como los ejércitos, conventos y otros centros y sociedades anti naturales. No es extraño que entre los ’valientes soldados’ abunden los homosexuales. Y sería una cobardía y un atentado a los Derechos Humanos criticarlos por sus preferencias sexuales. Yo los critico por ser soldados, con independencia y absoluta prescindencia del sexo que practiquen. Lo criminal es ser soldados. Es criminal sentirse importantes por ser expertos en matar, asesinar, secuestrar, torturar, robar cadáveres y ocultar las pruebas de su felonía. Y lo peor es sentir lealtad hacia sus compañeros de fechorías y respetar la ’omerta’ la sagrada ley del silencio de la Mafia. ¿Se nota que me dan asco?

Hay personas cobardes, dobles, cínicas, que con independencia de su sexo o del que practiquen muestran una personalidad que se conoce como ’mariquitas’. Mi distinguido maestro, Don Benjamín Subercaseaux, medalla al valor otorgada por la Resistencia Francesa por su lucha contra el nazismo, navegante solitario por los mares del sur, Premio Nacional de Literatura, Miembro de la Academia de Ciencias de Francia y un gran amigo personal del Dr. Salvador Allende, odiaba a los mariquitas con tanta fuerza como confesaba abiertamente su homosexualidad en la sociedad homofóbica del Chile de los años 60.

Toda esta introducción para decir que yo también odio a los mariquitas y me dan pena. Pero hay uno que me alegra: el Camiroaga. Me da una gran satisfacción que un mariquita de la peor especie esté representando a ’nuestros valientes soldados’ en TV Nacional en el Programa Pelotón. Un programa fascista, belicista, inculto, troglodita, que intenta blanquear a los criminales de las Fuerzas Armadas de Chile y fomentar la futura invasión ’humanitaria’ de Bolivia, a efectos de robar el gas de los bolivianos con la excusa de evitar su desmembramiento.

Me satisface ver al Camiroaga, porque representa con mucha propiedad a los Comandos de Chile, con sus boinitas coquetamente caidas sobre un ojo y con su pañuelito de seda al cuello, con su corvito al cinto, siempre dispuestos a acicalarse antes de asesinar prisioneros desarmados y atados. Camiroaga es el perfecto comando. Mariquita hasta para disimular su evidente homosexualidad... igualito a nuestros uniformados.

 

Fuente: http://chileInsolito.blogia.com

Publicado en http://BoliviaInsolita.blogia.com

FERNANDO FLORES, EL MÁS INVERECUNDO A LA IZQUIERDA DE BUSH

Me ha llegado este artículo de Manuel Guerrero. Yo no podría escribir con tanta calma. A mi me da un asco horrible el guatón Flores, inverecundo traidor a la memoria de un hombre que nunca debió tenerlo a su lado.

Este es el artículo de Manuel Guerrero:

EL CONGRESO DE LA COMEDIA
Por Manuel Guerrero Antequera

Hace años, el filósofo rumano Emile Cioran escribió, con su característica lucidez, la siguiente sentencia: "Paradoja trágica de la libertad: los mediocres, que son los únicos que hacen posible su ejercicio, no saben garantizar su duración". Cuánta verdad indican estas palabras, sobre todo cuando somos testigos ingratamente privilegiados del grado de alienación al que son capaces de llegar nuestros honorables parlamentarios.

Para mayor desgracia, todos democráticamente electos por nuestro pueblo que asiste con disciplina cívica ejemplar, en cuanta elección existe, a depositar su voto. Porque si al menos fueran designados, vitalicios, impuestos, de modo que el verlos actuar resultara menos doloroso, no atribuible a responsabilidades propias. No, están ahí porque el pueblo así lo ha escogido. Las instituciones funcionan.

Y es que como no pensar en Cioran luego del fútil baile de máscaras que nos ofrecieron los Honorables durante la sesión, transmitida en vivo, en que la Ministra de Educación, Yasna Provoste, fue removida de su cargo por el Senado, a través de la pomposa orquestación de una acusación constitucional en su contra, por notable abandono de deberes presentada por la Cámara de Diputados, a propósito de desórdenes administrativos detectados en la cartera de educación, que es una forma elegante de tipificar actos de corrupción.

Para aprobar la acusación los senadores en sus intervenciones exponían sus argumentos con tan exagerada solemnidad que harían palidecer al propio foro romano. Como envuelto en una toga de eternidad, el senador Fernando Flores remarcó: "estamos haciendo historia", y dejó caer la espada de Damocles de su voto sobre la cervical de la Ministra, apoyando, una vez más, una operación de derecha. Sí, Flores, el mismo senador que fuese elegido con votos de la Concertación. Por esta conducta otro Honorable le espetó en la cara ante los micrófonos excitados de las radios que cubrían el evento: "¡Traidor!". Los  medios, le consultaron al agredido su opinión por el epíteto recibido. Con la tranquilidad y parsimonia de una ballena en alta mar, el senador Flores respondió que él había dado la pelea junto a Allende, que por ello estuvo tres años preso en dictadura, en consecuencia goza de suficiente libertad de conciencia para votar por lo que fuera sin ser
considerado traidor.

En la Grecia clásica a los guerreros que cumplían su misión con excelencia y valentía se los consideraba poseedores de la areté. Solo los mejores eran dignos de estas virtudes, y ellas se expresaban en el combate, cunado mostraban templanza y sentido de justicia. Me pregunto si Allende consideraría que el antes soldado Flores goza de areté. Porque se trata del Ministro más joven de su Gobierno, como le gusta mencionar ad nauseaum al
actual senador, algo de cariño le habrá tenido. Ha de ser una forma especial de virtud, de la que realmente muy pocos gozan, el hacer alianzas con quienes te llevaron a prisión y exterminaron a tu generación, y no solo para apoyarlos en sus necias bravuconadas que realizan de tanto en tanto para demostrar que aún sin tener los votos ciudadanos dominan igual -ayer boinazos, hoy acusaciones constitucionales, fallos del Tribunal Constitucional-, sino también presentar proyectos de ley para otorgar beneficios carcelarios a los pocos violadores a los derechos humanos que están en prisión. ¿Eso es hacer historia, abrir mundos, senador Flores?

Pero el festín agónico lamentablemente da para más. Porque estos dos meses fueron condimentados con exposiciones públicas de la profesión de la fe religiosa como móvil para hacer frente a la acusación constitucional, práctica que en toda Iglesia, excepto tal vez la Evangélica, forma parte de la intimidad de las personas, sino también el asumir la posición del martirilogio anunciado. El realismo mágico de García Márquez quedó pequeño con su Crónica de Una Muerte Anunciada, porque al menos ahí el crimen era
pasional, en revancha por el honor herido. Aquí todos sabían que caería la Ministra, partidarios y detractores. ¿Acaso no era evitable tal carnicería mediática? ¿O, como somos un país de héroes que se suicidan, no resultaba tan desafortunado dejar morir cívicamente a una funcionaria, sin renunciar y sin pedir la renuncia, como estrategia política frente a la operación desalojo, como derrota política pero victoria moral? ¿No da para más la creatividad de la clase política?

Y resulta insólito escuchar, por boca del Presidente del Partido Socialista, cuyo lote interno se llama Nueva Izquierda, defender principios portalianos del sistema presidencialista chileno.

En los años ochenta varios autores decretaron la muerte de las izquierdas y las derechas, como una manifestación más de la condición postmoderna, pero no creo que hayan tenido a mano un ejemplo más ilustrativo de lo que querían comunicar que observar a un líder socialista invocar a su favor, el ideario del Ministro del Interior más conservador y autoritario, además de vulgar y matonesco, que ha conocido la historia republicana de Chile, como Diego Portales.

No por nada el dictador Pinochet rebautizó el edificio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD, con el del comerciante que llegó a Ministro, y fue responsable de numerosos fusilamientos y destierros de opositores. Si esta es la Nueva Izquierda, parece preferible la vieja, que al menos buscaba el socialismo con empanada y vino tinto, y no consolidar y perpetuar un sistema político que imita a las monarquías medievales.

¿Qué tal si se acusan constitucionalmente todos y abren espacio durante los cinco años que no podrán ejercer cargos públicos a nuevas generaciones que, seguramente con menos pompa y medallas de héroes antiguos, ejercerán sus funciones con un mayor nivel de competencias técnicas, y la dignidad simple de estar en política para servir al otro?

Que vengan los de la revolución pingüina, los que no tienen culpas ni deudas por saldar, ni cheques por cobrar, solo voluntad de cambio real. Otro rumano, Eugenio Ionesco nos mira
desde el oriente eterno, y toma notas para su próxima obra póstuma del teatro del absurdo.

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