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LOS INVERECUNDOS DE CHILE

Ejecutores inverecundos

INVERECUNDO GENERAL ORTEGA, JEFE DEL DINE

Ricardo Ortega, jefe de inteligencia del Ejército, cuestionado en causa de DDHH

El secreto más oscuro del general

En pocos días más se determinará el alto mando del Ejército. El actual jefe del DINE, que es la quinta antigüedad, hoy se encuentra complicado en el caso por la desaparición de cinco militantes del FPMR en 1987, tras el secuestro del coronel Carlos Carreño. Él mismo admitió su participación en el secuestro de la frentista Karin Eitel, torturada en medio de la compleja operación que involucró a la CNI y a la Dirección de Inteligencia Nacional del Ejército.

 

Por Luis Narváez y Javier Rebolledo / La Nación.cl

Corría recién el primer día de septiembre de 1987 y unos cinco mil agentes de seguridad de la dictadura militar recorrían frenéticos las calles de Santiago y los principales pasos fronterizos. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez parecía haber asestado un golpe de nocaut al corazón mismo del régimen con el secuestro del gerente comercial de FAMAE, el coronel Carlos Carreño Barrera, un personaje entonces desconocido para la opinión pública pero de alta importancia estratégica, pues conocía los antecedentes de la fabricación de armas secretas y de una serie de negocios que involucraban al mismísimo Augusto Pinochet.

Sólo un pequeño grupo, sin embargo, estaba al tanto de cuál era la acción más terrorista que los servicios de seguridad habían urdido para responder al desafío planteado por el grupo subversivo: secuestrar a cinco militantes del Frente, para tener una carta con la que extorsionar al grupo que mantenía cautivo al hombre de FAMAE. Entre los que conocían el plan estaba un pequeño y robusto mayor de Ejército.

Ricardo Ortega Prado tenía 34 años cuando era jefe del G4, un secretísimo comando del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE) encargado de vigilar la actividad subversiva en las poblaciones de todas las comunas de la Región Metropolitana. Por ello, cuando desde las direcciones conjuntas de la Dirección de Inteligencia Militar (DINE) y la CNI les ordenaron elaborar un listado con los cinco nombres, el trabajo fue hecho con la máxima rapidez. Según antecedentes de la causa que sigue el ministro Mario Carroza, y que busca esclarecer la suerte de los militantes del Frente Manuel Rodríguez, Ortega habría ayudado a elaborar el fatal listado de nombres de los cinco jóvenes, que hasta el día de hoy siguen desaparecidos.

Con la misma prestancia con que se pidió esta misión, Ortega y su G4 tampoco demoraron en dar con una mujer que se convertiría en rostro emblemático de la represión en el tramo final de la dictadura. Tras varias llamadas a la familia de Carreño, realizadas desde un teléfono público, el G4 pudo dar con la información necesaria para que la CNI detuviera, y posteriormente torturara salvajemente, a Karin Eitel, quien hacía de nexo entre los secuestradores y la familia del militar.

Hoy, el general Ortega es la quinta antigüedad de la institución castrense, y en los próximos días se jugará su continuidad como general de división. También ejerce como director de la DINE, la misma repartición que estuvo involucrada en los secuestros y desapariciones forzadas de los frentistas Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete, Julio Muñoz Otárola, Julián Peña Maltés y Alejandro Pinochet Arenas, todos detenidos entre el 9 y 11 de septiembre de 1987.

El hombre de los secretos

El general Ortega dirige la DINE desde una oficina discretamente ubicada en un edificio del Paseo Bulnes. Por sus manos pasa la información más sensible que los servicios de inteligencia puedan recoger acerca de las amenazas contra la integridad territorial del país. La defensa nacional se rige, en gran medida, por toda la información que esta unidad castrense recaba y analiza para mantener al día el estado de los potenciales enemigos y los riesgos de la seguridad nacional. Todos los datos son prolijamente registrados y transformado en material de análisis que puede ser utilizado en cualquier momento en caso de ser necesario.

La oficina de Ortega, en un séptimo piso, funciona día y noche con iluminación artificial. Las persianas están invariablemente cerradas. Además, tiene un vidrio doble, con unos minúsculos parlantes que emiten música entre ambos cristales durante las 24 horas del día. Es una forma de bloquear cualquier equipo de intercepción auditiva que pretenda escuchar los innumerables secretos que este hombre maneja.

Esa es la relevancia del cargo que Ortega tiene y que le fue encomendado en 2006, cuando fue ascendido a grado de general y se le designó como jefe de Inteligencia. Sin embargo, pese al poder que le da la información que maneja, el panorama se le avecina complejo. Tanto los superiores jerárquicos de Ortega en 1987 como uno de sus subalternos se encuentran sometidos a proceso como coautores de secuestro calificado. Y si el ex jefe del G4 aún no cae se debe en buena parte a dos factores: los cambios de versión de algunos de los procesados que lo involucraban y el hecho de que el juez Carroza aún no decide interrogarlo en calidad de inculpado (exhortado a decir la verdad), el paso previo para someterle a proceso.

Ortega se juega muchas cosas en los próximos meses, entre esas, su continuidad en la institución o su llamado a retiro. El 29 de octubre se llevará a cabo la junta de generales, desde donde saldrá la propuesta para el alto mando de 2009 que será luego sometida a la aprobación de la Presidenta Michelle Bachelet. Todo indica que el tranco firme con que avanza la investigación depara más sorpresas y que, por lo mismo, el actual director de Inteligencia del Ejército podría tener que dejar las filas de la institución para enfrentar, ya retirado, el escenario judicial.

Avances en el proceso

La investigación que ha desarrollado la justicia en el caso de los últimos desaparecidos de la dictadura es casi tan notable como la labor que llevó a cabo el ministro Sergio Muñoz cuando aclaró el crimen de Tucapel Jiménez. El dato más significativo es que, cuando se pensaba que todo era responsabilidad de la CNI, las pesquisas del juez lograron descubrir que en el múltiple crimen ocurrido en las postrimerías de 1987 también había cabido un papel fundamental a la DINE y a su brazo operativo, el Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE).

Por ello es que primero fueron encarcelados los agentes de la CNI, encabezados por su director a la época, el general (R) Hugo Salas Wenzel, los mayores Álvaro Corbalán y

Krantz Bauer, y los ex agentes Víctor Ruiz Montoya, Arturo Sanhueza, Luis Santibáñez, Manuel Morales, César Acuña y René Valdovinos.

La sorpresa llegó cuando se procesó al entonces vicecomandante en jefe del Ejército y más tarde senador designado Santiago Sinclair, junto con quienes eran en ese momento los jefes de la DINE, el general (R) Hugo Prado, y del BIE, el coronel en servicio activo Marcos Bustos.

Es este último quien ha estado a punto de sellar la suerte de Ricardo Ortega y es en él en quien se concentran las indagaciones del juez. ¿Por que? Bustos mintió en sus declaraciones y eso Carroza no lo deja pasar.  

Más allá de la función que habría tenido el G4 en la identificación de los cinco jóvenes que más tarde serían detenidos por la CNI, las pesquisas indican que éstos fueron asesinados y posteriormente hechos desaparecer arrojando sus cuerpos al mar, hechos cuya autoría se están enrostrando mutuamente los agentes de ambos organismos.

Hasta ahora, la justicia ha sometido a todos los agentes que comprobadamente estuvieron en el Cuartel Borgoño de la CNI, lugar donde los frentistas permanecieron detenidos y posiblemente fueron asesinados. Y Ortega pasó por ese lugar.

Versiones encontradas

Un agente que integraba uno de los grupos del G4, de apellido Zamorano, señaló que él y su grupo, integrado por Rafael Rojas (El Piscola), Héctor Llanquinao, Marcos Bustos y Abelardo Oviedo (El Manzana) estuvieron durante varios días en el mencionado cuartel. "Estuvimos hasta el final. Permanecimos todo el día en Borgoño. Nos instalamos en el subterráneo en el mismo sector de los calabozos", señala la declaración de Zamorano.

El ex jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán, declaró que la investigación y los operativos posteriores al secuestro del coronel Carreño "estuvieron centrados en el DINE, precisamente en el BIE, comandado por Julio Cerda. La presencia del DINE era relevante por tratarse de un oficial superior en servicio activo. No es efectivo que la Inteligencia del Ejército haya tenido un rol secundario. La orden de las detenciones (de los cinco frentistas) tienen que haber estado en conocimiento de Cerda".

También el entonces director de la CNI, Hugo Salas Wenzel, asegura que respecto a Carreño y los secuestros, dicho organismo y el BIE "estuvimos coordinados en esta investigación. Yo me relacionaba con Cerda frecuentemente. Y esta orden debió venir del vicecomandante del Ejército. Debí mantener informado, por orden de la Presidencia, al subcomandante (sic) del Ejército (Sinclair)".

Marcos Bustos, el único de los procesados que está en servicio activo, declara en primera instancia que fue "notificado por mi jefe directo, el mayor Ortega, que debía desempeñarme por orden del mando como oficial de enlace en la CNI, conjuntamente con el capitán Rojas, quedando a cargo de éste".

El "Piscola", a su vez, señala que fue asignado al Cuartel Borgoño y que, estando ya en aquel lugar, se percató que existía una coordinación anterior entre la CNI y el G4, y que el capitán Marco Antonio Bustos "estaba al mando del mayor Ricardo Ortega".

Sin embargo, en otra declaración, Bustos comienza a olvidar cosas. "No me recuerdo quién me dio la orden. Hice de enlace con la CNI. Sin perjuicio de ello, si la orden verbal me la dio el señor Ortega, fue por orden de Cerda. La misión de Ortega eran las poblaciones, trabajando las fuentes de información".

El propio Ricardo Ortega se acercó al tribunal para confirmar que su jefe directo era Cerda y que la orden para que Bustos concurriera a Borgoño vino del jefe del BIE. "No sería lógico que Cerda diera directamente la orden a Bustos, sino que tiene que haber sido a través mío. La investigación la llevó la CNI porque ellos eran los expertos", afirmó.

Inteligencia telefónica

Otro episodio en que estuvo involucrado el G4 fue la identificación de la joven universitaria Karin Eitel, quien, tras ser detenida por la CNI, fue torturada y sometida a interrogatorios durante los 34 días que permaneció incomunicada por orden del fiscal Fernando Torres Silva, quien investigaba para la justicia militar el secuestro de Carreño. Aquella vez, una "exclusiva" de TVN mostró a la joven, maquillada y visiblemente dopada, asumiendo la responsabilidad por el plagio del militar.

Casi 20 años después, el general Ricardo Ortega reconoció en tribunales que "la única vez que se coordinaron (con la CNI) fue para el secuestro de Karin Eitel". El militar dijo en esa ocasión que, tras el plagio del gerente comercial de FAMAE, debió asistir a la familia de Carreño y acompañar al sacerdote Alfredo Soiza, quien actuaba como mediador. Según explicó, como el FPMR se contactó telefónicamente con la casa del secuestrado, "se concluyó que las llamadas provenían de un teléfono público y que era una mujer la que hacía el contacto verbal. Se redujo el número de teléfonos públicos dejándolos fuera de servicio y se apostó personal de BIE frente a las casetas, los que estuvieron en comunicación con la central de BIE para hacer saber que el teléfono del que se hacía la llamada estaba siendo ocupado por una mujer".

Según el relato de Ortega, "se siguió a la mujer y se entregaron los antecedentes a la CNI, al general Salas, para que esa repartición detuviera a la mujer que resultó ser Karin Eitel". Pero el director de la DINE niega que personal bajo sus órdenes haya participado en esa acción, así como en los posteriores interrogatorios a los que fue sometida.

"Yo no interrogué a Karin Eitel, yo la vi cuando acompañé al coronel Cerda hasta el Cuartel Borgoño", reconoció Ortega, admitiendo que estuvo en el mismo lugar donde estaban detenidos la mujer y los cinco frentistas. Sin embargo, niega haber concurrido al cuartel en otras oportunidades y niega que tanto el BIE como el G4 hayan tenido otra participación en los hechos.

Pero el agente del BIE Rafael Rojas Tapia señala que sí se le ordenó tomar contacto con un grupo de la CNI: "No obstante se me designó en esa función, ya existía una coordinación anterior y permanente entre el BIE, si mal no recuerdo el G4 dentro del BIE, que estaba al mando del mayor Ricardo Ortega, ignorando las coordinaciones que efectuaba. En mi caso trabajaba con los cabos Zamorano y Llanquinao".

Otro testimonio que relaciona a la sección del BIE dependiente de Ortega con las labores que se desarrollaron durante el período en que los cinco frentistas estuvieron detenidos junto a Karin Eitel es el de Gonzalo Asenjo Zegers, entonces jefe del Departamento de Análisis del Cuartel Borgoño y quien se suicidó en octubre de 2006 de un disparo en el pecho. "Hubo muchos detenidos que pasaron por el cuartel, los cuales eran interrogados a su vez por personal perteneciente al BIE; como prueba de ello, un hecho en que a mí personalmente me consta la participación directa y efectiva del BIE, fue el caso de la detención de Karin Eitel, la cual hacía las veces de vocera de los secuestradores de Carreño".

Hacia lo más alto

La última diligencia dictada por el ministro Carroza apunta a determinar de dónde provino la orden de eliminar a los cinco militantes del Frente. Hasta ahora, los mandos involucrados no han hecho más que tirarse la pelota entre ellos. Pero 15 altos oficiales de la época, entre brigadieres y generales (R) deberán acudir en los próximos días a tribunales para entregar su versión sobre una o varias reuniones que sostuvieron, donde no sólo se determinó destinar un equipo de la DINE para rastrear la pista de Carreño, sino que también se resolvió la muerte los subversivos.

Este dato fue aportado por el ex director de la CNI, Hugo Salas Wenzel, cuando se atribuían los asesinatos exclusivamente a la unidad que comandaba. En sucesivas declaraciones, Salas ha insistido en que todos los operativos que rodearon las pesquisas para dar con el paradero del ex gerente comercial de FAMAE fueron realizadas con recursos que no pertenecían a la Central, y que cada una de las acciones fueron producto de órdenes emanadas del mando institucional, las que se habrían concretado en varias reuniones ordenadas por el general Sinclair y en las que participó el consejo de generales de la Guarnición Militar de Santiago.

Respecto del destino de los cinco frentistas, la declaración de Salas es escalofriante: "La superioridad referida dispuso adoptar cualquier medida que no comprometiera en forma reglamentaria o legal de procedimiento con los detenidos, lo que se interpretó en este caso como que, como estaba siendo vulnerada la ley, por la prolongación de la privación de libertad en dependencias de la Central, esto es, en lugares que no fueran cárceles. Ello se entiende que la superioridad del Ejército disponía tácitamente que las personas que estaban detenidas debían ser ocultadas ( ). Posteriormente supe que el procedimiento empleado para poner término a las detenciones ya referidas fue la muerte de estos y la posterior disposición de los cuerpos".

El general Sinclair declaró primero que nunca tuvo información sobre los hechos de la causa, pero su versión cambió radicalmente en un careo con Salas Wenzel: "Debo señalar a su señoría que luego de ser preguntado por esta reunión de generales recordé que entre otras tantas de la misma clase, tuvo lugar la que se refiere el señor Salas". Esta declaración cargó los dados hacia el ex vicecomandante del Ejército. De ahí que haya sido la defensa del mismo Sinclair la que solicitó que se citara a declarar al resto de los integrantes del alto mando de la época.

Es un caso complejo, que ya cuenta con 27 encausados entre miembros de la CNI, la DINE y quienes permitieron y efectuaron la operación de lanzar al mar a los cinco frentistas, todos hechos acreditados en la causa. Hasta ahora Ortega no ha sido procesado, pero sí todos los que trabajaron con él. Habrá que esperar si el ministro Carroza considera que la evidencia que existe sobre su participación en los crímenes es suficiente para someterlo a proceso.

UN VIDEO AL INVERECUNDO SAN BERNALES

UN VIDEO AL INVERECUNDO SAN BERNALES

Un video a San Bernales

le hizo el grupo Sub-verso,

un Hip-Hop bastante inmerso

en las verdades reales.

De Bernal cuenta los males

de su rápida carrera,

desde el día en que era

sólo un simple teniente,

hasta represor ferviente

pues eso es, lo que era.

 

Saludos Beto

 

Pulse aqui para ver video:

10-06-2008 - VIDEO MUSICAL - DOCUMENTAL: San Bernales (SubVerso)

 

 

Beto
lugar_beto@yahoo.es
Libertad a todos los Presos Políticos Mapuche
¡¡ Abajo la Constitución pinochetista !!
¡¡ Por una Nueva Constitución, AHORA !!

HA MUERTO OTRO INVERECUNDO GENERAL GENOCIDA: EL GOBIERNO DE CHILE ESTA DE DUELO

HA MUERTO OTRO INVERECUNDO GENERAL GENOCIDA: EL GOBIERNO DE CHILE ESTA DE DUELO

 

General Bernales:

No todos los muertos son buenos

Tito Tricot

Estalló en una letanía de jirones ámbar, dicen, en cielo ajeno, lloran. Y llevan días lamentando la muerte de un policía ejemplar, dicen. Pero, a pesar de la pompa y circunstancia y de los rostros desencajados  en medio del frío otoñal, la historia verdadera nos acribilla con las muertes del muerto general.

Porque, en las alturas de Panamá, en ese brutal instante de  fuego, se desató la mayor tormenta de estrellas fugaces que se recortaron cristalinas en la cordillera de Nahuelbuta tiñendo de añil la lluvia mapuche. Fue un estallido descomunal que estremeció la mirada de Alex Lemun y Matías Catrileo, jóvenes mapuche asesinados por los hombres del general Alejandro Bernales.

Ellos no supieron de la mesura y humanidad que, dicen, caracterizaba al general; tampoco de la ingente generosidad que, dicen, prodigaba el general, pues la vida se les escabulló ineluctablemente enceguecidos por una lluvia de estrellas azules, pero tan brillantes que, a pesar de los esfuerzos de la clase política, opacarán para siempre la impecable, dicen, hoja de vida del general.

Pero no son sólo los políticos, sino que también los medios de comunicación que, concertados en la apelación al  dolor, han ungido como héroe a un general de carabineros que sembró el terror en territorio mapuche cuando fue jefe de la IX zona de Carabineros de la Araucania. 

Fue el responsable operativo de la política de criminalización del movimiento mapuche impulsado desde el gobierno de Ricardo Lagos y, como tal, el gestor de la militarizacion de las comunidades consideradas conflictivas. La resultante de dicha política fueron los allanamientos masivos, las golpizas a los comuneros, las detenciones arbitrarias, todo en connivencia con la fiscalía pública que formulaba cargos increíbles  basados en la Ley anti-terrorista. 

El mapuche luchaba por sus derechos colectivos como pueblo, el gobierno ordenaba la represión y el general Bernales, obsecuentemente, reprimía a hombres, mujeres y niños por el simple hecho de ser indígenas. Como ha sido siempre. Entonces, cuesta entender que se diga sin vergüenza que "fue un Oficial de profundos valores humanistas y cristianos, que privilegió el trabajo en equipo, el profesionalismo, la integración con la comunidad y la preocupación por el bienestar de los carabineros y sus familias".

¿Dónde estaban los valores humanistas entre los helicópteros, las tanquetas y los gases lacrimógenos que aterraban a las comunidades?

¿Dónde estaba la integración con la comunidad mientras en Temucuicui se realizaban violentos allanamientos en las madrugadas? ¿Dónde estaba el cristiano general cuando a Alex, de apenas 17 años, le clavaron para siempre al viento con un balazo en la nuca? ¿Dónde cuándo a Matías, de meros 23 años, lo crucificaron sin apelación alguna a la oscuridad, y cobardemente por la espalda? La respuesta es clara, aunque les duela a los dolientes de uniforme y de civil que lo quieren transformar en santo: estaba dando las órdenes para reprimir a un pueblo digno.

El general del terror

Hoy nos hablan de un oficial cercano a sus hombres, cercano al pueblo llegando, incluso, a calificarlo como el "general del pueblo". Sin embargo, el utilizó el terror de manera sistemática en las comunidades, impuso el miedo y la incertidumbre, violó  los derechos humanos de millares de mapuche.

Eso, claro, parece que a pocos les importa, pues en el arrebol de la tragedia de Panamá, se cantan sus glorias, se hiperbolizan sus virtudes, se minimizan sus defectos y se esconden sus crímenes, porque la vida de un indígena vale menos que la vida de un carabinero. 

Y, sobre todo, porque persiste una subyacencia racista en la cultura dominante que obnubila los sentidos; pero también clasista, ya que este peculiar general del pueblo, no sólo se reprimió a los mapuche, sino que a todos los sectores sociales que osaron expresar su disconformidad con el gobierno.

De su violencia supieron y sufrieron los estudiantes secundarios y universitarios, los trabajadores subcontratistas del cobre, los pescadores artesanales, los trabajadores forestales y de la salud, entre otros.

No obstante, jamás hubo banderas a media asta ni se decretaron tres días de duelo nacional por el asesinato de Rodrigo Cisternas, obrero forestal acribillado por carabineros durante una huelga. Ni por Lemun ni por Catrileo. Nunca. Entonces nos asiste la sospecha de que detrás de la  urgente iconización y canonización del general Bernales se esconde el más profundo racismo chileno.

Además, por cierto, de la entronización de una política de la desmemoria que se acerca peligrosamente a la impunidad en un país donde, a pesar de lo que se nos quiere hacer creer, no todos los muertos son buenos.

 

Tito Tricot, Sociólogo

Director, Centro de Estudios Interculturales ILWEN

Chile, Mayo 2008

 

CARABINEROS DEL CHILE DE BACHELET VUELVE A ASESINAR

Carabineros asesina a joven mapuche en conmemoracion del joven combatiente.
Por Red Hiphopactivista

Ante la muerte de Jhonny Cariqueo Yánez, ocurrida el 31 de marzo de 2008, a causa de un infarto cardíaco ocasionado por la golpiza sufrida el día 29 de marzo mientras se encontraba detenido por carabineros, declaramos lo siguiente:

El recién pasado 29 de marzo, distintas organizaciones socio-políticas de la zona poniente (Pudahuel- Lo Prado) convocaron a una marcha en conmemoración del día del Joven Combatiente.. Esta marcha se inició cerca de las 20:20 horas en la intersección de las calles Errázuriz con San Pablo, y desde su inicio fue fuertemente cercada por un numeroso contingente de Fuerzas Especiales de Carabineros, acompañados de la Policía de Investigaciones. La marcha se realizó de manera pacífica, evitando todo tipo de confrontación, para resguardar la integridad de los participantes.

La marcha finalizó con la inauguración de la plaza "29 de marzo", en la intersección de las calles La Estrella con San Francisco, cerca de las 21:20 horas. Al llegar a dicho lugar, los asistentes fuimos fuertemente rodeados por un numeroso y excesivo aparataje de Fuerzas Especiales, y tras leer por última vez el comunicado a la población y hacer público el monumento a los luchadores sociales, caídos durante dictadura y en democracia, los participantes iniciaron tranquilamente su retirada del lugar. En aquel momento, el contingente policial inició una verdadera cacería contra los asistentes, logrando detener de manera extremadamente violenta a cerca de 30 manifestantes.

En ese momento, Jhonny en compañía de dos compañeros del colectivo "Puño en alto", al cual pertenecía, se retiran a salvo del foco de represión, y 10 minutos más tarde, mientras caminaban por la Plaza Víctor Jara, fueron intersectados por un furgón del GOPE, y tras recibir una golpiza son detenidos y derivados a la 26° Comisaría de Pudahuel, siendo constantemente agredidos física y verbalmente. Tras constatar lesiones, las agresiones físicas a todos los detenidos se hicieron cada vez más crueles.

Jhonny sufría de problemas cardíacos, y a consecuencia de las brutales golpizas y constantes azotes propinados por Carabineros durante su detención, comenzó a sentir un intenso dolor en el pecho y un brazo, dando un desesperado aviso de su situación al personal policial encargado de su vigilancia. El carabinero que lo vigilaba, le señaló que sólo le daría atención cuando lo viese "tirado en el suelo, tiritando y vomitando".

Por otra parte, el argumento formal de la institución era el no tener disponible un vehículo para su traslado a un Centro de Urgencias, sin embargo se constataba que en el lugar se disponia de dos camionetas. Pero, tras la insistencia del compañero, y al observar su preocupante estado de salud, fue trasladado más tarde al Servicio de Urgencias, en donde se le puso una inyección para calmar los dolores, y señalaron que el paciente debía realizarse los exámenes con urgencia, pese a lo cual Carabineros procedió a devolverlo a la celda donde se encontraba, sin tener consideración alguna con su crítico estado de salud, continuando con las brutales golpizas y las condiciones de hacinamiento característico de las celdas.

Alrededor de las 08:30 horas del día siguiente, todos los detenidos de la jornada fueron derivados a la 1° Comisaría de Santiago, donde las vejaciones y agresiones se intensificaron. Jhonny fue liberado cerca de las 16:00 horas de ese día, llegó a su hogar cerca de una hora más tarde, en donde se dispuso a descansar tras la interminable noche anterior.

El lunes 31 de marzo, cerca de las 14:00 horas Jhonny se recostó en su cama, y comenzó a mostrar claros síntomas de un infarto, el que pese a los intentos desesperados de asistencia de sus padres y amigos, en pocos minutos ocasionó su muerte.

Tras la llegada de personal paramédico del SAPU de Pudahuel, que constata la muerte de Jhonny, sus padres llaman a carabineros, para que realizara el procedimiento de rigor. El padre de Jhonny, al percatarse de que el carabinero que acude al lugar es el mismo que realizó el control de detención la noche del 29 de marzo a su hijo, lo increpa justificadamente, señalándole que su hijo probablemente murió a causa de los golpes recibidos aquella noche, ante lo cual el carabinero no respondió.

Más tarde, llega hasta el domicilio un policía de civil del departamento de Investigaciones, quien con una cámara procedió a grabar sin justificación alguna el domicilio y el cuerpo de Jhonny por varios minutos, sin ser en ese momento increpado por los consternados familiares de nuestro compañero. Cabe señalar también que dicho policía fue identificado por otros compañeros como el mismo que grabó la marcha del día 29 de marzo.



SENTENCIA EJEMPLAR CONTRA GENOCIDA, EL INVERECUNDO ADRIÁN FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ


Estimados compañeros:
                                           Nuestra querella por delito de torturas no fue en vano. El criminal Adrián Fernández Hernández, ha recibido la pena máxima en esta histórica sentencia dictada por la Ministra Ema Díaz Yevenes.
 
                                             Extractado del fallo condenatorio viene a continuación (el fallo íntegro se adjunta a este correo):
 
"XII - Delito de torturas en las personas de Carlos Hurtado Gallardo, Juan Bernabé Igor Sporman, Luis Orlando Oliveros Angulo, Luis Armando Vargas Coñoel, Juan Orlando Aguilar Angulo, René Orlando Llanquilef Llanquilef, Eliecer Rolando Reyes Gallardo, Ida Estar Torres Santana y Leandro Sanhueza Flores:
 
         CENTÉSIMO TERCERO: Que, a fin de acreditar la existencia de los delitos señalados en el epígrafe, materia del fundamento 1° de la acusación de oficio de fs. 8.685 y de las adhesiones a ella de lo principal de fs 8731 Y 8734, se han reunido en el proceso los siguientes antecedentes:
  1. Nomina del personal de Carabineros de la Tercera Comisaría de fs. 116, 1.473, 1.568, 2.665 y 3.856;
  2. Trascripción de la entrevista video grabada a Odlanier Mena de fs. 154, quién a dijo que en el año 1.978 era Director de la CNI y que para esa época los Comandantes en Jefe resolvieron que las unidades, no la CNI,  hicieran un catastro de los posibles cementerios ilegales que hubiera en cada zona, con el objeto de poder saber que personas podían estar sepultadas y como poder resolver a futuro el problema de la entrega de estos cuerpos, agregó que le sorprendió la extrema sevicia con que se produjo, se procedió en determinado momento, la descripción de crímenes increíbles o pseudo-suicidio;
  3. Declaración por informe de Odlanier Mena Salinas de fs. 195;
  4. Testimonio de Juan Bernabé Igor Sporman de fs. 253, 1.031 y 2.012, quién señaló que el día 27 de septiembre de 1.973, alrededor de las 9:00 a 10:00 horas de la noche llegó un furgón del SAG de color verde a la casa donde vivía con sus padres, tocaron fuerte la puerta y como su dormitorio estaba al lado, abrió y pudo ver al Capitán Fernández con unos 7 u 8 Carabineros todos portando Carabinas cortas, revisaron toda la casa en busca de armas y al no encontrar nada lo sacaron a él y a su hermano Gustavo hacia el exterior, a él lo llevaron al furgón y pudo ver que más atrás traían a su hermano Gustavo los Carabineros, incluido el Capitán Fernández  lo agredían permanentemente con las armas que portaban, la golpiza fue brutal y duro algo de 30 minutos; una vez en el furgón le volvieron a golpear por unos 15 minutos, en esos momentos su hermano ya estaba muy mal herido, razón por la cual los Carabineros tuvieron que subirlo al furgón, donde habían otros detenidos, iban todos apretados como animales, siendo trasladados a la Tercera Comisaría de Carabineros de Rahue, donde primeramente sacaron a su hermano el que no fue ingresado en ningún libro y enseguida bajaron al resto de los detenidos incluido él y los dejaron en un calabozo. Todos los detenidos que estaban con él fueron agredidos mientras le consultaban acerca de supuestas armas y escondites; recuerda que cuando le tocaba su turno, el Capitán Fernández  levantó una mano diciendo a los Carabineros que no lo golpearan. Acto seguido fue mantenido en un calabozo con unos 20 personas que  no conocía, el lugar estaba lleno de orina y excremento. Luego de esto sucedió lo peor y que lo ha tenido afectado todo este tiempo, entendiendo ahí la razón por que no lo habían golpeado, pues le tenían preparado algo peor y que consistió que durante los tres días que estuvo detenido, a diferentes horas y en diferentes momentos, era llevado a la sala donde había quedado su hermano para que viera como lo torturaban. Recuerda que lo dejaban apoyado en la pared  y los Carabineros le apuntaban con sus armas para que no se moviera; mientras esto sucedía a su hermano lo agredían salvajemente  y lo interrogaban. La última golpiza que presencio de su hermano fue antes que le dejaran en libertad, se quejaba por lo que presume eran sus últimos momentos. Hace presente que antes que esto sucediera fue sacado con otros  detenidos a un simulacro de fusilamiento. Luego de quedar en libertad se inició una larga búsqueda de su hermano, encontrándolo recién el 14 de enero de 1.974 en la morgue de esta ciudad, su cuerpo fue encontrado en el Río Pilmaiquén. Estos hechos lo afectaron muchísimo y hasta el día de hoy no puede dejar de olvidar todos  los hechos que presenció;
  5. Listado de responsables detenciones según la Agrupación de Familiares de    Detenidos Desaparecidos de fs. 254;
  6. Declaración de José Delis Rocha Hormazabal de fs. 596, 1.095, 1.322 vta, y 2.037, quién para el 11 de septiembre de 1.973 era Cabo de la Tenencia de Entre Lagos, nunca fue destinado a la Tercera Comisaría de Osorno, pero si dependía de esta Unidad. El día 13 de septiembre de 1.973 el Jefe de la tenencia de Entre Lagos el Suboficial Germán García, lo llevó a la Tercera Comisaría de Carabineros de Osorno donde se le quitó el terciado y se le hizo pasar a la oficina del Comisario Adrián Fernández, quién lo acusó de ser simpatizante de la Unidad Popular por el hecho de ser amigo del subdelegado de San Pablo, quién era del Partido Socialista; él no tenía ninguna actividad política, pero por el solo hecho de ser amigo de él se le tildo como un elemento peligroso. Agrega que en la Tenencia de Entre Lagos se detuvo a varias autoridades locales y según le comentaron sus compañeros, estas personas fueron sacadas de la Unidad en un furgón del SAG por personal de la Tercera Comisaría de Osorno. El Capitán Fernández tenía un grupo para ver lo de los detenidos políticos y siempre eran los mismos que iban a todos lados; estaban el Sargento Aguila, Rafael Pérez Torres, Francisco Inostroza y Bécker que era chofer;
  7. Declaración de Carlos Hurtado Gallardo de fs. 613, 1.036 y 2.027, quién ratificó la querella por torturas de fojas 914 y su declaración prestada a fojas 613 y en cuanto al objeto especifico de la querella dice haber permanecido detenido en la Tercera Comisaría de Rahue entre los días 18, 19 y 20 de septiembre de 1.973 y entre los días 21 y 22 del mismo mes y año. La segunda vez fue objeto de diversos apremios tendientes a averiguar la supuesta existencia de metralletas que habrían estado en su poder,  además de la imputación normal de aquellos que es ser de izquierda pues efectivamente hasta el día de hoy pertenece al Partido Radical. Los apremios psicológicos provenían generalmente del cabo Canales quien señalaba en forma prepotente que era muy poco probable que salieron con vida de ese lugar. También hubo apremios físicos que consistieron en golpes de puño en su abdomen y quemaduras de cigarros en su mano izquierda. Estos apremios se imagina que se realizaron en la planta baja pues a pesar de estar vendados tenía la sensación de bajar un declive y una muy baja temperatura.  Recuerda muy bien la voz del Capitán Fernández cuando instaba a los carabineros a que siguieran preguntando; esta seguro que era Fernández ya que lo conocía e incluso mas de alguna oportunidad salieron juntos. Permaneció detenido en diversos lugares siendo absuelto finalmente;
  8. informe Psicológico perteneciente a Juan Aguilar Angulo de fs. 729;
  9. Declaración de María Eugenia González de fs. 736, quien señaló que su marido Juan Orlando Aguilar Angulo, era simpatizante del partido Demócrata Cristiano, pero en la época del Gobierno de Salvador Allende le dieron el voto aunque nunca estuvieron inscrito en ningún Partido; para ese entonces tenían una Fuente de Soda donde frecuentemente pasaban a consumir licor los carabineros Juan Canales, Francisco Inostroza, Eliseo Aguila y uno de apellido Rosas. El problema se produjo por que estos no pagaban y al decírselos comenzó una persecución de parte de ellos. A fines de septiembre de 1.973 llegaron a la Fuente de Oda en un furgón blanco y negro los carabineros antes mencionados y el Capitán Fernández quienes desde el primer momento comenzaron a golpear a Juan Orlando. La Tercera Comisaría estaba a una cuadra y media de la Fuente de Oda por lo que fue a pedir explicaciones respecto de la detención de su marido, siendo acompañada por su amigo Bruno Villalobos, Cabo de Ejercito actualmente fallecido. En el lugar vio como golpeaban su marido en la Sala de Guardia el carabinero Francisco Inostroza y también el Capitán que estaba con una chaqueta verde como de huaso. Transcurrieron casi dos meses hasta que pudo ver a su marido en la Enfermería de la cárcel de Osorno, él cual estaba tendido con su rostro irreconocible por los golpes y las heridas; su rostro era como de una "prieta" azul; tenía heridas en los brazos y en su cuerpo producida por los fusiles ametralladoras. Él le comentó que esa heridas se las habían hecho los Carabineros en la Tercera Comisaría de Osorno y que cuando lo torturaban lo vendaban así no vio quienes eran; en una oportunidad se le corrió la venda unos segundo y diviso a Canales y a otros cuyos nombres ella no los recuerda. Le dijo que le aplicaron corriente en los oídos, testículos, lengua y ano; razón por la cual su marido quedo estéril y nunca más pudo tener hijos por esos días él tenía 40 años y ella 32 años. Su marido nunca fue condenado por político y quedo libre a mediados del año 1.974 pero quedo con graves secuelas al punto que nunca mas pudo trabajar, debiendo ser ella el sostén de la casa. Hace presente que cuando su marido estaba detenido los carabineros de la Tercera Comisaría fueron a allanar su casa, a ella la golpearon y Canales con el fusil dio vuelta en la que estaba su hijo de 8 meses de nombre Orlando el que hasta el día de hoy tiene fuertes dolores de cabeza lo que ella atribuye a esa caída;
  10. Certificado de Nacimiento de Elizabeth Sanhueza Torres de fs. 889;
  11. Certificado de Defunción de Leandro Sanhueza Flores de fs. 890 y 939;
  12. Certificado de Nacimiento de Orlando Alexander Aguilar González de fs. 891;
  13. Certificado de Defunción de Juan Orlando Aguilar Angulo de fs. 892 y 2.940;
  14. Querellas de fs. 893  y  914;
  15. Croquis y Acta de Inspección Ocular practicada a la Tercera Comisaría de fs. 958;
  16. Ficha de Registro en AEPP perteneciente a Ida Ester Torres Santana de fs. 1.000;
  17. Publicación Titulada "Ayudar a Extremistas" de fs. 1.002;
  18. Declaración de Ida Ester Torres Sanhueza de fs. 1.028 y 3.515 quien para el 11 de septiembre de 1.973 era militante del Partido Comunista, y casada con Leandro Sanhueza Torres con quién vivía en el mismo lugar actual. En Marzo de 1.974 su hija Waly, militante del Partido Comunista le dio la dirección a un joven militante del partido Comunista que había estado detenido y que era estudiante de Medicina, por eso éste llegó a su local y se identificó  "Lalo", le dieron alojamiento unos días ya que luego seguía viaje a Puerto Montt. El día lunes 2 de Abril de 1.974 ella salió a efectuar unos pagos, estando en el Seguro una amiga la llamó contándole que los carabineros se llevaban detenido a su esposo Leandro; decidió entonces pasar primero a su casa a dejar el dinero que andaba trayendo que era bastante y al llegar a la esquina vio una camioneta verde con carrocería baja frente a su casa y su esposo estaba atado y al verla levantó la cabeza y les dijo a los carabineros que ella era su esposa. Se bajo el Capitán, está segura era el Capitán Fernández a quien ella le pidió autorización para pasar al baño pero la verdad con la intención de guardar el dinero pero no la autorizó. La llevaron a la Tercera Comisaría donde el carabinero de guardia de apellido Monsalve la allanó, le sacó la plata, el portaligas y su abrigo y luego la dejó en una caballeriza que deslindaba con un sitio, de piso de tierra que diariamente mojaban con baldes en la mañana y en la tarde, la cual se encontraba con restos de paja y excrementos y orina de animales no se veía para el lado vecino no le dieron   comida y estuvo en el lugar algo de tres meses, la sacaron en algunas oportunidades para ser careada con un campesino; siempre estuvo sola. Su marido también estuvo en la Tercera Comisaría y lo vio y escucho en una sola ocasión que los llevaron a una sala de conferencia donde los carearon; ahí también la llevaron para que vea como flagelaban al campesino; esto lo hacía el mismo Capitán Fernández quien era un hombre inmensamente alto, le tomaba los brazos y se los torcía. En el careo con su marido, éste llorando le pidió que dijera la verdad porque sino la iban a matar y entonces señaló que efectivamente en su casa había estado el joven antes referido quien nunca le dio su nombre y que era amigo de su hija Waly. Estuvo dos años presa quedando en libertad por haber sido absuelta. En cuanto a su marido nunca le comentó con quien estuvo detenido y tampoco se recuperó de lo ocurrido y que hace dos años que falleció;
  19. Documento Titulado "La Guerra Privada del Capitán Fernández" de fs. 1.434;
  20. Certificado médico perteneciente a Juan Bernabé Igor Sporman de fs.1.035;
  21. Declaración de René Orlando Llanquilef Llanquilef de fs. 1.038, quién señaló que el 7 de octubre de 1.973, a la edad de 17 años estudiaba en el Liceo Comercial de esta ciudad, fecha en que la Inspectora General doña Teresa Salgado recibió un llamado telefónico de parte de Carabineros de la Tercera Comisaría  en que le decían que él debía presentarse ante ellos. Fue  a su casa y junto a su madre y hermanas menores se presentó a Carabineros donde le tomaron una declaración y lo dejaron detenido, no lo ingresaron a un calabozo sino que lo dejaron en una sala donde permaneció alrededor de 5 horas. Más tarde, calcula él que a las 22:00 horas, llegó un Carabinero  el que lo vendó y llevó al subterráneo, ya que abrieron unas rejas y bajó unos peldaños, en ese lugar se le hizo sentar en una especie de silla empotrada en el suelo, le sacaron  la chaqueta y le hicieron bajar los pantalones, enseguida le colocaron una especie de trapo en la boca y le aplicaron corriente en la frente y en los testículos, mientras era interrogado respecto de unas personas que buscaban en ese tiempo. El nunca negó ser seguidor del Gobierno legalmente constituido y haber participado en actos públicos. Ignora la identidad de sus torturadores ya que estaba vendado y lo único que supo es que estaba a cargo de la Comisaría don Adrián Fernández. Después de esto fue subido al furgón del SAG y lo llevaron a una población ya que andaban buscando a otras personas. Una vez de vuelta en la Comisaría a él lo dejaron apoyado en la pared para que mirara como golpeaban brutalmente a unos muchachos, en esa oportunidad un Carabinero lo golpeó con la culata de su fusil, a causa de ello se le trizó un diente que  ha la fecha lo mantiene en tales condiciones;      
  22. Testimonio de  Luis Orlando Oliveros Angulo de fs. 1.040, el que señaló que el día 29 de septiembre de 1.973 a la edad de 17 años y mientras cursaba segundo año medio en el Liceo Industrial de Osorno, fue detenido en horas de la noche por personal de Carabineros de la Tenencia de Rahue Alto. Una vez en la Unidad policial fue objeto de diversas golpizas pues se le acusaba de ser lugarteniente de un grupo armado que había planificado un asalto a ese Cuartel. Acusaciones falsas ya que si bien era simpatizante del partido Socialista y candidato al Centro de Alumnos del Liceo, nunca tuvo ninguna participación en otra cosa que no fuera la mencionada. Recuerda que fue encerrado en un calabozo desnudo y cuyo piso tenía alrededor de 15 cms, de agua. Al día siguiente fue trasladado a la Tercera Comisaría de Carabineros de Osorno y encerrado en un calabozo donde en un momento determinado solicitó agua a un Carabinero conocido de nombre Ademar, quién le pasó en una lata, siendo sorprendido por el Carabinero Canales, quién lo sacó del calabozo y fue nuevamente objeto de golpiza, la que consistió básicamente en la aplicación de corriente eléctrica en sus testículos  y golpes con objeto contundente en su abdomen y espalda, a causa de lo cual presenta a la fecha problemas a los riñones; en ese lugar le colocaron una especie de faja con sacos mojados, cree para que no le quedaran señas de los golpes. Permaneció tres meses privado de libertad, para luego ser declarado absuelto sin cargos en su contra. Estuvo dos días en la Tercera Comisaría de Osorno, ubicando al Capitán Adrián Fernández ya que en una oportunidad formaron a todos los detenidos y el trato hacia él fue el más agresivo, e incluso lo señaló con el dedo acusándolo de ser  el más peligroso, pese que a esa fecha tenía 17 años;
  23. Versión de Eliecer Rolando Reyes Gallardo de fs. 1.042, quién señaló que el día 7 de noviembre de 1.973 fue allanado por personal Militar el departamento que ocupaba junto a su mujer y como no encontraron nada se retiraron. Posteriormente el 24 de diciembre de ese mismo año llegó personal de Carabineros manifestando que era requerido por el Capitán Adrián Fernández de la Tercera Comisaría de esta ciudad; fue trasladado en un furgón Fíat a la Tercera Comisaría donde se le negó hablar con Fernández y fue encerrado en un calabozo  sólo y donde en la tarde comenzó a llegar otros detenidos a los que ubicó como simpatizantes de izquierda. En la noche llegaron unos Carabineros quienes le colocaron una capucha y en tono burlesco le dijeron que ahora el Capitán Fernández hablaría con él. Enseguida lo bajaron a una especie de bodega donde había un frío enorme, lo sentaron e interrogaron acerca de su posible vinculación con la Pascua Negra y básicamente sobre un supuesto plan para asesinas a hijos de Oficiales de las Fuerzas Armadas, lo que era absurdo y sin ninguna base real, a causa de ello fue golpeado brutalmente con objetos contundentes en su pecho y espalda hasta perder el conocimiento, despertando al día siguiente en el calabozo de donde fue apartado y dejado en otro sólo, lugar donde llegó un Carabinero y le dijo que podría desplazarse donde quisiera, las puertas estaban abiertas y fue al baño; no escapó ya que recordó que le podían aplicar la Ley de fuga. Fue puesto a disposición de la Fiscalía de carabineros, donde lo interrogaron sobre lo mismo de la Tercera Comisaría, finalmente el día 31 de diciembre de ese año luego de haberlo obligado a firmar una declaración jurada ente Notario, lo dejaron en libertad; en esta declaración afirmaba no haber sido objeto de ningún tipo de apremio, esto era falso pero fue el requisito para quedar en libertad;
  24. Declaración de Elisabet Sanhueza Torres de fs. 1.046, la que manifestó que el día 2 de abril de 1.974, en circunstancias que se encontraba en el Liceo, sus padres fueron detenidos por personal de Carabineros de la Tercera Comisaría de Rahue. Ella no presenció la detención pero sus padres le dijeron haber reconocido a algunos de sus aprehensores como Adrián Fernández y los Carabineros Rojas y Vargas. Sus padres fueron trasladados a la Tercera Comisaría donde fueron objeto de diversos malos tratos de orden psicológicos y físicos. Después de 3 meses de detención vieron a su padre quién estaba sucio y presentaba moretones en su cuerpo, su padre no estaba metido en política y piensa que fue detenido por que su madre era militante del Partido Comunista y antes que ocurran sus detenciones había recibido en su casa a una persona que era requerida por la justicia militar. Su madre permaneció detenida en la Tercera Comisaría algo de 4 meses, y en una sola oportunidad la vieron. Después de 2 años su madre salió en libertad y les relató las diferentes agresiones de que fue objeto en la Comisaría, que consistían básicamente en golpes en todo el cuerpo y torturas psicológicas consistentes en llevarla a ver cuando otras personas, incluido su padre, eran torturados por los Carabineros; no recuerda el nombre de esos Carabineros pero siempre se refirieron a Adrián Fernández como la persona que daba las órdenes y que en muchas oportunidades participó en forma directa en esas torturas. Su padre a causa de estas agresiones padeció y falleció de artrosis severa en su cadera y su madre debió ser operada de una hernia discal a causa de los golpes que recibió;
  25. Testimonio de Orlando Alexander Aguilar González de fs. 1.049, quién señaló que su padre Juan Orlando Aguilar Angulo fue detenido en el año 1.973 cuando él tenía unos meses de haber nacido. Según le contó fue detenido en dos oportunidades por personal de Carabineros de la Tercera Comisaría de Rahue, donde fue objeto de diversos malos tratos; siempre recordaba la aplicación de corriente eléctrica en sus genitales, golpes de pies y puños en su cuerpo, culatazos, amenazas con pistolas puestas en su boca o cabeza. Su padre quedó con secuelas a causas de las agresiones, presentaba un carácter irascible, era nervioso y antes de morir fue perdiendo lentamente la memoria. En una oportunidad se le tomó un escáner, detectándosele una serie de sombras atribuibles a los diferentes golpes que recibió en su cabeza;
  26. Versión de Luis Armando Vargas Coñuel de fs. 1.051, quién dijo que para el 11 de septiembre de 1.973 era militante del Partido Comunista, además tenía un programa en la radio Ramírez, por lo tanto era una persona bastante conocida en la ciudad. Alrededor del 30 de septiembre de 1.973 fue detenido por personal de Carabineros a cargo del Capitán Adrián Fernández, persona a quién conocía perfectamente por el tiempo que trabajó en la Intendencia. Una vez en la Tercera Comisaría fue interrogado permanentemente acerca de su militancia política y la existencia de presunta armas que tenía. Permaneció alrededor de una semana en esta Comisaría, tiempo que no recibió alimentos y donde fue objeto de permanentes golpizas que le realizaban en las mañanas y en las noches, y que consistían en hacerlo arrodillar, procediendo luego los Carabineros a golpearlo con sus puños y con sus armas en el abdomen y espalda, o lo tiraban al suelo de espaldas y saltaban sobre él. Como lo vendaban no vio los rostros de las personas que lo golpeaban, pero siempre eran dos o tres; debido a que se llamaban entre sí, recuerda los nombres de Capitán Fernández, un tal Aguila, Bécker y Muñoz. Después fue enviado a la Cárcel Pública de esta ciudad permaneciendo detenido en diferentes lugares, para quedar en libertad después de 90 días. A causa de las brutales golpizas que recibió mientras permaneció detenido en la Tercera Comisaría, padece hasta el día de hoy diferentes dolores en su espalda, dificultad para dormir y un daño irrecuperable en sus oídos;                           
  27. Libro Titulado "Consejo de Guerra" de fs. 1.672.
      CENTESIMO CUARTO: . Que los elementos probatorios referidos en el motivo anterior, son constitutivos de  presunciones judiciales  que por reunir los requisitos establecidos en el artículo 488 del Código de Procedimiento Penal, son suficientes para dar por establecido en autos que en Osorno en distintas fechas del mes de septiembre de 1973, 7 de octubre , 24 de diciembre de 1.973 y  2 de abril de 1974, un grupo de Carabineros de la Tercera Comisaría, abocados a la detención , encierro y apremio de  personas sindicadas como  dirigentes, militantes o simpatizantes de la Unidad Popular o agitadores políticos, procedieron a la detención  de Carlos Hurtado Gallardo,, Juan Bernabé Igor Sporman,  Luis Orlando Olivares Angulo, Luis Armando Vargas Cuñuel, Juan Orlando Aguilar Angulo, Rene Orlando Llanquilef Llanquilef, Eliécer Rolando Reyes Gallardo, Ida Ester Torres Santana y Leandro Sanhueza Flores, a quienes trasladaron a la Tercera Comisaría de Rahue, Osorno,  donde fueron interrogados  y posteriormente trasladados a un calabozo o subterráneo donde  los agredieron en diferentes partes del cuerpo, con lumas o palos de goma, aplicaron corriente en sus oídos, testículos, lengua y ano, los quemaron con cigarrillos, les hicieron presenciar torturas inferidas a otras personas  a consecuencias de lo cual  resultaron con secuelas físicas y psicológicas  hasta la fecha no superadas., reconociendo la mayoría de las víctimas a un oficial como uno de sus torturadores.
 
       CENTESIMO QUINTO: Que los  antecedentes sumariales referidos en el motivo anterior, son constitutivos del los delitos reiterados de  tortura, previsto  y sancionado en el artículo 150 del Código Penal, con la pena de presidio o reclusión menor en cualquiera de sus grados
 
       DECLARACIÓN INDAGATORIA DEL PROCESADO Y SU PARTICIPACIÓN:
 
       CENTESIMO SEXTO: Que el acusado Adrián José Fernández Hernández en sus declaraciones indagatorias de fs. 23, 276, 384, 717, 718, 1.053, 1.252 vta, 1.918, 1.926, 2.298, 3.216, 3.773 vta, 4.311, 4.837, 4.908, 5.854, 5.985, 6.016, 6.042 y 8.294, respecto de la querella de fs. 893 y  914, que  dice relación a las  presuntas  detenciones de un señor Leandro Sanhueza Flores, Juan Aguilar Angulo, Carlos Hurtado Gallardo, Juan Bernabé Igor Sporman, René Orlando Llanquilef Llanquilef, Luis Orlando Oliveros Angulo, Eliecer Rolando Reyes Gallardo, Ida Ester Torres Santana y Luis Armando Vargas Coñoel, dice ser totalmente falsas, por que él presto funciones en la Prefectura Osorno a cargo de la Tercera Comisaría de Carabineros en calidad de Comisario hasta el día 31 diciembre de 1.973. A partir del 1 de enero de 1.974 fue destinado a la Escuela de Carabineros Carlos Ibáñez del Campo en Santiago, no regresando más esta ciudad a cargo de alguna Unidad policial, como dijo antes pues las personas que permanecieron  detenidas en la Comisaría en ese tiempo fueron puestas directamente a disposición de la Fiscalía Militar, ignorando por lo mismo sus destinos posteriores pues solo hasta allí llegaba su participación. Insiste que le parece muy extraño que se sugiera la comisión de una serie de apremios que jamás pudieron ocurrir. Por ejemplo es absurdo hablar de una instalación eléctrica para la aplicación de tormentos ya que la Tercera Comisaría estaba construida sobre la base de una cota de napas subterráneas por esa razón permanentemente se encontraba inundada, permaneciendo seca a lo sumo en los dos mes de verano.
 
        CENTESIMO SEPTIMO: Que no obstante que el acusado por este delito ha negado toda participación en los hechos señalando que jamás hubo torturas o detenciones ilegales o que estaban en lugares diferentes al de los hechos a la época en que estos ocurrieron, existen en su contra los antecedentes referidos en el motivo centésimo segundo de esta sentencia, en particular los dichos de Juan Bernabé Igor Spormann, Carlos Hurtado Gallardo, María Eugenia González, e Ida Ester Torres Sanhueza, todos ellos víctimas del delito de torturas a que se refieren estos considerando.
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CENTESIMO SEPTUAGESIMO SEXTO: Que el encartado  ADRIÁN JOSÉ FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ aparece responsable como autor de ocho delitos de secuestro calificado, de 17 personas, como autor de tres delitos de homicidio calificado de un total de cinco personas, y como autor de torturas a siete personas y beneficiándole sólo una circunstancia atenuante, de irreprochable conducta anterior, y resultándole mas favorable la determinación de la pena  de conformidad al artículo 509 del Código de Procedimiento Penal, le corresponde la pena  del delito de homicidio calificado , que es de presidio mayor en su grado medio a perpetuo, como le beneficia una atenuante, debe aplicársele en su mínimo, esto es presidio mayor en su grado medio, y por tratarse de reiteración de delitos de la misma especie,  este sentenciador,atendido el número de delitos y la naturaleza de los mismos, aumentara la pena en dos grados , esto es, presidio perpetuo."
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                      Nuestra organización ha hecho un buen aporte a la lucha contra la impunidad, al interponer las dos querellas por un total de nueve víctimas de tortura.
 
                       Es sólo el fallo de primera instancia...... pero esperamos que la Justicia chilena confirme las condenas y el criminal termine sus días en presidio.
 
                       Fraternales saludos
                                                            


Víctor Rosas Vergara 
Abogado 
Presidente de la UNExPP de Chile
 

INVERECUNDO NELSON EDGARDO HAASE MAZZEI, ¡FUNADO!

Nelson Edgardo Haase Mazzei


Jefe Grupo Operativo DINA



C.I. 5.068.426-1



Gerente General De Envases Exportables Haase S.A.


Las Dalias 2689


Comuna De Macul – Santiago


Fonos: 253 0015 - 253 0036


Celular : 09 862 8134



Domicilio Particular


La Parva 777 Dpto. 12


Auto: Mercedes Benz Sf 4307



Oficial de ejercito desde 1967, ingeniero militar, agente de la DINA, jefe de
una de sus brigadas operativas y agente del departamento de electrónica.


Pertenece al circulo mas estrecho de Manuel Contreras.
El 11 de septiembre de 1973 participa en la represión en la zona de Osorno,
como parte del Regimiento Arauco. Tras el fin de la DINA continuó ligado a Contreras
en empresas del rubro turístico.


 


Fue miembro de la sociedad Pedro Diet Lobos, pantalla
comercial de la DINA para encubrir actividades económicas tanto en chile como
en el exterior del pais. A ella, entre varios, también pertenecieron Augusto Pinochet
Hriart, Vanel Vldivieso, Grardo Huber, Pedro Espinoza Bravo, Juan Morales
Salgado, Guillermo Salinas Torres y Julio Cerda Carrasco.



Arrogante, prepotente y despiadado es la forma en que prisioneros
sobrevivientes lo recuerdan, se jactaba porque siempre portaba una picota en su
automovil para usarla en los allanamientos.



Por estos días mantiene la misma actitud como dueño y gerente general de la empresa
envases exportables Haase S. A., maltratando a sus trabajadores y aprovechándose
de las mujeres que ingresan a la empresa, su personalidad prepotente se agudiza
con el consumo excesivo de alcohol, presentándose reiteradamente a sus oficinas
en estado de ebriedad. En la empresa no se permite la organización sindical y
se explota al máximo a los trabajadores.



PARA LOS TORTURADORES, ASESINOS Y SUS COMPLICES


¡NI PERDON NI OLVIDO!


SI NO HAY JUSTICIA, HAY FUNA !





COMISION FUNA


WWW.FUNACHILE.CL
CONSULTAS: WWW.MEMORIAVIVA.COM


REVISTA ANALISIS No. 282 DEL 5 AL 11 DE JUNIO DE 1989.

MINISTRO BILLARD CONDENA A TRES EX POLICIAS POR MUERTE DE SACERDOTE SALESIANO

Fuente:www.cronicadigital.cl/modules.php?name=News&file=article&sid=9721

El ministro de fuero de la Corte de Apelaciones de Santiago condenó a tres ex integrantes de Carabineros por el homicidio calificado del sacerdote salesiano Gerardo Poblete Fernández. El religioso murió producto de las torturas y tormentos que los efectivos policiales le propinaron el 21 de octubre de 1973 en la ciudad nortina de Iquique.

El magistrado Joaquín Billard sentenció a los ex carabineros Blas Barraza Quintero y Froilán Mondaca Sáez a 10 años y un día de presidio como autores del homicidio del sacerdote, mientras que el tercer inculpado identificado como Enzo Meniconi Lorca fue sentenciado a tres años y un día de presidio como encubridor del crimen.

Según se establece en el fallo el religioso salesiano fue detenido ese día junto al seminarista Ricardo Francisco Salgado Torres, alrededor de las 15 horas al interior del Colegio Don Bosco por efectivos de la policía uniformada.

Los Carabineros que realizaron la captura no contaban con ordenes competentes para ingresar ni mucho menos detener a los religiosos. Según se logró establecer, al sacerdote lo habrían culpado de “espiar” las instalaciones y los movimientos de tropas del Regimiento Carampangue de Iquique.

Tras ser detenido fue brutalmente golpeado por el personal de carabineros lo que a la postre causaron la muerte del presbítero salesiano. En esos días, un bando militar informó que el deceso del sacerdote no se debió a apremios ilegítimos sino a un accidente de tránsito donde el padre Poblete habría caído de un furgón policial.

Posteriormente, fue golpeado en el interrogatorio con tal violencia que le causaron la muerte, la que luego pretendió ser justificada con un accidente del tránsito en que el sacerdote se habría caído del furgón policial, hecho que habría sido informada por los diarios de la época.

Santiago de Chile, 5 de noviembre 2007.
Crónica Digital

A TRIBUNALES MALECHORES DE LA MARINA DE TALCAHUANO

 

C O M U N I C A D O    D E    P R E N S A.

 

Ante el Ministro en Visita Extraordiaria de la Corte de Apelaciones de Concepción don Carlos Aldana Fuentes, para el Miercoles 10 de Octubre a las 09.00 horas declararán los implicados en el asesinato el día 9 de Octubre de 1973 de los militantes del MIR de Tomé Miguel Ángel Catalán Febrero, Tránsito Cabrera Ortíz y Héctor Lepe Moraga en Quebrada Honda,  camino de Tomé a Concepción:

Fernando Jiménez Larraín, Fiscal Naval en la época del homicidio y ex Rector de la Santísima Universidad Católica de Concepción;

 

Carlos Benítez, suboficial de dotación del DIM Nº 3 Aldea del Fuerte Borgoño;

 

Oscar Bull, capitán de la Armada, Gobernador de Tomé al momento del homicidio;

 

Arnoldo Schmidlin, Comandante de Gendarmería a la misma época,

 

y los carabineros de Tomé Segundo Rodríguez Ceballos

 

y Héctor Maldonado Castillo aprehensores y torturadores de las víctimas nombradas y de Ricardo Barra Martínez asesinado en la tortura en el Fuerte Borgoño el 28 de septiembre de 1973.

                                   

            Comité de ex Presos Políticos MIR Concepción. 

 

El cobarde le huye a la verdad porque la mentira es como él.

Héctor Sandoval Torres
sandovalt2000@yahoo.com.ar