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LOS INVERECUNDOS DE CHILE

UN MOMIO INTELIGENTE, PERO INVERECUNDO

 

Jorge Schaulsohn Brodsky

Es un momio, pro gringo, un vendepatria, inteligente, pero hideputa. Esta montando un nuevo partido: Chile Primero. Todo lo que dice y ofrece me gustó. Parece una oferta seria, incluso cuando habla de Derechos Humanos. Pero perro viejo no aprende nuevas tretas. Y no es lo que dice lo que hace al hombre, sino sus obras. ¿Cuantos incautos picarán con este nuevo Partido, que es igual a los demás? Más de lo mismo, los mismos perros con distintos collares. Es incalculable la sinvergüenzura de esta clase de chupadores del bote. Encontré este blog con parte de su historial. El típico historial de cualquier inverecundo.

Máximo Kinast Avilés

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Jorge Schaulsohn Brodsky

Fuente: http://ffapfernando.blogspot.com/2005/08/jorge-schaulsohn-brodsky.html

 




Jorge Schaulsohn Brodsky:

El ex diputado del Partido por la Democracia (PPD) dice estar "felizmente" casado hace 31 años. Junto a a su socio y amigo Andrés Allamand creó hace algún tiempo su actual fuente laboral, un bufete de abogados "Allamand & Schaulsohn", al cual le dedica el mayor de los tiempo, en cuanto a lo que trabajo se tarata.

Como mayor Hobby Schaulsohn, de decendencia judía, reconoce tener debilidad por los autos, sobre todo por los antiguos, dice coleccionar este tipo de autos, llegando a tener en la actualidad cuatro llamativos modelos, "parte de su familia" dice.

Otro público fanatismo del ex candidato a alcalde de Santiago por la Concertación en las pasadas elecciones, son sus hijos, a los cuales los define como "lo más importante que me pasó en la vida" y a los que trata de dedicarles el mayor de los tiempos, "siempre y cuando el trabajo lo permite", dice el abogado.

Al hablar de una deficiencia que pueda tener este político y empresario, no basta con ser muy investigativo para darse cuanta de su evidente impaciencia, incluso si hay una frase que pueda graficar a Schaulsohn seguramente no sorprende a nadie cuando dice que la que más lo identifica es la de "un hombre acelerado".

Dice ser un hombre exitoso e inteligente, pero no deja de reconocer que hay cosas que no han salido a la perfección, por ejemplo perder en la comuna de Santiago fue una frustración tremenda para el político, pero el mismo reconoce que hay cosas que ayudan a salir adelante y luchar por lo que uno quiere.

Además, pese a denominarse una persona exitosa e inteligente, no deja de manifestar su enojo y frustración por no ocupar el puesto de Alcaíno, pero de todos modos dice que lo hará algún día, este punto es una tarea pendiente en su vida. No le gusta perder y por si fuese poco odia que lo contradigan, enojándose incluso cuando lo hacen sus propios hijos.

La comida favorita, o más bien el plato favorito de este particular político es el Pollo al ajillo, el cual por lo menos una vez a la semana se come en su casa. Y si no es pollo, es pescado dice, ésto ya que detesta cualquier cosa que tenga grasa. Es parte de su rutina también dormir siesta todos los días, una costumbre que dice haber copiado de su padre, muy necesaria y intransable cree. Desde su infancia se declara un hombre optimista, pese a los "traumas" que pudo tener, como el de un discurso con el cierre abierto que dio en el colegio, siempre supo ver la luz en la oscuridad, dice no haberse deprimido nunca.

Lo que más le molesta es llegar atrasado y demorarse en un taco, sobre todo cuando tiene cosas importantes que hacer, principalmente cuando era miembro de la Cámara Baja.

Schaulsohn ha proclamado urbi et orbi su postura liberal en lo económico y pro-norteamericana en lo internacional. Lo hace desde sus columnas en El Mercurio y La Tercera, dónde encuentra una calurosa acogida. En ellas ha escrito en favor de la "flexibilidad laboral", en apoyo a la invasión a Irak y en defensa del gran capital nacional y transnacional. Se mueve como pez en el agua en las cúpulas del poder. Hizo lobby en favor del Grupo Saieh, cuando a nombre de éste intentó bloquear la publicación del libro de María Olivia Monckeberg sobre los grupos económicos en Chile.

 

 

LA INVERECUNDA DERECHA CHILENA O EL ZORRO CUIDANDO GALLINAS

¿Hasta adónde alcanza la inmoralidad y sinvergüenzura de la Derecha en Chile? Los inductores, cómplices y encubridores de la sangrienta y atroz dictadura del Innombrable 'Daniel López', son los mismos que ahora definen, deciden y 'defienden' los Derechos Humanos en Chile.

¡¡Me dan asco, hideputas!!

Máximo Kinast

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NO ES POSIBLE!... LA DERECHA CHILENA PRESIDE COMISIONES DE DD.HH. EN EL CONGRESO

*Por Iván Gutiérrez Lozano

Difundido por Política Cono Sur

“Representantes de la derecha chilena asumieron la dirección de las comisiones de Derechos Humanos en ambas cámaras del Congreso”, así reza los lid o bajadas de los cables de las agencias de noticias internacionales. Parece que los parlamentarios demócratas se olvidaron de 17 años que tiñó de sangre, exilio y cárcel al país.

La diputada Karla Rubilar, de Renovación Nacional (RN), ocupó la presidencia de esa comisión en la de Diputados, mientras el senador Andrés Chadwick, de Unión Demócrata Independiente (UDI), encabeza esa instancia en el Senado.

No es posible, que los parlamentarios de la Concertación dieran el sí a tan contradictorio acuerdo político. Las organizaciones de derechos humanos, la propia Central Unitaria de Trabajadores de Chile y las organizaciones sociales en general, hace algunas semanas alertaron de este contubernio.

El ex presidente de la comisión de Derechos Humanos del Senado, el socialista Jaime Naranjo, restó dramatismo al hecho y dijo que “hay gente más sensible que cree que esto es como un terremoto, que puede ser una vuelta al pasado, un cambio de folio, pero yo no exageraría”.

“Yo no veo nada grave”, dijo “ni que pueda alterar la postura que ha tenido nuestro país en materia de Derechos Humanos”, agregó.

¿Cuál es la postura que ha tenido Chile en materia de Derechos Humanos en estos 18 años de democracia?. Ha sido una especie de macabro equilibrio entre las justas demandas de justicia de los familiares de las victimas de la dictadura de Pinochet, contrarestado con una hipócrita actitud de los victimarios que cuando han llegado a los tribunales. Ellos han mentido y eludido sus responsabilidades ante el secuestro, la tortura y el crimen.

Pero, lo más inverosímil de este acuerdo, es que muchos parlamentarios de la Concertación vivieron en carne propia la cárcel, el destierro y la ignominia, pero son ellos, perdón, usted señor legislador (a), los que hoy entregaron a manos de esa derecha que todavía respalda a aquellos que lo torturaron, lo exiliaron y lo encarcelaron, el poder de conducir la nueva doctrina de derechos humanos de Chile.

La pregunta que se hacen hoy millones de demócratas, como yo, ¿Qué derechos humanos o sociales defenderán la señora diputada Karla Rubilar o el senador Andrés Chadwick?, presidentes de las comisiones de derechos humanos de la Cámara de Diputados y Senadores.

La ética y moral sobre la correcta conducta humana y ciudadana nos señala que quienes no han defendido los derechos humanos están, no sólo a la luz del derecho, inhabilitados para dirigir o conducir los destinos de una instancia republicana, como es la comisión de derechos humanos de la Cámara Baja y Alta de esta nación.

Nuestro país ha sido sancionado reiteradamente por organismos internacionales por no respetar adecuadamente los derechos de los trabajadores, de los pueblos originarios, pobladores y estudiantes.

Ustedes, señores parlamentarios de la Concertación, sobre sus conciencias recaerán las voces de miles de detenidos desaparecidos, ejecutados políticos y de los millones de chilenos excluidos que seguirán pidiendo, responsablemente de vosotros; verdad, justicia y castigo efectivo a los culpables.

La pegunta que nos queda: ¿si los presidentes de esas comisiones levantaran su voz en defensa de las grandes mayorías?.

Se equivocan aquellos parlamentarios que pretenden socavar la memoria histórica de una ciudadanía que ha clamado y, aun clama, que sólo la justicia efectivamente trae consigo el desarrollo y la paz social.

Para finalizar, quiero citar al P. José Aldunate, sacerdote Jesuita, Doctor en Moral y fundador del Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo y miembro de nuestro Consejo Editorial: “Por esto seguiremos mostrando a la cabeza que se yergue soberbia y piensa en términos de oro y a los brazos que son de bronce y se creen invencibles, esos pies de barro que lo sustentan: La práctica de la tortura, barro que vuelve vano al oro y hace débil al bronce. Sobre todo, seguiremos mostrando obstinadamente esos pies a la conciencia nacional. Saltará por alguna parte –o por muchas– la chispa que reanimará el alma de la nación; ésta comprenderá en forma nueva y sabrá expresarlo en nuevas instituciones, que Chile está llamado a ser un país de hermanos”
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*Director del diario electrónico Crónica Digital de Chile.

 

 

CARABINEROS DEL CHILE DE BACHELET VUELVE A ASESINAR

Carabineros asesina a joven mapuche en conmemoracion del joven combatiente.
Por Red Hiphopactivista

Ante la muerte de Jhonny Cariqueo Yánez, ocurrida el 31 de marzo de 2008, a causa de un infarto cardíaco ocasionado por la golpiza sufrida el día 29 de marzo mientras se encontraba detenido por carabineros, declaramos lo siguiente:

El recién pasado 29 de marzo, distintas organizaciones socio-políticas de la zona poniente (Pudahuel- Lo Prado) convocaron a una marcha en conmemoración del día del Joven Combatiente.. Esta marcha se inició cerca de las 20:20 horas en la intersección de las calles Errázuriz con San Pablo, y desde su inicio fue fuertemente cercada por un numeroso contingente de Fuerzas Especiales de Carabineros, acompañados de la Policía de Investigaciones. La marcha se realizó de manera pacífica, evitando todo tipo de confrontación, para resguardar la integridad de los participantes.

La marcha finalizó con la inauguración de la plaza "29 de marzo", en la intersección de las calles La Estrella con San Francisco, cerca de las 21:20 horas. Al llegar a dicho lugar, los asistentes fuimos fuertemente rodeados por un numeroso y excesivo aparataje de Fuerzas Especiales, y tras leer por última vez el comunicado a la población y hacer público el monumento a los luchadores sociales, caídos durante dictadura y en democracia, los participantes iniciaron tranquilamente su retirada del lugar. En aquel momento, el contingente policial inició una verdadera cacería contra los asistentes, logrando detener de manera extremadamente violenta a cerca de 30 manifestantes.

En ese momento, Jhonny en compañía de dos compañeros del colectivo "Puño en alto", al cual pertenecía, se retiran a salvo del foco de represión, y 10 minutos más tarde, mientras caminaban por la Plaza Víctor Jara, fueron intersectados por un furgón del GOPE, y tras recibir una golpiza son detenidos y derivados a la 26° Comisaría de Pudahuel, siendo constantemente agredidos física y verbalmente. Tras constatar lesiones, las agresiones físicas a todos los detenidos se hicieron cada vez más crueles.

Jhonny sufría de problemas cardíacos, y a consecuencia de las brutales golpizas y constantes azotes propinados por Carabineros durante su detención, comenzó a sentir un intenso dolor en el pecho y un brazo, dando un desesperado aviso de su situación al personal policial encargado de su vigilancia. El carabinero que lo vigilaba, le señaló que sólo le daría atención cuando lo viese "tirado en el suelo, tiritando y vomitando".

Por otra parte, el argumento formal de la institución era el no tener disponible un vehículo para su traslado a un Centro de Urgencias, sin embargo se constataba que en el lugar se disponia de dos camionetas. Pero, tras la insistencia del compañero, y al observar su preocupante estado de salud, fue trasladado más tarde al Servicio de Urgencias, en donde se le puso una inyección para calmar los dolores, y señalaron que el paciente debía realizarse los exámenes con urgencia, pese a lo cual Carabineros procedió a devolverlo a la celda donde se encontraba, sin tener consideración alguna con su crítico estado de salud, continuando con las brutales golpizas y las condiciones de hacinamiento característico de las celdas.

Alrededor de las 08:30 horas del día siguiente, todos los detenidos de la jornada fueron derivados a la 1° Comisaría de Santiago, donde las vejaciones y agresiones se intensificaron. Jhonny fue liberado cerca de las 16:00 horas de ese día, llegó a su hogar cerca de una hora más tarde, en donde se dispuso a descansar tras la interminable noche anterior.

El lunes 31 de marzo, cerca de las 14:00 horas Jhonny se recostó en su cama, y comenzó a mostrar claros síntomas de un infarto, el que pese a los intentos desesperados de asistencia de sus padres y amigos, en pocos minutos ocasionó su muerte.

Tras la llegada de personal paramédico del SAPU de Pudahuel, que constata la muerte de Jhonny, sus padres llaman a carabineros, para que realizara el procedimiento de rigor. El padre de Jhonny, al percatarse de que el carabinero que acude al lugar es el mismo que realizó el control de detención la noche del 29 de marzo a su hijo, lo increpa justificadamente, señalándole que su hijo probablemente murió a causa de los golpes recibidos aquella noche, ante lo cual el carabinero no respondió.

Más tarde, llega hasta el domicilio un policía de civil del departamento de Investigaciones, quien con una cámara procedió a grabar sin justificación alguna el domicilio y el cuerpo de Jhonny por varios minutos, sin ser en ese momento increpado por los consternados familiares de nuestro compañero. Cabe señalar también que dicho policía fue identificado por otros compañeros como el mismo que grabó la marcha del día 29 de marzo.



EL ASESINATO DE PAULINA AGUIRRE

TAMBIÉN RECORDAMOS HOY A PAULINA AGUIRRE

Artículo difundido por Política Cono Sur 

Asesinada ese mismo fatídico día 29M de 1985

Por el homicidio calificado de Paulina Aguirre están procesados y acusados como autores Álvaro Corbalán Castilla, mayor de ejército y jefe operativo de la CNI; Krantz Johans Bauer Donoso, teniente coronel de ejército en retiro, que entonces dirigía la Brigada Azul de la CNI bajo el mando de Corbalán; Miguel Ángel Soto Duarte, mayor de Carabineros en retiro, alias “El Paco Aravena”; Alejandro Astudillo Adonis, oficial de la FACH; y Jorge Claudio Andrade Gómez, teniente coronel de ejército en retiro, subcomandante del cuartel Borgoño.

Fue Soto Duarte quien disparó las balas que provocaron la muerte inmediata de Paulina. Cuando ya había caído, Astudillo Adonis y Andrade Gómez le continuaron disparando. Corbalán y Bauer dieron las órdenes, siguieron paso a paso el “operativo” y se encargaron del montaje para simular un enfrentamiento.


MILITANTE PRECOZ

Paulina Aguirre pidió ingresar al MIR a los 15 años. A esa edad ya había comprendido de sobra lo que era vivir en dictadura. Vio a su padre, Luis Aguirre Smith, terriblemente torturado en Calama y después tras las rejas de la Penitenciaría de Santiago. Su tío Pedro, trabajador de Chuquicamata, estuvo recluido en la cárcel de Copiapó y su tío Carlos Acuña Álvarez fue fusilado en Antofagasta. “Ella quiso luchar contra los crímenes cometidos por la dictadura". Esperaba crear una sociedad más humana, justa e igualitaria -recuerda hoy su padre-. Paulina era una bella niña que continuaba asistiendo al Liceo Valentín Letelier en cursos vespertinos. Dibujaba y tocaba la guitarra con sus compañeros y amigos. Y escribía, sin olvidar jamás su compromiso político”. A su padre le dejó versos como éstos:

Cuando el dolor,
la sangre, el odio y la muerte
son necesarios,
miles de manos se tienden
para tomar las armas.
Acuérdense ustedes de mí
Siempre.


La joven militante, cuyo nombre político era “Luisa”, trabajó cinco años en la clandestinidad. Sus padres estaban separados y vivían en el exilio. Luis Aguirre en Francia y su madre, María Eugenia Tobar Andrade, en Suecia. Es poco lo que se sabe de los últimos años de Paulina en Chile. Sí se han podido reconstituir, a grandes rasgos, sus pasos previos al asesinato.


UNA GRIETA EN EL MURO

A comienzos de 1985, Paulina Aguirre arrendó una cabaña de madera en el interior de una parcela, en calle Pastor Fernández 16.100, en la comuna de Lo Barnechea.
Según el testimonio de un testigo, la misma vivienda había sido alquilada anteriormente por una mujer de unos 30 años, que dijo ser fotógrafa y a quien visitaba un hombre de la misma edad. En las noches, los vecinos sentían que martillaban, como si estuvieran realizando un trabajo de carpintería. La mujer abandonó la cabaña intempestivamente, al día siguiente de un robo en una casa vecina que motivó la presencia de personal de Investigaciones.

En los primeros días de marzo, la zona central del país fue estremecida por un terremoto y una profunda grieta resquebrajó la única pared de cemento de la cabaña donde vivía Paulina. La dueña -María Victoria Esquivel, hoy fallecida-, quien residía en el mismo recinto, le pidió que se mudara a una pieza de su casa mientras reparaban la cabaña. Pero ella optó por trasladarse transitoriamente a casa de su abuela, en la Villa Cumbres Andinas de la comuna de Macul, donde vivían su hermano, una tía y una prima.

El 27 de marzo, los maestros que efectuaban reparaciones en la cabaña debieron derribar la pared dañada y en el interior de un tabique de madera descubrieron paquetes de municiones. Alertaron a la propietaria y ésta dio aviso al Ministerio de Defensa. Al lugar llegó un equipo de la CNI, que posteriormente anunció a la prensa el hallazgo de armas, municiones y amongelatina. Dentro y fuera de la vivienda quedó una guardia permanente de la CNI esperando el regreso de Paulina.

El contratista a cargo de los trabajos, Luis Valenzuela Pérez, declaró durante el proceso que vio al agente de la CNI a cargo del equipo mostrarle una serie de fotos a la dueña de la parcela y que ésta reconoció en una de ellas a la joven arrendataria de la cabaña, como también a otra mujer que le había servido de aval al momento de concertar el alquiler. Valenzuela señala, además, que les afectó cuando supieron de la muerte de la muchacha “debido a que sentíamos que por nuestro trabajo había resultado muerta esta joven” y que la dueña de la propiedad estaba molesta “ya que estimaba que la cantidad de personas que se encontraba oculta al interior de la parcela y en los alrededores, podría haber actuado en forma diferente, deteniendo a la joven sin matarla”.

Según la versión “oficial” entregada por la CNI, Paulina regresó el 29 de marzo, a las 23.15 horas. La parcela estaba plagada de esbirros de la CNI, ocultos entre los árboles. Cuando la joven abrió la puerta del antejardín, le habrían ordenado que se detuviera e identificara. Entonces, ella habría sacado un arma de su bolso con la que supuestamente disparó a los agentes.

Al repeler el ataque, éstos la habrían herido mortalmente. El informe de autopsia registra ocho entradas de bala, dos de las cuales le atravesaron la cabeza. La muerte fue instantánea.

La investigación realizada durante el actual proceso reveló que Paulina estaba siendo seguida con anterioridad, que iba desarmada y que la asesinaron a sangre fría. Una vez cometido el crimen, llegaron al lugar Álvaro Corbalán y Kranz Bauer -ambos procesados por la Operación Albania y el primero condenado a prisión perpetua por el homicidio del carpintero Juan Alegría Mundaca-, para
supervisar el resultado de la “operación”, alterar el sitio del suceso y hacer la denuncia del “enfrentamiento”. Esa fue la información que se dio a conocer a la población chilena a través de la prensa.

 

EN BUSCA DE LA VERDAD

Como ocurrió con muchos otros casos, por el homicidio de Paulina Aguirre se inició un proceso en la justicia militar que quedó en nada. El Segundo Juzgado Militar de Santiago no se orientó a indagar sobre la muerte de la joven militante del MIR, sino a investigar los delitos de tenencia ilegal de armas y conducta terrorista. Poco después, el caso fue sobreseído debido a que la autora de esos delitos había muerto en un enfrentamiento. Eso fue todo.

Al comienzo de la década del 90, sus familiares declararon ante la Comisión de Reconciliación, Verdad y Justicia. Luego de investigar, la comisión expresó en el Informe Rettig su convicción de que “Paulina Aguirre pudo ser detenida, sin embargo fue ultimada por efectivos de la CNI cuando regresaba a su domicilio, sin que hubiese habido oposición de su parte”. El 2001, Luis Aguirre Smith, residente en Francia, presentó una querella ante el juez Juan Guzmán por intermedio del abogado de derechos humanos Francisco Bravo contra Augusto Pinochet y quienes resulten responsables de los delitos de homicidio calificado y asociación ilícita genocídica cometidos contra su hija.

Durante el proceso en la justicia militar, Salas Wenzel había dado el nombre de dos personas -“Jaime Aravena Parada” e “Iván Stuar Briceño”- que habrían participado en el operativo. Como es de suponer, eran “chapas”, lo que se demostró en ese mismo proceso.

Posteriormente, en el 2001, el actual comandante en jefe del ejército Juan Emilio Cheyre, quien entonces tenía el cargo de jefe del estado mayor general del ejército, se negó a entregar al ministro de fuero Juan Guzmán la nómina de militares que cumplían funciones en la CNI en 1985, diligencia que había solicitado la parte querellante. Sólo argumentó que esa información es “un antecedente secreto conforme lo dispuesto en el artículo 436 del Código de Justicia Militar”. Esa fue toda la “colaboración” que prestó el ejército para aclarar el crimen, lo que desmiente el discurso reconciliatorio y pro derechos humanos del general Cheyre. Con los escasos antecedentes disponibles, el ministro de fuero Juan Guzmán despachó una orden de investigar al Departamento V
de la policía de Investigaciones, que cumplió una labor decisiva en la pesquisa.

Estableció que dentro de la CNI el aparato encargado de la represión contra el MIR era la denominada Brigada Azul, y que el asesinato de Paulina Aguirre tenía las mismas características de otros cometidos antes y después de su muerte, los que también se presentaron como “enfrentamientos”. Un precedente inmediato era el homicidio de Fernando Vergara Vargas, abatido en la calle el 15 de diciembre de 1984 cuando regresaba a su casa. Los falsos enfrentamientos fueron la forma que adquirió en los años 80 la política de exterminio contra quienes estaban en
la lucha antidictatorial. Hay testigos que escucharon en 1986 a Hugo Salas Wenzel, director de la CNI, diciéndole a Álvaro Corbalán que “ya no quiero más detenidos”.

El Departamento V de Investigaciones logró identificar a un número importante de agentes de la Brigada Azul y, con la orientación de la parte querellante, solicitó información judicial a otros jueces que investigaban delitos cometidos por la CNI en esos años. La primera luz para dar con los autores la proporcionó una agente de esa brigada de la CNI, Ema Verónica Ceballos Núñez, perteneciente
a la Armada, quien declaró que el operativo en El Arrayán, en el que ella dijo no haber participado, fue comentado en la Brigada Azul por un sujeto denominado “El Paco Aravena”, quien tenía la particularidad de estar estudiando Leyes. Este hombre, según Ema Ceballos, se jactaba de haber dado muerte a Paulina Aguirre, lo que a ella le molestó mucho, porque consideraba un acto de cobardía haber matado a una muchacha tan joven y sin defensa. Esos datos fueron determinantes.

A su vez, otros agentes de la CNI fueron entregando nuevos antecedentes. Uno de ellos admitió que fue un montaje, que la joven estaba siendo seguida hacía aproximadamente un mes. Luego, Ema reconoció al “Paco Aravena” en una serie de fotos que le mostró el ministro a cargo de la investigación. Fue identificado como Miguel Ángel Soto Duarte. Es decir, el pacto de silencio se comenzaba a romper, lo que permitió ir precisando la identidad de quienes participaron en el operativo y a quienes correspondían las chapas entregadas por Salas Wenzel.

En octubre del 2003, cuando se distribuyeron procesos para descongestionar el trabajo del juez Guzmán, el caso pasó a manos del ministro de fuero Jorge Zepeda, quien continuó trabajando, ahora con el equipo de inteligencia de Investigaciones, y tomó declaraciones a aproximadamente veinte ex agentes de la CNI.

En definitiva, llegó a la conclusión que Paulina Aguirre había sido objeto de un seguimiento coordinado por radio durante todo el trayecto hasta la parcela. Eso coincide con otras informaciones. El hermano de la joven, Luis Aguirre Tobar, y una prima, Ana Andrade, observaron un furgón Suzuki de color blanco que circulaba en torno a la casa de la abuela, donde ella había buscado refugio en los días previos al asesinato.

Lo más sencillo fue desbaratar el montaje del “enfrentamiento”. La CNI repitió errores cometidos en otros casos similares, como poner el arma en la mano izquierda de la muchacha -que no era zurda-, usar una pistola con la cual no se había disparado y ausencia de restos de pólvora en la mano de la joven. “No se preocuparon de esos detalles, que son fundamentales, porque evidentemente pensaron que esto jamás sería investigado”, señala el abogado querellante Francisco Bravo.

La investigación judicial no confirma ni desmiente el hallazgo de armamento en la vivienda de la militante del MIR, porque se orientó exclusivamente a aclarar el homicidio. “Aparentemente, había barretines -dice el abogado querellante-, pero Paulina lo habría ignorado”. Qué es lo que realmente había es algo difícil de comprobar, porque la CNI aisló la cabaña mientras la registraba y después
informó de una larga lista de municiones, armas y explosivos encontrados en su interior.

En la actualidad, varios de los acusados se encuentran en libertad provisional.

Krantz Bauer quedó libre bajo fianza a pocos días de haber sido detenido. Lo mismo ocurrió con Miguel Soto Duarte, autor de los disparos mortales. A Jorge Andrade le concedieron la libertad, pero casi de inmediato fue revocada por un dictamen de la Octava Sala de la Corte Suprema por considerarlo “un peligro para la seguridad de la sociedad debido a la forma y circunstancias del delito
investigado”. Sin embargo, insistió y finalmente obtuvo la libertad provisional.
Pero estos serán los últimos días en que los asesinos de Paulina Aguirre gozarán de ese beneficio al que con tanta facilidad acceden los violadores de derechos humanos. El ministro Jorge Zepeda Arancibia tiene la palabra.

De criminales y cómplices

Para el abogado querellante Francisco Bravo López, la investigación del asesinato de Paulina Aguirre llegó a buen término debido a la diligencia del Departamento V de Investigaciones y a la efectiva actuación de los ministros de fuero Juan Guzmán y Jorge Zepeda. Y, desde luego, gracias a la colaboración de algunos ex agentes de la CNI.

Al respecto, distingue dos actitudes en los violadores de derechos humanos.

- Álvaro Corbalán es de los que no demuestran ningún grado de arrepentimiento, va a morir en la suya, sin reconocer nunca que lo que hizo estuvo mal -dice el abogado-. Es la mentalidad del fanático, que se enceguece y cree que mató por la patria, y que si la historia se repite lo haría igual o peor. Esa es la lógica de los Krasnoff, los Moren Brito y los Manuel Contreras, de los represores más crueles que hubo en Chile. Esto difiere de la actitud de otros que han colaborado con la justicia, que generalmente son de rango inferior y quienes, en muchos casos, fueron ejecutores materiales de los crímenes. No creo que colaboren sólo por conveniencia -rebaja de penas u otras-, sino porque tienen una carga en la conciencia que les está pesando demasiado y que se manifiesta especialmente cuando envejecen y empiezan a pensar en la muerte”.

¿Por qué cree que decidieron matar a Paulina Aguirre?

“Simplemente porque era militante del MIR. También hay distintas tesis extrajudiciales sobre las motivaciones de Álvaro Corbalán para ejecutar asesinatos, operativos o montajes, más allá de la política de Estado de la época para reprimir a ciertos sectores políticos del país. Habría motivaciones
pecuniarias -el robo de las posesiones de las víctimas, como ‘botín de guerra’- y también de prestigio. La mayor parte de los supuestos enfrentamientos se producía en épocas de evaluación del personal de la CNI. Corbalán tenía -y tiene- muchos enemigos en el interior del ejército por su personalidad
arrogante, porque se jactaba de tener contacto directo con las autoridades de más alto rango, por manejar muchísima información. Así, actuar en este tipo de hechos le hacía merecedor de buenas calificaciones, porque se le veía como un hombre efectivo en la lucha antisubversiva”.

¿Se siente satisfecho con los resultados de este proceso?

“Sí, el asesinato está aclarado. Pero me quedé con una espina clavada. En mi opinión, la justicia también debería orientar sus indagaciones hacia las fiscalías militares, como ocurrió en los casos de Tucapel Jiménez y Berríos, porque formaron parte de un aparato organizado de poder que cooperó en estos crímenes. Es decir, hubo complicidad de fiscales y jueces militares, lo que implica colaboración en el delito que se cometía. En la Operación Albania, el gran argumento de la defensa fue que habían actuado porque existía una orden de investigar, y efectivamente hubo un decreto judicial que emanó de un tribunal militar mediante el cual se le dio manga ancha a los agentes de la CNI para hacer y deshacer. De esa manera, bajo un manto de aparente formalidad o legalidad se cometieron crímenes espantosos. Como se ve en el caso de Paulina Aguirre, la justicia militar no sólo no hizo su trabajo, sino que se ocupó de blanquear crímenes. En general, creo que en los casos de violaciones de derechos humanos hay que seguir indagando esa veta”
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Texto: Patricia Bravo, Revista Punto Final, Santiago de Chile, marzo de 2004

SENTENCIA EJEMPLAR CONTRA GENOCIDA, EL INVERECUNDO ADRIÁN FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ


Estimados compañeros:
                                           Nuestra querella por delito de torturas no fue en vano. El criminal Adrián Fernández Hernández, ha recibido la pena máxima en esta histórica sentencia dictada por la Ministra Ema Díaz Yevenes.
 
                                             Extractado del fallo condenatorio viene a continuación (el fallo íntegro se adjunta a este correo):
 
"XII - Delito de torturas en las personas de Carlos Hurtado Gallardo, Juan Bernabé Igor Sporman, Luis Orlando Oliveros Angulo, Luis Armando Vargas Coñoel, Juan Orlando Aguilar Angulo, René Orlando Llanquilef Llanquilef, Eliecer Rolando Reyes Gallardo, Ida Estar Torres Santana y Leandro Sanhueza Flores:
 
         CENTÉSIMO TERCERO: Que, a fin de acreditar la existencia de los delitos señalados en el epígrafe, materia del fundamento 1° de la acusación de oficio de fs. 8.685 y de las adhesiones a ella de lo principal de fs 8731 Y 8734, se han reunido en el proceso los siguientes antecedentes:
  1. Nomina del personal de Carabineros de la Tercera Comisaría de fs. 116, 1.473, 1.568, 2.665 y 3.856;
  2. Trascripción de la entrevista video grabada a Odlanier Mena de fs. 154, quién a dijo que en el año 1.978 era Director de la CNI y que para esa época los Comandantes en Jefe resolvieron que las unidades, no la CNI,  hicieran un catastro de los posibles cementerios ilegales que hubiera en cada zona, con el objeto de poder saber que personas podían estar sepultadas y como poder resolver a futuro el problema de la entrega de estos cuerpos, agregó que le sorprendió la extrema sevicia con que se produjo, se procedió en determinado momento, la descripción de crímenes increíbles o pseudo-suicidio;
  3. Declaración por informe de Odlanier Mena Salinas de fs. 195;
  4. Testimonio de Juan Bernabé Igor Sporman de fs. 253, 1.031 y 2.012, quién señaló que el día 27 de septiembre de 1.973, alrededor de las 9:00 a 10:00 horas de la noche llegó un furgón del SAG de color verde a la casa donde vivía con sus padres, tocaron fuerte la puerta y como su dormitorio estaba al lado, abrió y pudo ver al Capitán Fernández con unos 7 u 8 Carabineros todos portando Carabinas cortas, revisaron toda la casa en busca de armas y al no encontrar nada lo sacaron a él y a su hermano Gustavo hacia el exterior, a él lo llevaron al furgón y pudo ver que más atrás traían a su hermano Gustavo los Carabineros, incluido el Capitán Fernández  lo agredían permanentemente con las armas que portaban, la golpiza fue brutal y duro algo de 30 minutos; una vez en el furgón le volvieron a golpear por unos 15 minutos, en esos momentos su hermano ya estaba muy mal herido, razón por la cual los Carabineros tuvieron que subirlo al furgón, donde habían otros detenidos, iban todos apretados como animales, siendo trasladados a la Tercera Comisaría de Carabineros de Rahue, donde primeramente sacaron a su hermano el que no fue ingresado en ningún libro y enseguida bajaron al resto de los detenidos incluido él y los dejaron en un calabozo. Todos los detenidos que estaban con él fueron agredidos mientras le consultaban acerca de supuestas armas y escondites; recuerda que cuando le tocaba su turno, el Capitán Fernández  levantó una mano diciendo a los Carabineros que no lo golpearan. Acto seguido fue mantenido en un calabozo con unos 20 personas que  no conocía, el lugar estaba lleno de orina y excremento. Luego de esto sucedió lo peor y que lo ha tenido afectado todo este tiempo, entendiendo ahí la razón por que no lo habían golpeado, pues le tenían preparado algo peor y que consistió que durante los tres días que estuvo detenido, a diferentes horas y en diferentes momentos, era llevado a la sala donde había quedado su hermano para que viera como lo torturaban. Recuerda que lo dejaban apoyado en la pared  y los Carabineros le apuntaban con sus armas para que no se moviera; mientras esto sucedía a su hermano lo agredían salvajemente  y lo interrogaban. La última golpiza que presencio de su hermano fue antes que le dejaran en libertad, se quejaba por lo que presume eran sus últimos momentos. Hace presente que antes que esto sucediera fue sacado con otros  detenidos a un simulacro de fusilamiento. Luego de quedar en libertad se inició una larga búsqueda de su hermano, encontrándolo recién el 14 de enero de 1.974 en la morgue de esta ciudad, su cuerpo fue encontrado en el Río Pilmaiquén. Estos hechos lo afectaron muchísimo y hasta el día de hoy no puede dejar de olvidar todos  los hechos que presenció;
  5. Listado de responsables detenciones según la Agrupación de Familiares de    Detenidos Desaparecidos de fs. 254;
  6. Declaración de José Delis Rocha Hormazabal de fs. 596, 1.095, 1.322 vta, y 2.037, quién para el 11 de septiembre de 1.973 era Cabo de la Tenencia de Entre Lagos, nunca fue destinado a la Tercera Comisaría de Osorno, pero si dependía de esta Unidad. El día 13 de septiembre de 1.973 el Jefe de la tenencia de Entre Lagos el Suboficial Germán García, lo llevó a la Tercera Comisaría de Carabineros de Osorno donde se le quitó el terciado y se le hizo pasar a la oficina del Comisario Adrián Fernández, quién lo acusó de ser simpatizante de la Unidad Popular por el hecho de ser amigo del subdelegado de San Pablo, quién era del Partido Socialista; él no tenía ninguna actividad política, pero por el solo hecho de ser amigo de él se le tildo como un elemento peligroso. Agrega que en la Tenencia de Entre Lagos se detuvo a varias autoridades locales y según le comentaron sus compañeros, estas personas fueron sacadas de la Unidad en un furgón del SAG por personal de la Tercera Comisaría de Osorno. El Capitán Fernández tenía un grupo para ver lo de los detenidos políticos y siempre eran los mismos que iban a todos lados; estaban el Sargento Aguila, Rafael Pérez Torres, Francisco Inostroza y Bécker que era chofer;
  7. Declaración de Carlos Hurtado Gallardo de fs. 613, 1.036 y 2.027, quién ratificó la querella por torturas de fojas 914 y su declaración prestada a fojas 613 y en cuanto al objeto especifico de la querella dice haber permanecido detenido en la Tercera Comisaría de Rahue entre los días 18, 19 y 20 de septiembre de 1.973 y entre los días 21 y 22 del mismo mes y año. La segunda vez fue objeto de diversos apremios tendientes a averiguar la supuesta existencia de metralletas que habrían estado en su poder,  además de la imputación normal de aquellos que es ser de izquierda pues efectivamente hasta el día de hoy pertenece al Partido Radical. Los apremios psicológicos provenían generalmente del cabo Canales quien señalaba en forma prepotente que era muy poco probable que salieron con vida de ese lugar. También hubo apremios físicos que consistieron en golpes de puño en su abdomen y quemaduras de cigarros en su mano izquierda. Estos apremios se imagina que se realizaron en la planta baja pues a pesar de estar vendados tenía la sensación de bajar un declive y una muy baja temperatura.  Recuerda muy bien la voz del Capitán Fernández cuando instaba a los carabineros a que siguieran preguntando; esta seguro que era Fernández ya que lo conocía e incluso mas de alguna oportunidad salieron juntos. Permaneció detenido en diversos lugares siendo absuelto finalmente;
  8. informe Psicológico perteneciente a Juan Aguilar Angulo de fs. 729;
  9. Declaración de María Eugenia González de fs. 736, quien señaló que su marido Juan Orlando Aguilar Angulo, era simpatizante del partido Demócrata Cristiano, pero en la época del Gobierno de Salvador Allende le dieron el voto aunque nunca estuvieron inscrito en ningún Partido; para ese entonces tenían una Fuente de Soda donde frecuentemente pasaban a consumir licor los carabineros Juan Canales, Francisco Inostroza, Eliseo Aguila y uno de apellido Rosas. El problema se produjo por que estos no pagaban y al decírselos comenzó una persecución de parte de ellos. A fines de septiembre de 1.973 llegaron a la Fuente de Oda en un furgón blanco y negro los carabineros antes mencionados y el Capitán Fernández quienes desde el primer momento comenzaron a golpear a Juan Orlando. La Tercera Comisaría estaba a una cuadra y media de la Fuente de Oda por lo que fue a pedir explicaciones respecto de la detención de su marido, siendo acompañada por su amigo Bruno Villalobos, Cabo de Ejercito actualmente fallecido. En el lugar vio como golpeaban su marido en la Sala de Guardia el carabinero Francisco Inostroza y también el Capitán que estaba con una chaqueta verde como de huaso. Transcurrieron casi dos meses hasta que pudo ver a su marido en la Enfermería de la cárcel de Osorno, él cual estaba tendido con su rostro irreconocible por los golpes y las heridas; su rostro era como de una "prieta" azul; tenía heridas en los brazos y en su cuerpo producida por los fusiles ametralladoras. Él le comentó que esa heridas se las habían hecho los Carabineros en la Tercera Comisaría de Osorno y que cuando lo torturaban lo vendaban así no vio quienes eran; en una oportunidad se le corrió la venda unos segundo y diviso a Canales y a otros cuyos nombres ella no los recuerda. Le dijo que le aplicaron corriente en los oídos, testículos, lengua y ano; razón por la cual su marido quedo estéril y nunca más pudo tener hijos por esos días él tenía 40 años y ella 32 años. Su marido nunca fue condenado por político y quedo libre a mediados del año 1.974 pero quedo con graves secuelas al punto que nunca mas pudo trabajar, debiendo ser ella el sostén de la casa. Hace presente que cuando su marido estaba detenido los carabineros de la Tercera Comisaría fueron a allanar su casa, a ella la golpearon y Canales con el fusil dio vuelta en la que estaba su hijo de 8 meses de nombre Orlando el que hasta el día de hoy tiene fuertes dolores de cabeza lo que ella atribuye a esa caída;
  10. Certificado de Nacimiento de Elizabeth Sanhueza Torres de fs. 889;
  11. Certificado de Defunción de Leandro Sanhueza Flores de fs. 890 y 939;
  12. Certificado de Nacimiento de Orlando Alexander Aguilar González de fs. 891;
  13. Certificado de Defunción de Juan Orlando Aguilar Angulo de fs. 892 y 2.940;
  14. Querellas de fs. 893  y  914;
  15. Croquis y Acta de Inspección Ocular practicada a la Tercera Comisaría de fs. 958;
  16. Ficha de Registro en AEPP perteneciente a Ida Ester Torres Santana de fs. 1.000;
  17. Publicación Titulada "Ayudar a Extremistas" de fs. 1.002;
  18. Declaración de Ida Ester Torres Sanhueza de fs. 1.028 y 3.515 quien para el 11 de septiembre de 1.973 era militante del Partido Comunista, y casada con Leandro Sanhueza Torres con quién vivía en el mismo lugar actual. En Marzo de 1.974 su hija Waly, militante del Partido Comunista le dio la dirección a un joven militante del partido Comunista que había estado detenido y que era estudiante de Medicina, por eso éste llegó a su local y se identificó  "Lalo", le dieron alojamiento unos días ya que luego seguía viaje a Puerto Montt. El día lunes 2 de Abril de 1.974 ella salió a efectuar unos pagos, estando en el Seguro una amiga la llamó contándole que los carabineros se llevaban detenido a su esposo Leandro; decidió entonces pasar primero a su casa a dejar el dinero que andaba trayendo que era bastante y al llegar a la esquina vio una camioneta verde con carrocería baja frente a su casa y su esposo estaba atado y al verla levantó la cabeza y les dijo a los carabineros que ella era su esposa. Se bajo el Capitán, está segura era el Capitán Fernández a quien ella le pidió autorización para pasar al baño pero la verdad con la intención de guardar el dinero pero no la autorizó. La llevaron a la Tercera Comisaría donde el carabinero de guardia de apellido Monsalve la allanó, le sacó la plata, el portaligas y su abrigo y luego la dejó en una caballeriza que deslindaba con un sitio, de piso de tierra que diariamente mojaban con baldes en la mañana y en la tarde, la cual se encontraba con restos de paja y excrementos y orina de animales no se veía para el lado vecino no le dieron   comida y estuvo en el lugar algo de tres meses, la sacaron en algunas oportunidades para ser careada con un campesino; siempre estuvo sola. Su marido también estuvo en la Tercera Comisaría y lo vio y escucho en una sola ocasión que los llevaron a una sala de conferencia donde los carearon; ahí también la llevaron para que vea como flagelaban al campesino; esto lo hacía el mismo Capitán Fernández quien era un hombre inmensamente alto, le tomaba los brazos y se los torcía. En el careo con su marido, éste llorando le pidió que dijera la verdad porque sino la iban a matar y entonces señaló que efectivamente en su casa había estado el joven antes referido quien nunca le dio su nombre y que era amigo de su hija Waly. Estuvo dos años presa quedando en libertad por haber sido absuelta. En cuanto a su marido nunca le comentó con quien estuvo detenido y tampoco se recuperó de lo ocurrido y que hace dos años que falleció;
  19. Documento Titulado "La Guerra Privada del Capitán Fernández" de fs. 1.434;
  20. Certificado médico perteneciente a Juan Bernabé Igor Sporman de fs.1.035;
  21. Declaración de René Orlando Llanquilef Llanquilef de fs. 1.038, quién señaló que el 7 de octubre de 1.973, a la edad de 17 años estudiaba en el Liceo Comercial de esta ciudad, fecha en que la Inspectora General doña Teresa Salgado recibió un llamado telefónico de parte de Carabineros de la Tercera Comisaría  en que le decían que él debía presentarse ante ellos. Fue  a su casa y junto a su madre y hermanas menores se presentó a Carabineros donde le tomaron una declaración y lo dejaron detenido, no lo ingresaron a un calabozo sino que lo dejaron en una sala donde permaneció alrededor de 5 horas. Más tarde, calcula él que a las 22:00 horas, llegó un Carabinero  el que lo vendó y llevó al subterráneo, ya que abrieron unas rejas y bajó unos peldaños, en ese lugar se le hizo sentar en una especie de silla empotrada en el suelo, le sacaron  la chaqueta y le hicieron bajar los pantalones, enseguida le colocaron una especie de trapo en la boca y le aplicaron corriente en la frente y en los testículos, mientras era interrogado respecto de unas personas que buscaban en ese tiempo. El nunca negó ser seguidor del Gobierno legalmente constituido y haber participado en actos públicos. Ignora la identidad de sus torturadores ya que estaba vendado y lo único que supo es que estaba a cargo de la Comisaría don Adrián Fernández. Después de esto fue subido al furgón del SAG y lo llevaron a una población ya que andaban buscando a otras personas. Una vez de vuelta en la Comisaría a él lo dejaron apoyado en la pared para que mirara como golpeaban brutalmente a unos muchachos, en esa oportunidad un Carabinero lo golpeó con la culata de su fusil, a causa de ello se le trizó un diente que  ha la fecha lo mantiene en tales condiciones;      
  22. Testimonio de  Luis Orlando Oliveros Angulo de fs. 1.040, el que señaló que el día 29 de septiembre de 1.973 a la edad de 17 años y mientras cursaba segundo año medio en el Liceo Industrial de Osorno, fue detenido en horas de la noche por personal de Carabineros de la Tenencia de Rahue Alto. Una vez en la Unidad policial fue objeto de diversas golpizas pues se le acusaba de ser lugarteniente de un grupo armado que había planificado un asalto a ese Cuartel. Acusaciones falsas ya que si bien era simpatizante del partido Socialista y candidato al Centro de Alumnos del Liceo, nunca tuvo ninguna participación en otra cosa que no fuera la mencionada. Recuerda que fue encerrado en un calabozo desnudo y cuyo piso tenía alrededor de 15 cms, de agua. Al día siguiente fue trasladado a la Tercera Comisaría de Carabineros de Osorno y encerrado en un calabozo donde en un momento determinado solicitó agua a un Carabinero conocido de nombre Ademar, quién le pasó en una lata, siendo sorprendido por el Carabinero Canales, quién lo sacó del calabozo y fue nuevamente objeto de golpiza, la que consistió básicamente en la aplicación de corriente eléctrica en sus testículos  y golpes con objeto contundente en su abdomen y espalda, a causa de lo cual presenta a la fecha problemas a los riñones; en ese lugar le colocaron una especie de faja con sacos mojados, cree para que no le quedaran señas de los golpes. Permaneció tres meses privado de libertad, para luego ser declarado absuelto sin cargos en su contra. Estuvo dos días en la Tercera Comisaría de Osorno, ubicando al Capitán Adrián Fernández ya que en una oportunidad formaron a todos los detenidos y el trato hacia él fue el más agresivo, e incluso lo señaló con el dedo acusándolo de ser  el más peligroso, pese que a esa fecha tenía 17 años;
  23. Versión de Eliecer Rolando Reyes Gallardo de fs. 1.042, quién señaló que el día 7 de noviembre de 1.973 fue allanado por personal Militar el departamento que ocupaba junto a su mujer y como no encontraron nada se retiraron. Posteriormente el 24 de diciembre de ese mismo año llegó personal de Carabineros manifestando que era requerido por el Capitán Adrián Fernández de la Tercera Comisaría de esta ciudad; fue trasladado en un furgón Fíat a la Tercera Comisaría donde se le negó hablar con Fernández y fue encerrado en un calabozo  sólo y donde en la tarde comenzó a llegar otros detenidos a los que ubicó como simpatizantes de izquierda. En la noche llegaron unos Carabineros quienes le colocaron una capucha y en tono burlesco le dijeron que ahora el Capitán Fernández hablaría con él. Enseguida lo bajaron a una especie de bodega donde había un frío enorme, lo sentaron e interrogaron acerca de su posible vinculación con la Pascua Negra y básicamente sobre un supuesto plan para asesinas a hijos de Oficiales de las Fuerzas Armadas, lo que era absurdo y sin ninguna base real, a causa de ello fue golpeado brutalmente con objetos contundentes en su pecho y espalda hasta perder el conocimiento, despertando al día siguiente en el calabozo de donde fue apartado y dejado en otro sólo, lugar donde llegó un Carabinero y le dijo que podría desplazarse donde quisiera, las puertas estaban abiertas y fue al baño; no escapó ya que recordó que le podían aplicar la Ley de fuga. Fue puesto a disposición de la Fiscalía de carabineros, donde lo interrogaron sobre lo mismo de la Tercera Comisaría, finalmente el día 31 de diciembre de ese año luego de haberlo obligado a firmar una declaración jurada ente Notario, lo dejaron en libertad; en esta declaración afirmaba no haber sido objeto de ningún tipo de apremio, esto era falso pero fue el requisito para quedar en libertad;
  24. Declaración de Elisabet Sanhueza Torres de fs. 1.046, la que manifestó que el día 2 de abril de 1.974, en circunstancias que se encontraba en el Liceo, sus padres fueron detenidos por personal de Carabineros de la Tercera Comisaría de Rahue. Ella no presenció la detención pero sus padres le dijeron haber reconocido a algunos de sus aprehensores como Adrián Fernández y los Carabineros Rojas y Vargas. Sus padres fueron trasladados a la Tercera Comisaría donde fueron objeto de diversos malos tratos de orden psicológicos y físicos. Después de 3 meses de detención vieron a su padre quién estaba sucio y presentaba moretones en su cuerpo, su padre no estaba metido en política y piensa que fue detenido por que su madre era militante del Partido Comunista y antes que ocurran sus detenciones había recibido en su casa a una persona que era requerida por la justicia militar. Su madre permaneció detenida en la Tercera Comisaría algo de 4 meses, y en una sola oportunidad la vieron. Después de 2 años su madre salió en libertad y les relató las diferentes agresiones de que fue objeto en la Comisaría, que consistían básicamente en golpes en todo el cuerpo y torturas psicológicas consistentes en llevarla a ver cuando otras personas, incluido su padre, eran torturados por los Carabineros; no recuerda el nombre de esos Carabineros pero siempre se refirieron a Adrián Fernández como la persona que daba las órdenes y que en muchas oportunidades participó en forma directa en esas torturas. Su padre a causa de estas agresiones padeció y falleció de artrosis severa en su cadera y su madre debió ser operada de una hernia discal a causa de los golpes que recibió;
  25. Testimonio de Orlando Alexander Aguilar González de fs. 1.049, quién señaló que su padre Juan Orlando Aguilar Angulo fue detenido en el año 1.973 cuando él tenía unos meses de haber nacido. Según le contó fue detenido en dos oportunidades por personal de Carabineros de la Tercera Comisaría de Rahue, donde fue objeto de diversos malos tratos; siempre recordaba la aplicación de corriente eléctrica en sus genitales, golpes de pies y puños en su cuerpo, culatazos, amenazas con pistolas puestas en su boca o cabeza. Su padre quedó con secuelas a causas de las agresiones, presentaba un carácter irascible, era nervioso y antes de morir fue perdiendo lentamente la memoria. En una oportunidad se le tomó un escáner, detectándosele una serie de sombras atribuibles a los diferentes golpes que recibió en su cabeza;
  26. Versión de Luis Armando Vargas Coñuel de fs. 1.051, quién dijo que para el 11 de septiembre de 1.973 era militante del Partido Comunista, además tenía un programa en la radio Ramírez, por lo tanto era una persona bastante conocida en la ciudad. Alrededor del 30 de septiembre de 1.973 fue detenido por personal de Carabineros a cargo del Capitán Adrián Fernández, persona a quién conocía perfectamente por el tiempo que trabajó en la Intendencia. Una vez en la Tercera Comisaría fue interrogado permanentemente acerca de su militancia política y la existencia de presunta armas que tenía. Permaneció alrededor de una semana en esta Comisaría, tiempo que no recibió alimentos y donde fue objeto de permanentes golpizas que le realizaban en las mañanas y en las noches, y que consistían en hacerlo arrodillar, procediendo luego los Carabineros a golpearlo con sus puños y con sus armas en el abdomen y espalda, o lo tiraban al suelo de espaldas y saltaban sobre él. Como lo vendaban no vio los rostros de las personas que lo golpeaban, pero siempre eran dos o tres; debido a que se llamaban entre sí, recuerda los nombres de Capitán Fernández, un tal Aguila, Bécker y Muñoz. Después fue enviado a la Cárcel Pública de esta ciudad permaneciendo detenido en diferentes lugares, para quedar en libertad después de 90 días. A causa de las brutales golpizas que recibió mientras permaneció detenido en la Tercera Comisaría, padece hasta el día de hoy diferentes dolores en su espalda, dificultad para dormir y un daño irrecuperable en sus oídos;                           
  27. Libro Titulado "Consejo de Guerra" de fs. 1.672.
      CENTESIMO CUARTO: . Que los elementos probatorios referidos en el motivo anterior, son constitutivos de  presunciones judiciales  que por reunir los requisitos establecidos en el artículo 488 del Código de Procedimiento Penal, son suficientes para dar por establecido en autos que en Osorno en distintas fechas del mes de septiembre de 1973, 7 de octubre , 24 de diciembre de 1.973 y  2 de abril de 1974, un grupo de Carabineros de la Tercera Comisaría, abocados a la detención , encierro y apremio de  personas sindicadas como  dirigentes, militantes o simpatizantes de la Unidad Popular o agitadores políticos, procedieron a la detención  de Carlos Hurtado Gallardo,, Juan Bernabé Igor Sporman,  Luis Orlando Olivares Angulo, Luis Armando Vargas Cuñuel, Juan Orlando Aguilar Angulo, Rene Orlando Llanquilef Llanquilef, Eliécer Rolando Reyes Gallardo, Ida Ester Torres Santana y Leandro Sanhueza Flores, a quienes trasladaron a la Tercera Comisaría de Rahue, Osorno,  donde fueron interrogados  y posteriormente trasladados a un calabozo o subterráneo donde  los agredieron en diferentes partes del cuerpo, con lumas o palos de goma, aplicaron corriente en sus oídos, testículos, lengua y ano, los quemaron con cigarrillos, les hicieron presenciar torturas inferidas a otras personas  a consecuencias de lo cual  resultaron con secuelas físicas y psicológicas  hasta la fecha no superadas., reconociendo la mayoría de las víctimas a un oficial como uno de sus torturadores.
 
       CENTESIMO QUINTO: Que los  antecedentes sumariales referidos en el motivo anterior, son constitutivos del los delitos reiterados de  tortura, previsto  y sancionado en el artículo 150 del Código Penal, con la pena de presidio o reclusión menor en cualquiera de sus grados
 
       DECLARACIÓN INDAGATORIA DEL PROCESADO Y SU PARTICIPACIÓN:
 
       CENTESIMO SEXTO: Que el acusado Adrián José Fernández Hernández en sus declaraciones indagatorias de fs. 23, 276, 384, 717, 718, 1.053, 1.252 vta, 1.918, 1.926, 2.298, 3.216, 3.773 vta, 4.311, 4.837, 4.908, 5.854, 5.985, 6.016, 6.042 y 8.294, respecto de la querella de fs. 893 y  914, que  dice relación a las  presuntas  detenciones de un señor Leandro Sanhueza Flores, Juan Aguilar Angulo, Carlos Hurtado Gallardo, Juan Bernabé Igor Sporman, René Orlando Llanquilef Llanquilef, Luis Orlando Oliveros Angulo, Eliecer Rolando Reyes Gallardo, Ida Ester Torres Santana y Luis Armando Vargas Coñoel, dice ser totalmente falsas, por que él presto funciones en la Prefectura Osorno a cargo de la Tercera Comisaría de Carabineros en calidad de Comisario hasta el día 31 diciembre de 1.973. A partir del 1 de enero de 1.974 fue destinado a la Escuela de Carabineros Carlos Ibáñez del Campo en Santiago, no regresando más esta ciudad a cargo de alguna Unidad policial, como dijo antes pues las personas que permanecieron  detenidas en la Comisaría en ese tiempo fueron puestas directamente a disposición de la Fiscalía Militar, ignorando por lo mismo sus destinos posteriores pues solo hasta allí llegaba su participación. Insiste que le parece muy extraño que se sugiera la comisión de una serie de apremios que jamás pudieron ocurrir. Por ejemplo es absurdo hablar de una instalación eléctrica para la aplicación de tormentos ya que la Tercera Comisaría estaba construida sobre la base de una cota de napas subterráneas por esa razón permanentemente se encontraba inundada, permaneciendo seca a lo sumo en los dos mes de verano.
 
        CENTESIMO SEPTIMO: Que no obstante que el acusado por este delito ha negado toda participación en los hechos señalando que jamás hubo torturas o detenciones ilegales o que estaban en lugares diferentes al de los hechos a la época en que estos ocurrieron, existen en su contra los antecedentes referidos en el motivo centésimo segundo de esta sentencia, en particular los dichos de Juan Bernabé Igor Spormann, Carlos Hurtado Gallardo, María Eugenia González, e Ida Ester Torres Sanhueza, todos ellos víctimas del delito de torturas a que se refieren estos considerando.
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CENTESIMO SEPTUAGESIMO SEXTO: Que el encartado  ADRIÁN JOSÉ FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ aparece responsable como autor de ocho delitos de secuestro calificado, de 17 personas, como autor de tres delitos de homicidio calificado de un total de cinco personas, y como autor de torturas a siete personas y beneficiándole sólo una circunstancia atenuante, de irreprochable conducta anterior, y resultándole mas favorable la determinación de la pena  de conformidad al artículo 509 del Código de Procedimiento Penal, le corresponde la pena  del delito de homicidio calificado , que es de presidio mayor en su grado medio a perpetuo, como le beneficia una atenuante, debe aplicársele en su mínimo, esto es presidio mayor en su grado medio, y por tratarse de reiteración de delitos de la misma especie,  este sentenciador,atendido el número de delitos y la naturaleza de los mismos, aumentara la pena en dos grados , esto es, presidio perpetuo."
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                      Nuestra organización ha hecho un buen aporte a la lucha contra la impunidad, al interponer las dos querellas por un total de nueve víctimas de tortura.
 
                       Es sólo el fallo de primera instancia...... pero esperamos que la Justicia chilena confirme las condenas y el criminal termine sus días en presidio.
 
                       Fraternales saludos
                                                            


Víctor Rosas Vergara 
Abogado 
Presidente de la UNExPP de Chile
 

LA ARMADA SIGUE INVERECUNDA Y CARADURA

NOTA DE MAXIMO KINAST: Los muy sinvergüenzas marinos chilenos han bautizado un barco con el nombre del inverecundo golpista y genocida -autoproclamado Almirante- Merino. El mismo que se saltó el escalafón, deshonró a la Armada, asesinó a marinos demócratas y se juntó con el Innombrable para robarse los bienes de Chile en beneficio de su propio bolsillo y de las transnacionales, obedeciéndo la política que le dictaba Nixon y Kissinger desde la Casa Blanca. Infórmese, lea este excelente artículo:

 

LOS MARTES DE MERINO

Por Álvaro Cuadra*

En estos días de verano, muchos chilenos contemplan despreocupados el horizonte infinito de nuestro océano. La televisión nos entrega imágenes alegres de playas y caletas donde se realizan fiestas y regatas. De algún modo, nos invade la sensación de vivir en un país que va encontrando los caminos para construir un mañana democrático y más justo.

Los medios se encargan de construir cotidianamente esta nueva realidad: una atmósfera soleada y optimista. Todo se ha naturalizado a tal punto que una regata en Chiloé ha sido supervisada por un buque de la Armada de Chile, el Buque Madre de Submarinos Almirante José Toribio Merino Castro: “Construido en los astilleros Karlskrona, Suecia e incorporado al servicio a contar del 7 de febrero de 1997, según Resolución C.J.A. Nº4520/12 de 12 de marzo de 1997. Zarpó a Chile el 24 de marzo del mismo año, recalando a Valparaíso el 4 de mayo”.

Ese nombre resulta penosamente familiar para un gran número de compatriotas. A los más jóvenes habría que recordarles que fue este personaje uno de los instigadores del golpe de 1973, el mismo que se autodesignó Comandante en Jefe y que prestó las instalaciones y buques de la Armada de Chile para que se cometieran atroces violaciones a los Derechos Humanos.

Los buques de la Armada de Chile tradicionalmente ostentan el nombre de héroes de la patria, por lo que resulta paradojal e inadmisible que se haya autorizado a bautizar una embarcación con el nombre de un golpista. No es necesario recordarles a los señores oficiales de dicha rama de las FFAA que, más allá de sus ínfulas aristocráticas, son empleados fiscales y que los buques son de propiedad de todos los chilenos.

Es de lamentar que en Chile, tras cuatro gobiernos democráticos, todavía persistan obstinadas estas trampas de la memoria que pretenden naturalizar hechos y personajes deleznables en nombres de avenidas y barcos. Haber bautizado a un buque de la Armada con el nombre del extinto miembro de la Junta Militar de 1973 es una grave ofensa a todos los chilenos y a su gobierno. Si no fuera una triste realidad bien pudiera parecer un chiste de los “martes de Merino”.

_____________
*Investigador y consultor en comunicaciones/IDEES

Difundido por Política Cono Sur 

CASO ESMERALDA: LOS MARINOS SIGUEN INVERECUNDOS Y COBARDES

La Armada de Chile sigue siendo una organización mafiosa, cuyos miembros confunden el honor con el respeto a la Ley de la Omerta. A pesar de los esfuerzos del Almirante Codina, sus boys siguen encubriéndose y negando los hechos, como se puede apreciar en este excelente artículo de Jorge Escalante, difundido en las redes por Pedro Alejandro Matta.

Firmado: Máximo Kinast Avilés 

ESTE ES EL ARTÍCULO:

Domingo 24 de febrero de 2008

Por Jorge Escalante

Ante 80 almirantes (R) defendió diligencia judicial a bordo de la Esmeralda

El motín que aplacó Codina

El máximo responsable de la Armada ordenó el despido del almirante (R) Kenneth Gleiser Joo, del Hospital Naval de Talcahuano, quien había atacado al alto mando por no proteger a los oficiales investigados por la desaparición del sacerdote Miguel Woodward. La reunión entre el comandante en jefe y los almirantes (R) no tiene precedentes en democracia.

Los 80 almirantes retirados llegaron puntuales a la cita. Uno de ellos, Kenneth Gleiser Joo, quemaba las naves rebelándose con una declaración cuero de diablo.

 

La reunión, convocada con premura por el comandante en jefe de la Armada, almirante Rodolfo Codina, no tenía precedentes en la Marina desde el reinicio de la democracia.

El corazón del conflicto volvía a ser la Esmeralda, usada como buque-prisión después del golpe de 1973. Y Gleiser era uno de los cinco altos oficiales retirados que la jueza Eliana Quezada citó a declarar a bordo de la nave el pasado 12 de diciembre.

 

Las torturas a los detenidos en el buque-escuela y la muerte y desaparición del sacerdote Miguel Woodward eran los espectros que esa mañana acechaban en cubierta.

 

El 30 de enero de 2008, día del encuentro de los 80 marinos en retiro con el almirante Codina, había transcurrido ya más de un mes desde la diligencia judicial en el molo de abrigo porteño. Pero la bola seguía rodando, arrastrando más nieve y barro a su paso.

Porque si bien Gleiser se allanó ese día a subir a bordo, demandado por la magistrada, no perdonó lo que consideró una ofensa y abrió los fuegos.

 

El lugar de la reunión, la antigua Escuela Naval, frente al Paseo 21 de Mayo del Cerro Playa Ancha, brindaba ese día el nostálgico paisaje de la bahía de Valparaíso. Pero ninguno reparó en él, pues la convocatoria era "para que volaran plumas", según uno de los asistentes.

 

El almirante Gleiser, médico neurocirujano de profesión, en la Marina todos se nombran almirantes cuando integran ese cuerpo, a pesar de que hay contraalmirantes, vicealmirantes y un solo almirante, que corresponde al comandante en jefe, había ido muy lejos.

 

Terminada la indagatoria, se fue a su casa y redactó la denuncia que envió por e-mail al resto de los almirantes en retiro. Sus iracundas palabras las publicó el diario "El Observador", de Viña del Mar, el 19 de enero pasado.

 

El texto llegó a ese diario a través de un tercero que dijo ser "enviado" por Gleiser, cuestión que éste después negó a través del mismo medio, pero sin desconocer el contenido.

"Se han atropellado las más rancias tradiciones y reglamentos de la Armada. Un buque fue abordado por otro poder del Estado y su comandante se quedó sin mando por siete horas. La Armada se avergonzó de sus oficiales y los escondió", escribió Gleiser.

 

Unos párrafos antes también dijo que, cuando le tocó su turno y la jueza le ordenó subir a cubierta junto a los otros cuatros capitanes de navío retirados, "subí a un buque fantasma". Y a continuación lanzó otro flechazo: "El comandante [del barco] y el abogado Figari [de la Fiscalía Naval] estaban escondidos".

 

Por ello su frase de "la Armada se avergonzó de sus oficiales y los escondió". El comandante de la Esmeralda era en ese momento el capitán de navío Humberto Ramírez Navarro, que hoy se desempeña como jefe de gabinete de la subsecretaria de Marina, Carolina Echeverría.

 

El ex jefe de Sanidad Naval de la Armada y ex director del Hospital Naval de Talcahuano dijo también en su denuncia que esa mañana "a este almirante y a los cuatro oficiales superiores se nos hizo esperar en el vehículo a pleno sol por tres horas ( ). Ningún oficial se presentó a ofrecernos un vaso de agua” ( ). Se le informó [de la situación] al almirante Millar [Cristián, comandante entonces de la Primera Zona Naval], y éste contestó que no podía intervenir".

 

 

ADHERENTES Y ACOMPAÑANTES

 

El correo electrónico, medio que usó Gleiser para difundir el texto de su protesta al interior del cuerpo de almirantes en retiro, comenzó a circular masivamente, recibiendo comentarios tanto o más incisivos contra la jefatura naval.

 

El abogado y dirigente gremial camionero Mauricio Cordaro Dougnac afirmó: "He recibido con estupor e indignación el e-mail. Daré a conocer públicamente estos insólitos hechos en el programa radial que mantengo en Portales de Valparaíso".

 

Un tal "Carlos Contador" que sería un coronel (R) de Ejército, asiduo escritor en las páginas nostálgicas de la dictadura que circulan en la red se sumó en la red electrónica a las críticas: "Es increíble que pase esto y especialmente en la Armada, que siempre defendió a los suyos y que su mayor valor ha sido la caballerosidad y el honor. Me puse en la situación del almirante y de los navíos, y me puse rojo de rabia y vergüenza".

 

Esa mañana, Gleiser estuvo acompañado en el molo por los capitanes de navío (R) Ricardo Riesco, Eduardo Barison, Humberto Santamaría y Tomás Ilich.

 

En 1973, Riesco era instructor de los guardiamarinas recién egresados de la Escuela Naval que cumplían su instrucción a bordo de la Esmeralda, y desde allí pasó a integrar el grupo de oficiales prácticamente todos infantes de Marina que se encargaron de la represión en los principales centros de detención de Valparaíso los primeros meses después del golpe militar: la Academia de Guerra Naval y el Cuartel Silva Palma en el Cerro Playa Ancha.

 

Barison era el segundo jefe de la Esmeralda, al mando del comandante Jorge Sabugo, ya fallecido. Y Santamaría e Ilich eran los oficiales de guardia el día en que Woodward llegó al barco, entre el 16 y el 20 de septiembre de 1973.

 

 

HABLA CODINA

 

Pero aquel 30 de enero, en la antigua Escuela Naval del Cerro Artillería, el almirante Codina golpeó la mesa. Las cosas habían llegado muy lejos, teniendo en cuenta que los ataques se debían a que se había cumplido con las disposiciones de una jueza que investigaba tan delicados y dramáticos asuntos.

 

Lo primero que hizo fue ordenar que Gleiser, a causa de sus dichos, fuese despedido del Hospital Naval de Talcahuano, donde prestaba sus servicios como médico.

 

A pesar de estar de vacaciones en Puyehue, el comandante en jefe de la Armada contestó la llamada de LND. "Efectivamente, esa reunión la cité porque las cosas estaban yendo muy lejos y se estaba maltratando a la institución y su mando. También ordené que se despidiera al almirante Gleiser por desleal, porque alguien que ofende así no puede seguir trabajando para la Armada", dijo Codina, relajado.

 

"Para le fecha en que fue la reunión, el 30 de enero, llegaron muchos, alrededor de 80 almirantes en retiro. Recibí el apoyo de la gran mayoría, e incluso el almirante Douglas Aschcroft, que inicialmente había apoyado a Gleiser, me ofreció públicas disculpas", afirmó.

 

El almirante Codina fue más allá y desmintió a Gleiser: "No es verdad que ese día se les mantuviera encerrados en un vehículo por tres horas en el molo, porque todos se pudieron bajar mientras esperaban que la magistrada los llamara, e incluso caminaron por el molo y subieron a otros barcos de la institución". Por tanto, sostiene que decir que no les dieron ni un vaso de agua "es falso", porque lo pudieron tomar en cualquier parte.

 

"Hay que entender que la Armada tiene que cumplir con las disposiciones judiciales en un Estado de derecho y en una democracia, y ello no significa pasar por encima del honor de nadie ni denigrar a la institución", manifestó. Para el comandante en jefe, quien retoma sus funciones los primeros días de marzo, el problema "está resuelto".

Y para fijar su posición ante la Marina y la oficialidad en retiro redactó un comunicado que envió internamente (ver texto completo en lanacion.cl).

 

"Este almirante reitera que, con la misma intensidad con que seguirá velando por los mejores destinos de todo el personal en retiro, no aceptará actos o conductas que atenten contra el prestigio, dignidad y honor de nuestra institución. Esto, en la convicción de que la lealtad para con la Armada y el mando naval es una obligación irrenunciable, siendo su preservación y práctica el único camino para mantener en alto los valores trascendentes de nuestra institución. En esto, el compromiso es de todos los oficiales, tanto en servicio como en retiro, y debemos asumirlo con el máximo de acuciosidad y rigurosidad", dice el párrafo final de la "Posición institucional respecto a críticas expresadas por el contraalmirante (R) Kenneth Gleiser, vía correo electrónico", que firmó el almirante Codina.

 

 

EN EL PUNTO PENAL

 

El contraalmirante (R) Kenneth Gleiser está en duros aprietos, y no precisamente porque lo despidieran del hospital donde trabajaba o porque el almirante Codina lo llamase a terreno. Gleiser es uno de los candidatos a ser procesados por el crimen de Woodward, al menos como encubridor, en la resolución que la jueza Quezada dictaría en marzo.

 

Aunque inicialmente negó todo, al final reconoció ante las evidencias, como varios de los oficiales (R) de la Armada indagados en esta causa.

 

Gleiser no sólo vio a Woodward moribundo cuando llegó a la Esmeralda, sino que subió con él a bordo para examinarlo y ordenó que lo trasladaran de urgencia al Hospital Naval, entonces en Playa Ancha, en cuyo trayecto murió y su cuerpo desapareció para siempre.

 

La bitácora de la nave, entregada por la Armada a la jueza, y testigos, señalan al médico que llegó a integrar el cuerpo de almirantes. "Venía con los órganos internos destrozados y no tenía posibilidades de sobrevivir", fue la cuenta que Gleiser dio ese día a su comandante en el crucero Latorre, capitán Carlos Fanta, hoy fallecido. Desde ese barco bajó el médico a examinar al sacerdote.

 

La magistrada también debe resolver si, por distintos niveles de participación, encausa a otros oficiales (R). Entre ellos está el almirante (R) Guillermo Aldoney Hansen, que en 1973 era jefe del Estado Mayor de la Primera Zona Naval de Valparaíso, y supo del estado en que el sacerdote llegó al barco e hizo las gestiones para que Gleiser llegara a la Esmeralda desde el Latorre.

 

"Tenía una pulmonía", declaró Aldoney en el proceso, mientras que a la Comisión Rettig dijo el 22 de octubre de 1990: "Lo de Woodward fue un accidente". Y agregó: "Por este hecho no se inició una investigación".

 

Se estableció judicialmente que Woodward fue llevado primero a la Academia de Guerra Naval, donde habría sido duramente torturado, y desde allí conducido a la Esmeralda. La comandancia de esa academia la asumió tras el golpe de Estado el capitán de navío Sergio Barra von Kretschmann, un relevante hombre de la Armada que participó en la DINA y está procesado ya en otras causas.

 

El mando operativo de ese centro de tortura, bautizado irónicamente por los detenidos como "El palacio de la risa", lo tenía el entonces capitán de corbeta Juan Mackay Barriga, que también llegó después al cuerpo de almirantes. Por ello, Barra y Mackay están en la "lista de espera" de la magistrada Quezada. Mackay es el vicepresidente del cuerpo de almirantes en retiro, que preside Rigoberto Cruz-Johnson.

 

La indagatoria identificó asimismo al jefe de la patrulla naval que apresó al sacerdote y lo condujo a la Academia de Guerra de quien mantendremos en reserva su identidad para no entrabar la investigación , que también podría tener responsabilidades penales.

 

LAS MENTIRAS DE LA ARMADA

Difundido por Políticica Cono Sur 

Francisco Marín

Valparaíso, 14 de enero (apro).- La pretendida inocencia de la Armada de Chile sobre las brutales violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura militar (1973-1990), se está revelando como una gran mentira.

Diversos procesos judiciales, entre los que destacan los llevados por la jueza, María Eliana Quezada, están dejando absolutamente claro que la Marina torturó, dio muerte e hizo desaparecer a prisioneros con posterioridad al golpe militar de 1973.

Los juicios conducidos por la jueza Quezada son: El que se origina en la querella presentada en octubre de 2005 por seis expresos políticos que fueron torturados en el Buque Escuela Esmeralda. Y, el que indaga el secuestro, torturas y asesinatos de Michael Woodward, sacerdote católico chileno /  británico que desarrolló un prolífico trabajo social en los barrios pobres de Valparaíso y quien se caracterizó por su notable carisma y por su militancia allendista. Murió el 22 de septiembre de 1973, en el Hospital Naval de esta ciudad-puerto, como consecuencia de las torturas recibidas en La Esmeralda.

Al margen de estas causas, personal activo y en retiro de la Armada está siendo juzgado por su participación en la temida Brigada Lautaro, grupo de exterminio de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) que integró a agentes de las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden, y que operó en los años 1975 y 1976. Entre otros crímenes, este grupo tiene a su haber el asesinato de dos directivas completas del Partido Comunista en el transcurso de 1976.

Así mismo, existen claras evidencias de la participación de la Brigada Lautaro en el secuestro y desaparición de un grupo de 119 militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), ocurrido a mediados de 1975, caso conocido como Operación Colombo.

Como consecuencia de las indagaciones judiciales respecto de los actos de la Brigada Lautaro, que es seguida por el juez Víctor Montiglio, fueron procesados en el transcurso de 2007 ocho agentes de la Armada. Pero, dados los antecedentes contenidos en el sumario, es de esperar que los enjuiciamientos a miembros de esta rama castrense aumenten considerablemente.

Por otra parte, en noviembre pasado, cuatro oficiales de la Armada fueron condenados por el secuestro y desaparición del estudiante de periodismo, Jaime Aldoney, ocurrido el 12 de septiembre de 1973.

También existen procesos por torturas y muertes que involucran a la Academia de Guerra de esta institución y a su cuartel Silva Palma.

Este conjunto de causas judiciales, todas de muy reciente avance, han destruido el mito construido por la propia Armada, en el sentido que ellos no tuvieron participación en el genocidio desencadenado tras el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular encabezado por Salvador Allende.

Según el vocero de la Agrupación de Ex Presos Políticos de Valparaíso, Enrique Núñez, el ocultamiento de los crímenes cometidos respondió a una cuidadosa planificación. En entrevista con Apro, el dirigente expresó que, como parte de esta política de ?lavarse las manos?, la Marina anunció en repetidas ocasiones en el transcurso de 1975, el retiro de sus hombres de la principal agencia represiva del régimen: la DINA. Los procesos antes reseñados han demostrado que tal inocencia es absolutamente falsa.

De hecho, desde el mismo 11 de septiembre de 1973, el buque la Esmeralda se convirtió en un centro de detención y torturas. Esta situación, denunciada en aquel tiempo por familiares y víctimas, fue ratificada en la década de 1970 a través de sendos informes de la Organización de Estados Americanos, del Senado de Estados Unidos y de Amnistía Internacional.

En Chile, esta situación sería reconocida institucionalmente mucho más tarde, a través de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, que fue creada una vez retornada la democracia (1990). El abultado informe de la citada Comisión (dado a conocer el 9 de febrero de 1991), no incluyó la identidad de los criminales, ni derivó --sino hasta tiempo muy reciente-- en la apertura de juicios.

A pesar de todos estos antecedentes, la Armada negó hasta hace muy poco su participación en la violación de derechos humanos cometidos por la dictadura. En diciembre de 1999, el entonces comandante en jefe de la Armada, Jorge Arancibia*, dijo que su organización "jamás torturó".

Ante las recientes evidencias judiciales, esta actitud comenzó a cambiar. En septiembre de 2006, el comandante en jefe de la Armada, almirante Rodolfo Codina, entregó a la jueza Quezada la bitácora de
La Esmeralda del año 1973. En ella se confirma el ingreso del sacerdote Woodward y de otros detenidos a este barco. Este es el único gesto que podría considerarse como un reconocimiento de lo sucedido.

Justicia a bordo


El pasado 9 de diciembre, cuando La Esmeralda volvía a Valparaíso de su viaje anual de instrucción militar, unos 50 manifestantes protestaron, como cada año, por los crímenes allí cometidos. Tres
días después la jueza Quezada, se presentó en La Esmeralda. Era la primera vez que un juez se subía a un barco de la Armada con el fin de investigar violaciones a los derechos humanos. En la diligencia participaron policías, sobrevivientes de las torturas allí realizadas y cinco exfuncionarios de la Armada. También iba Patricia Woodward y Fred Bennets, hermana y cuñado del sacerdote muerto por torturas.

El objetivo de la diligencia era realizar una inspección ocular en la nave, corroborar declaraciones y realizar nuevos interrogatorios.  "Fue impresionante ver como la juez convirtió la Cámara de los Oficiales en un verdadero tribunal, puesto que aparte de las víctimas, sentó en hilera a cinco oficiales retirados a quienes tomó declaraciones", comentó a Apro Patricia Woodward, quien estuvo presente en este histórico momento.

Ella relató que la comitiva de la juez recorrió la enfermería, los camarotes y parte de la cubierta. Lo que más le llamó la atención fue que los detenidos pudieron reconocer bien la distribución interna del buque. La expresa María Eliana Comené recordó que en La Esmeralda ?había violencia las 24 horas del día: sacaban a los compañeros, los golpeaban, los torturaban, volvían morados y vomitando sangre?.

Esta investigación está avanzando rápidamente y se espera que en los próximos días se inicien los primeros procesamientos.

Revelaciones
 
En la Armada existe preocupación. Sus mandos temen que la jueza Quezada logre descifrar por completo el organigrama, los agentes y el modus operando represivo de la Armada en el periodo previo y posterior al golpe militar.

Apro tuvo acceso a documentos y relatos de la Agrupación de Ex Presos Políticos de Valparaíso, los cuales revelan la manera en que operaron las agencias represivas de la Armada en la década de los 70. Las investigaciones de esta Agrupación fueron realizadas durante 20 años.
Incluyen entrevistas a afectados por la represión y a agentes de la propia Armada que, arrepentidos de sus crímenes, decidieron acercarse a sus víctimas para calmar sus conciencias o para alcanzar su perdón.

La información entregada por la mencionada agrupación ha sido cotejada por el reportero con la información histórica y judicial disponible.

Así, se puede establecer que a partir de 1972, con la promulgación de la Ley de Control de Armas, se formó un grupo de inteligencia dependiente del Estado Mayor de la 1ª Zona Naval, bajo el mando el
almirante José Toribio Merino. Éste tuvo como función sistematizar la información de organizaciones y personas de la Unidad Popular y el MIR. Es lo que se conoció internamente como el Plan Cochayuyo, que tenía por objeto, además, el control territorial y la neutralización de estos grupos. Esto aparece mencionado por el propio Merino en sus memorias.

La promulgación de la mencionada Ley, permitió durante el gobierno de la Unidad Popular la coordinación de oficiales de distintas ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros, quienes hicieron innumerables allanamientos a empresas estatizadas o bajo control obrero, así como a diversas poblaciones. Según Enrique Núñez, esto se hizo ?con el pretexto de buscar armas, pero en realidad lo que estaban haciendo es un mapeo de las organizaciones políticas más activas de la región?.

Este dirigente señaló también que desde fines de 1972 personal de la
Armada fue destinado a infiltrar organizaciones de izquierda. ?Es
muy
conocida la historia de un señor que se dedicaba a vender pan
amasado
al exterior de la empresa rusa de casas prefabricadas KPD y que
después del golpe resultó que era un alto oficial de la Armada que
dirige la represión al interior de esta fábrica. Y así hay muchos
casos?, señala Núñez.

A partir del 11 de septiembre de 1973, se crea un grupo denominado
Servicio de Inteligencia de la Comandancia de Área Jurisdiccional de
Seguridad Interior (SICAJSI), en el que participan funcionarios de
la
Armada y del Cuerpo de Carabineros (policía uniformada). A fines de
1974 pasó a llamarse Servicio de Inteligencia Regional (Sire).

El SICAJSI dependía directamente de la 1ª Zona Naval --con sede en
Valparaíso-- y se hizo cargo tanto del material recopilado desde
antes
del 11 de septiembre de 1973 como de lo obtenido en los
interrogatorios y allanamientos realizados en la zona de Valparaíso
a
partir de esa fecha.

El jefe de SICAJSI fue el capitán de navío Sergio Barra Von
Kreitshman, quien era secundado por Hector Trobok, coronel de
Carabineros. Éstos reportaban al jefe de Estado Mayor de la Armada,
Guillermo Aldoney.

El servicio de inteligencia de la Armada Ancla 2, se incorporó al
SICAJSI, lo que se habría hecho efectivo en octubre de 1973. Operó
desde las dependencias de la Academia de Guerra Naval (con sede en
cerro Playa Ancha, Valparaíso), donde los detenidos eran enviados a
distintos centros de reclusión dependientes de la Armada,
Carabineros
y Ejército.

El SICAJSI estaba conformado por un grupo de Análisis que
confeccionaba un resumen con las conclusiones y opiniones acerca de
la
información obtenida de los grupos políticos, personas y ubicación
de
armas. De acuerdo con la valía de lo obtenido, se enviaba
información
al grupo de operaciones, éste definía la forma y ocasión en que se
verificarían detenciones, allanamientos y otras misiones.

Las personas identificadas y detenidas eran entregadas a un equipo
de
interrogadores formado por unos 30 hombres y mujeres. Los varones
eran
en su mayoría Infantes de Marina con especialidad de comandos
provenientes del Regimiento IM Miller. Las mujeres, por su parte,
provenían del personal femenino de la Armada y Carabineros.

Según Núñez, en la primera etapa del golpe ?la represión era masiva
y
los interrogatorios también?. Agrega: ?En la medida que torturaban,
hay gente que entregó información y otra que no?.

Núñez dice que después vino una etapa más selectiva, ?en que los
servicios de represión se han hecho de un grupo eficiente de
interrogadores y han logrado construir un cuadro y un organigrama de
cada organización. Después es cosa de empezar a llenar los
casilleros
no más?, afirma.

Núñez señala que los interrogadores de la Armada fueron formados por
personal de la Policía de Investigaciones (donde operaba una policía
política) y de Carabineros ?que eran quienes tenían experiencia en
realizar interrogatorios?. La realización de torturas a delincuentes
comunes, en los cuarteles de Carabineros e Investigaciones, era una
práctica muy habitual hasta hace poco tiempo.

Núñez dice que de acuerdo con información que han recopilado, la
Dina
siempre tuvo como segundo hombre a alguien de la Armada. A entender
de
Núñez, esta tesis estaría siendo probada en el proceso que investiga
las actividades de la Brigada Lautaro, de exterminio de las cúpulas
partidistas de la izquierda, en los que han sido procesados seis
agentes de la Armada junto con 20 miembros de la Dina, la mayoría de
ellos del ejército.

La Armada chilena fue fundamental en la planeación del golpe militar
contra el gobierno de Allende. Coordinó y cobijó el accionar
conspirativo de agrupaciones de la derecha económica y política, del
diario El Mercurio y del gobierno de Estados Unidos.

Clave en este trabajo fue la creación de la Cofradía Náutica del
Pacífico Austral --fundada en Valparaíso en 1968--, que bajo la
excusa
de confraternizar en torno a materias de navegación, congregaba a
altos mandos de las Fuerzas Armadas y destacados dirigentes de la
derecha política y económica, que serían los principales artífices
del
golpe. Entre éstos destacó el empresario y director de El Mercurio,
Hernán Cubillos, el dueño de este diario, Agustín Edwards, el
capitán
de navío Roberto Kelly, el almirante Patricio Carvajal y el general
de
ejército Sergio Arellano. (14 de enero de 2008)