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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2012.

HERMANA DE INVERECUNDO ORGANIZADOR DE HOMENAJE Al DICTADOR PINOCHET FUE TORTURADA POR SUS COMPAÑEROS DE ARMAS

http://www.chileinforma.com/noticias/8875.shtml

 

INSOLITO! Hermana de organizador de homenaje a Pinochet fue torturada durante la dictadura.

 

Increíble pero cierto. Luego de las cruentas declaraciones del Tte. (r) Juan González en un canal de televisión, donde niega que en Chile haya existido violaciones a los DD.HH durante la dictadura de Augusto Pinochet, concurrió a CNN Chile la hermana de González. La señora Francisca que vive en una pieza sola como ella cuenta, declara haber quedado en gran shock al ver las declaraciones de su familiar: "Fue tan tremendo para mi ver a mi hermano decir las cosas que dijo que me sacudió, llegue ...

 

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http://www.dawson2000.com/kika.htm

 

TESTIMONIO DE KIKA GONZALEZ DE ZANZI

 

HOMBRES Y RATAS

 

Francisca González Fernández, más conocida por Kika de Zanzi, es una ex prisionera política socialista. Durante el gobierno de la Unidad Popular fue la directora de la Corporación de Centros de Madres (COCEMA) en Magallanes. Estuvo detenida por nueve meses en la Cárcel Publica, Regimiento Blindado Rene Schneider y en el Hospital Naval en Punta Arenas. Fue torturada en el Palacio de la Risa y en las frías aguas del estrecho. Salió del Hospital Naval en silla de ruedas y fue puesta bajo arresto domiciliario en Julio de 1974. En Septiembre de 1974 viajó con su esposo, Carlos Zanzi a su relegación en Ovalle, posteriormente salieron al exilio a España. Regresaron a Punta Arenas en 1984, donde residen.

 

A continuación reproducimos en su totalidad el artículo testimonio de Kika de Zanzi que fue publicado una década atrás por Aristóteles España en El Sur de la Memoria (1992) Divina Ediciones, RCT, Dinamarca.

 

 

Las notas, fotos y subtítulos son de la editorial de Dawson 2000.

 

Marzo 2002

 

Trabajo y aporte durante la Unidad Popular (UP).

 

Cuando asumimos la tarea de coordinar el trabajo de COCEMA en la región, lo primero que se hizo fue cambiarle el rostro, que no sea una institución que entregue dádivas, que regalara las cosas en forma maternalista, lo que hicimos fue educar a las pobladoras para integrarlas al conjunto de la sociedad, a través de charlas sobre el tema de la salud, para que sepan aprovechar sus capacidades. Por ejemplo, hacer uso del famoso medio litro de leche que en ese tiempo fue tan criticado y que, sin embargo, tanto ayudo a la gente.

Trabajamos con las mujeres capacitándolas en diversos cursos que realizamos.

Recuerdo que integramos a la mujer campesina que estaba completamente abandonada, en resumen, nuestra labor social estuvo muy ligada a la educación y el grado de participación era bueno. Además, teníamos un negocio para vender las cosas a precio de costo a las mujeres y el grupo familiar. Se notaba un afán de saber, de cada día descubrir cosas nuevas.

 

Una vez, llegué a un asentamiento campesino y los hombres no querían que yo hablara con las mujeres. Ante mi insistencia logré conversar con un grupo de ellas y pude percatarme, porque ellas se fueron soltando, que vivían sometidas al hombre. Entonces, vislumbraban un despertar con nuestras iniciativas y estaban contentas de poder hacer algo. En el campo se da mucho esa forma de relación, la mujer en la cocina, el hombre, afuera; pero también es un fenómeno que ocurre en todos nuestros países. Nosotros formamos varios Centros en el campo y las mujeres se integraron. No fue tarea fácil, de por si la mujer campesina es muy callada y costaba que se integrara en forma rápida, era un proceso lento.

 

Recuerdo la época de la UP porque el pueblo vivió esperanzado y pudo concretar esas esperanzas. Afirmo que nuestro pueblo nunca vivió mejor que en esa época. Había salarios dignos. Allende siempre venia a la región a pelear por los intereses de los trabajadores y decía con cariño que él quería a Magallanes porque aquí había empezado su carrera política. Durante
muchos años mi marido y yo fuimos sus leales colaboradores. Hacia un culto de la amistad y nosotros siempre le respondimos.

 

 

Militares durante la Unidad Popular en Magallanes: General Torres de la Cruz (1) y Allende

 

Durante su gobierno tuvimos una excelente relación con los miitares, especialmente con el Intendente, General Manuel Torres de la Cruz,(1) ya que mi marido era Vicepresidente de CORMAG y trabajaba directamente con él. Nosotros creímos que era leal al gobierno porque siempre hablaba muy bien de Allende. Recuerdo que asistimos juntos a las bodas de nuestros hijos, con frecuencia comíamos con nuestras familias. Existía un vinculo estrecho que nos hacia confiar en él como persona.

 

Es más, cuando llego de visita Fidel Castro, me pidió que atendiera a la delegación cubana y que habilitara la residencia que para estos fines protocolares tenía el gobierno regional. Todos esos días el general estuvo al lado de Fidel, en las cenas que di en mi casa, en la Intendencia, se mostró como una persona muy leal al gobierno.

 

Lo mismo cuando íbamos a Santiago. Almorzábamos en La Moneda, ahí le decía a Salvador Allende, Presidente estamos con usted, y eran fechas en que ya se hablaba de un golpe. Allendista no era, creo, dicen que era de tendencia demócrata cristiana.

 

Con Fidel hablamos de todo, recorrió los asentamientos, gran parte de la provincia, Fidel es una persona muy inquieta, tiene una gran personalidad, converso con los campesinos, con la CUT, con todos los sectores. Fidel sabía perfectamente que llegaba al fin del mundo y quedo encantado con Punta Arenas.

Converse mucho con él porque ambos somos descendientes de gallegos e hicimos comentarios sobre la tierra de nuestros antepasados. Una noche en mi casa con un grupo de dirigentes nos quedamos hasta las cuatro de la madrugada y después de charlar sobre los más diversos temas a Fidel se le ocurrió ir a Fuerte Bulnes. No pudo ir a Puerto Natales pero prometió que para una próxima visita no dejaría de ir a Ultima Esperanza.

 

Cuando el tema de un posible golpe comenzó a comentarse con bastante insistencia nosotros no creímos posible una acción así pues los mismos generales Berdichevski (2) o Torres de la Cruz, (1) nos decían que no podía ser, que ellos eran constitucionalistas, además, el general de la Fuerza Aérea habla sido piloto del Presidente cuando era un joven oficial y lo unían lazos de cierta amistad y consideración.

 

Ahora pienso que fuimos muy ingenuos.

 

 

Golpe de Estado y Arresto de Esposo Carlos Zanzi (3)

 

El día 10 tuvimos una conversación con el Presidente por teléfono y nos dijo que estemos tranquilos, que si bien es cierto las cosas no estaban bien, y había rumores de un posible golpe, él confiaba en poder mantener tranquila la situación. Dormí con cierta tranquilidad y al día siguiente tenía varias cosas pendientes en mi trabajo. Al levantarme me llevé el susto de ml vida pues al mirar por la ventana de mi departamento en calle Roca veo que estaba rodeado de uniformados con cascos y armas.

 

Eran como las nueve de la mañana. Yo miraba con cierta incredulidad, era algo inesperado, entonces ml marido me retiró de ahí porque empezaron a apuntar hacia nosotros. Prendimos la radio y escuchamos las últimas palabras de Salvador Allende. Vi llorar a mi esposo. Ambos lloramos. Pensamos en Tencha, en sus hijas, en nuestro país. De todas formas empezamos a alistarnos para ir a trabajar cuando llegó un amigo a decirnos que habían detenido a Alberto Marangunic. (4)

 

Esa noche salieron los bandos y en uno de ellos salía Carlos. No dormimos.

Se había comunicado con nosotros gente del Partido para ver la posibilidad de que saliéramos hacia Argentina pues temían represalias por las responsabilidades que teníamos en el gobierno y por nuestra amistad con el Presidente.

 

Carlos me dijo que no tuviéramos miedo. Que él tenía las cuentas claras en su gestión, y que yo por ser mujer difícilmente iba a ser detenida. Hemos actuado con honradez, dijo, no hay que temer. Finalmente, él se presenta a Carabineros acompañado del abogado René Bobadilla, lo llevan a un regimiento y después lo devuelven a casa. El 15 de ese mes lo llevan definitivamente con un gran operativo militar (Septiembre 1973).

 

Yo seguí trabajando en mi negocio y la gran preocupación era saber algo de nuestros hijos que estaban en Santiago. Por lo menos sabia que Carlos estaba detenido aquí. Hasta llegó el rumor que mis hijos estaban muertos. A las horas me dicen que no, creo que fue mi hermana quien me llamó para decirme que les había vistos y que estaban escondidos.

 

 

Detención e Incomunicación en la Cárcel Publica (5)

 

Una tarde, había ido a dejarle comida a mi esposo a su lugar de detención cuando veo que el edificio estaba rodeado por efectivos militares. Le pregunto a un reservista y éste dice que andan buscando a un tipo del MIR. Tuve el presentimiento que era para mí, ya que en ese lugar la única familia de izquierda éramos nosotros. Instruyo a mi empleada para que abran el negocio al otro día, que mantengan la casa, etc. cuando tocan el timbre. Era un coronel a quien yo conocía, y éste me dice, doña Kika, me tiene que acompañar para un interrogatorio. Puse mi abrigo. No, me dice, lleve una maleta. Ahí me di cuenta que no era un simple interrogatorio, sino que me llevaban por un tiempo.

 

-¿Qué van a hacer conmigo? ?pregunto.

 

¡Silencio! -grita el coronel.

 

Llegamos a la cárcel. Dice que siente mucho tener que hacer ésto, pero son órdenes. Yo lo conocía a través de reuniones sociales y por amistades en común.

 

-¿Cómo viene esta señora? -pregunta el Alcaide.

 

-Incomunicada.

 

Fui llevada a un calabozo. Esa noche pasé frío porque estaba sin frazadas ni cama. Recuerdo que pasaban los ratones a mi lado. Estaba aterrada. Al otro día me llevan comida, era un preso cubierto con un pasamontañas, se le veía nada más que los ojos. Cada hora pasaba un gendarme, levantaba la mirilla y alumbraba con una linterna. Perdí la noción del tiempo y no sé cuántos días estuve en esa celda.

 

Después supe que al séptimo día me desmayé. Yo sufría del corazón. Llamaron al medico de prisiones y éste dijo que él no se hacía responsable. Que tenían que convocar a mí medico. Este llegó. Era el Dr. Araneda (6). De inmediato dio orden de trasladarme a la enfermería. Tres gendarmes me llevaron. El doctor indicó medicamentos y se inició mi tratamiento. Estaba totalmente alejada del resto de la población penal. Estuve ocho días hasta que ordenaron que me vistiera porque tenían que trasladarme. A la salida me encontré con dos compañeras que estaban en las mismas que yo: Ema Osorio (7) y Gladys Pozo (8).

Nos abrazamos, pero un guardia dio la orden de no conversar. Abrieron las puertas y nos hacen subir a una tanqueta.

 

- ¿Qué te sucede? -dijo Ema.

 

- ¡Silencio, o disparamos! -contestó un soldado.

 

Estábamos sujetas a lo que ellos determinen. Anduvimos harto rato hasta que la máquina se detuvo y bajamos.

 

 

Regimiento Blindado Rene Schneider en Ojo Bueno: (9) Reclusión y Recibimiento.

 

Es Ojo Bueno -dijo Ema al oído. Yo lo conocía como el regimiento René Schneider. (10) Paradojalmente lo había entregado el Presidente unos meses atrás.

 

Llegamos a un espacio amplio. Como 30 camas para tres personas. Por primera vez comí una sopa que ayudó a recomponerme. Estuvimos cuatro días a la espera.

Unos conscriptos nos daban cigarros a escondidas. Una mañana dicen que tenemos que prepararnos porque nos van a interrogar. La primera en salir engrillada fue Gladys. Después me tocó a mí. Llegamos a una sala donde había mucha gente y olor a cigarro. Tenia una venda, así que no veía.

 

- Te vai a sacar las esposas y los grilletes y te vai a desnudar? dijeron.

 

Por pudor, por decencia, me negué. A tirones sacaron mi ropa. Hicieron preguntas relacionadas con mi cargo, con mi familia. Fue algo tan vejatorio que difícilmente podré olvidar. Tiritaba, tenia frío, miedo. Era mucha gente.

 

- Aquí está el Mayor Hernández -dijo alguien.

 

-Que bueno, dije yo. Mayor Hernández no permita que sigan vejándome. Ud. tiene familia, mujer, madre.

 

Yo lo conocía en las reuniones sociales de la región.

 

-Tú no eres ni mujer, ni madre, ni esposa. Eres una puta allendista –respondió un oficial.

 

Ese fue el recibimiento que tuve.

 

 

Ex Hospital Naval, Palacio de la Sonrisa: (11) Interrogatorios y Torturas con presencia de General Torres de la Cruz

 

Por noviembre empezaron de nuevo. En una oportunidad me llevaron al ex-hospital naval de la calle Colon. Después de la antesala típica hicieron que beba un líquido muy amargo, espeso. Le he preguntado a muchos médicos estos años pero nadie tiene idea qué pudo ser.

 

Me amarraron en una cama, desnuda y perdí el conocimiento. Cuando regresé a Ojo Bueno las chicas dijeron que estuve fuera tres días. Recuerdo que antes de hacerme efecto él liquido en forma total pedía permiso para ir al baño.

Como no me dejaban y era tanta mi desesperación hice mis necesidades ahí mismo. Cuando llegaron los tipos decían, mira la puta allendista lo que se hizo. Apenas lleva unos días y mira lo que pasó. Con una manguera de agua fría me pusieron contra la pared y así me limpiaron. Era difícil determinar el tiempo. Estaba muy confundida.

 

- ¿Qué sabis del Plan Z? (12)

 

-No tengo idea

 

Seguía desnuda y mojada. Pude percatarme que estaba presente el general Torres de La Cruz, mi viejo amigo.

 

- ¿Por qué todo esto, general?

 

-Si habla no le va a pasar nada -respondió.

 

- ¿Pero de qué voy a hablar?

 

-Encontraron la correspondencia suya con Allende, en Santiago? dijo un agente.

 

-¿ Qué tiene de malo? -respondí.

 

Yo me escribo con el Presidente desde hace muchos años. Es amigo de mi familia. Carlos y él me ayudaron a entrar a los centros femeninos de la masonería. Como mi marido es malo para escribir hasta los días de hoy, siempre me dictaba su correspondencia con Salvador Allende. Además, uno de mis hijos vivía en su casa. También nos escribíamos con Tencha.

 

-Cuando lleguen las cartas las vamos a publicar porque son muy comprometedoras, -amenazaron.

 

-Por mí, pueden publicarlas, -dije.

 

Golpeaban mis piernas con una manopla. Colocaban ratas en mi cuerpo, hasta me quisieron hipnotizar. Había un hipnotizador que utilizaban para sacar información. Cuente hasta tres me decía el hombre, pero le dije que no sabía nada, que todo lo había dicho y que no tenía idea de armas. Mientras tanto, a mis compañeras les dijeron que me habían matado, así que cuando llegué se alegraron.

 

Cuando se deshincharon mis piernas de nuevo me llevan a interrogatorio. Como esos días había llegado a vernos el capellán yo iba con un rosario en la mano. En la patrulla que me llego a buscar iba el Mayor Bisquert, que era masón. Fue muy cariñoso, me trato de hermana. Fuimos conversando en la camioneta.

 

-Mire hermana -me dijo? aquí los interrogatorios son muy fuertes, pero si Ud. habla no le va a pasar nada. Yo quisiera que hable, así la voy a defender como hermano, no se preocupe. Antes de llegar me vendó y todo fue igual.

El mismo Mayor Bisquert se transformó en un torturador tremendo.

 

Uno de los agentes dice, tengo ganas de fumar, convidémosle a esta puta también.
El cigarro me mareo y yo escuchaba sus voces y risas.

 

-Así que ahora vienes católica?.

 

-A lo mejor me ha vuelto la fe que me enseñó mi madre desde niña, por eso ando con el rosario -dije.

 

Pescaron el rosario, lo pusieron en el suelo y lo pisaron.

 

?No creas que un rosario te va a salvar, hoy vas a hablar o si no veremos qué hacemos contigo.

 

Uno de los tipos dijo sigamos fumando, pero no hay ceniceros, dijo otro, pero si tenemos cenicero aquí, y empezaron a apagar los puchos en mi cuerpo. Hasta hoy tengo las marcas. En los pechos, en los brazos. Es terrible sentir el dolor cuando varias personas apagan objetos encendidos en tu piel.
No sab{ia que hacer. Yo atinaba a gritar nada más, bien fuerte, pero no hacia ningún efecto en ellos. Estaban como inmunizados al sufrimiento.

 

-Ahora te vamos a conectar con el detector de mentiras, para ver si sabes o no del Plan Z.

 

Me conectaron con unos alambres y los agentes decían que el detector indicaba lo contrario de mis afirmaciones. Estuve toda la noche sometida a sus arbitrariedades. Dormía desnuda en una cama y por la noche entraban a tirarme agua con baldes. Al otro día era domingo y traen a Gladys Pozo.

Querían seguir divirtiéndose.

 

-No pudimos ir al cine por culpa de ustedes, pero las dos van a protagonizar algunas escenas como de película. Una de amor.

 

Ellos querían que Gladys hiciera el rol de hombre y yo de mujer y que hagamos el amor ahí. Parecía divertirlos mucho y reían a carcajadas.

 

-Como toda las upelientas son lesbianas, esto no es ninguna novedad para ustedes.

 

Las dos nos resistimos. Gladys los trató muy mal, ella tenía un carácter muy fuerte. Así que nos dieron una paliza del porte de un buque. Conmigo se les ocurrió jugar a la pelota y pateaban todo mi cuerpo obligándome a subir y bajar una escala. Arriba y abajo había jóvenes esperando. ¡Imagínate cómo quedaron nuestros cuerpos!.

 

 

Amarrada y vendada a las aguas del Estrecho13 por ordenes del Capitán Zamora.

 

Esa noche nos llevan con Gladys a Ojo Bueno. Faltaba poco para llegar cuando detienen el jeep y el Capitán Zamora (14) me hizo bajar.

 

-Vamos a hacer un jueguito muy entretenido -dijo. Esto es una pistola y como no has confesado, tu vida ya no vale mucho. Vamos a jugar a la ruleta rusa.

 

Yo tenia que colocar la pistola en la sien y dispararme. Así lo hice, pero no estaba cargada el arma. Yo pensé que lo estaba y era consciente de que podía morir. Pero en esos momentos uno piensa solo en terminar de una vez con tanto sufrimiento. No pensaba en otra cosa. El Capitán Zamora estaba serio y muy altanero.

 

-Ahora te vamos a dar un baño en el Estrecho -dijo.

 

La Gladys gritó desde el jeep para defenderme y decirles que estaba enferma.

Nunca me olvido de eso.

 

-No sean sinvergüenzas, son unos maricones, dejen a esa mujer que está delicada de salud, ya tiene sus años.

 

Después me contó que la tiraron contra el jeep a culatazos, mientras me internaban en el Estrecho de Magallanes con una soga amarrada al cuello. Ahí supe en carne propia lo que es el agua fría en esta parte del mundo.

 

Iba amarrada por las axilas y el cuello y me hicieron entrar unas ocho veces al mar. No pude ver los rostros de los agentes que hicieron esto porque iba vendada. Yo solo reconocía la voz del Capitán Zamora. Cuando ellos veían que el agua estaba a punto de cubrirme entera tiraban la soga para que saliera a la playa y así sucesivamente.

 

En Ojo Bueno me tuvieron que hacer masajes varios días para recuperarme y bebía agüita caliente. Una vez que me recuperaba, otra vez al ruedo.

 

Mas Torturas en el Palacio de la Sonrisa:

 

Llegaron las cartas de Santiago -dijeron.

 

Otra vez lo mismo. Leyeron todas las cartas de Salvador Allende, las mías, de mi familia. Fueron sesiones larguísimas. De a poco fueron entendiendo que en las cartas no había nada de malo.

 

Pero aquí solo habla de sus hijos -dijeron. Del negocio, de la CORMAG. No hay nada para publicar. No hay nada sensacionalista como nosotros queríamos.

 

Igual leímos todas las cartas. De nuevo soy devuelta, hasta otro día, en que siguieron con sus métodos. Era algo de nunca acabar. A veces empezaban despacio y crecía el ritmo de la tortura vertiginosamente, en los genitales, en los tobillos, yo sentía que saltaba, que llegaba no sé dónde, porque la corriente te hace perder los sentidos.

 

-Esta puta se nos muere, está en las ultimas -dijo alguien.

 

Llegó un médico, tengo la impresión que era un falso médico, por sus modales; empezó a hacerme respiración boca a boca y estaba hediondo a pisco. Enseguida, colocan ratas en mis órganos genitales, las introducían y ellos gozaban haciéndolo, eran verdaderos degenerados sexuales.

 

Ahora pienso que esa gente no eran seres normales y siento angustia al pensar que andan sueltos por nuestras calles.

 

Yo estaba a punto de enloquecer, escuché que pensaban llevarme al hospital psiquiátrico. Cuando llegué a Ojo Bueno, la misma carcelera que antes había sido mala con nosotros se conmovió y les dijo a los militares que ella me iba a cuidar. Licha se llamaba la carcelera. Fue un gesto noble. Yo tenía la boca reventada y no me dejaba beber agua por indicaciones del enfermero de Ojo Bueno.

 

-Puede tener un schock -dijo. Le han colocado mucha corriente.

 

Pasaron muchos días. Cuando mostraba síntomas de recuperación de nuevo me llevaban a las sesiones acostumbradas. Una tarde de nuevo soy desnudada y me tienden en una cama. Me golpean con fuerza en las piernas, cuando veo a dos soldados en posición de violarme. Perdí el conocimiento de nuevo y siempre he quedado con la duda. Hasta los días de hoy tengo pesadillas con esa escena brutal. A esas alturas ya no requerían información, lo hacían por maldad, para saciar sus instintos bestiales.

 

Como, consecuencia de esto sufrí un ataque al corazón en el regimiento. Llegó el Dr. Araneda y dijo que tenían que llevarme a Punta Arenas, a un hospital, porque de lo contrario él no respondía por mi vida.

 

Estaba en muy mal estado, además me faltaban dos uñas de la mano izquierda que la noche anterior me habían sacado los agentes, con un palito hacían palanca para forzar la extracción.

 

-Cuéntanos qué opinaba Allende del general Torres, qué sabes de la masonería.

 

Tenían una verdadera obsesión por descubrir algo grande a través de mis declaraciones. No sabía de armas, las famosas cartas no tenían nada de interés, ¿qué querían ahora?. En la ciudad todo el mundo sabe que Carlos es masón, que éramos amigos de la familia Allende, todo era de dominio publico. Si querían desacreditarnos como personas difícilmente lo iban a lograr porque toda nuestra vida había sido intachable y ahora este absurdo interrogatorio con golpes, doblemente cobardes por abusar de una mujer atada y vendada y más encima enferma del
corazón, ¿qué clase de hombres eran? , ¿por qué tanta saña?.

 

Un día llegan con una grabación qué Fidel Castro hizo en nuestro hogar y con un disco o algo así de Carlos Altamirano. Debes imaginar como me pegaron por ambas cosas. De más está decir que saquearon mi casa, se llevaron objetos de valor. ¿Quién responderá por eso? Mi pelo estaba blanco. El encierro y la tortura estaban dejando sus huellas.

 

 

Inmovilizada durante Explosión del regimiento Blindado en Ojo Bueno:

Enero 1974. (15)

 

La explosión del regimiento me pilló totalmente inmovilizada. Quise salir, arrastrarme, pero no podía. Fueron dos conscriptos los que me sacaron.

 

-Abuelita, abuelita, apúrese, que nosotros la vamos a sacar - dijeron los muchachos.

 

Y me salvaron la vida. Yo había bajado como quince kilos y ellos me alejan del lugar hasta que, posteriormente, me reúno de con mis compañeras.

 

Nos llevan a la cárcel. El Capitán Figueroa, de la marina, nos llevó en un camión y me da una patada, a pesar de las condiciones en que me encontraba.

En la cárcel recibimos la solidaridad de las presas comunes, quienes, a pesar de las amenazas del SIM (16) de no acercase, nos regalaban faldas, hicieron una cazuela, lo que fue toda una fiesta pues estábamos cansadas de tanto comer porotos.

 

En tanqueta nos devuelven a Ojo Bueno. Habíamos perdido todas nuestras cosas. Estábamos en un lugar más reducido y sin comodidades. El Capitán Quiros (17) tuvo gestos amables. Se preocupo de conseguirnos ducha, recuerdo que ese oficial se destaco del resto y es bueno consignarlo en este relato.

 

 

Hospital Naval: (18) Prisioneros Políticos en mal estado.

 

Cuando llegué al hospital naval el Dr. Alejandro Babaic, director del establecimiento se portó muy bien, me dejaron aislada del resto y tuve una buena atención. El único problema que tenia era el aislamiento ya que no podía hablar con nadie. Todo el santo día estaba sola. A través de los biombos veía que era un sector destinado a prisioneros. Así supe que estuvo Ramón Lastra, (19) Abel Paillaman (20), el ex canciller Orlando Letelier (21) Este ultimo iba a mi pieza a conversar unos momentos. No le importaba la guardia y los cosacos le tenían respeto. No te preocupes, me decía, esto va a pasar, vamos a salir todos. Bueno, nosotros salimos y él fue asesinado en Washington. También estuvo Jaime Tohá (22) quien me fue a abrazar. Estaba muy triste por la muerte de su hermano José. Otra noche llegó al hospital el ex senador Aniceto Rodríguez, (23) iba de paso a Santiago. Después supimos que fue desterrado a Venezuela.

 

El daño psíquico fue tremendo. Yo me empecé a dar cuenta porque de repente me encontraba hablando a solas puras tonteras. Come no podía leer ni escuchar radio porque estaba prohibido, me entretenía contando las tablas del techo. De allá para acá y vice-versa. Y nada más. Además, como mi pieza daba a una cancha de tenis cercana sentía el pin-pon de la pelota como un sonido medio enloquecedor. Por esos meses tuve un problema ginecológico y en el sistema de interconsulta llegó a verme el Dr. Jorge Amárales. Como me vio en muy mal estado recomendó al Dr. Babaic que me liberaran.

 

-Estás a un paso de la locura -me dijo, voy a recomendar que te liberen.

 

-Ya me quisieron llevar al psiquiátrico -dije.

 

-No, yo voy a hablar a ver si conseguimos que te lleven aunque sea con arresto domiciliario.

 

A los quince días apareció el Director del Hospital Naval.

 

- Tengo una buena noticia para usted, se para su casa.

 

Me puse a llorar sobre el hombro del doctor. Tuve que irme en silla de ruedas, ya que no podía sostenerme en pie. Escondí en mi cuerpo unos escritos que tenia sobre mi experiencia ahí me subieron a una ambulancia. Era el mes de julio de 1974.

 

Váyase calladita -dijo Babaic.

 

Dos jeeps me fueron custodiando. Pensaba en Carlos, en mis hijos. De mi esposo, sabía que permanecía en Dawson, porque nos autorizaban a mantener comunicación escrita. ¿Qué iba a pasar? ¿Cómo estaban mis cosas, mi familia?

 

En el sector hubo una gran expectación cuando llegué al edificio. Estaban mis padres que eran muy viejitos. Entro Un pelotón y a mi padre le dicen que yo venia con arresto domiciliario, que no podía salir.

 

-A esta mujer no la pueden ver en Punta Arenas. La gente no la quiere, así que para evitar problemas va a estar aquí encerrada.

 

Así estuve esos meses. Hasta septiembre, cuando salió mi marido. Recibí la visita del psiquiatra José Valenzuela y del Padre Goic (25) Este me explicaba la mentalidad de esta gente, una mentalidad bárbara, decía. Pero yo escuchaba poco. Una amiga, Lily Descourvieres, dice que yo pasaba horas y horas sentada en una silla mirando un punto fijo. Ella había conseguido un permiso especial de los militares para irme a visitar.

 

Una mañana, la empleada estaba haciendo el aseo del departamento cuando grita:

 

-¡ Don Carlos baja de un camión!-

 

En ese momento todo cambió para mí. Fue una gran alegría. Cuando entró en el departamento pensé que había pasado un año sin vernos. El venia con mucho ánimo y más delgado, y con la orden de ser relegado a Ovalle. Ni siquiera alcanzó a ordenar sus asuntos comerciales en nuestra tienda, que estaba a cargo de unos primos y de mis padres.

 

Como yo estaba con arresto domiciliario le escribí a las autoridades para solicitarles autorización para acompañar a mi marido. La respuesta fue positiva.

 

Hicimos nuestras cosas y partimos. Había que empezar de nuevo, pensábamos en nuestros amigos, en la gente que seguía en los campos de concentración, pero había que sacar fuerzas porque no sabíamos lo que venía. Todo era incertidumbre. Y el temor a lo desconocido es siempre duro.

 

- Por lo menos, estamos juntos, -pensé.

 

 

Notas del Editor

 

1. General de Ejercito Manuel Torres de la Cruz. Fue intendente durante el gobierno de la Unidad Popular, y era considerado un militar constitucionalista. Formó y fue el jefe de la Junta Provincial de Gobierno. Durante su mando de la región dirigió el periodo m{as violento de la represión en Magallanes (Septiembre 1973 - Febrero 1974). Murió el 2001.

 

2. General de Brigada Aérea José Berdichevsky. Comandante en Jefe de la IV Brigada Aérea con asiento en Punta Arenas. Integró la Junta Provincial de Gobierno en Magallanes en 1973. Bajo su mandato la Fuerza Aérea se convirtió en una temida institución de represión en Magallanes.

 

3. Carlos Zanzi Cucuni. Fue dirigente socialista y vice-presidente de la Corporación de Magallanes durante el gobierno del UP. Estuvo prisionero en el Regimiento Pudeto e Isla Dawson. Posteriormente fue relegado a Ovalle y estuvo exiliado en España. Fue gobernador de la provincia de Magallanes durante el gobierno concertacionista del presidente Alwyn.

 

4. Alberto Marangunic. En 1973, Jefe de Corporación de Fomento (CORFO) en Magallanes. Estuvo prisionero en el campamento Río Chico, Barraca Charlie, en Isla Dawson. Falleció en 1981.

 

5. Cárcel Publica de Punta Arenas. Ubicada en Waldo Seguel entre Bories y Chiloe. En los primeros meses fue recinto de aislamiento temporal y de interrogación de prisioneros políticos. Desde 1974 se empezó a utilizar como recinto carcelario para prisioneros políticos condenados por consejos de guerra.

 

6. Dr. Guillermo Araneda. En 1973 era medico del Ejército con grado de Capitán. Araneda fue  identificado entre Septiembre y Diciembre 1973 dando apoyo médico a los torturadores en el Palacio de la Risa, y otros lugares donde hubo prisioneros torturados. Deja el Ejercito Diciembre de 1973 para seguir estudios en el extranjero. Reside en Punta Arenas.

 

7. Ema Osorio. Una de las primeras mujeres arrestadas en Magallanes. Estuvo prisionera en la cárcel pública y en el Regimiento Blindado.

 

8. Gladys Pozo Marchant era dirigente de la Federación de Mujeres Socialistas en Magallanes en 1973. Estuvo prisionera en la Cárcel Publica y en el Regimiento Blindado Rene Schneider. Condenada en el primer consejo del partido socialista en Magallanes (Noviembre 1973). Exiliada
a Francia, donde reside actualmente.

 

9. El Regimiento Blindado Rene Schneider está localizado en el área de Ojo Bueno de Punta Arenas. Este regimiento se utilizo para recluir a seleccionados grupos de prisioneros políticos. Fue el principal centro de detención de prisioneras políticas en Magallanes. Actualmente se llama Regimiento de Caballería Blindada No 6 Dragones.

 

10. René Schneider era Comandante en Jefe del Ejército. Fue asesinado en 1970 como parte de una conspiración destinada a impedir la asunción de Allende como presidente.

 

11. El Palacio de la Sonrisa o Palacio de la Risa fue el principal centro de interrogación y torturas en Magallanes. Era dirigido por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Este centro funcionaba en el edificio de ex Hospital Naval, en Avenida Colon entre Bories  y Chiloe, en Punta Arenas. Ver sección  Centros de Torturas y Detenciones y El Palacio de la Sonrisa nos Recuerda el Delito de Tortura en Magallanes.

 

11. El Plan Z fue inventado y presentado por los propagandistas del gobierno militar como la justificación para el golpe militar y derrocar el gobierno democráticamente electo. Era según los militares un plan preparado por los partidos de la unidad popular para tomarse en forma violenta el poder.

 

12. El Estrecho de Magallanes tiene aguas muy frías durante todo el año.

 

13. Capitán de Ejército Mario Zamora Flores, Regimiento Blindado René Schneider. El capitán Zamora, además de torturador, fue Comandante del Campo de Concentración Río Chico en Isla Dawson. Estuvo a cargo del funcionamiento y la represión del campo por dos periodos de varias semanas en Enero y Abril de 1974.

 

14. La explosión del regimiento Blindado René Schneider en Ojo Bueno fue el 3 de Enero de 1974. Este regimiento explotó por negligencia militar. Una fogata de trabajadores cerca de un polvorín que estaba en el medio del recinto hizo explotar el regimiento. En esa fecha se encontraban encarcelados en el regimiento los condenados del primer consejo de guerra del partido socialista (PS) y las prisioneras políticas mujeres de Punta Arenas.

 

15. Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

 

16. El capitán de ejército Carlos Quiroz ha sido reconocido por su trato decente a las prisioneras políticas en Regimiento Blindado.

 

17. El Hospital Naval Cirujano Guzmán de Punta Arenas está ubicado en Avenida Bulnes. Este hospital tenía un pabellón especial de aislamiento para prisioneros políticos (1973-1974). Fue utilizado para tratar a un reducido numero de prisioneros políticos en mal estado debido a las torturas. El director del hospital en esa época era el Dr. Alejandro Babaic. Ver articulo de Aristóteles España Hospital Naval.

 

18. Ramón Lastra. Como prisionero político también estuvo en el Hospital Naval. Era director regional de Impuestos Internos durante la Unidad Popular.

 

19. Abel Paillaman Tenorio era dirigente del PS en Puerto Natales y miembro del comité regional en 1973. Estuvo prisionero en el Regimiento Pudeto, Dawson y la Cárcel Publica. Condenado en el segundo consejo del PS en 1974. Exiliado en Holanda. Reside en Puerto Natales.

 

20. Orlando Letelier estuvo prisionero en Isla Dawson. Destacado socialista, fue ministro de exterior y defensa durante la UP. Fue asesinado en Washington, D.C. por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) el 21 de Septiembre de 1976.

 

21. Jaime Tohá fue Ministro de Agricultura de la Unidad Popular en 1973. Estuvo prisionero en Isla Dawson.

 

22. Aniceto Rodríguez fue senador y ex secretario general del PS. Estuvo prisionero en Isla Dawson. Fue exiliado a Venezuela en Enero de 1974.

 

23. Alejandro Goic Karmelic era sacerdote católico y párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Fá­tima en Punta Arenas en 1973. Es el actual Obispo de la Diócesis de Osorno.

 

 

Lugares y personas mencionadas en el Testimonio de Kika de Zanzi

 

Centros de Detención:

 

  • Cárcel Publica de Punta Arenas,
  • Regimiento Blindado ‘Rene Schneider’ en Ojo Bueno.
  • Hospital Naval

 

Centros y Lugares de Tortura:

 

  • Regimiento Blindado ‘Rene Schneider’ en Ojo Bueno.
  • Aguas del Estrecho de Magallanes, costanera norte, antes de llegar a Ojo
    Bueno.
  • Ex Hospital Naval en Avenida Colon

 

Torturadores y Participantes en Tortura:

 

  • Mayor de Ejercito Bisquert - Palacio del Sonrisa
  • Capitán Figueroa, de la Marina.
  • Mayor de Ejercito Hernández, Regimiento Blindado Rene Schneider.
  • Hipnotizador en el Palacio de la Sonrisa.
  • General de Ejercito Manuel Torres de la Cruz. (Presente en torturas en el
    Palacio de la Risa).
  • Capitán de Ejercito Mario Zamora, Regimiento Blindado Rene Schneider

 

Otros Militares y Agentes de Seguridad:

  • General de Brigada Aérea José Berdichevsky
  • Dr. Guillermo Araneda, Capitán de Ejercito.
  • Licha: nombre de carcelera en el Regimiento Blindado en Ojo Bueno.
  • Capitán Carlos Quiroz del Ejercito. Regimiento Blindado
  • Dr. Alejandro Babaic, Director del Hospital Naval Cirujano Guzmán

 

Otros prisioneros políticos:

 

  • Alberto Marangunic (Dawson)
  • Ema Osorio (Cárcel y Regimiento blindado)
  • Gladis Pozo ( Cárcel y Regimiento blindado)
  • Abel Paillaman ( Dawson, Hospital naval)
  • Ramón Lastra (Hospital naval)
  • Orlando Letelier (Dawson, Hospital naval)
  • Jaime Toha (Dawson, Hospital naval)
  • Aniceto Rodríguez (Dawson, Hospital naval)
  • Carlos Zanzi (Pudeto y Dawson)

 

Otros:

 

  • Dr. Jorge Amárales (ginecólogo).
  • Dr. José Valenzuela (psiquiatra).

 

 

Marzo 2002

http://www.dawson2000.com/ana1.htm

Mi memoria es mi verdad: testimonio de la represión

 

Largos años han pasado desde que ocurrieron los hechos... Generaciones de generaciones han vivenciado el dolor in situ de la represión o han recibido como herencia, una historia que no nos enorgullece como chilenos.

 

Hoy, a finales de octubre es la voz de una mujer la que rompe con su silencio para entregar el testimonio vivo de su propia historia: la represión hecha presidio, castigo sin razón, vejamen a la orden del día, muestra alienada de la bestialidad que imperó en tiempos de dictadura y que según sus propias palabras sometió a tantas mujeres como ella a ‘las torturas inhumanas de
estos seres sin compasión’, para después mostrarnos algunos ribetes de la relegación y su posterior exilio.

 

Es Quica de Zanzi (2) quien más allá de todo temor nos muestra su recuerdo en el libro ‘Mi memoria es mi verdad’ de la Editorial Atelí, terminado de imprimir justamente en septiembre de 2002, en la ciudad de Punta Arenas, tras 29 años de los sucesos atroces.

 

Sólo en 142 páginas ‘Mi memoria es mi verdad’ nos entrega nuevas pistas en la reconstrucción de esa historia que a muchos les gustaría sepultar en el olvido. Prologado por Sergio Bitar (2), quien expresa su admiración a la autora por el coraje de publicar sus vivencias, el libro es más allá de todo análisis literario, un mensaje dirigido a la conciencia de los chilenos y que como bien dice la propia Quica de Zanzi narra lo sucedido para que ‘nunca más en Chile se vivan los horrores de pasado’

 

Carlos Vega Delgado (3) nos dice en la reseña de contratapa del libro: ‘Hija de inmigrantes españoles, Francisca González Fernández, más conocida como Quica de Zanzi, vivió una niñez y juventud plena de satisfacciones en esa verdadera Torre de Babel que fue la Patagonia en los comienzos del siglo pasado’, haciendo referencia a parte de la historia familiar de la autora, a la cual nos introduce de inmediato en sus primeras páginas.

 

Un relato lineal y atrayente nos sumerge en sus andanzas de la niñez, la descripción física y psicológica de los personajes que pueblan esta historia familiar, los sentimientos de la adolescencia, el amor que va a llenar la vida de la autora hasta los días de hoy, de la mano de su eterno compañero, Carlos Zanzi. Todo un mundo en equilibrio que se verá truncado por el imperativo del miedo y la represión que vivió la familia Zanzi-González.

 

Comenzar a leerlo nos obliga a devorar cada letra, porque no deja otra alternativa. Sin embargo hay que decir, llegando al capítulo más crudo de la historia necesitaremos fuerza para continuar el viaje. Un sentimiento de impotencia y las ganas de cambiar la historia intervendrán nuestros sentidos.

Pero de eso se trata todo esto y nadie ha dicho que sea fácil recordarlo.

 

Nos quedamos con las palabras de Quica rondando en la cabeza: ‘Se valora a una persona por la fidelidad a sus ideas, por la entereza y valor de soportar lo insoportable. La tranquilidad de la conciencia llega al ser consecuente con los ideales’

 

Este 31 de octubre tendremos oportunidad de compartir con ella la Presentación Pública de ‘Mi memoria es mi verdad’, en el Salón Pacífico de la Corporación Municipal de Punta Arenas.

 

Para Quica no es fácil este momento, pues ha confesado ¿por qué yo he publicado habiendo tantas personas más que podrían hacerlo? Es cierto que son muchas, pero quizás esta sea una señal para que otras voces decidan concluir con su anonimato. La obra ya está hecha y es parte del patrimonio de la humanidad cuyo derecho es conocer la verdad y cuyo deber es entregarla
a sus hijos, para que nunca más se violen los derechos de las personas.

 

Ana M. Guerra

 

Punta Arenas, Octubre 2002.

 

 

Notas editoriales

 

1. Ana Marlen Guerra Encina es poeta, escritora y relacionadora publica. Es corresponsal de Dawson 2000 Derechos Humanos y miembro de la directiva de la Agrupación Cultural y de Derechos  Humanos Orlando Letelier en Magallanes. Es nieta del ex preso político magallánico Atilio Encina.

 

2. Quica de Zanzi recientemente presentó su libro ‘Mi memoria es mi Verdad’ en Punta Arenas. Quica es una ex prisionera política socialista. Fue cruelmente torturada durante sus nueve meses de detención. Fue liberada en Julio 1974 y después acompaño a su esposo a su relegación en Ovalle, posteriormente salieron al exilio a  España. Regresaron a Punta Arenas en 1986. Ver Testimonio Kika de Zanzi.

 

3. Sergio Bitar fue prisionero político en los campos de concentración de Compimgim (Sierra 22) y Río Chico (Isla 10) en Isla Dawson. Era ministro de minería en gobierno de la Unidad Popular en 1973, por el partido izquierda cristiana. Hasta hace poco (2002) era senador por el partido por la democracia.

 

4. Carlos Vega Delgado es un ex prisionero político magallánico. Estuvo preso en el Regimiento Pudeto, Estadio Fiscal e Isla Dawson (barraca Bravo). Es periodista y director de la Revista Impactos, dedicada al rescate el patrimonio antropológico y cultural de Magallanes.

 

 

Ver otros artículos relacionados:

 

  • La Mesa de honor.
  • Saludo a doña Quica.

Alejandro Ferrer y Hernán Biott.

 

 

Editorial Noviembre 2002.

 

Un momento solemne donde el espíritu se pone de fiesta

 

Presentación libro ‘Mi memoria es mi verdad’.

 

Rosa María Lizama.

31 Octubre 2002.

 

 

Quica de Zanzi: Todavia me cuesta perdonar.

Prensa Austral. 1 Noviembre 2002.

 

 

Quica de Zanzi lanza sus memorias.

Prensa Austral. 14 Octubre 2002.

 

Para que Nunca Más torturen a magallánicas.

Elie Valencia, Marzo 2002.

 

Testimonio Kika Gonzáles de Zanzi.

 

Reproducido Marzo 2002.

Kika de Zanzi: Mujer magallánica del año 2001

 

Febrero 2002.

 

Hospital naval.

Aristóteles España, Diciembre 2001.
Nuestras Historias

 

http://www.dawson2000.com/rosamaria1.htm

09/06/2012 23:24 inverecundos Enlace permanente. Ejecutores inverecundos No hay comentarios. Comentar.

Los pasajes más duros de la oscura historia de la DINA

La danza de los cuervos, libro de editorial Ceibo, se lanza el próximo lunes

A la venta a partir de hoy en librerías de Santiago, el libro del periodista Javier Rebolledo narra la vida de Jorgelino Vergara, El Mocito de la DINA, y con ello el episodio más crudo de la historia chilena: los crímenes de la Brigada Lautaro en el cuartel Simón Bolívar, el único centro de exterminio conocido hasta ahora. Esta vez las divulgaciones vienen de boca de los propios ex agentes de la dictadura. En exclusiva, episodios textuales del relato.

por El Mostrador

Jorgelino Vergara Bravo, conocido por su participación en el documental El Mocito, se mantuvo en silencio durante treinta años. En 2007 reveló a la justicia su participación en el cuartel Simón Bolívar donde funcionó la Brigada Lautaro, el grupo operativo de mayor confianza de Manuel Contreras.  En este libro, construido en base a treinta horas de entrevistas, el periodista Javier Rebolledo devela a través de los ojos de Vergara, su juventud en la casa del director de la DINA como asistente de mozo, su ascenso dentro de la estructura hasta llegar a la Brigada Lautaro y su caída, para pasar a ser un descolgado.

Junto a las confesiones de sus ex compañeros en el caso Calle Conferencia (aún en sumario investigativo), Jorgelino revela el episodio más violento que registra la historia de Chile: el exterminio de un número indeterminado de seres humanos, muchos de ellos militantes del partido Comunista, pero también muchos ciudadanos sin participación política.

Además, el relato da cuenta detallada del día a día al interior del único centro de exterminio conocido hasta ahora, al más puro estilo de los nazis. Acá, a diferencia de otras narraciones, es la visión de los victimarios, la confesión de sus crímenes, lo que construye la historia.

A pesar de que hoy se encuentra a la venta en librerías de Santiago, el lanzamiento oficial será próximo lunes 25 de junio a las 19:30 horas en la sala Master de la Radio Universidad de Chile

A continuación, citas escogidas de La Danza de los Cuervos:

Los huesos de las canillas

“Luego de Jorgelino, Eduardo Oyarce describió el crimen de Fernando Ortiz cerca del gimnasio. Se entretuvieron golpeándolo durante toda la noche el suboficial de Ejército Hiro Álvarez Vega y uno más. Solo le conocía la “chapa”: el “Pato Lucas”. “Fue golpeado brutalmente con palos en las canillas, al punto que se podían ver los huesos, y lo dejaron moribundo. Eso fue aprovechado por los torturadores para pisarle el pecho a la altura del corazón, supuestamente para revivirlo”.

Héctor Valdebenito, el “Viejo Valde”, reconoció haberlo visto morir mientras lo interrogaba. Según él, ahí le dijo su nombre y que lo habían detenido en la calle Pedro de Valdivia. “Yo me acerqué, me puse frente a él, le hice una pregunta y me percaté de que el hombre hablaba entrecortado, bajito y a consecuencia de los golpes que había recibido de el ‘Elefante’ [Juvenal Piña] y ‘Mario Primero’ [Eduardo Reyes Lagos]. De ahí comenzó a perder la voz, se inclinó hacia el lado derecho y al verlo que estaba desmayado, llamo a Morales, Barriga y Lawrence y ahí constataron que estaba muerto”.

Quedó tirado a un costado del gimnasio junto a otros detenidos, amarrados y sentados en el piso, aún vivos.

Ese mismo día, el cocinero Carlos Marcos Muñoz vio en el gimnasio, en malas condiciones físicas, al grupo de detenidos aún vivos. Uno, al que luego identificó como Horacio Cepeda Marinkovic, miembro de la dirección clandestina de Fernando Ortiz, le pidió un vaso de agua. Se lo llevó y al instante el hombre comenzó a vomitar sangre. Cayó al suelo, aparentemente muerto. “Ese mismo día, mientras estaba en la cocina, observé que el funcionario de Carabineros de apellido Pichunman le quemó las huellas digitales y la cara con un soplete”.

Recordó también que ese detenido fue ensacado por el “Chancho” Daza y lo cargó hasta la camioneta Chevrolet C-10 del cuartel.

Eduardo Oyarce declaró haber visto el momento de la muerte de Horacio Cepeda Marinkovic. “Estuvo detenido por cerca de cinco días para posteriormente ser eliminado con golpes de palos en la cabeza dados por el ‘Elefante’ [Juvenal Piña, asesino de Víctor Díaz], quien también le apretaba la tráquea. Yo lo vi y podía escuchar los gritos que daba el viejito”.

Varios agentes coinciden en que durante ese día y el siguiente hubo un grupo más o menos numeroso de detenidos en el cuartel Simón Bolívar. Las versiones van de seis a quince.

Probablemente eran los cuerpos de los once miembros de la dirección clandestina del Partido Comunista encabezada por Fernando Ortiz: Armando Portilla, Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Waldo Pizarro, Reinalda Pereira, Luis Lazo, Héctor Véliz, Lisandro Cruz y Edras Pinto, junto a los militantes del MIR Edmundo Araya y Carlos Durán que, por ese tiempo, estaban coordinados con el Partido Comunista. (Capítulo 27, Pidiendo huevadas).

Desnucado

“Echamos a la rastra al automóvil al detenido y partimos junto a Daza, Escalona y al parecer Meza, hacia la cuesta Barriga. Al llegar a la cueva nos metimos a la entrada y dije a los demás que cumpliéramos la orden. En ese momento, Daza tomó por atrás al detenido, pasándole el brazo por el cuello, y el detenido, a pesar de lo mal que estaba, reaccionó y comenzó a patalear, hasta que le tomé los pies mientras otros lo aseguraban por arriba, y en ese momento fue que Daza le dio giro al cuello del detenido muy brusco hacia un lado y lo desnucó. El detenido quedó inmóvil, muerto. El cuerpo fue cargado por otros dos, yo alumbré con linterna, lo llevaron al fondo y fue lanzado al pozo. Nunca antes conté esto, ni a mi familia”. (Capítulo 24, La limpieza mecanica. Declaración policial del agente Héctor Valdebenito referente al crimen del militante del MIR, Ángel Guerrero Carrillo).

El buen sirviente

“Dentro del ambiente también él tenía que encajar, estar a la altura. Si pasaba por el lado miraba al detenido con desprecio, eso estaba bien visto. O una patada, también. Así, dentro de ese sistema, nadie podía fallar. Tampoco él. Todos perros. Todos locos. No mostrar ni un sentimiento de compasión. Por dentro, obvio, sentía algo, pero quería estar dentro de ese grupo para ascender y hacer su carrera de militar. Si lo veían débil, aunque no le dijeran nada, se iban a dar cuenta. “El cabro no sirve, no es un duro, no es perro como nosotros”. Eso no, no quería quedar fuera.

¿Tenía la libertad para irse y abandonar todo eso? Lo pensó muchas veces, pero nada. Inaceptable. Era volver a la calle, dejar el mundo en el que estaba aprendiendo, donde recibía el alimento diario y las enseñanzas. O quizás podía ser peor, bastaba con un “elimínenlo”.

Entonces, cuando se mostraba así, como ellos, malo, frío, cuando daba patadas, cuando miraba con odio a un detenido, con una palabra, un grito, de vuelta recibía un gesto de aprobación. “Vas bien, vas por el buen camino”.” (Capítulo 26, La presa mayor)

Sartenazos en la cabeza

“Germán Barriga Muñoz, el jefe máximo de Delfín y capitán de Ejército, nunca se enojaba, siempre andaba con una sonrisa, de hablar pausado, tranquilo y nervioso a la vez. “¿Cómo llamarlo?… Poco confiable, eso”. Un cínico.

A ella, a Reinalda, le estaban dando entre Barriga y Lawrence. También estaban presentes Gladys Calderón y Teresa Navarro.

No conocía su nombre en ese momento. Ella estaba sobre la parrilla con los ojos cubiertos por una venda. Giraba la “gigí”, dale que dale; Barriga y Lawrence observando, haciendo preguntas, golpeándola con todo lo que tenían a mano.

Por favor, que la mataran, gritaba ella. Estaba hecha pedazos. Así no podría tener a su hijo, no iba a poder nacer con el daño que ella tenía en todo su cuerpo. Estaba segura. Así que, “por favor, mátenme”. Mientras tanto, él estaba ordenando unos libros en la oficina. Y Barriga y Lawrence comenzaron a reír fuerte. “Estaba pidiendo huevadas”. Lawrence fue hasta una cocinita al lado de la oficina. Y volvió con una sartén grande. Comenzó a golpearla en la cabeza, con violencia, una y otra vez. La estaban haciendo papilla.

Barriga tenía una pistola en la mano apuntando a la sien de la mujer ensangrentada, ya medio ida. Pasaba un segundo, otro más, le prometía que la iba a matar… percutaba el arma. Y nada, era una falsa ejecución. Se reían. (Capítulo 27, Pidiendo Huevadas)

Con una bolsa plástica

“Partió a los calabozos. Entró a la habitación de Víctor Díaz y lo miró. Estaba en buen estado de salud y con sus vestimentas. Amarrado de pies y manos. “En ese mismo momento le manifiesto a Díaz que me perdonara por la acción que iba a llevar a cabo, es decir su posterior muerte. En ese instante un agente, no recuerdo quién, me entregó una bolsa de nylon de supermercado, la que utilicé para introducir la cabeza de Díaz, momento en el que presioné esta bolsa a su cuello con el fin de impedir el paso de oxígeno a su cuerpo. Al cabo de unos tres minutos observé que ya no tenía signos vitales, instante en que terminé de presionar la bolsa, para salir del dormitorio inmediatamente, por cuanto me encontraba choqueado por la acción que había ejecutado”.(Capítulo 26, La presa mayor. Declaración policial del agente Juvenal Piña referente al crimen del subsecretario comunista, Víctor Díaz).

Conejillos de indias

“Esa vez llegó el coronel Contreras al cuartel. No iba casi nunca, pero era una ocasión especial. Venía acompañado del “Gringo” Michael Townley y de Chiminelli. Los esperaban Juan Morales, Fernández Larios, Barriga, Lawrence y varios suboficiales.

Él estaba en el casino, casi en la puerta de salida que conectaba con la cocina. Todos llegaron hasta ahí juntos. Y los peruanos también, torso desnudo, vista vendada, manos atrás esposadas. Comenzó a calentar el agua por si acaso, preparó la bandeja con las tazas y el café. Listo, dispuesto.

Dos agentes pusieron a los peruanos contra uno de los muros del lugar. Townley, el coronel y el resto se ubicaron frontalmente en relación con los extranjeros, a una distancia de unos diez metros más o menos.

El “Gringo” Townley sacó entonces un aparatito. Era como un control remoto con unas antenitas pequeñas y le comenzó a mostrar al coronel la forma de utilizarlo. El coronel lo agarró entre sus manos y apuntó. En un instante salió volando el dardo. Antes de siquiera verlo ya estaba pegado sobre la boca del estómago de uno de los detenidos.

El coronel movió la palanquita del control remoto y el peruano cayó de inmediato al piso, fulminado, contorsionándose en un millón de contracciones musculares, de un lado para otro durante un rato. Los presentes observaban el nuevo invento y los efectos de la prueba. El coronel movió la palanca de vuelta y las convulsiones se detuvieron.  (…) (Capítulo 20, Oscuro plumaje)

23/06/2012 17:13 inverecundos Enlace permanente. Casos No hay comentarios. Comentar.


Hace 39 años: el asesinato del comandante Arturo Araya Peeters

Escribe Arturo Alejandro Muñoz 
especial para G80 



Se trató de un asesinato planificado para ir sentando al interior de la Marina de Guerra los principios que regirían el sanguinario golpe de Estado del 11 de septiembre. La derecha fascista perpetró el  crimen…Washington lo cobijó y financió. Nuestra memoria sigue viva.

EN LA MEDIANOCHE del día 26 de julio de 1973, el Edecán Naval del Presidente Salvador Allende, comandante Arturo Araya Peeters,  fue asesinado por un francotirador que le disparó a mansalva desde algún  lugar frente a su domicilio. 

Poco antes había llegado a su casa, tras asistir –acompañando al mandatario socialista- a una recepción en la embajada de Cuba. Uno de los delincuentes que participó en el delito, Guillermo Claverie Bartet,  fue condenado a tres años de prisión. Sin embargo, no permaneció ni un día en la cárcel purgando esa pena. Incluso, estando prófugo, fue indultado por la dictadura gracias a una decisión del almirante José Toribio Merino Castro.

Se trató de un asesinato planificado para ir sentando al interior de la Marina de Guerra los principios que regirían el sanguinario golpe de Estado del 11 de septiembre, y a la vez un recordatorio de que todo hombre de la Armada que no estuviese de acuerdo con los planes fascistoides del almirante Merino Castro sería considerado traidor y castigado con la muerte. Así ocurrió con Araya, un hombre limpio y leal a la Constitución.

La noche del 26 al 27 de julio de 1973, un francotirador abrió fuego contra el marino, mientras los mercenarios de Patria y Libertad armaban una algazara en la calle frente a su casa, luego de hacer algunos disparos al aire a objeto de lograr que el edecán presidencial saliese al balcón de su domicilio para investigar lo que sucedía. En ese momento, una bala impactó en el pecho del comandante Araya Peters. 

El crimen, que en su momento la derecha y los servicios de inteligencia navales intentaron achacar a fantasmales grupos armados de izquierda, fue en realidad la obra de una sórdida conspiración ultraderechista con apoyo de oficiales golpistas de la Marina. 

Un total de 32 miembros de Patria y Libertad, cuyo fundador era Pablo Rodríguez Grez, fueron detenidos y procesados por la Fiscalía Naval, pero todos quedaron libres tras algunos tirones de orejas. Sólo uno de ellos, Guillermo Claverie, luego de haber estado un tiempo prófugo, resultó condenado a tres años y un día de prisión como autor material del crimen, pena que tampoco cumplió ya que, al final, todos los conspiradores fueron indultados en 1981 por el asesino y ladrón apellidado Pinochet Ugarte, “por servicios prestados a la Patria".

En una entrevista publicada por el diario La Nación, Claverie juró que era inocente y aseguró que fue obligado a confesar tras sufrir múltiples torturas efectuadas por oficiales de la Marina y de la Fuerza Aérea, y que al parecer fue elegido como chivo expiatorio por sus jefes de Patria y Libertad, entre ellos Pablo Rodríguez. 

Aunque admitió haber estado en el lugar de los hechos, dijo que siempre permaneció en la calle y que la trayectoria de la bala que mató al edecán, que estaba en un balcón, era de arriba hacia abajo. Afirmó además haber disparado su pistola después que vio caer al hombre del balcón y que en ese momento ignoraba de quién se trataba. Las declaraciones de Claverie fueron parte en la Corte de Apelaciones del alegato de Arturo Araya, hijo de la víctima y abogado querellante en el juicio.

El planificado crimen cometido contra el Comandante de la Marina y edecán del Presidente Allende, ocurrido en la calle Fidel Oteíza -entre Marchant Pereira y Carlos Antúnez- de la comuna de Providencia, fue en definitiva y claramente una bien montada operación terrorista de inteligencia y desestabilización política, estructurada por la extrema derecha junto a grupos fascistas y ultra nacionalistas insertos en las fuerzas armadas, quienes contaban con apoyo y financiamiento de la Central de Inteligencia Americana (CIA), tal como reconoció muchos años después el gobierno norteamericano al desclasificar sus documentos confidenciales.  

Los golpistas del SIN (Servicio de Inteligencia Naval) ya venían ejecutando decenas de atentados y autoatentados con bombas, algunos previamente ‘negociados’,   como el realizado en la casa del Almirante golpista Ismael Huerta a mediados de julio de 1973 en Viña del Mar, con el objetivo de ir construyendo un ambiente favorable al próximo golpe de estado.

La ametralladora "Bataan" con la que el militante del Comando Rolando Matus y agente del SIN infiltrado en la empresa estatal ECON,  Guillermo Claverie Bartet,  disparó al comandante Araya después de hacer explotar una bomba señuelo y balear el frontis de la casa para hacerlo salir al balcón, fue suministrada por el SIN a través del Sr. Jorge  Ehlers Trostel, personaje que después –en plena dictadura-  ocuparía un alto cargo en el área de deportes (DIGEDER).

Claverie Bartet ya había sido detectado disparando contra tropas leales a la Constitución el día del tanquetazo (junio de 1973) desde una terraza de ECOM (el tipo creía que ese día la Marina iniciaba un golpe, eso fue publicado poco antes del golpe por el quincenario dirigido por Marta Harnecker, ‘Chile Hoy’). Fue echado de ECOM, pero no entregado a la Policía… ¡¡increíblemente!! 

LOS ASESINOS FRAGUAN COARTADA INDIGNANTE

Al entonces teniente del SIN, Daniel Guimpert Corvalán junto con el capitán de Inteligencia de Carabineros Germán Esquivel Caballero, quien más tarde participaría en múltiples ‘desapariciones’ cometidas por el Comando Conjunto y el SICAR, le cupo realizar uno de los aspectos más sucios y cobardes del complot desestabilizador.

Al otro día del asesinato del edecán naval del Presidente Allende -un sábado- Esquivel y Guimpert recorrieron diversas comisarías buscando un "chivo expiatorio" a quién cargarle el crimen. El elegido fue un preso por ebriedad que trabajaba en una empresa CORFO (SEAM) y portaba un carnet de militante de un partido de la Unidad Popular (el Partido Radical).

Como eso no era muy convincente ni bastaba para completar sus planes, fabricaron un carnet del Partido Socialista  e interrogaron "privadamente" al funcionario que, sometido a salvajes torturas, se auto inculpó de haber participado en el asesinato "junto con un comando del PS-Elenos" y algunos cubanos. El mecánico de SEAM CORFO terminó encargado reo y procesado por la Justicia Naval bajo la dirección del Fiscal Aldo Montagna.

El nombre del mecánico eléctrico de Seam Corfo torturado por Guimpert y Esquivel era José Luis Riquelme Bascuñán y fue interrogado y encargado reo por  el ministro conspirador de la Corte de Apelaciones (Abraham Meerson) y por el Fiscal Militar Joaquín Erlbaum. El desgraciado mecánico tipo fue tan bien torturado que se echaba la culpa de haber participado en el crimen con un grupo de GAP’s y cubanos dirigidos por Bruno (Domingo Blanco) uno de los jefes del GAP. 

Al día siguiente, los medios opositores y diversos políticos -entre los que destacaron los senadores derechistas Víctor García Garzena y Fernando Ochagavía, junto al diputado Demócrata Cristiano Claudio Orrego Vicuña  y al director del diario democristiano ‘La Prensa’, Jorge Navarrete- iniciaron una campaña de injurias y acusaciones contra el gobierno de la UP y la representación cubana en Chile.

El problema para los conspiradores de diversos pelajes y militancias que se concertaron en torno al falso hallazgo de los asesinos del comandante Araya fue que, a los pocos días, la Policía de Investigaciones detuvo a casi todos los miembros de la banda conformada por elementos del Comando Rolando Matus (CRM), Partido Nacional (PN), Democracia Radical (DR)  y Patria y Libertad, que habían participado directamente en el asesinato del edecán.

Entre ellos,   destacaban:  el presunto autor de los disparos (Guillermo Claverie), una dirigente de la Juventud del Partido Nacional y del CRM -Uca Eileen Lozano-, el hijo "Patria y Libertad" del conocido empresario panadero Castaño, Odilio Castaño Jiménez; el militante de Patria y Libertad, Luis "Fifo" Palma Ramírez, que dos años después tendría una destacada participación en el SIFA y en las desapariciones del Comando Conjunto, un sobrino CRM del psiquiatra de la DINA, Laihlacar, de apellidos Potin Laihlacar , el dirigente de la DR, Guillermo Schilling, y un militante del CRM, Miguel Sepúlveda Campos, hijo de un conocido almirante retirado. (**)

Los que no fueron detenidos se escondieron en un fundo de la Región de Valparaíso y se entregaron a un comando de la Marina al otro día del golpe. Los que estaban detenidos y procesados en las cárceles de Valparaíso y Santiago fueron sacados de prisión el 12 de septiembre por comandos del SIN e integrados a las actividades represivas. El crimen del comandante Araya quedó impune y con expediente desaparecido.

Cambia, todo cambia.

El teniente Guimpert Corvalán salió de la Marina a fines de los 70´s y se dedicó a regentar un negocio de venta de armas en las cercanías del Edificio de las FFAA en la Plaza Bulnes. Gozaba de libertad bajo fianza hasta que fue nuevamente detenido, inculpado en más de una decena de casos de detenidos desaparecidos, en algunos de los cuales fue incluso indultado a principios de los años 90´s.

Su cómplice en el intento de falsificación del asesinato del comandante Araya  -Guillermo Esquivel- llegó al grado de   coronel de carabineros en la DICOMCAR y fue detenido -por cheques protestados- en 1991. Falleció en extrañas y nunca aclaradas circunstancias en 1993, mientras estaba denunciado en diversos procesos por desapariciones y asesinatos.

Luego de 35 años del asesinato del valeroso edecán del Presidente Allende, la versión oficial que entregó la dictadura comienza a desmoronarse en los tribunales y emerge la verdad: Se trató de un crimen planificado por la derecha en contra del comandante Araya.  La medida, que la familia del oficial había solicitado por primera vez en agosto del año 2003, se aprobó ante la aparición de nuevos antecedentes aportados por Guillermo Claverie. 

El 28 de Abril de 2008, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó reabrir la investigación del asesinato. Por unanimidad, la Octava Sala del tribunal de alzada determinó que el juzgado a cargo del caso proceda a la reapertura de la investigación, tome testimonio a Guillermo Claverie Bartet (hoy tiene 63 años de edad) y realice otras diligencias que de ello se deriven. 

El relato que Claverie entregó a los periodistas de ‘La Nación Domingo’, hace pocos años, mueve a la duda. Aseguró que todavía sentía miedo de lo que pueden hacerle los viejos (y nuevos) miembros de las cofradías golpistas.

Nunca pude leer mis declaraciones que me hicieron firmar en la Fiscalía Naval. Y un día que me puse a leer una de ellas, después de un interrogatorio, el secretario del fiscal naval Aldo Montagna, el oficial Jorge Garretón Iturra, se metió la mano a la chaqueta del uniforme y sacó una pistola. Y me dijo: ‘¡Oye, huevón, que leís tanto, agradece que todavía estai vivo y firma ahí!’. Y por supuesto que así siempre firmé todo".

Sus confesiones confirman lo que los hijos del edecán han ido descubriendo en estos últimos años, hurgando en el expediente del juicio iniciado por la justicia naval y que culminó en 1980 con una condena de tres años para Claverie, como único autor material, y con penas inferiores por delitos menores para otros miembros del grupo que actuó esa noche: "Es que esa investigación está plagada de vicios", sostiene Arturo, el hijo mayor del edecán, que es abogado.

Con estas confesiones de Claverie, los hijos del edecán lograron que la Corte de Apelaciones de Santiago ordenara reabrir el nuevo proceso iniciado a partir de la querella que interpusieron en 2003, pero que en su momento fue sobreseído y archivado por el 18º Juzgado del Crimen de Santiago.

Las preguntas quemantes.

Para hacer salir al comandante Araya al balcón, Juan Zacconi y Guillermo Necochea (miembros de ‘Patria y Libertad’) lanzaron una bomba frente a su casa. La llegada del edecán a su domicilio fue anunciada a éstos por otra bomba que explotó en las cercanías, lanzada por otro grupo. El segundo bombazo, el de Zacconi y Necochea, fue la señal para que el tercer grupo, que debía entrar por la calle Fidel Oteíza, cometiera el asesinato. 

Los peritajes balísticos detectaron cinco impactos en los muros de la casa del capitán de navío. Pero las vainillas halladas frente a la casa sólo fueron cuatro. Con el proyectil que hirió de muerte al edecán, y que entró directo sin antes rebotar en parte alguna, los disparos suman seis. Pero nunca se hallaron las otras dos vainillas. Y las pericias balísticas establecieron que las vainillas encontradas en la calle, correspondientes a los disparos hechos por Claverie, no pertenecían al proyectil que perforó el cuerpo del edecán.

Eso significaría que al comandante lo asesinaron con un arma distinta, y le dispararon desde otro lugar -presumiblemente desde el frente de su casa-, ligeramente desde arriba hacia abajo. A pesar de todas estas evidencias, la investigación naval concluyó que el edecán de Allende murió por uno de los disparos de Claverie. Pero este insiste en explicitar muchas preguntas, todas ellas sin respuestas oficiales. 

¿Quién hizo los dos disparos que varios testigos, según declararon en el proceso del Juzgado Naval, escucharon inmediatamente antes de que el edecán lanzara su ráfaga hacia el frente y minutos antes de que Claverie hiciera sus cuatro disparos?

Contrató el ex cadete naval Jorge Ehlers Trostel a un francotirador para que asesinara al   comandante Araya Peeters, aprovechando el caos que el mismo Ehlers ordenó crear al grupo de ultraderecha  esa noche en las cercanías de la casa del edecán?

¿Por qué Ehlers literalmente huyó a Alemania días después de que los hijos del edecán interpusieron la querella en septiembre de 2003, refugiándose en ese país hasta hoy?

¿Por qué nadie tomó en cuenta la declaración de dos prostitutas que figura en el expediente de la justicia naval,   quienes afirmaban que, paradas esa noche en la esquina de Pedro de Valdivia con Providencia y segundos después de escuchar disparos, vieron salir de un lugar a dos hombres corriendo, uno de ellos con un fusil en la mano, y que se subieron a una camioneta que tenía un disco que les pareció de vehículo fiscal?

Torturas, presiones y amenazas. 

Detenido preventivamente en la Cárcel Pública de Santiago, una mañana –aún en plena dictadura- los gendarmes sacaron a Claverie y le condujeron a la oficina de la Fiscalía Naval. En ese lugar, contó el mismo Claverie al diario La Nación, lo recibió el oficial naval Germán Arestizábal, quien oficiaba como actuario. "Me hizo subir a un Austin Mini, donde reconocí al oficial de la Fuerza Aérea de apellido Schindler, compañero de colegio". Le vendaron la vista y lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea, en Las Condes.

Ahí me amarraron a un catre y empezaron a golpearme en la planta de los pies con un palo o un fierro. Después me inyectaron en la vena lo que yo creo que fue pentotal, porque todavía no me sacaban mi propia confesión del crimen del edecán, como ellos querían. Nunca supe lo que respondí, pero no puedo haber dicho algo que era falso", expresa.

Días después, al salir de una oficina donde había comenzado a trabajar, se le acercó un auto desde el cual descendió un  individuo que él conocía, el que le obligó a subir al vehículo.

Era el ‘Fifo’ Palma (Luis Palma Ramírez, que después integró el Comando Conjunto) y en el auto vi como cinco metralletas. El Fifo me dijo. ‘¿Sabís que ahora te podemos matar por andar hablando, huevón? Vos sabís que en esto está metida gente que ahora es muy importante. Que no se te olvide’". 

Esa última frase del tal ‘Fifo’ Palma –suponiendo que Claverie dice la verdad- es la que deberá dilucidar el juzgado a cargo de la reapertura del caso, pues resulta vital establecer la identidad de aquella “gente que ahora es muy importante”.  ¿Qué tan ‘importante’ es hoy esa gente? ¿Parlamentarios? ¿Empresarios? ¿Diplomáticos chilenos en el extranjero?  ¿Oficiales retirados de las Fuerzas Armadas? ¿Oficiales aún activos? ¿Dirigentes políticos? ¿Dirigentes de gremios patronales?  Tarde o temprano el país conocerá sus nombres, los que serán agregados al de Guillermo Claverie, quien sí estuvo en uno de los grupos sediciosos y criminales aquella infausta noche. 

(**) LA LISTA DE INTEGRANTES DEL COMANDO ASESINO (publicado por Revista ‘CAUCE’  Nº 15, del 09/07/1984).

René Guillermo Claverie Bartet
Mario Eduardo Rojas Zegers 
Guillermo Francisco Necochea Aspillaga 
Miguel Víctor Sepúlveda Campos (hijo de un Almirante (r)) 
Uca Eileen Lozano Jeffs (CRM-JN) 
Guillermo Adolfo Schilling Rojas (primo del ‘Mamo’ Schilling, dirigente del Partido Socialista) 
José Eduardo Iturriaga Aránguiz 
Luis Guillermo Perry González 
Luis César "Fifo" Palma Jiménez (posteriormente, fue miembro del Comando Conjunto) 
Ricardo Vélez Gómez 
Rafael Mardones Saint Jean (primo hermano de José Luis Mardones Santander, Presidente del BancoEstado) 
Adolfo Palma Ramírez (hermano del Fifo Palma) 
Enrique Quiroz Ruiz
Wilfredo Humberto Perry González 
Odilio Castaño Jiménez (actual co-dueño de la cadena de panaderías ‘Castaño’) 
Carlos Fernando Farías Corrales 
Juan Zacconi Quiroz  
Andrés Pablo Potin Lailhacar 
Tito Alejandro Figari Verdugo


27/06/2012 22:45 inverecundos Enlace permanente. Casos No hay comentarios. Comentar.

Hace 39 años: el asesinato del comandante Arturo Araya Peeters

Escribe Arturo Alejandro Muñoz 
especial para G80 



Se trató de un asesinato planificado para ir sentando al interior de la Marina de Guerra los principios que regirían el sanguinario golpe de Estado del 11 de septiembre. La derecha fascista perpetró el  crimen…Washington lo cobijó y financió. Nuestra memoria sigue viva.

EN LA MEDIANOCHE del día 26 de julio de 1973, el Edecán Naval del Presidente Salvador Allende, comandante Arturo Araya Peeters,  fue asesinado por un francotirador que le disparó a mansalva desde algún  lugar frente a su domicilio. 

Poco antes había llegado a su casa, tras asistir –acompañando al mandatario socialista- a una recepción en la embajada de Cuba. Uno de los delincuentes que participó en el delito, Guillermo Claverie Bartet,  fue condenado a tres años de prisión. Sin embargo, no permaneció ni un día en la cárcel purgando esa pena. Incluso, estando prófugo, fue indultado por la dictadura gracias a una decisión del almirante José Toribio Merino Castro.

Se trató de un asesinato planificado para ir sentando al interior de la Marina de Guerra los principios que regirían el sanguinario golpe de Estado del 11 de septiembre, y a la vez un recordatorio de que todo hombre de la Armada que no estuviese de acuerdo con los planes fascistoides del almirante Merino Castro sería considerado traidor y castigado con la muerte. Así ocurrió con Araya, un hombre limpio y leal a la Constitución.

La noche del 26 al 27 de julio de 1973, un francotirador abrió fuego contra el marino, mientras los mercenarios de Patria y Libertad armaban una algazara en la calle frente a su casa, luego de hacer algunos disparos al aire a objeto de lograr que el edecán presidencial saliese al balcón de su domicilio para investigar lo que sucedía. En ese momento, una bala impactó en el pecho del comandante Araya Peters. 

El crimen, que en su momento la derecha y los servicios de inteligencia navales intentaron achacar a fantasmales grupos armados de izquierda, fue en realidad la obra de una sórdida conspiración ultraderechista con apoyo de oficiales golpistas de la Marina. 

Un total de 32 miembros de Patria y Libertad, cuyo fundador era Pablo Rodríguez Grez, fueron detenidos y procesados por la Fiscalía Naval, pero todos quedaron libres tras algunos tirones de orejas. Sólo uno de ellos, Guillermo Claverie, luego de haber estado un tiempo prófugo, resultó condenado a tres años y un día de prisión como autor material del crimen, pena que tampoco cumplió ya que, al final, todos los conspiradores fueron indultados en 1981 por el asesino y ladrón apellidado Pinochet Ugarte, “por servicios prestados a la Patria".

En una entrevista publicada por el diario La Nación, Claverie juró que era inocente y aseguró que fue obligado a confesar tras sufrir múltiples torturas efectuadas por oficiales de la Marina y de la Fuerza Aérea, y que al parecer fue elegido como chivo expiatorio por sus jefes de Patria y Libertad, entre ellos Pablo Rodríguez. 

Aunque admitió haber estado en el lugar de los hechos, dijo que siempre permaneció en la calle y que la trayectoria de la bala que mató al edecán, que estaba en un balcón, era de arriba hacia abajo. Afirmó además haber disparado su pistola después que vio caer al hombre del balcón y que en ese momento ignoraba de quién se trataba. Las declaraciones de Claverie fueron parte en la Corte de Apelaciones del alegato de Arturo Araya, hijo de la víctima y abogado querellante en el juicio.

El planificado crimen cometido contra el Comandante de la Marina y edecán del Presidente Allende, ocurrido en la calle Fidel Oteíza -entre Marchant Pereira y Carlos Antúnez- de la comuna de Providencia, fue en definitiva y claramente una bien montada operación terrorista de inteligencia y desestabilización política, estructurada por la extrema derecha junto a grupos fascistas y ultra nacionalistas insertos en las fuerzas armadas, quienes contaban con apoyo y financiamiento de la Central de Inteligencia Americana (CIA), tal como reconoció muchos años después el gobierno norteamericano al desclasificar sus documentos confidenciales.  

Los golpistas del SIN (Servicio de Inteligencia Naval) ya venían ejecutando decenas de atentados y autoatentados con bombas, algunos previamente ‘negociados’,   como el realizado en la casa del Almirante golpista Ismael Huerta a mediados de julio de 1973 en Viña del Mar, con el objetivo de ir construyendo un ambiente favorable al próximo golpe de estado.

La ametralladora "Bataan" con la que el militante del Comando Rolando Matus y agente del SIN infiltrado en la empresa estatal ECON,  Guillermo Claverie Bartet,  disparó al comandante Araya después de hacer explotar una bomba señuelo y balear el frontis de la casa para hacerlo salir al balcón, fue suministrada por el SIN a través del Sr. Jorge  Ehlers Trostel, personaje que después –en plena dictadura-  ocuparía un alto cargo en el área de deportes (DIGEDER).

Claverie Bartet ya había sido detectado disparando contra tropas leales a la Constitución el día del tanquetazo (junio de 1973) desde una terraza de ECOM (el tipo creía que ese día la Marina iniciaba un golpe, eso fue publicado poco antes del golpe por el quincenario dirigido por Marta Harnecker, ‘Chile Hoy’). Fue echado de ECOM, pero no entregado a la Policía… ¡¡increíblemente!! 

LOS ASESINOS FRAGUAN COARTADA INDIGNANTE

Al entonces teniente del SIN, Daniel Guimpert Corvalán junto con el capitán de Inteligencia de Carabineros Germán Esquivel Caballero, quien más tarde participaría en múltiples ‘desapariciones’ cometidas por el Comando Conjunto y el SICAR, le cupo realizar uno de los aspectos más sucios y cobardes del complot desestabilizador.

Al otro día del asesinato del edecán naval del Presidente Allende -un sábado- Esquivel y Guimpert recorrieron diversas comisarías buscando un "chivo expiatorio" a quién cargarle el crimen. El elegido fue un preso por ebriedad que trabajaba en una empresa CORFO (SEAM) y portaba un carnet de militante de un partido de la Unidad Popular (el Partido Radical).

Como eso no era muy convincente ni bastaba para completar sus planes, fabricaron un carnet del Partido Socialista  e interrogaron "privadamente" al funcionario que, sometido a salvajes torturas, se auto inculpó de haber participado en el asesinato "junto con un comando del PS-Elenos" y algunos cubanos. El mecánico de SEAM CORFO terminó encargado reo y procesado por la Justicia Naval bajo la dirección del Fiscal Aldo Montagna.

El nombre del mecánico eléctrico de Seam Corfo torturado por Guimpert y Esquivel era José Luis Riquelme Bascuñán y fue interrogado y encargado reo por  el ministro conspirador de la Corte de Apelaciones (Abraham Meerson) y por el Fiscal Militar Joaquín Erlbaum. El desgraciado mecánico tipo fue tan bien torturado que se echaba la culpa de haber participado en el crimen con un grupo de GAP’s y cubanos dirigidos por Bruno (Domingo Blanco) uno de los jefes del GAP. 

Al día siguiente, los medios opositores y diversos políticos -entre los que destacaron los senadores derechistas Víctor García Garzena y Fernando Ochagavía, junto al diputado Demócrata Cristiano Claudio Orrego Vicuña  y al director del diario democristiano ‘La Prensa’, Jorge Navarrete- iniciaron una campaña de injurias y acusaciones contra el gobierno de la UP y la representación cubana en Chile.

El problema para los conspiradores de diversos pelajes y militancias que se concertaron en torno al falso hallazgo de los asesinos del comandante Araya fue que, a los pocos días, la Policía de Investigaciones detuvo a casi todos los miembros de la banda conformada por elementos del Comando Rolando Matus (CRM), Partido Nacional (PN), Democracia Radical (DR)  y Patria y Libertad, que habían participado directamente en el asesinato del edecán.

Entre ellos,   destacaban:  el presunto autor de los disparos (Guillermo Claverie), una dirigente de la Juventud del Partido Nacional y del CRM -Uca Eileen Lozano-, el hijo "Patria y Libertad" del conocido empresario panadero Castaño, Odilio Castaño Jiménez; el militante de Patria y Libertad, Luis "Fifo" Palma Ramírez, que dos años después tendría una destacada participación en el SIFA y en las desapariciones del Comando Conjunto, un sobrino CRM del psiquiatra de la DINA, Laihlacar, de apellidos Potin Laihlacar , el dirigente de la DR, Guillermo Schilling, y un militante del CRM, Miguel Sepúlveda Campos, hijo de un conocido almirante retirado. (**)

Los que no fueron detenidos se escondieron en un fundo de la Región de Valparaíso y se entregaron a un comando de la Marina al otro día del golpe. Los que estaban detenidos y procesados en las cárceles de Valparaíso y Santiago fueron sacados de prisión el 12 de septiembre por comandos del SIN e integrados a las actividades represivas. El crimen del comandante Araya quedó impune y con expediente desaparecido.

Cambia, todo cambia.

El teniente Guimpert Corvalán salió de la Marina a fines de los 70´s y se dedicó a regentar un negocio de venta de armas en las cercanías del Edificio de las FFAA en la Plaza Bulnes. Gozaba de libertad bajo fianza hasta que fue nuevamente detenido, inculpado en más de una decena de casos de detenidos desaparecidos, en algunos de los cuales fue incluso indultado a principios de los años 90´s.

Su cómplice en el intento de falsificación del asesinato del comandante Araya  -Guillermo Esquivel- llegó al grado de   coronel de carabineros en la DICOMCAR y fue detenido -por cheques protestados- en 1991. Falleció en extrañas y nunca aclaradas circunstancias en 1993, mientras estaba denunciado en diversos procesos por desapariciones y asesinatos.

Luego de 35 años del asesinato del valeroso edecán del Presidente Allende, la versión oficial que entregó la dictadura comienza a desmoronarse en los tribunales y emerge la verdad: Se trató de un crimen planificado por la derecha en contra del comandante Araya.  La medida, que la familia del oficial había solicitado por primera vez en agosto del año 2003, se aprobó ante la aparición de nuevos antecedentes aportados por Guillermo Claverie. 

El 28 de Abril de 2008, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó reabrir la investigación del asesinato. Por unanimidad, la Octava Sala del tribunal de alzada determinó que el juzgado a cargo del caso proceda a la reapertura de la investigación, tome testimonio a Guillermo Claverie Bartet (hoy tiene 63 años de edad) y realice otras diligencias que de ello se deriven. 

El relato que Claverie entregó a los periodistas de ‘La Nación Domingo’, hace pocos años, mueve a la duda. Aseguró que todavía sentía miedo de lo que pueden hacerle los viejos (y nuevos) miembros de las cofradías golpistas.

Nunca pude leer mis declaraciones que me hicieron firmar en la Fiscalía Naval. Y un día que me puse a leer una de ellas, después de un interrogatorio, el secretario del fiscal naval Aldo Montagna, el oficial Jorge Garretón Iturra, se metió la mano a la chaqueta del uniforme y sacó una pistola. Y me dijo: ‘¡Oye, huevón, que leís tanto, agradece que todavía estai vivo y firma ahí!’. Y por supuesto que así siempre firmé todo".

Sus confesiones confirman lo que los hijos del edecán han ido descubriendo en estos últimos años, hurgando en el expediente del juicio iniciado por la justicia naval y que culminó en 1980 con una condena de tres años para Claverie, como único autor material, y con penas inferiores por delitos menores para otros miembros del grupo que actuó esa noche: "Es que esa investigación está plagada de vicios", sostiene Arturo, el hijo mayor del edecán, que es abogado.

Con estas confesiones de Claverie, los hijos del edecán lograron que la Corte de Apelaciones de Santiago ordenara reabrir el nuevo proceso iniciado a partir de la querella que interpusieron en 2003, pero que en su momento fue sobreseído y archivado por el 18º Juzgado del Crimen de Santiago.

Las preguntas quemantes.

Para hacer salir al comandante Araya al balcón, Juan Zacconi y Guillermo Necochea (miembros de ‘Patria y Libertad’) lanzaron una bomba frente a su casa. La llegada del edecán a su domicilio fue anunciada a éstos por otra bomba que explotó en las cercanías, lanzada por otro grupo. El segundo bombazo, el de Zacconi y Necochea, fue la señal para que el tercer grupo, que debía entrar por la calle Fidel Oteíza, cometiera el asesinato. 

Los peritajes balísticos detectaron cinco impactos en los muros de la casa del capitán de navío. Pero las vainillas halladas frente a la casa sólo fueron cuatro. Con el proyectil que hirió de muerte al edecán, y que entró directo sin antes rebotar en parte alguna, los disparos suman seis. Pero nunca se hallaron las otras dos vainillas. Y las pericias balísticas establecieron que las vainillas encontradas en la calle, correspondientes a los disparos hechos por Claverie, no pertenecían al proyectil que perforó el cuerpo del edecán.

Eso significaría que al comandante lo asesinaron con un arma distinta, y le dispararon desde otro lugar -presumiblemente desde el frente de su casa-, ligeramente desde arriba hacia abajo. A pesar de todas estas evidencias, la investigación naval concluyó que el edecán de Allende murió por uno de los disparos de Claverie. Pero este insiste en explicitar muchas preguntas, todas ellas sin respuestas oficiales. 

¿Quién hizo los dos disparos que varios testigos, según declararon en el proceso del Juzgado Naval, escucharon inmediatamente antes de que el edecán lanzara su ráfaga hacia el frente y minutos antes de que Claverie hiciera sus cuatro disparos?

Contrató el ex cadete naval Jorge Ehlers Trostel a un francotirador para que asesinara al   comandante Araya Peeters, aprovechando el caos que el mismo Ehlers ordenó crear al grupo de ultraderecha  esa noche en las cercanías de la casa del edecán?

¿Por qué Ehlers literalmente huyó a Alemania días después de que los hijos del edecán interpusieron la querella en septiembre de 2003, refugiándose en ese país hasta hoy?

¿Por qué nadie tomó en cuenta la declaración de dos prostitutas que figura en el expediente de la justicia naval,   quienes afirmaban que, paradas esa noche en la esquina de Pedro de Valdivia con Providencia y segundos después de escuchar disparos, vieron salir de un lugar a dos hombres corriendo, uno de ellos con un fusil en la mano, y que se subieron a una camioneta que tenía un disco que les pareció de vehículo fiscal?

Torturas, presiones y amenazas. 

Detenido preventivamente en la Cárcel Pública de Santiago, una mañana –aún en plena dictadura- los gendarmes sacaron a Claverie y le condujeron a la oficina de la Fiscalía Naval. En ese lugar, contó el mismo Claverie al diario La Nación, lo recibió el oficial naval Germán Arestizábal, quien oficiaba como actuario. "Me hizo subir a un Austin Mini, donde reconocí al oficial de la Fuerza Aérea de apellido Schindler, compañero de colegio". Le vendaron la vista y lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea, en Las Condes.

Ahí me amarraron a un catre y empezaron a golpearme en la planta de los pies con un palo o un fierro. Después me inyectaron en la vena lo que yo creo que fue pentotal, porque todavía no me sacaban mi propia confesión del crimen del edecán, como ellos querían. Nunca supe lo que respondí, pero no puedo haber dicho algo que era falso", expresa.

Días después, al salir de una oficina donde había comenzado a trabajar, se le acercó un auto desde el cual descendió un  individuo que él conocía, el que le obligó a subir al vehículo.

Era el ‘Fifo’ Palma (Luis Palma Ramírez, que después integró el Comando Conjunto) y en el auto vi como cinco metralletas. El Fifo me dijo. ‘¿Sabís que ahora te podemos matar por andar hablando, huevón? Vos sabís que en esto está metida gente que ahora es muy importante. Que no se te olvide’". 

Esa última frase del tal ‘Fifo’ Palma –suponiendo que Claverie dice la verdad- es la que deberá dilucidar el juzgado a cargo de la reapertura del caso, pues resulta vital establecer la identidad de aquella “gente que ahora es muy importante”.  ¿Qué tan ‘importante’ es hoy esa gente? ¿Parlamentarios? ¿Empresarios? ¿Diplomáticos chilenos en el extranjero?  ¿Oficiales retirados de las Fuerzas Armadas? ¿Oficiales aún activos? ¿Dirigentes políticos? ¿Dirigentes de gremios patronales?  Tarde o temprano el país conocerá sus nombres, los que serán agregados al de Guillermo Claverie, quien sí estuvo en uno de los grupos sediciosos y criminales aquella infausta noche. 

(**) LA LISTA DE INTEGRANTES DEL COMANDO ASESINO (publicado por Revista ‘CAUCE’  Nº 15, del 09/07/1984).

René Guillermo Claverie Bartet
Mario Eduardo Rojas Zegers 
Guillermo Francisco Necochea Aspillaga 
Miguel Víctor Sepúlveda Campos (hijo de un Almirante (r)) 
Uca Eileen Lozano Jeffs (CRM-JN) 
Guillermo Adolfo Schilling Rojas (primo del ‘Mamo’ Schilling, dirigente del Partido Socialista) 
José Eduardo Iturriaga Aránguiz 
Luis Guillermo Perry González 
Luis César "Fifo" Palma Jiménez (posteriormente, fue miembro del Comando Conjunto) 
Ricardo Vélez Gómez 
Rafael Mardones Saint Jean (primo hermano de José Luis Mardones Santander, Presidente del BancoEstado) 
Adolfo Palma Ramírez (hermano del Fifo Palma) 
Enrique Quiroz Ruiz
Wilfredo Humberto Perry González 
Odilio Castaño Jiménez (actual co-dueño de la cadena de panaderías ‘Castaño’) 
Carlos Fernando Farías Corrales 
Juan Zacconi Quiroz  
Andrés Pablo Potin Lailhacar 
Tito Alejandro Figari Verdugo


27/06/2012 22:45 inverecundos Enlace permanente. Casos No hay comentarios. Comentar.


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