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EL INVERECUNDO EJÉRCITO DE CHILE TODAVÍA NO CONFIESA QUIENES FUERON LOS ASESINOS DE VÍCTOR JARA

Fuente: www.larepublica.com.pe/content/view/222624/

El rastro de los asesinos

Por Raúl Mendoza

 

 
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Ícono. Desde su muerte, en 1973, Víctor Jara se convirtió en figura eterna de la canción social latinoamericana.
 

El 11 de setiembre de 1973, el día del golpe militar en Chile, Víctor Jara llegó con su guitarra a la Universidad Técnica del Estado para cantar en la inauguración de una exposición donde también iba a estar el presidente Salvador Allende.

Ahí se encontró con amigos, estudiantes, profesores y se enteró del ataque a La Moneda. Eran otros tiempos. Y los presentes, contestatarios, socialistas, antifascistas, decidieron quedarse en la universidad para resistir la represión que se venía. Pero la resistencia no tenía futuro. A la mañana siguiente los militares rodearon el recinto y detuvieron a los que encontraron adentro, incluido el cantautor chileno. Tres días después fue asesinado.

Los detalles de su muerte han quedado como símbolo de lo que fue la dictadura chilena que encabezó Augusto Pinochet. A Víctor Jara lo llevaron al Estadio Nacional de Chile y ahí lo torturaron, le destrozaron las manos a culatazos y, cuando estaba muy malherido, lo asesinaron de 44 balazos. Era el 15 de setiembre. Su cuerpo fue encontrado tres días después cerca de un cementerio. La ‘versión oficial’ fue que se había enfrentado a tiros contra un grupo de soldados y murió en la refriega.

 
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El estadio de Chile donde él y cientos de chilenos murieron.
 
Habría que esperar hasta el 2001, con Pinochet fuera del poder y acusado de miles de crímenes, para que la justicia iniciara una investigación por el crimen de Víctor Jara, autor de ese himno a la ausencia que es "Te recuerdo Amanda" y decenas de temas populares con alto contenido político y social. Recién en el 2004 se pudo identificar al jefe militar del Estadio de Chile, porque el Ejército se negó a proporcionar el nombre: era el coronel (r) Mario Manríquez Bravo.

El abogado de la familia Jara, Nelson Caucoto, cuenta que incluso tuvo que hacer un llamado público para identificar al oficial a través de testimonios de detenidos que estuvieron en el estadio.

El oficial Manríquez Bravo era comandante y a fines de 1973 fue ascendido a coronel. Según declaró en el proceso, ese año se retiró de las fuerzas armadas. Entre los muchos que lo reconocieron está el actual senador chileno Nelson Ávila, que también fue recluido en el estadio. "(A Manríquez) Lo había tratado con anterioridad.

Era una persona muy atenta, con una personalidad afable (…). En el estadio lo reconocí inmediatamente. Incluso me acerqué, pero hizo como que no me conoció. Era la persona de más alto rango en el recinto" contó Ávila a un diario de Santiago.

No se trata del único militar involucrado en la muerte de Víctor Jara. Las investigaciones iniciadas contra él en el 2004 continuaron hasta el presente año a fin de identificar a otros oficiales. En el proceso se probó la jefatura de Manríquez en el estadio y se citó nombres de otros oficiales.

Pero hace unos días el juez Juan Fuentes Belmar cerró la investigación sin acusar a nadie más. A Joan y Amanda Jara, viuda e hija de la víctima, la conclusión les ha sabido a muy poco. "Estoy muy preocupada, porque se cierra un caso que, se supone, es emblemático. Qué pasa ahora con todos los otros casos del Estadio de Chile", dijo la viuda a la radio Cooperativa.

Para el abogado Nelson Caucoto nada está perdido. "Es seguro que vamos a reabrir la causa y avanzaremos en la identificación de otros implicados. El coronel Manríquez trata de aminorar su responsabilidad indicando que no conocía a Víctor Jara. Pero una persona encargada de un recinto de prisioneros tiene el papel de garante de la seguridad, la integridad y la vida de todos en el lugar", dijo a DOMINGO.

Si se prueba la participación directa de Manríquez en el crimen durante el juicio que vendrá, le aguardarían no menos de 15 años de reclusión de acuerdo con otros fallos.


"EL PRÍNCIPE" Y OTROS MÁS

 
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Rostros del terror. Arriba, Edwin Dimter, ex oficial del Ejército. Se sospecha que es “El Príncipe”, autor del asesinato de Jara, pero no está probado. Abajo, imagen de TV del coronel (r) Mario Manríquez, único acusado por el crimen.
 
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¿Quiénes son las otras personas involucradas en el crimen del célebre cantor? En la prensa y en la propia investigación surgieron otras pistas. Muchos detenidos recuerdan a un joven teniente que era el más sanguinario de cuantos se encargaron de mantener bajo control a los prisioneros en el estadio.

Le decían "El Príncipe" y, según publicó el diario La Nación, "era alto, rubio, de ojos azules, pelo engominado hacia atrás: un perfecto pije que se paseaba en los pasillos superiores del estadio como pavo real (…) permanentemente amenazando e insultando a los prisioneros".

"¿Me escucha la cloaca marxista? ¿Me oyen los comemierda? ¡Ahora se acabaron los discursos, chuchas de su madre! Ahora van a tener que trabajar. A los que se nieguen a trabajar, los fusilaremos. ¿Me escuchan los vendepatria?... ¡Tengo voz de Príncipe!", se le escuchaba decir. Y ¿quién era –y es– El Príncipe? Era un oficial de 23 años entonces. Muchos de los testigos que han declarado ante la justicia lo identifican como el teniente (r) Edwin Dimter Bianchi.

En mayo del 2006 organizaciones de derechos humanos lo ubicaron trabajando para la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Pensiones (SAFP) en Santiago. Citado a declarar, Dimter aceptó que estuvo destacado en el Estadio de Chile, pero no aceptó ser "El Príncipe". Y no se pudo probar lo contrario.

Ningún oficial acepta ser "El Príncipe" porque según muchos testimonios este oficial sí tuvo injerencia directa en las torturas y muerte de Víctor Jara. Hay testigos que afirman que estaba en las golpizas que le propinaban. Y en las de muchos otros. Se cuenta que una vez tropezó con la pierna de un prisionero tendido en el suelo y, de la rabia, ordenó que lo mataran a culatazos. Un nazi completo.

Otros oficiales que estuvieron en el Estadio de Chile ya identificados son el teniente coronel Roberto Souper y el teniente Raúl Jofré Gonzales. Junto a Dimter habían participado en un alzamiento contra el gobierno de Allende y estuvieron presos varios meses hasta que fueran liberados el día del golpe.

Al día siguiente los destacaron al estadio. "Dimter y Jofré fueron los más ‘perros’ en el Estadio. Tenían sangre en el ojo. Venían con mucha odiosidad por haber estado presos. (…) El ensañamiento para con los presos se explica por el estado psicológico con que venían," contó un oficial del Ejército, citado en un artículo de la página web PiensaChile.com.

 
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Represión. Tras el golpe en Chile las detenciones de universitarios y activistas de izquierda como Víctor Jara eran comunes. Aquí un grupo de mujeres llegando al Estadio de Chile.
 
¿Pueden ser estos oficiales los asesinos de Jara? Eso debía establecerse en la investigación que se ha cerrado, pero no se los incluyó. "Hay nombres y sobre eso se está trabajando, pero nos falta un mayor cúmulo de información y por eso apelaremos para la reapertura de la investigación", dice Nelson Caucoto, el abogado de la familia Jara.

También señala que como el Ejército se ha negado a informar sobre los otros oficiales del estadio insistirá en su llamamiento público a los cinco mil detenidos que hubo en el lugar, a los oficiales retirados y a los conscriptos que sirvieron ahí para lograr la identificación de los responsables directos o indirectos.

No parece estar solo en este empeño: los parlamentarios oficialistas Antonio Leal, Ximena Vidal y Tucapel Jiménez han pedido la reapertura del proceso indagatorio y afirman que el Ejército conoce el nombre actual del oficial apodado "El Príncipe", por lo que deberían proporcionarlo.

"No se puede actuar con complicidad respecto de un grupo de oficiales que torturaron, quebraron las manos y asesinaron de 44 balazos al más grande de los cantautores nacionales", dijo Leal. Todo indica que se reabrirá la investigación. Mañana lunes Joan Jara encabezará una manifestación frente a los tribunales de Santiago para hacer el pedido. Treinta y cinco años después la sombra de Jara sigue pidiendo justicia, como en sus canciones.

EL CANTOR POPULAR

 
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Foto del recuerdo. Siguen peleando para que procesen a los asesinos del cantautor.
 
Víctor Jara fue asesinado pocos días antes de cumplir 41 años. Vivió relativamente poco, pero dejó una obra ya considerada parte de la historia musical-cultural chilena y latinoamericana. Estudió en un seminario católico y allí aprendió canto impulsado por su fascinación por la música, pues nunca tuvo formación académica.

Antes de hacerse cantautor se interesó en el teatro e hizo una carrera destacadísima en este rubro. Se vinculó al mundo del folklore como director artístico e intérprete. En 1966 apareció su primer long play como solista: "Víctor Jara". También se hizo director artístico del grupo Quillapayun y grabó con ellos "Canciones folklóricas de América"

 
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FAMILIA. Joan y Amanda Jara, viuda e hija de Víctor Jara, en un acto cultural reciente.
 
En 1969 ganó el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena con el tema "Plegaria a un labrador". A partir de ahí llegarían nuevos discos y se convertiría en un ícono de la canción de protesta, de alto contenido social en Latinoamérica. Su tema más recordado es "Te recuerdo Amanda", pero también la "Zamba del Ché", o "El derecho de vivir en paz".

Cuando Salvador Allende llegó al gobierno en Chile, apoyó el proyecto socialista de Jara en el ámbito cultural. Fue detenido el 12 de setiembre de 1973 y asesinado en el Estadio de Chile. Su esposa pidió una investigación en 1974, pero el caso fue sobreseído. Treinta años después –en el 2003, sin dictadura– el estadio se rebautizó con su nombre.

Una placa con un poema suyo se colocó en una de las puertas. Dicen que por ahí salió su cuerpo sin vida el día que lo mataron.

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